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XXII Congreso Latinoamericano de Avicultura 2011

Control de laringotraqueitis infecciosa

Estrategias en el control de laringotraqueitis infecciosa

Publicado el: 4/9/2011
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Resumen

Resumen. La laringotraqueítis infecciosa (LTI) continúa siendo un problema respiratorio muy importante en la industria productora de pollo de engorde y en la industria de producción de huevo comercial. Las vacunas comerciales son relativamente efectivas pero por sí solas no controlan los problemas en el campo. Las vacunas recombinantes representan los biológicos desarrollados más recientemente para el control de LTI y han mostrado un desempeño aceptable pero no han demostrado una protección absoluta contra LTI en situaciones de campo debido a diversas circunstancias. Los sistemas de bioseguridad deben complementar e incluso anteceder a las vacunas para la prevención y el control de LTI en el campo. La industria avícola debe actuar en concierto con sistemas de comunicación e informática que permitan la divulgación de los casos y brotes con la intención de controlar los problemas en el campo. Las autoridades oficiales deben colaborar con la industria avícola con la intención de controlar los problemas infecciosos en el campo sin que la industria avícola se sienta amenazada por medidas arbitrarias de cuarentena y sin imposiciones imprácticas que entorpezcan la productividad de la industria.

Palabras clave: laringotraqueítis infecciosa, vacunas, protección, epidemiología, GPS, bioseguridad

La laringotraqueítis infecciosa (LTI) es una emfermedad respiratoria aguda causada por un herpesvirus aviar (Gallid herpesvirus I) (1); ha sido reconocida como uno de los principales problemas respiratorios que afectan a las aves desde las primeras décadas del siglo XX, y una de las primeras enfermedades virales contra las que se han empleado vacunas para proteger a las aves susceptibles (2).  Aún después de 80 años de intentar el control de ILT utilizando principalmente bioseguridad y vacunación como medidas de control, la industria avícola no cuenta con herramientas que permitan el control efectivo de esta enfermedad.  Las primeras formas de vacunación consistieron en la exposición de aves susceptibles a virus virulento.  Las aves sobrevivientes quedaban protegidas por largos periodos pero la mortalidad y las pérdidas económicas eran muy significativas (1).  Con el advenimiento de técnicas virológicas en la década de los años 1950 se hizo posible el aislamiento y propagación de diversos virus aviares, incluyendo el virus de LTI (5).  Las primeras vacunas a virus activo purificado no eran atenuadas y, al igual que las inmunizaciones mediante exposición a aves infectadas, resultaban en protección contra la enfermedad pero con pérdidas importantes atribuibles principalmente a mortalidad.  Este tipo de vacunas fueron eventualmente modificadas mediante pases secuenciales en embriones de pollo para generar vacunas atenuadas producidas en embriones de pollos (CEO). 

 


Las vacunas CEO (3) han sido utilizadas ampliamente por la industria avícola durante aproximadamente 50 años y continúan siendo las vacunas más efectivas que se encuentran disponibles.  En los años 1960 fueron desarrolladas las vacunas producidas en cultivo celular (TCO) (3, 5, 9), las cuales son todavía usadas ampliamente en muchos países junto con las vacunas CEO. 

Las vacunas TCO son sumamente efectivas (9) y casi tan protectoras como las vacunas CEO (4, 8).  Después de 40-50 años de uso, las vacunas tradicionales TCO y CEO han comenzado a ser reemplazadas o por lo menos complementadas con vacunas recombinantes vectorizadas en virus herpes de pavo (HVT),  o en virus de viruela de las aves (FPV) (8).  Estas vacunas han sido utilizadas ampliamente por la industria productora de pollos de engorde y también por la industria de producción e huevo comercial.  En zonas enzoóticas las vacunas recombinantes se han usado en hasta 80-90% de los pollos en zonas afectadas con resultados variables (G. Zavala, obs. personal).  Aproximadamente 25% de las gallinas ponedoras de huevo comercial de los Estados Unidos son vacunadas con vacunas recombinantes por sí solas o complementadas con vacunas TCO o CEO (K. Kreager, comunic. pers.).  Se han observado resultados variables en las aves vacunadas solamente con vacunas recombinantes y desafiadas en el campo.  Sin embargo es difícil evaluar el desempeño de vacunas en el campo sin saber si las aves fueron desafiadas o no, y si fueron desafiadas en el campo, cuál ha sido la concentración o el título viral y la virulencia del virus de campo.  Por ello, siempre es necesario hacer evaluaciones en forma experimental, sabiendo que las condiciones experimentales no reflejan completamente las condiciones de campo.

 

Otro problema que la industria avícola enfrenta es la dificultad para administrar las vacunas en forma óptima.  Las vacunas TCO fueron diseñadas para administración mediante gota ocular (9) y por ello no confieren protección adecuada cuando son administradas mediante métodos de aplicación masiva como es a través del agua de bebida o aspersión. Las vacunas CEO también fueron desarrolladas y autorizadas para administración mediante gota ocular (3), pero la industria avícola las aplica cotidianamente mediante métodos masivos como son la aspersión o el agua de bebida (4). 

En muchos países sería imposible económicamente administrar vacunas individualmente a pollos de engorde, pero existen muchas regiones donde este tipo de vacunas son administradas en forma individual.  La principal razón (aunque no la única) por la cual las vacunas TCO no deben ser administradas en forma masiva es porque el título que se requeriría para que protegieran adecuadamente ante la administración masiva sería muy alto y prohibitivo en términos de costo y logística de producción, además de que los virus TCO parecen replicarse más lentamente en las aves vacunadas en comparación con los virus CEO (11, 10). 

En el caso de las vacunas CEO, este tipo de vacunas confiere la mejor y más duradera protección que es posible lograr con vacunas comerciales (8, 12).  La desventaja de estas vacunas es que producen una mayor reacción postvacunal, un retraso temporal pero importante en el crecimiento, un ligero incremento en la conversión alimenticia especialmente en aves procesadas a 45 días de edad o menos, y establecen latencia además de que pueden recobrar virulencia después de unos cuantos pasajes regresivos en aves susceptibles o mal vacunadas (6, 7).  Las vacunas recombinantes son fácilmente aplicadas in ovo y confieren alguna protección contra los virus de campo (8).  Las mayores ventajas de estas vacunas consisten en la ausencia de reacciones respiratorias, retraso en el crecimiento, incremento en la conversión alimenticia, y en la falta de establecimiento de latencia de virus de LTI o de recrudecimiento de la infección con restauración de la virulencia, a diferencia de lo que ocurre con frecuencia con las vacunas CEO mal aplicadas (4).

Es importante reconocer que el control de LTI no debe abordarse solamente a través de la utilización de vacunas sino por medio de la implementación de programas de bioseguridad (4).  No es posible en este espacio enlistar todos los aspectos de bioseguridad de importancia para el control de LTI, pero por lo menos debe enfatizarse el hecho de que los virus de LTI pueden permanecer viables por algún tiempo fuera del hospedador natural y pueden ser transmitidos mecánicamente con facilidad a través de personal, fomites, vehículos, material de cama contaminado, etc. (4)

Finalmente, los sistemas de informática que permiten la localización satelital de granjas y otros tipos de instalaciones avícolas son esenciales para el control de LTI.  Cada vez que ocurre un caso o un brote las granjas afectadas deben ser localizadas mediante GPS y la información debe ser distribuida en toda la industria local con el objeto de reforzar las medidas de bioseguridad, conocer las rutas de transporte de aves vivas infectadas, imposición de control de movimiento de cama contaminada, etc. (4).  De no implementarse estas medidas, es muy factible que los brotes de LTI se difundan rápidamente sin el conocimiento de todas las partes potencialmente afectadas.  Para ello, la industria avícola debe actuar en concierto y permitir que la información sea del dominio público.  Existe en muchos países un estigma referente a la divulgación de casos de LTI cuando en realidad es en beneficio de toda local que se conozcan los casos de LTI para intentar limitar su difusión, implementar medidas de control efectivas, implementar programas de vacunación y bioseguridad que beneficien a toda la industria, etc.  Las instituciones oficiales deben colaborar con la industria avícola en el control de enfermedades sin generar preocupaciones innecesarias que conduzcan a la ocultación de brotes en el campo por temor a imposición de cuarentenas que dificulten el flujo de producción y comercialización de aves y productos avícolas.

 

Bibliografía

1.         Bagust, T.J., R.C. Jones, and J.S. Guy Avian infectious laryngotracheitis. Revue scientifique et technique (International Office of Epizootics) 19:483-92. 2000.
2.         Brandly, C.A., and L.D. Bushnell. A report of some investigations of infectious laryngotracheitis Poultry science 13:212-17. 1934.
3.         Cover, M.S. The early history of infectious laryngotracheitis. Avian diseases 40:494-500. 1996.
4.         Dufour-Zavala, L. Epizootiology of infectious laryngotracheitis and presentation of an industry control program. Avian diseases 52:1-7. 2008.
5.         Gelenczei, E.F., and E.W. Marty Strain Stability and Immunologic Characteristics of a Tissue-Culture-Modified Infectious Laryngotracheitis Virus. Avian diseases 14:44-56. 1965.
6.         Guy, J.S., H.J. Barnes, and L.M. Morgan Virulence of infectious laryngotracheitis viruses: comparison of modified-live vaccine viruses and North Carolina field isolates. Avian diseases 34:106-13. 1990.
7.         Guy, J.S., H.J. Barnes, and L. Smith Increased virulence of modified-live infectious laryngotracheitis vaccine virus following bird-to-bird passage. Avian diseases 35:348-55. 1991.
8.         Johnson, D.I., A. Vagnozzi, F. Dorea, S.M. Riblet, A. Mundt, G. Zavala, and M. Garcia Protection against infectious laryngotracheitis by in ovo vaccination with commercially available viral vector recombinant vaccines. Avian diseases 54:1251-9. 2010.
9.         Marty, E.W., and R.E. Winans Immunizing characteristics of a tissue-culture-origin modified live-virus ocular vaccine for infectious laryngotracheitis. Avian diseases 15:277-83. 1971.
10.       Rodriguez-Avila, A., I. Oldoni, S. Riblet, and M. Garcia Evaluation of the protection elicited by direct and indirect exposure to live attenuated infectious laryngotracheitis virus vaccines against a recent challenge strain from the United States. Avian Pathol 37:287-92. 2008.
11.       Rodriguez-Avila, A., I. Oldoni, S. Riblet, and M. Garcia Replication and transmission of live attenuated infectious laryngotracheitis virus (ILTV) vaccines. Avian diseases 51:905-11. 2007.
12.       Vagnozzi, A., M. Garcia, S.M. Riblet, and G. Zavala Protection induced by infectious laryngotracheitis virus vaccines alone and combined with Newcastle disease virus and/or infectious bronchitis virus vaccines. Avian diseases 54:1210-9. 2010.

 
Autor/es
Médico Veterinario Zootecnista (Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM). MSc. en Medicina Aviar, MSc. en Microbiología Médica con énfasis en patogenia viral; Ph.D. en la misma área (Universidad de Georgia, USA). Profesor, clínico e investigador por más de 10 años en la Universidad de Georgia. Cuenta con más de 35 publicaciones en revistas internacionales indexadas y más de 250 conferencias en 5 continentes desde el año 2001. Actualmente es consultor independiente
 
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