Durante muchos años, la rotación de desinfectante ha sido una práctica ampliamente incorporada en los programas de bioseguridad de la producción pecuaria. Su propósito ha sido claro: aprovechar diferentes tecnologías para fortalecer el control microbiológico y reducir la dependencia de un único mecanismo de acción.
Sin embargo, la creciente comprensión de la microbiología, la epidemiología y las vías de transmisión de los agentes infecciosos plantea una evolución natural de este concepto.
Hoy sabemos que el éxito de un programa de bioseguridad depende menos de cuándo cambiar un desinfectante y mucho más de cómo integrar tecnologías que respondan a los distintos riesgos presentes en una operación.
Este enfoque puede definirse como Bioseguridad de Precisión.
La Bioseguridad de Precisión no sustituye la rotación de desinfectantes; la lleva a un nivel superior. Mientras la rotación incorpora diversidad de tecnologías en el tiempo, la Bioseguridad de Precisión incorpora un criterio científico para decidir qué mecanismo de acción utilizar, dónde aplicarlo y con qué objetivo sanitario.
En lugar de centrar la estrategia en los productos, el punto de partida pasa a ser el análisis del riesgo: identificar los reservorios microbiológicos, comprender las vías de transmisión, reconocer el impacto del biofilm, la materia orgánica y las características de cada proceso para diseñar barreras sanitarias que actúen de manera complementaria.
Este cambio de enfoque ofrece ventajas relevantes.
Al asignar cada tecnología al riesgo que controla con mayor eficacia, aumenta la probabilidad de éxito del programa, evita intervenciones redundantes, optimiza el uso de los recursos disponibles y fortalece la continuidad de las barreras de bioseguridad en toda la operación.
Más que incrementar el número de aplicaciones o incorporar nuevos productos, se trata de construir programas técnicamente coherentes, donde cada intervención tenga un propósito definido dentro de una estrategia integral.
En este contexto, la eficacia deja de depender exclusivamente del desempeño individual de un desinfectante y pasa a sustentarse en la complementariedad de los mecanismos de acción que protegen el sistema productivo frente a múltiples vías de introducción y propagación de los agentes infecciosos.
En definitiva, la evolución de la bioseguridad no consiste únicamente en disponer de mejores desinfectantes, sino en diseñar programas más inteligentes.
