¿Puede el hígado graso, ser reflejo de un intestino enfermo?
Publicado:7 de julio de 2026
Fuente:Gerardo Villalobos Saume - Gerente de Cuentas Clave y Exportaciones para Liptosa
¿Puede el hígado graso, ser reflejo de un intestino enfermo?
Numerosas patologías hepáticas tienen su origen en alteraciones previas de la barrera intestinal y de la microbiota digestiva.
El eje intestino-hígado, tienen conexión anatómica e inmunológica que convierte al hígado en el primer órgano expuesto a todo aquello que atraviesa la barrera intestinal.
La mucosa intestinal constituye la barrera biológica más importante del organismo. Además de absorber nutrientes, actúa como una estructura de defensa capaz de impedir el paso de microorganismos, endotoxinas y compuestos potencialmente dañinos hacia la circulación sistémica.
Diversos factores pueden comprometer la integridad de esta barrera: Coccidiosis, EN, Salmonella, Disbiosis, Micotoxinas, Grasas oxidadas, Estrés calorico, Enf. inmunosupresoras, Vacunaciones intensivas, calidad del agua, etc. Estos factores pueden afectar la integridad de las "Uniones Estrechas", responsables de mantener la cohesión entre enterocitos y preservar la función barrera.
Cuando la barrera intestinal falla, conduce al síndrome de intestino permeable. Esta condición favorece la translocación de bacterias, endotoxinas, (LPS), micotoxinas y metabolitos inflamatorios desde la luz intestinal hacia la circulación portal.
Toda la sangre del TGI converge en la vena porta hepática, haciendo del hígado un verdadero filtro biológico. Toda molécula que pase la barrera llega al hígado antes de llegar a la circulación sistémica.
Los centinelas del hígado:
Las células de Kupffer como guardianes del hígado, reconocen y eliminan microorganismos, endotoxinas y partículas extrañas provenientes del intestino. Cuando se activan liberan citocinas proinflamatorias e inician la respuesta que suele transformarse en una inflamación crónica.
La activación continua de estos guardianes generan una elevada producción de (ROS). Cuando los radicales libres superan la capacidad antioxidante del organismo, aparece el estrés oxidativo hepático. Esto provoca daño hepatocelular y apoptosis, reduciendo progresivamente la funcionalidad hepática.
En los hepatocitos se produce la síntesis y exportación de lipoproteínas transportadoras de lípidos (Apo B100) que son indispensables para la formación de (VLDL y LDL). La inflamación crónica y el estrés oxidativo alteran la síntesis de Apo B100 y disminuye la exportación de triglicéridos (VLDL) desde el hígado, generando esteatosis hepática y la posterior fibrosis por activación de celulas estelares y perdida de la funcionalidad del órgano.
Consecuencias:
En ponedoras y reproductoras se afecta la producción de huevos, menor persistencia, peor pigmentación, se afecta la calidad de cáscara, trastornos hormonales y metabolicos. En broilers, se afecta la pigmentación, la C.A, menor GDP, mayor decomisos y susceptibilidad a enfermedades infecciosas.
Por todo lo anterior, la salud hepática debe entenderse como una extensión de la salud intestinal.