Producción invernal de reservas forrajeras: cebada, trigo, avena y colza

Publicado el: 13/7/2018
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El momento de corte para la confección de ensilaje que maximiza la producción de biomasa digestible en los cultivos de trigo, avena y cebada es en el estado de grano lechoso o pastoso, mientras que en el cultivo de colza sería el final de la floración.

Los cultivares de cebada forrajera y granífera utilizados se destacan por su producción de materia seca y en especial esta última por alta partición a espigas.

El contenido de proteína de colza es superior al de los cereales y podría cumplir un rol diferente en la formulación de la dieta.

El elevado contenido de humedad de la biomasa en avena y especialmente en colza determina que pueda ser necesario un oreo previo para obtener ensilaje de alta calidad.

En Argentina los ensilajes clásicos provienen de cultivos de verano como maíz y sorgo, sin embargo el abanico de opciones forrajeras para conservar es mucho más amplio. Los cultivos de invierno como trigo, avena, cebada y colza son alternativas potencialmente ensilables, que permiten producir reservas de calidad en una época en la que usualmente la ocupación de los lotes es escasa, pudiendo incluirse sin mayores inconvenientes en sistemas con rotación agrícola o mixta, ya que liberan el lote temprano permitiendo luego la siembra de soja, sorgo o maíz tardío.

 

Producción de cereales de invierno para ensilaje

El estado fenológico al momento de corte es un factor muy importante, ya que definirá en gran medida la cantidad y la calidad de la materia seca. Diversos estudios han demostrado que para estos cereales, el momento más adecuado es entre “grano lechoso” y “grano pastoso” (Gallardo M. 2010; Favre M. L. 2012), dependiendo de la calidad y producción que se pretenda y teniendo en cuenta que recién en este último estado el contenido de materia seca es lo suficientemente alto (alrededor de 35% – 40%) como para que se puede realizar el corte y ensilado directo sin necesidad de un oreo previo. Además, en estos estados de desarrollo, la biomasa presenta una alta proporción de almidón proveniente de los granos. Sin embargo, es necesaria más información acerca de la adaptación y productividad de estos cultivos en nuestros ambientes.

Con el objetivo de evaluar y comparar la producción de biomasa ensilable de los cultivos de avena, trigo y cebada al momento de grano pastoso se condujo un ensayo en la EEA Paraná del INTA.

Los detalles del manejo utilizado figuran en la Tabla 1.

Tabla 1. Aspectos de manejo relacionados a la conducción del ensayo.

Se utilizaron las variedades “Carlota INTA” (avena), BioINTA 3006 (trigo), Huilen INTA (cebada forrajera) y MP1012 (cebada granífera). El corte para ensilado se realizó el día 3 de noviembre en cebada y trigo y el día 15 de noviembre en avena.

Figura 1. Ensayo comparativo de avena, trigo y cebada para ensilaje en la EEA Paraná del INTA. Año 2016.

Las condiciones climáticas fueron buenas para el ciclo del cultivo (Fig. 2). La implantación y el establecimiento del cultivo se logró bien, favorecidos por la lluvia de 19,4 mm del 25 de junio (3 días después de siembra) y las posteriores (2 y 4 de julio) de 13,1 y 5,5 mm, respectivamente. Posteriormente ocurrió un periodo de más de 50 días en el que solo ocurrieron 4 eventos de lluvia menores (1 a 2 mm), por lo que el crecimiento vegetativo y el macollaje se vieron algo deprimidos, especialmente en el cultivo de trigo. A partir del mes de septiembre las lluvias se normalizaron, recomponiendo rápidamente el normal estado hídrico del cultivo.

Figura 2. Lluvias y temperaturas medias mensuales del año 2016 en la EEA Paraná. Barras azules: lluvias mensuales; barras blancas: lluvias promedio de la serie histórica 1934-2016 de la EEA Paraná; rombos rojos: temperaturas media mensuales; círculos negros: temperaturas medias promedio de la serie histórica 1934-2016 de la EEA Paraná. Fuente: Observatorio Agrometeorológico de la EEA Paraná.

Se detectaron diferencias estadísticas significativas para todas las variables analizadas (Tablas 2 y 3). La producción de materia verde fue máxima en avena y mínima en trigo. La producción de materia seca, en cambio, fue mayor en los cultivos de cebada forrajera y granífera sin diferencia estadística entre ellas, destacándose la cebada granífera por su alta partición a espiga (Tabla 2). La menor producción total del cultivo de trigo sería atribuible a su mayor sensibilidad al déficit hídrico (Hoffman et al., 2010).

Tabla 2. Producción de materia verde (MV), materia seca (MS) y partición a espiga de los cultivares de avena, trigo y cebada evaluados. Paraná, Entre Ríos. Año 2016.

El contenido de materia seca (MS) en el momento de corte fue adecuado para el ensilado en todos los casos, diferenciándose del resto el cultivo de avena, por su menor concentración de MS (Tabla 3); esto es debido a su baja concentración de materia seca en planta (tallos + hojas). Esto sería un factor a tener en cuenta si se pretendiera adelantar el momento de corte, ya que en nuestro caso fue el contenido de materia seca de los granos el que compensó dicho déficit y permitió lograr la humedad adecuada para ensilado.

Tabla 3. Contenido porcentual de materia seca (MS) del total de planta y de sus componentes en los cultivares de avena, trigo y cebada evaluados. Paraná, Entre Ríos. Año 2016.

 

Producción de colza para ensilaje

El ensilaje de colza es un alimento de alta calidad y buena palatabilidad (McCaffery et al., 2009), comparable en la concentración energética al de maíz y al de alfalfa en el contenido de proteína. Además, el proceso de ensilado reduce significativamente el contenido de algunos compuestos azufrados de la colza que podrían ser tóxicos cuando el cultivo se pastorea como única fuente de alimento (Fales et al., 1987). Por otro lado, a diferencia de los cereales, el bajo contenido de materia seca de la planta hace necesario un oreo antes del ensilaje, como se realiza habitualmente en el caso de alfalfa.

El momento de corte que optimiza la producción y la calidad de colza se encontraría alrededor del final de la floración. Sin embargo, no existen experiencias locales que analicen la evolución de su producción o calidad forrajera en función del avance en el desarrollo.

Figura 2. Cultivares de colza de distinto ciclo.

Con el objeto de evaluar la producción de biomasa ensilable y la evolución del contenido de materia seca se realizaron muestreos de cultivares primaverales de distinto ciclo y fechas de siembra en la EEA Paraná del INTA durante los años 2010, 2013, 2014 y 2015. Las variedades primaverales tienen mejor adaptación a los ambientes entrerrianos, ya que poseen menores requerimientos de horas de frío (vernalización) que las variedades invernales.
 
Los cultivos se manejaron en secano tratando que no existan limitaciones nutricionales ni bióticas. Algunos años se evaluaron variedades de colza de ciclo largo (2010, 2014 y 2015), mientras que en 2013 se evaluó una variedad de ciclo corto.
 
La variación de las temperaturas y las lluvias en los años evaluados puede verse en la Figura 3. El rasgo distintivo del año 2010 fue la abundante recarga del perfil del suelo a principios del año, mientras que por el contrario, en 2013 la lluvia fue menor a la normal durante prácticamente todo el ciclo del cultivo, afectando parcialmente su crecimiento. Las lluvias fueron más abundantes los años siguientes, aunque 2014 se caracterizó por temperaturas mayores que el promedio histórico durante el periodo reproductivo del cultivo y en 2015 las altas temperaturas durante el periodo vegetativo y el comienzo de la floración puede haber acortado el ciclo del cultivo.
 

Figura 3. Lluvias y temperaturas medias mensuales de los años 2010, 2013, 2014 y 2015 en la EEA Paraná. Barras azules: lluvias mensuales; barras blancas: lluvias promedio de la serie histórica 1934-2016 de la EEA Paraná; rombos rojos: temperaturas media mensuales; círculos negros: temperaturas medias promedio de la serie histórica 1934-2016 de la EEA Paraná. Fuente: Observatorio Agrometeorológico de la EEA Paraná.

La producción de biomasa y el contenido de materia seca fueron aumentando con el avance en la fenología hasta alcanzar los máximos valores en la madurez fisiológica (Fig. 4). En el final de la floración (FFl), momento de corte que teóricamente produciría la mayor cantidad de biomasa sin comprometer la calidad, el contenido de matera seca varió entre 15 y 21 % confirmando que es necesario eliminar agua del forraje mediante un oreo previo al proceso de ensilado para favorecer una fermentación adecuada. Por otro lado, la producción de biomasa al final de la floración alcanzó los 10000 kg MS ha-1 con cultivares de ciclo largo en años con lluvias adecuadas (2014 y 2015). Este valor es similar al mostrado previamente para trigo o avena, aunque es importante destacar que el contenido de proteína del ensilaje de colza es superior al de los cereales y podría cumplir un rol diferente en la formulación de la dieta.

En cambio, con un cultivar de colza de ciclo corto afectado por el déficit hídrico del año 2013, la producción de biomasa al final de la floración alcanzó apenas 6800 kg MS ha-1 (Fig. 4). En general los cultivares de colza de ciclo corto presentan mayores índices de cosecha y menores producciones de biomasa a la madurez que los largos, por ende, este tipo de cultivares no serían los más adecuados para la producción de forraje.

Otro aspecto interesante es el pronunciado aumento en el contenido de materia seca de colza entre el final de la floración y la madurez fisiológica, lo que estaría ligado a reducciones marcadas en la calidad de la biomasa producida (Fig. 4). Especialmente considerando que las semillas maduras de colza, aunque tienen una alta concentración energética, son probablemente aprovechadas con baja eficiencia durante la digestión de los animales, por su reducido tamaño.

Figura 4. Evolución de la producción de biomasa aérea y del porcentaje de materia seca de colza en función del momento de corte en un cultivar de ciclo corto (2013) y en otro de ciclo largo (promedio de 2014 y 2015). IFl: Inicio de floración, Fl: Floración plena, FFl: Final de la Floración, MF: Madurez Fisiológica.

Por otro lado, la fecha de siembra puede afectar la producción de biomasa forrajera (Fig. 5), aunque esta variable de manejo generalmente presenta efectos más marcados en los cultivares de ciclo largo que en los cortos. Además, contrastando con lo que sucede con los rendimientos de semilla de colza cuando se retrasa la fecha de siembra, la producción total de biomasa sería menos afectada que la partición a semillas. Sin embargo, el momento oportuno de corte sufrió considerables retrasos (17 de septiembre vs. 19 de octubre) lo que podría afectar la implantación del cultivo siguiente en la secuencia.

Figura 5. Evolución de la producción de biomasa de un cultivar de colza de ciclo intermedio en función de la fecha de siembra en la EEA Paraná. Campaña 2010. F1: siembra 7 de abril, F2: siembra 23 de abril, F3: siembra 12 de mayo, F4: siembra 10 de junio. Las flechas indican el final de la floración de cada fecha de siembra.

 

Consideraciones Finales

Todas las especies evaluadas en este trabajo presentaron alta producción de biomasa ensilable, considerando que se obtienen de una parte del año en la que los recursos son subaprovechados debido a la baja ocupación de los lotes con cultivos.

Para las condiciones ambientales de este trabajo, se destacan los cultivos de cebada forrajera y granífera por su mayor producción de materia seca, en especial esta última por su alta partición a espigas.

El ensilaje de colza, además de alcanzar producciones de materia seca similares a los cereales, presenta elevados contenidos de proteína.

El contenido de humedad de los cereales al momento de grano pastoso los posiciona como opciones aptas para ensilado directo. Sin embargo, el elevado contenido de humedad de la biomasa producida por avena y especialmente por colza puede requerir un oreo previo para obtener ensilaje de alta calidad.

Sería necesario realizar análisis de calidad de la materia seca para completar el análisis comparativo entre especies y determinar el momento óptimo de corte en colza.

 

Referencias

FALES S.L., GUSTINE D.L., BOSWORTH S.C. and R.J. HOOVER 1987. Concentrations of Glucosinolates and S-Methylcysteine Sulfoxide in Ensiled Rape (Brassica napus L.) 1. Journal of Dairy Science 70(11):2402-2405.

FAVRE M.L. 2012. Silaje de planta entera de cebada, una alternativa. Sitio Argentino de Producción Animal.

http://www.produccion-animal.com.ar/produccion_y_manejo_reservas/reservas_silos/194-cebada.pdf [Verificación: julio 2017]

GALLARDO M. 2010. Cereales de invierno: valor de los ensilajes de avena y cebada. Sitio Argentino de Producción Animal.

http://www.produccion-animal.com.ar/produccion_y_manejo_reservas/reservas_silos/163-Cereales_invierno.pdf [Verificación: julio 2017]

HOFFMAN E., VIEGA L., CADENAZZI M., BENITEZ A., GESTIDO V., MESA P., FERNANDEZ R., BAETEN A. y N. GLISON 2010. Bases morfofisiológicas que justifican el manejo diferencial de cultivares de trigo y cebada en Uruguay. IPNI- Informaciones Agronómicas del Cono Sur 45:8-15.

MCCAFFERY D., POTTER T., MARCOFT S.J. and F. PRITCHARD 2009. Canola best practice management guide for south-eastern Australia. Grains Research & Development Corporation Barton, ACT. p. 92.

Actividades desarrolladas en el marco de los Proyectos Regionales con Enfoque Territorial del Centro Oeste y Centro Norte de Entre Ríos y del Proyecto Específico Pasturas ecoeficientes y de bajo carbono en ganadería.

 
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