Pietín de los Cereales

Pietín de los Cereales

Publicado el: 23/8/2007
Autor/es:

El pietín de los cereales, causado por el patógeno de suelo Gaeumannomyces graminis, es el hongo de suelo de mayor importancia que afecta las raíces de trigo en Europa Occidental, Estados Unidos, Australia, Argentina y otras áreas templadas donde se cultiva trigo. En la región semiárida y subhúmeda pampeana (Pcia de La Pampa, sur de Córdoba y oeste de la Pcia. de Buenos Aires) existen condiciones muy favorables para el desarrollo del patógeno, condicionando el rendimiento del cultivo de trigo en especial, en condiciones de monocultivo o antecesor pastura polifítica. En los últimos diez años, favorecido por el incremento de las precipitaciones, se ha convertido en el principal patógeno de suelo del cultivo de trigo en dicha región.

Síntomas, signos y biología del hongo: El patógeno pertenece a la subdivisión Ascomicotina, grupo de hongos que forman las esporas en pequeños sacos llamados ascos y las esporas reciben el nombre de ascosporas. Éstas tienen poca importancia en la epidemiología de la enfermedad y las infecciones ocurren normalmente por el micelio del hongo que se disemina en plantas infectadas en las cercanías o restos de rastrojos del cultivo antecesor donde sobrevivió como saprófito. Durante el verano, cuando no hay trigo en el campo, el hongo G. graminis tritici sobrevive en el rastrojo de cultivos antecesores y en numerosas gramíneas como Cynodon , Festuca, Bromus, Lolium, Dactylis, Poa, Hordeum, Agropyron, Echinochloa. En la mayoría de las veces, en plantas jóvenes, los síntomas en el follaje son similares a una deficiencia de nutrientes, y son frecuentemente diagnosticados como deficiencia de nitrógeno y el hongo puede o no ser observado sobre la superficie de las raíces de la planta de trigo. En la misma cuando el micelio del hongo entra en contacto con las raíces, se disemina sobre su superficie, desintegra el xilema y floema y avanza sobre la raíz principal y base del tallo formando manchones diseminados no uniformemente, frecuentemente circulares a irregulares en su forma dentro del cultivo. Los síntomas característicos de la enfermedad se encuentran en las raíces que presentan lesiones negras a marrones con necrosis en las puntas de las raíces secundarias . Una mata de micelio (signo del patógeno) negra se forma sobre las raíces y puede extenderse hasta la parte basal del tallo (Foto Nº 1).




Foto Nº 1: Podredumbre en la base de los tallos y raíces con micelio oscuroLa ausencia o presencia de esta mata de micelio puede no ser una buena característica de diagnóstico en aquellas especies de cereales más resistentes a la enfermedad porque el hongo puede crecer saprofíticamente sobre las cortezas de las raíces.


Síntomas tempranos del pietín, son a veces subclínicos y no observados fácilmente porque el hongo penetra frecuentemente en raíces jóvenes y crece dentro de la corteza y la mata de micelio oscura puede no observarse.

En ataques severos, las plantas muestran enanismo, pocos macollos, atraso de la floración, pobre llenado de la espiga y secado anticipado (Foto Nº 2). Si las infecciones ocurren tarde en primavera, tiene poca importancia en la altura de la planta y número de macollos pero puede causar un deficiente llenado de los granos y espigas blancas que maduran en forma prematura porque la falta de raíces provoca un estrés hídrico en la planta impidiendo el paso de nitrógeno y otros nutrientes desde el suelo.




Foto Nº 2: Manchón con espigas blancas y secado anticipado de las plantas de trigo.


El hongo G. graminis tiene algunas variantes patogénicas, dos de éstas, G. graminis tritici (Ggt) y G. graminis avenae ocurren en cereales. La primera esb patogénica en trigo en la Argentina, también afecta cebada y centeno pero no avena. Las raíces de avena producen un compuesto anti-fúngico llamado avenacin que resiste el ataque del pietín del trigo, sin embargo el hongo de la variedad avenae posee una enzima (avenacinasa), pudiendo convertir avenacin en compuestos menos tóxicos que le permite al hongo. G. graminis avenae atacar avena y otros cereales. Hasta el momento este último no ha sido descripto afectando cultivos de avena en la Argentina. El centeno y el triticale son más resistentes al pietín que trigo y cebada, sin embargo ninguno de los dos cereales proveen una buena protección cuando se lo usa como antecesores de trigo en lotes con pietín.


Estimación de daño

Lotes de trigo severamente afectados por la enfermedad pueden mostrar una desuniformidad en altura a la espigazón y mostrar niveles de infección poco importantes y frecuentemente no detectados. Sin embargo, en niveles de infección severos este patógeno posee el potencial de reducir dramáticamente el rendimiento del cultivo. Estas pérdidas varían de acuerdo al tipo de suelo, manejo del lote y condiciones ambientales favorables para el desarrollo de la enfermedad. A manera de ejemplo se muestra la estimación de daño en un lote afectado por manchones de pietín en el estado fenológico de espiga embuchada (en los manchones afectados) y floración (en los sectores sin síntomas), agrupados en 3 categorías de severidad de acuerdo a los síntomas observados: Alta (centro del manchón), media (borde del manchón) y baja/nula (fuera de los manchones)(Fig. Nº1). Esto se realizó por transectas al azar, evaluando en cada transecta la proporción cubierta por cada una de las tres categorías. Al mismo tiempo se evaluó el número y altura de los macollos dentro de cada categoría (Fig. Nº2). A la madurez del cultivo se realizó la cosecha al azar de 4 muestras por cada categoría evaluada.




Figura Nº1. Porcentaje de la superficie afectada por pietín




Figura Nº2. Número y altura de los macollos


El análisis del rendimiento y peso de 1000 granos se muestran en la Fig.Nº 3. El rendimiento potencial del lote con severidad baja/nula se estimó en 3042 kg/ha con un peso de 1000 granos de 41.3 gramos. Con severidad media se obtuvo 2026 kg/ha y un peso de 1000 granos de 32.9 g lo que representa una disminución del 33 % en rendimiento y 20 % en peso de 1000 para los manchones moderados. Cuando el pietín mostró síntomas severos se detectó una disminución del rendimiento del 79% (628 kg/ha) y 24 % (31.4 g) respectivamente.




Figura Nº 3. Rendimiento y Peso de 1000 granos


Los resultados de este trabajo muestran que el pietín de los cereales en un año de condiciones ambientales favorables, provocó una pérdida de 1842 kg/ha, lo que representa en ese lote comercial de 54 ha un total 99.47 tn, que con un precio de u$s 110 la tonelada significa una pérdida de u$s 203/ha.

Este patógeno era considerado de importancia secundaria y esporádica en el cultivo de trigo hasta hace poco tiempo. La continua presencia detectada en los lotes de trigo y el tamaño de los manchones observados, hacen que esta enfermedad se constituya en uno de los principales problemas del cultivo de trigo tanto en siembra directa como en convencional. Algunas causas probables de este incremento son: monocultivo de trigo, rotaciones con gramíneas susceptibles (ej. centeno), pasturas asociadas con gramíneas susceptibles como antecesor, incremento de cebadilla naturalizada en los campos, aumento de humedad edáfica.

Las pérdidas significativas ocurridas en el campañas trigueras 2000-02 hacen que se la tenga en cuenta en el planteo tecnológico para encarar la próxima siembra. Se debe poner mucha atención en el estado nutricional del cultivo. Lotes con deficiencia en nitrógeno y fósforo predisponen al ataque de pietín.


Condiciones que influyen en la severidad del pietín

La ausencia de resistencia genética y un efectivo control químico restringen las prácticas de manejo, lo que resulta en una enfermedad con antecedentes altamente negativos, entre los productores de trigo, en cuanto a la reducción de los rendimientos. Varios factores, incluidos prácticas culturales, condiciones de suelo, ambientales y de patogenicidad del hongo se han propuesto para explicar las diferentes variaciones de severidad de la enfermedad en lotes de trigo. La siguiente tabla muestra las distintas condiciones de riesgo para el desarrollo de la enfermedad.


Tabla Nº 1: Condiciones de alto riesgo para el desarrollo de la enfermedad.



Control de la enfermedad:

a) Cultural: Las rotaciones de cultivo ofrecen el método más efectivo en controlar la enfermedad. No existe resistencia entre los cultivares de trigo presentes en el mercado al pietín, sin embargo en rotaciones de alto riesgo se debe evitar las siembras muy tempranas o trigo de ciclo largo para evitar un contacto por largo tiempo de las raíces de trigo con el hongo. Los cultivos de hoja ancha (Dicotiledoneas), se consideran inmunes al patógeno y las rotaciones con estos cultivos disminuyen el riesgo de ataque por este patógeno si no existen gramíneas voluntarias en el lote, donde el parásito puede sobrevivir y multiplicarse. Si introducimos trigo en este sistema probablemente se verá afectado por el pietín y será mayor el ataque si el cultivo antecesor es trigo, cebada, centeno, o una alfalfa con gramínea susceptible que un antecesor avena. Ésta se presenta como la mejor alternativa en las rotaciones con resultados altamente satisfactorios en el control de la enfermedad. En un ensayo de rotaciones,( Tabla Nº2) en un lote severamente afectado por el patógeno, cercano a la localidad de Anguil, se comprobó que usando diferentes secuencias de cultivos intercalando el cultivo de avena (A) en rotaciones con trigo (T) se produce incrementos de rendimientos y disminución de la severidad de la enfermedad para el período 2000-2003. (Fig. Nº 4 ). Si bien la campaña 2003 no fue favorable para el rendimiento de grano se detectaron diferencias cuando se introdujo el cultivo de avena en las rotaciones en comparación con el monocultivo de trigo.


Tabla Nº 2: Secuencia de cultivos en ensayo de rotaciones en Anguil






Figura Nº 4: Resultados de rendimiento de trigo en las diferentes rotaciones para el período 2000-2003.


Los suelos sueltos, arenosos y alcalinos son propensos al desarrollo del hongo y en este tipo de suelos se debe poner mucha atención al estado nutricional del cultivo. Lotes con deficiencia de nitrógeno y fósforo son altamente susceptibles al pietín porque las plantas difícilmente reemplacen las raíces destruidas por el patógeno.

La oxidación biológica de amonio a nitrato (Nitrificación) influye sobre el pietín y la estabilidad y disponibilidad de esta forma de nitrógeno en el suelo y además en la forma que lo toma la planta. El nitrógeno aplicado en la forma de amonio es convertido rápidamente a nitratos en la mayoría de los suelos cultivados. El nitrógeno amoniacal es principalmente metabolizado a aminoácidos en el sistema radicular de la planta de trigo, antes de ser traslocado a otras partes de la planta.

Debido a ésto la rizosfera se vuelve más ácida a medida que el nitrógeno amoniacal es absorbido y los exudados radiculares contienen un mayor número de compuestos orgánicos, que estimulan el desarrollo de los microorganismos de la rizosfera. Por el contrario, el nitrógeno de nitratos es traslocado a las hojas y otras partes de los tejidos de las plantas, reducido a nitrógeno amino, metabolizado a aminoácido con poca modificación de la microflora de la rizosfera. Las reductazas de nitratos y nitritos son muy sensitivas al calor y al stress hídrico, factores que aumentan la severidad de pietín, por lo que los nitratos adsorbidos aún estando disponibles en cantidades suficientes pueden no estar fisiológicamente disponibles para las plantas.

Este medio ambiente promovido por la toma de amonio suprime a microorganismos que oxidan el manganeso y estimulando microorganismos que lo reducen. La nutrición amoniacal incrementa también la toma por la planta de los fosfatos y zinc pero no es estimulada por los nitratos.

Para explorar la incidencia de estas fuentes nitrogenadas sobre el control de este patógeno de suelo se condujo un ensayo con diferentes fuentes en un lote severamente afectado por la enfermedad en la localidad de Macachín (La Pampa) (Fig. Nº 5 ). El ensayo consistió en fertilizar el trigo con las diferentes fuentes a la siembra (s), o macollaje (m) con o sin fósforo (P). Los resultados muestran que en lotes severamente afectados por el patógeno no hay una tendencia manifiesta al control de la enfermedad con diferentes fuentes de nitrógeno.





Figura Nº 5: Rendimiento de trigo y severidad de pietín (0=sin síntomas, a 5= 100%) en diferentes tratamientos Utilizando fuentes de nitratos o amonio a la siembra (s) y macollaje (m) con o sin P.


b) Químico: Ggt es difícil de controlar con fungicidas debido a la característica de ser un organismo habitante de suelo, que necrosa las raíces.

Estudios realizados señalaron la necesidad de utilizar un químico con poca movilidad en el suelo y que aplicado cerca de la semilla proteja las raíces seminales de infecciones tempranas y tenga cierta residualidad en el suelo para proteger a las raíces derivadas del nudo. Para explorar esta posibilidad se condujeron ensayos en diferentes localidades de la provincia de La Pampa en lotes de productores severamente afectados por pietín. Los tratamientos incluyeron funguicidas curasemillas, usados para controlar patógenos en semillas de trigo, solos o peleteados en fosfato diamónico (incorporados debajo de las semillas de trigo con la intención de una liberación lenta del químico, aumentando su residualidad en el suelo). También se incluyó un producto conocido como Atrizan (Triadimenol en una formulación granular de fosfato diamónico).

A manera de ejemplo se muestran los resultados de ensayos realizados en 2 lotes arenosos (severamente afectados por la enfermedad), en la localidad de Miguel Riglos (La Pampa). En la Fig. Nº 6, Atrizan en dosis de 40 y 80 kg de FDA mostró diferencias en rendimiento comparado con los fungicidas incorporados a la semilla. En un segundo ensayo (Fig. Nº 7) el rendimiento se incrementó no sólo en los tratamientos con Atrizan + FDA sino también hubo una respuesta en los tratamientos con FDA solo.




Figura Nº 6:Rendimiento de trigo y severidad de pietin (0= sin síntomas 9= 100%) con diferentes tratamientos de curasemillas




Figura Nº 7: Rendimiento de trigo y severidad de pietin (0= sin síntomas 9= 100%) con diferentes tratamientos de curasemillas


Un tercer ensayo se condujo en un lote cercano a la localidad de Anguil con categoría de severidad de: 45% severa, 40% moderada y 15% nula. Los tratamientos consistieron en dosis comerciales y variables de fungicidas curasemillas. También se incluyó en el ensayo el producto Taspa (Difeconazole), peleteado en 50 kg de FDA. Los resultados (Fig. Nº 8) no muestran diferencias significativas en este lote con severos problemas de pietín en el suelo (85% de la superficie de las parcelas tenían problemas de pietín).




Figura Nº 8: Eficacia de fungicidas curasemillas sobre el rendimiento y peso de 1000 granos en un lote de trigo con alto riesgo de pietín.


Las baja respuesta en el control de pietín con fungiicidas curasemillas usados en situaciones de alto riesgo de la enfermedad (alta concentración de inóculo en el suelo), ha renovado el interés para el desarrollo de nuevos productos con mayor eficacia en el control del patógeno. Recientemente se ensayaron productos como el Fluquinconazole y el Silthiofam, que usados como curasemillas mostraron una mayor eficiencia en el control de Ggt. Si bien estos productos se comportan como mas específicos para el control del pietín, debemos complementarlos con el uso de rotaciones (avena) o evitar sembrar trigo con antecesor pasturas polifíticas. Estas últimas medidas tienden a bajar el inóculo del patógeno en lotes de alto riesgo y usar los curasemillas complementando las medidas de manejo de la enfermedad.


BIBLIOGRAFIA

Beale, R.E. Phillion, D.P. and J. Cox. 1998. MON 65500: A unique fungicide for the control of take-all in wheat. Proceeding of Brighton crop protection conference. Pests and diseases . Vol. 2. pp. 343-350. The British Protection council.

Gutteridge, R. J. and D. Hornby. 2003. Effects of sowingdate and volunteers on the infectivity of soil infested with Gaeumannomyces graminis var. tritici and on take all disease in successive crops of winter wheat. Ann.appl. Biol. 143:275- 282.

Huber, D.M. and T.S. McCay-Buis. 1993. A multiple component analysis of the takeall. Disease of cereals. Phytopathology 77 (5): 437-447.

Reis E. Melo. 1989. Doencas do trigo II: O mal do-pé. Ciba Geigy. 15 pp.

Walker, J. 1975. Take all of graminae. A review of recent work. Rev. Plant. Pathol.: 54(3) 113-144.

Wenz, M.; P.E. Russell, A.M.Lochel. 1998. Seed treatment with fluquiconazole for control of cereal take-all, foliar and seed borne disease. Proceeding of Brighton crop protection conference. Pests and diseases . Vol.3. pp. 907-912. The British Protection council.

Yarham, David. 1999. Take all- The latest target for cereal fungicides.Pesticides outlook. 54-57.

 
remove_red_eye 4624 forum 0 bar_chart Estadísticas share print
Compartir:
close
Ver todos los comentarios
 
   | 
Copyright © 1999-2020 Engormix - All Rights Reserved