La energía formulada de una dieta no siempre refleja la eficiencia con la que el ave puede transformarla en crecimiento. La combinación de compuestos gluconeogénicos y fitogénicos plantea una estrategia complementaria: aportar precursores para la síntesis hepática de glucosa y glucógeno y, simultáneamente, favorecer un entorno digestivo, hepático y celular adecuado para utilizar los nutrientes con eficiencia.
El desafío no es solo aportar energía, sino utilizarla con eficiencia
La selección genética ha elevado de forma extraordinaria la velocidad de crecimiento del pollo de engorde. Alcanzar más de 2 kg de peso vivo en 35 días exige coordinar la digestión y absorción de nutrientes con su transformación hepática, la síntesis proteica y la producción continua de ATP. En este contexto, pequeñas variaciones en la eficiencia metabólica pueden traducirse en diferencias relevantes de crecimiento, índice de conversión y coste por kilogramo producido.
La formulación convencional aborda esta demanda mediante la concentración de energía metabolizable, principalmente a través de cereales y grasas. Sin embargo, dos dietas con el mismo valor energético calculado no garantizan idéntica utilización biológica. El resultado depende también del consumo, la digestibilidad, la velocidad de absorción, el estado sanitario y ambiental, y la capacidad del animal para distribuir los sustratos entre mantenimiento, crecimiento y almacenamiento. Por ello, además de cuantificar la energía aportada, resulta pertinente estudiar rutas que favorezcan su disponibilidad metabólica.
Particularidades del metabolismo de la glucosa en las aves
Las aves mantienen concentraciones plasmáticas de glucosa aproximadamente 1,5–2 veces superiores a las de mamíferos de tamaño comparable, sin desarrollar normalmente las alteraciones asociadas a la hiperglucemia crónica en mamíferos (Braun y Sweazea, 2008; Sweazea, 2022). También presentan una respuesta particular a la insulina: conservan elementos esenciales de su señalización, pero el músculo es relativamente refractario y no se ha identificado un transportador GLUT4 funcional equivalente al de los mamíferos (Dupont et al., 2009). Esta fisiología permite mantener una elevada disponibilidad circulante de glucosa, aunque su regulación no debe interpretarse como una simple “resistencia a la insulina”.
El hígado ocupa una posición central en esta homeostasis. Tras la ingestión, capta y distribuye los nutrientes absorbidos, sintetiza glucógeno y lípidos y regula la liberación de glucosa. Entre comidas, durante el periodo nocturno o ante una disminución del consumo, la glucogenólisis y la gluconeogénesis contribuyen a sostener la glucemia. El riñón también puede participar, especialmente cuando se prolonga el ayuno, pero el hígado constituye el principal centro de integración metabólica.
Esta regulación es especialmente relevante en el broiler moderno. Durante su corta vida comercial cambian rápidamente la tasa metabólica, la composición corporal y la capacidad de oxidar glucosa (Buyse et al., 2004). El objetivo nutricional no es forzar una glucemia más elevada, sino asegurar que el suministro y la utilización de sustratos acompañen la velocidad de crecimiento sin incrementar innecesariamente el catabolismo de reservas corporales.
Gluconeogénesis: transformar sustratos para sostener la homeostasis
La gluconeogénesis es la síntesis de glucosa a partir de precursores no glucídicos. Fisiológicamente, lactato, glicerol y aminoácidos glucogénicos pueden incorporarse a la ruta en diferentes puntos. El lactato se transforma en piruvato; el glicerol accede a través de intermediarios de tres carbonos; y los esqueletos carbonados de determinados aminoácidos pueden generar piruvato, oxalacetato u otros intermediarios del ciclo de los ácidos tricarboxílicos (Brady et al., 1979).
La ruta comparte varias reacciones con la glucólisis, pero debe sortear sus pasos irreversibles. La piruvato carboxilasa convierte el piruvato en oxalacetato; la fosfoenolpiruvato carboxiquinasa genera fosfoenolpiruvato; la fructosa-1,6-bisfosfatasa y la glucosa-6-fosfatasa permiten completar la formación y liberación de glucosa. Su regulación responde al estado nutricional, a la disponibilidad de sustratos y al entorno hormonal.
La viabilidad de esta estrategia cuenta con evidencia celular. En hepatocitos aviares, la combinación de compuestos gluconeogénicos y fitogénicos se asoció con incrementos del ATP intracelular, de la relación ATP/ADP y de la acumulación de glucógeno, además de una mayor protección frente a un desafío oxidativo (Olivares-Ferretti et al., 2024).
Figura 1. Integración del aporte gluconeogénico y la modulación funcional fitogénica en el metabolismo energético aviar.
¿Qué aporta la estrategia gluconeogénica-fitogénica?
La combinación integra dos aproximaciones nutricionales complementarias dirigidas al metabolismo hepático y a la utilización eficiente de los nutrientes. Por una parte, los sustratos gluconeogénicos pueden incorporarse a las rutas metabólicas del hígado como precursores para la síntesis de glucosa, de forma que, la glucosa resultante puede liberarse a la circulación, almacenarse temporalmente como glucógeno o utilizarse por los tejidos para la producción de ATP.
Por otra parte, la fracción fitogénica está específicamente orientada a favorecer la salud y la funcionalidad hepáticas. Este enfoque resulta especialmente relevante porque el hígado constituye el principal órgano gluconeogénico de las aves y desempeña una función central en la regulación de la glucemia, el almacenamiento de glucógeno, la oxidación de nutrientes y la síntesis de numerosos metabolitos. Los compuestos fitogénicos no representan una fuente directa de energía, sino que pueden contribuir al mantenimiento de un entorno hepatocelular adecuado para que estos procesos se desarrollen con eficiencia.
Los fitogénicos contribuyen a mantener el equilibrio oxidativo hepático, proteger la integridad funcional del hepatocito y modular respuestas metabólicas asociadas al estrés. La reducción de la presión oxidativa resulta de interés en pollos de crecimiento rápido, cuyo hígado debe procesar un flujo elevado de nutrientes y sostener una intensa actividad biosintética. Al preservar la funcionalidad hepática, estos compuestos favorecen la capacidad del órgano para transformar, almacenar y distribuir los nutrientes disponibles.
En conjunto, la estrategia combina el aporte de precursores gluconeogénicos con un soporte fitogénico orientado al órgano donde tiene lugar principalmente su conversión metabólica.
Evaluación en pollos de engorde
El ensayo incluyó 1.530 pollos Ross AP de un día de edad, distribuidos aleatoriamente en 30 corrales de 51 aves. Se establecieron tres tratamientos con diez réplicas: un control positivo sin suplementación y una combinación de compuestos gluconeogénicos y fitogénicos, a 250 o 500 g/t.
El periodo experimental comprendió de 0 a 35 días y se dividió en preinicio, inicio y engorde. Las dietas mantuvieron la misma base nutricional y la misma energía metabolizable declarada; no se aplicó una reducción energética en los tratamientos suplementados. Se registraron peso, consumo, índice de conversión e índice de eficiencia europea. Según la distribución de cada variable, se aplicaron análisis paramétricos o no paramétricos y comparaciones múltiples, considerando diferencias significativas con p≤0,05.
Tabla 1. Resultados productivos acumulados a los 35 días.
Medias ± error estándar. Letras distintas en una misma fila indican diferencias significativas (p≤0,05). CGF: combinación de compuestos gluconeogénicos y fitogénicos.
Más peso con menor consumo y mejor conversión
A los 35 días, el control alcanzó 2.058,98 g/ave, frente a 2.107,83 g con 250 g/t y 2.137,51 g con 500 g/t. Esto representa aumentos del 2,4% y 3,8%, respectivamente. Ambos tratamientos suplementados fueron estadísticamente superiores al control, aunque no difirieron entre sí.
El consumo acumulado fue de 2.919,7 g/ave en el control, 2.908,7 g con 250 g/t y 2.885,8 g con 500 g/t. El grupo de 500 g/t consumió un 1,2% menos que el control y presentó, simultáneamente, el mayor peso. La dosis intermedia mostró un valor de consumo intermedio, sin diferenciarse estadísticamente de los otros dos tratamientos.
La combinación de crecimiento y consumo se reflejó con mayor claridad en el índice de conversión: 1,421 en el control, 1,383 con 250 g/t y 1,354 con 500 g/t. Las mejoras fueron del 2,7% y 4,7%, y los tres tratamientos pertenecieron a grupos estadísticos diferentes. El índice de eficiencia europea aumentó desde 405,95 hasta 424,75 y 440,84 puntos, equivalentes a mejoras del 4,6% y 8,6%. También en este indicador se observaron diferencias significativas entre las tres estrategias.
Estrategia nutricional con retorno económico
La respuesta tuvo traducción económica pese al coste adicional de la suplementación. El coste de alimentación descendió de 0,546 €/kg de peso vivo en el control a 0,536 y 0,527 €/kg. El margen sobre alimentación aumentó de 80,91 €/corral a 83,57 y 85,71 €/corral, lo que representa mejoras del 3,3% y 5,9%. En las condiciones del ensayo, la mayor producción de biomasa y la mejora de la conversión compensaron el coste de suplementación.
Figura 2. Efecto de la estrategia gluconeogénica-fitogénica sobre el coste de alimentación por kilogramo de peso vivo.
Coste de alimentación por kilogramo de peso vivo a los 35 días. Los porcentajes indican la reducción frente al control. La combinación se suministró a 250 o 500 g/t sin modificar la concentración nutricional y energética declarada.
Conclusiones
La suplementación con la combinación gluconeogénica-fitogénica permitió alcanzar un mayor peso final con un consumo similar o inferior, lo que se tradujo en una mejora significativa del índice de conversión y de la eficiencia europea. La respuesta dependiente de la dosis observada en estos indicadores refuerza la consistencia del efecto productivo y sugiere una utilización más eficiente de los nutrientes disponibles.
Esta mejora también tuvo una repercusión económica favorable, al reducir el coste de alimentación por kilogramo de peso vivo producido. En conjunto, los resultados respaldan el uso de esta estrategia como complemento de dietas nutricionalmente equilibradas