Requerimientos nutricionales Girasol

Girasol. Requerimientos nutricionales y ambientales

Publicado el: 6/11/2006
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El crecimiento del girasol está regulado por la disponibilidad de agua y nutrientes en interacción con otros factores ambientales como temperatura y radiación a lo largo del ciclo. La temperatura afecta la duración de todas las etapas del desarrollo del cultivo. Los requerimientos en la germinación y hasta la emergencia son independientes del genotipo, mientras que en las etapas posteriores varían según sean de ciclo largo o ciclo corto.
La respuesta del girasol al fotoperiodo es poco conocida, con respuestas opuestas según el estadio de desarrollo. En la etapa juvenil las plantas son insensibles al fotoperiodo. Luego, la velocidad del desarrollo causada por la temperatura se incrementaría con el aumento del fotoperiodo hasta la iniciación floral (esta se alcanzaría antes con días largos). En cambio, la etapa entre iniciación floral y floración sería más corta con días cortos (Aguirrezábal y Andrade, 2002).
Otros factores son importantes en momentos determinados del ciclo del cultivo, como lo es una adecuada provisión de oxígeno y agua en el momento de la germinación.
Los requerimientos de nutrientes son crecientes durante etapas de desarrollo vegetativo, en el caso del N con mayores tasas de consumo a partir de aproximadamente 25 días luego de la emergencia de las plantas. Las necesidades de nutrientes durante el llenado de los granos son cubiertas tanto por la absorción durante esta etapa como por la removilización desde estructuras vegetativas El adecuado manejo permitirá aprovechar al máximo dichas variables ambientales para el logro de altos rendimientos, por ejemplo, modificando la fecha de siembra, duración de barbechos o momento de fertilización.

Radiación y temperatura

La fecha de siembra es una de las variables que con mayor robustez explica diferencias entre rendimientos (Fig. 1).
La siembra temprana evita excesos de temperatura que aceleran las etapas de desarrollo, permitiendo un mejor aprovechamiento de la radiación, agua y nitrógeno para alcanzar un mayor rendimiento y producción de aceite por hectárea.






Agua

El cultivo antecesor, las labranzas y los barbechos son condicionantes del almacenaje de agua en el suelo y resultan de importancia dada la estrecha vinculación existente entre la disponibilidad de agua a la siembra y el rendimiento. En estadios posteriores, moderadas deficiencias hídricas estimulan el desarrollo radical favoreciendo la exploración a más de 180 cm de profundidad, en suelos que así lo permitan. La disponibilidad de agua tanto a la siembra como en estadios de floración es la principal determinante ambiental que condiciona la producción de grano (Fig. 2)



La disponibilidad de agua para el cultivo depende de varios factores ambientales y de manejo. Entre los primeros, la profundidad de los suelos junto con la capacidad de crecimiento profundo característico de sus raíces, entre otras características fisiológicas, le confiere al cultivo una alta adaptación para desarrollarse en condiciones de estrés hídrico (Sadras y Calviño, 2001). En un estudio en desarrollado en el Este de La Pampa en suelos con tosca se puede observar que en condiciones de limitada oferta de agua (60 mm durante el llenado de granos) se alcanzan los máximos rendimientos y eficiencia de uso del agua cuando la espesor de suelo sobre la tosca es de al menos 180 cm (Fig. 3).





Eficiencia de uso del agua (Kg7/mn)





Nutrientes

En condiciones de crecimiento con normal provisión hídrica, el girasol absorbe la mayor parte del total de nutrientes requeridos (Tabla 1) durante las etapas reproductivas de r1 a r6 (ver Caja “Estadios fenológicos del girasol según Schneiter y Miller (1981)”), siendo menor la demanda en los otros estadios. Por ejemplo, el 75 % de la absorción total de nitrógeno ocurre entre r2 y r6, mientras que entre emergencia y r2 y entre r6 y madurez fisiológica dichos valores son del 5 y 20 %, respectivamente (Uhart et al. 1998). En cambio, en condiciones severas de sequía hasta el 50% de los requerimientos nitrogenados pueden ser obtenidos durante etapas vegetativas (Scheiner y Lavado, 1999). Las necesidades de nutrientes durante el llenado de los granos son cubiertas tanto por la absorción durante esta etapa como por la movilización desde estructuras vegetativas. La estimación de la contribución de fósforo movilizado desde el tallo y hojas a semillas maduras es de al menos el 30 y hasta más del 60 %.
Nitrógeno y fósforo son los elementos que en mayor proporción se exportan con los granos en relación con el total requerido por el cultivo, siendo necesario en algunos casos la fertilización con estos nutrientes en los sistemas de producción predominantes en la región pampeana. El resto de los elementos quedan en gran proporción en los rastrojos (Tabla 1) y pasan a formar parte de la materia orgánica del suelo, por lo cual no resulta necesario un aporte adicional de los mismos. En algunos casos puede ser beneficioso el agregado de B o S.

 
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