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El manejo de la enfermedad subclínica

Publicado: 17 de junio de 2026
Fuente: MVZ Esp. Elías Hernando Osorio Naranjo
En los Sistemas Productivos Animales, intensivos y poblacionales como los nuestros, las enfermedades infectocontagiosas no suelen erradicarse, parte muy importante de las veces porque resulta absolutamente imposible hacerlo, y como remedio no hay se gestionan, es decir; se les da manejo, en aras de convivir con ellas, implementando estrategias integrales de predicción, prevención, contención, mitigación y control del riesgo, con las cuales se busca reducir de manera importante su impacto sanitario y económico deletéreo.
En este sentido, evitar que las enfermedades pasen a fase clínica, disminuyan productividad, generen pérdidas económicas importantes y/o se diseminen rápidamente en la población, es una meta que nosotros, los Auditores Técnicos, Sanitarios y de Productividad en Campo podemos lograr, toda vez que la realidad sanitaria de las aves en nuestras granjas es una condición siempre, susceptible de modificar. El conjunto de medidas que se aplican cuando una enfermedad está presente en un plantel, pero no se evidencian apreciaciones objetivas o signos visibles de afectación por parte de ella en los animales, es lo que en Medicina Epidemiológica denominamos Manejo de la Enfermedad Subclínica.
¿En qué consiste este manejo…?
El manejo de la Enfermedad Subclínica sugiere la realización de múltiples funciones críticas de éxito en el marco de cuatro grandes estrategias desarrolladas para la prevención y el control de las enfermedades: El Diagnóstico Temprano, El Control del Agente Causal, La Optimización de los Procedimientos de Manejo y El soporte adecuado del Organismo del(s) Animal(s).

Estrategia Número 1. El Diagnóstico temprano (Que no “express”)
El Diagnóstico temprano es el Presuntivo y se construye in situ, en los Galpones o Unidades Epidemiológicas donde ocurren los eventos del Complejo Salud - Enfermedad, luego de que se han recorrido las instalaciones, valorado los anamnésicos o conmemorativos, reseñadas las consideraciones más importantes del estado en que se encuentran las aves y su condición actual de productividad; preguntado claro y concretamente en la entrevista al galponero, realizada una exhaustiva valoración clínica de las pacientes y haber practicado disección detallada de los cadáveres en muestras de aves sanas, enfermas y muertas, estadísticamente representativas de la población que se ha dado a analizar. Brejov, D, G,.2014.
En la elaboración de un Diagnóstico Presuntivo Asertivo, la trinidad vista, tacto y oído del observador, aunada a su experticia clínica y capacidad para discernir rápidamente y bajo presión (ojo clínico), definen una configuración perceptiva de la enfermedad y de su origen, en la cual, “El mal inaccesible es acorralado por señales, medido en profundidad, sacado a la superficie y proyectado virtualmente sobre los órganos dispersos del cadáver. Foucault Michel, El Nacimiento de la Clínica, 1963.
El mal, al principio invisible al que refiere el filósofo, es la enfermedad y su origen; las señales son claramente la interpretación de los signos y de las lesiones que la delatan, la ubicación exacta en el organismo es su medida en profundidad, es sacada a la superficie, plenamente identificada, mediante la pericia clínica de quien observa atento el caso y escruta con rigurosidad científica todos los datos, exponiéndola para el tratamiento en su dimensión e intensidad.
Temprano el diagnóstico, por lo demás, toda vez que existe una línea de tiempo específica para cada entidad, el período de incubación, que el manejo de la enfermedad subclínica no permite sobrepasar, porque corresponde a la fase del complejo que, en nuestros sistemas intensivos de producción animal, representa el espacio crítico para su transmisión o expansibilidad, donde el agente causal circula de manera silente en la población, sin hacerse notar, escapando a la detección convencional.
El Período de Incubación no es por tanto un tiempo muerto o improductivo como solemos creerlo en realidad, por el contrario, constituye una ventana silenciosa en la que el agente infeccioso se replica activamente, puede darse excreción del patógeno y evidenciarse también la presencia de lesiones microscópicas, las que se dan inicialmente en el ámbito infinitesimal, sin que haya manifestaciones clínicas atribuibles a enfermedad y/o afectaciones productivas inherentes a ella. La emergencia clínica no determina entonces el inicio del proceso patológico, sino más bien corresponde a un estadio tardío en su desarrollo que se expresa después de que la transmisión del agente causal ha venido ocurriendo ya.
El Manejo de La Enfermedad Subclínica - Image 1
Figura 1 Períodos de incubación de las enfermedades en función de sus características de patogenicidad o de virulencia
Fuente SEMIOLOGÍA BÁSICA  AVIAR, E.H. OSORIO N. Primera edición, 2024
Estrategia Número 2. El Control del (s) agente (s) causal (s) (El cambio de sombrero)
A través de los años el control de los agentes productores de enfermedades ha sido considerado como el eje temático central de la Sanidad Animal, su gran preocupación. No obstante, en operaciones donde se manejan densidades de poblaciones elevadas, flujos continuos de ingreso y salida de aves dentro de las mismas instalaciones, y se mantiene una exposición permanente a los agentes infecciosos, a sus reservorios y vectores, este paradigma enfrenta serias limitaciones estructurales que obligan a replantear la estrategia substituyendo el enfoque etiológico inicial, que no resuelve el problema sanitario perse, por el ecológico actual, donde el control del agente causal se integra multifactorialmente para su intervención a los elementos de la llamada triada epidemiológica ampliada; huésped, agente, medio ambiente y manejo.
Cambio de sombrero, a través del cual, la intervención que hemos venido realizando durante tantos años, considerando los patógenos como entidades de laboratorio y las enfermedades que producen como resultantes de una única, sola etiología, ya no se dirige exclusivamente a los agentes y/o a su biología, sino a la comprensión de las dinámicas que trenzan las complejas relaciones que se establecen al interior de los ecosistemas productivos, cuando el control de los patógenos se vincula con las condiciones específicas del entorno natural donde se encuentran las parvadas, las prácticas de manejo a las que ellas son sometidas y los rasgos o las características íntimas que las definen.
De esta manera pues, el conjunto de medidas que en los Sistemas Productivos Animales permiten realizar un control apropiado a los agentes productores de enfermedades, emerge siempre de la plena comprensión derivada del estudio de su comportamiento en el entorno natural, es decir in vivo, al interior de las unidades epidemiológicas, donde se tienen en cuenta “todos los factores físicos, químicos o biológicos que les rodean”, diferente del que es hecho en el laboratorio, in vitro o, muy frecuentemente hoy en día, desde las oficinas, apoyándose en la utilización de tecnologías que permiten obtener registros audiovisuales en tiempo real para la llamada observación mediada por imágenes, in visu.
Así las cosas, resalta entonces en este apartado la enorme importancia que tiene para el desarrollo de las agroindustrias pecuarias hoy en día, la adecuada realización de procedimientos estandarizados de Auditoría Técnica, Sanitaria y Productiva en campo, llevados a cabo por equipos de trabajo altamente capacitados, y muchísimas veces más motivados que, gusten de las granjas y disfruten de sus ambientes y de todo cuanto allí se vive, ¿Verdad…? 
El Manejo de La Enfermedad Subclínica - Image 2
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Figura2 Gestión del Riesgo del Complejo Salud - Enfermedad al interior de la Triada Ecológica Ampliada
Fuente SEMIOLOGÍA BÁSICA AVIAR, E.H. OSORIO N. Primera edición, 2024

Estrategia Número 3. Estandarización de los Procedimientos de Manejo (La mano del hombre)
Afirmaba el Dr. Óscar Rivera García en su añorada columna de los miércoles “A Picotazo Limpio”, la cual circulaba en uno de los más leídos diarios de la prensa nacional hace ya muchísimos años, que la definición de Manejo en las parvadas está plasmada de manera precisa en las tres primeras letras que conforman la palabra, puesto que corresponde estrictamente con las direcciones, las decisiones y/o las directrices que la mano del hombre le señala. Aludía en ese momento el Dr. Rivera a una de las disciplinas de Producción Animal, la antropozoología que, juntamente con la etología, ofrecen las claves para el entendimiento del por qué las aves reconocen, “se apegan” y hasta parecen extrañar a sus cuidadores, los galponeros.
No es un fenómeno romántico en el sentido humano de idealizar, pero muchísimo menos es un aspecto trivial, en el entendido de que se trata de toda una mezcla de elementos naturales de aprendizaje, adaptación biológica y regulación del estrés en las poblaciones animales, capaz de darnos una explicación razonable acerca de las diferencias que se obtienen en los resultados técnicos y económicos, o en las condiciones de salud o de enfermedad propiamente dichas que se dan entre parvadas homólogas o hermanas, cuya diferencia significativa estriba en el cuidado y la atención a sus necesidades por parte de un galponero” tierno”, aquel que las cuida con esmero y las quiere, u otro “rudo” que apenas cumple con sus obligaciones. 
Hoy en día conocemos, gracias al desarrollo de la Etología como ciencia del comportamiento animal, que las gallinas, por ejemplo, tienen capacidades cognitivas superiores a las que habitualmente les atribuimos, las cuales les permiten reconocer rostros humanos, diferenciar voces, automatizar rutinas y probablemente, hasta distinguir formas de caminar o de conducirse de manera diferente dentro del galpón, pudiendo asociar incluso a las personas con experiencias positivas, negativas, placenteras, deseables o indeseables, etc., como también lo hacen las mascotas.
Estas interacciones que se crean al interior de las naves por la presencia permanente de personas que realizan labores culturales con las que se cuidan 24/7 a las parvadas, despiertan procesos de aprendizaje asociativo en las aves, a partir de los cuales fijan ellas auténticas referencias de seguridad dentro de las instalaciones, lo que se llaman improntas, reducen el miedo ante la presentación de estímulos repetitivos, es decir, se habitúan o acostumbran, por ejemplo al ruido, y suprimen la activación del eje del estrés, minimizando sus manifestaciones. Desde esta perspectiva, el galponero actúa como un regulador indirecto de la fisiología colectiva, modulando en la población, además de su comportamiento y niveles de producción, su estado o condición general de salud.
El manejo de la enfermedad subclínica - Image 1

Figura 3 La mano del hombre, reguladora de los ciclos de vida (alimentación, actividad, descanso), correctora de las desviaciones (conducta, enfermedad) y optimizadora de la productividad en las parvadas (carne, huevos comerciales, huevos fértiles).
Fuente SEMIOLOGÍA BÁSICA AVIAR, E.H. OSORIO N. Primera edición, 2024
Estrategia Número 4. Un Organismo Soportado (“La puesta a punto”)
Conferir una capacidad funcional superior que le provea de herramientas adecuadas para convivir, resistir y/o compensar satisfactoriamente la agresión biológica de los agentes productores de enfermedad, sin acusar manifestaciones clínicas o signos y lesiones características de su patogenicidad, alcanzando cuando menos los niveles de producción sugeridos en los estándares de las líneas que se nos han dado a trabajar, es el objetivo general que se quiere lograr cuando se hace “la puesta a punto” del organismo animal.

¿Cómo se consigue la “puesta a punto” del organismo en nuestras aves…?
Podríamos intentar responder este interrogante haciendo una analogía pedagógica en la que se compare este proceso con la “puesta a punto de un motor a combustión”, la cual, desde ningún punto de vista tiene equivalencia literal con la misma de un ser vivo que, se autorregula, aprende, adapta, decide y tolera perturbaciones o amenazas, pero puede resultar de mucha utilidad cuando lo que queremos exponer es su “afinación” en términos operativos, es decir, mostrarla como la resultante de un conjunto de acciones coordinadas las cuales ponen en marcha ciertos engranajes que, en sincronía, lo mantienen siempre listo para entrar en acción.
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Figura 4  Analogía de “puesta a punto de un motor a combustión interna” y “puesta a punto de un organismo animal”
Fuente Adaptado de Ruslan Medzhitov et al, Disease Tolerance as a defense strategy. Science 335(6071), 936-941
No obstante, las similitudes, esta analogía debe ser abordada con precaución, porque mientras el motor opera bajo una lógica de corrección externa, estrictamente lineal, donde el fallo implica substitución o reparación de piezas, el funcionamiento de nuestro organismo se inscribe en una lógica distinta, llamada de autorregulación adaptativa, donde la presencia del patógeno no constituye necesariamente una anomalía, sino que representa un elemento integrado más, cuya circulación o permanencia dentro del sistema se soporta, gracias al establecimiento de rangos, límites de tolerancia estrictos que regulan la adaptación y apuestan con flexibilidad por la vida. Medzhitov et al, 2012.
De ahí que “la puesta a punto” del organismo no es un estado de preparación exclusivo para plantar cara a la ocurrencia de eventos futuros, sino la instalación permanente de un dispositivo de control sobre la vida, un interruptor que, como objetivo fundamental no tiene precisamente erradicar la enfermedad, sino mantenerla dentro de umbrales que la hagan susceptible de tolerar. Esto es que, la “puesta a punto” no busca desarrollar organismos sanos en sentido absoluto, es decir, parvadas donde la enfermedad esté ausente, erradicada, sino conseguir poblaciones estadísticamente estables que permanezcan ajustadas dentro de rangos esperados de variación, en las que la salud se redefine en términos de tolerancia, soporte y permisibilidad autolimitados.

CONCLUSIONES

Muchos de los patógenos de las aves se encuentran habitualmente en el medio que les rodea. De ahí que, la capacidad que suelen tener estos microorganismos para sobrevivir fuera del hospedador hace que su erradicación como agentes causales de enfermedades sea prácticamente imposible Brock et al, Biología de los Microorganismos, 2019.
En su forma subclínica la enfermedad no irrumpe, circula. No se presenta como un acontecimiento excepcional, emergente, sino como una presencia silenciosa, difuminada, regulada, difusa, casi fantasmal, que se sabe está presente, pero no se hace notar.
En la constancia o consistencia de los indicadores, básicamente relacionados con productividad, no en la excepcionalidad de los eventos clínicos que esporádicamente se pueden llegar a presentar, es donde logra reconocerse en las parvadas su capacidad para manejar la enfermedad, sin que ella pueda afectarles en realidad.
En organismos suficientemente bien soportados, con capacidades superiores para modular el paso, retener, filtrar y distribuir todo aquello que los amenaza, la enfermedad subclínica no representa ausencia absoluta, sino éxito en su gestión. 

Brejov, D. Gregorio, Semiología Veterinaria Medicina 1, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad de Buenos Aires, 2014.

Brock, D. Thomas, Madigan T. Michael, Martinko, M. John, Biología de los Microorganismos, Décima edición, 2019.

Foucault, Michel, El Nacimiento de la Clínica, Siglo XXI Editores, 1963.

H. L. Shivaprasad, Diagnóstico Diferencial de Enfermedades en Avicultura, School of Veterinary Medicine, California University, 2016.

Medzhitov, Ruslan, Schneider, D, S., & Soares M. P., Desease Tolerance as a defense strategy, Science 335 (6071), 936-941.

Osorio, N., Elías Hernando, Semiología Básica Aviar, Editorial JES, primera edición, 2024.

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