INTRODUCCIÓN
Durante el año 2025 el sector avícola en Colombia alcanzó los 3.1 millones de toneladas, lo cual representa una tasa de crecimiento del 9.1%, indicando mejoras en la eficiencia productiva acompañadas por un comportamiento favorable de la demanda; para el año 2026 se proyecta un crecimiento cercano al 5% para el sector de pollo de engorde y un crecimiento leve para el sector de huevo como respuesta a la disminución del precio de huevo por un aumento en la oferta, algunos de los retos que enfrenta la avicultura para este año incluyen la sostenibilidad del crecimiento, presión en costos de producción, emergencias asociadas a cambios en los regímenes climáticos y problemáticas sanitarias (Gutiérrez, M., 2026).
Uno de los factores clave determinantes de la sanidad y bienestar de los animales en la producción avícola es la cama, la cual es el sustrato en el que las aves vivirán toda su vida; esta tiene como objetivo evitar el contacto directo de los animales con el piso, absorber humedad, almacenar excretas, aislar térmicamente y proporcionar una superficie suave para las aves. El material del que está constituida la cama debe ser higroscópico con baja conductividad térmica, ausencia de hongos y de fácil manejo, es necesario que la cama cuente con características óptimas para que las aves puedan expresar su máximo potencial genético (Grobe, M. D., 2020).
- Características ideales de la cama avícola
Existen diversos materiales que pueden ser utilizados como cama en la avicultura, algunos de los factores que se tienen en cuenta a la hora de escoger un sustrato son la capacidad de absorción, dureza, costo, facilidad de obtención y potencial para ser utilizado como fertilizante posteriormente a la salida de los animales. Entre los materiales más utilizados en Colombia se encuentran la cascarilla de arroz, viruta de madera, paja y arena, se ha encontrado que la cascarilla de arroz es el material más suave y cómodo para las aves, sin embargo, es más propenso a formar costras y retener más humedad, incrementando los problemas de salud y potencialmente la mortalidad de la producción; en el caso de la viruta de madera se encuentra que aunque no es el material más confortable, si ofrece un entorno más seco y estable para las aves, favoreciendo la productividad de los animales (Vergara, N. et al., 2025).
En cuanto a la calidad fisicoquímica de la cama son tres los factores principales que se deben tener en cuenta para garantizar una cama segura y confiable para las aves: humedad, temperatura y pH (Grobe, M. D., 2020.).
Tabla 1. Parámetros fisicoquímicos de interés en el manejo avícola.
Estos factores determinan los niveles de amoniaco presentes en la cama, este es un gas incoloro e irritante para el tracto respiratorio, formado por la descomposición microbiana de ácido úrico procedente de las excretas de las aves, cuando este se volatiliza por causa de altas humedades, temperatura y pH provoca problemáticas en la producción avícola (Tatistro, A. et al., 2008)
- Factores que impactan la calidad de la cama
La ventilación es un factor clave para mantener el material seco, esto permite aumentar la capacidad de retención de agua y alcanzar rápidamente una temperatura confortable para que las aves jóvenes se mantengan calientes, por lo que la práctica de precalentar y secar la cama previo al ingreso de pollitos de un día es una prioridad alta en la avicultura (Dunlop, M & Pepper, C., 2023).
Del mismo modo, uno de los parámetros que afectan la humedad de la cama es la actividad del agua (Aw), que se refiere a la disponibilidad del agua en un material; los mecanismos relacionados con los efectos negativos de una cama húmeda son directamente influenciados por la Aw, dado que esta se ha relacionado a la actividad microbiana en la cama, pues el crecimiento de bacterias y hongos puede ser controlado manteniendo la actividad del agua menor al límite para crecimiento microbiano: 0.86 – 0.9 a partir de metodologías de ventilación y manteniendo la humedad de la cama cercana al 35%.
La nutrición y su relación con el mantenimiento de la calidad de la cama se ha estudiado ampliamente, dado que una deficiente integridad intestinal reduce la absorción neta de agua; del mismo modo, hay materias primas que presentan factores anti nutricionales que generan inflamación crónica del intestino llevando a diarreas que afectan la cama.
La calidad del agua que es ofrecida a los animales también es un parámetro determinante en la calidad de la cama dado que las características fisicoquímicas (dureza, alcalinidad, sólidos disueltos, etc.) y microbiológicas (aerobios mesófilos totales, coliformes, enterococos, etc.) afectan en la incidencia de diarreas y patologías entéricas, impactando directamente en la calidad de la cama (Mark, W. et al., 2016).
Es importante considerar la densidad de la producción, ya que es común pensar que son mayores los retornos económicos al sistema cuando el número de aves por unidad incrementa, sin embargo, cuando los animales son sometidos a altas densidades (< 0.07 m2/ave) se observa un menor desempeño, menor peso final, mayor conversión alimenticia, altas mortalidades y estrés. Controlar las condiciones de humedad,
temperatura y amoníaco pueden ayudar a manejar una mayor densidad de animales por metro cuadrado, siempre y cuando se pueda mantener una calidad ambiental que preserve la salud de los animales. El rango de densidad sugerido por los autores es de 34 – 38 kg/m2 siempre y cuando las condiciones ambientales sean las adecuadas (Estevez, I., 2007).
- Medidas para mantener una calidad de cama ideal
Diversos estudios se han realizado para evaluar qué técnicas de manejo tienen un mejor funcionamiento al mantener las características ideales de una cama, en 2023 Mubarik et al compararon la efectividad de aplicar materiales absorbentes, controlar la humedad y aplicar aditivos para reducir el amoníaco, encontrando que esta última estrategia tuvo los mejores resultados en cuanto a conversión alimenticia, mortalidad, y reducción en la producción de amoníaco, demostrando así que las enmiendas de la cama tienen un impacto significativo en el manejo y desempeño de las aves, incluso superando técnicas de manejo alimenticio como enzimas digestivas.
Según Choi, I, et al. (2008) Las enmiendas constituyen aquellos aditivos que se añaden a la cama con el fin de modificar las características fisicoquímicas de esta, en el mercado se encuentra gran variedad de productos de los cuales resaltan los acidificantes por su impacto en el control de bacterias patógenas y volatilización de amoníaco, este procedimiento proporciona un pH menor a 4, el cual contribuye a una reducción de la concentración bacteriana, capaz de mejorar las condiciones ambientales; entre los componentes popularmente utilizados se encuentra el bisulfato de sodio. Este acidificante requiere una serie de pasos como un vacío sanitario, retirar todos los equipos, remover las costras de la cama y seguir un protocolo de aplicación, se ha encontrado que una dosis de 4 g/100 g es capaz de disminuir las emisiones de NH3 hasta en un 87%.
Otras prácticas involucradas en el mantenimiento de la cama implican el volteo diario, especialmente en los primeros días de vida, dado que esta práctica evita la formación de placas y costras por exceso de humedad (Grobe, M., 2020); el reemplazo semanal de costras y rastrillado de la superficie, si bien la primera puede representar un aumento en los costos de producción, se ha encontrado que esta tiene los mejores resultados en cuanto al desempeño de los animales, pues camas con costras tienen mayores niveles de amoníaco y menores ganancias de peso (Alabi, O. et al., 2023).
- Impactos del mal manejo de la cama
El manejo eficiente de la cama juega un rol crucial en optimizar el desempeño de los sistemas avícolas, el bienestar de los animales y la sostenibilidad ambiental, especialmente en sistemas intensivos en los cuales el ambiente es completamente controlado. Un inadecuado manejo de la cama puede llevar a efectos perjudiciales en la salud, crecimiento y emisión de gases tóxicos como el amoniaco.
Tabla 2. Efectos negativos del mal manejo de la cama avícola.
CONCLUSIONES
.- Una cama de calidad es aquella que puede brindar las condiciones óptimas para el desarrollo y expresión del máximo potencial de las aves. Si bien existen diversos materiales en el mercado, al momento de su elección se debe tener en cuenta el costo, facilidad de manejo, capacidad de absorción de agua y dureza para reducir al mínimo la posibilidad del desarrollo de patologías durante el ciclo de producción.
.- Existen múltiples estrategias para mantener una cama de calidad, entre ellas se encuentra el manejo nutricional, control ambiental, técnicas físicas como el volteo o rastrillado y la aplicación de enmiendas; esta última estrategia es la que ha demostrado a través de diversos estudios tener el mejor impacto positivo a la hora de mantener una cama segura y confiable para las aves.
.- Constantemente el impacto económico de la cama se enfoca únicamente en los costos de los insumos y la mano de obra, sin embargo, es importante tener en cuenta que una cama de pobre calidad puede tener graves mermas económicas por cuenta del deterioro en el desempeño de los animales, la pérdida de productos con alto potencial comercial como las patas por la presencia de lesiones en estas, y el decomiso de carcasas de mala calidad. Es importante considerar el manejo óptimo e integral de la cama como una herramienta que en el futuro se verá reflejada como un retorno económico favorable.