Evaluación de Inoculantes y Biofertilizantes en Maiz

Publicado el: 9/10/2012
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1. CONTEXTO CLIMÁTICO
 
En la figura 1, se resume la condición climática desde el punto de vista de la dinámica hídrica de los cultivos, durante la estación de crecimiento de los mismos. Por quincena, se contrastan las lluvias registradas y la Evapotranspiración de referencia, como indicador de posibles deficiencias hídricas. El balance negativo entre ambas variables, se dio durante los meses de diciembre a primera quincena de enero, inclusive.
 
Durante ese lapso de tiempo, los cultivos de soja sobre los que se realizaron estos ensayos, atravesaban la primera etapa de formación de granos. Esta condición de deficiencia hídrica nos hacía pensar en la pérdida de granos que podía estar sufriendo el cultivo y en el menor crecimiento que se estaba registrando en área foliar. No obstante, el cultivo, aún tenía mucho por compensar. En El Rodeo (América Sur), las parcelas se sembraron el 31 de Octubre de 2011 y, en San Carlos (General Villegas), el 8 de noviembre de 2011. En ambos casos, el cultivar utilizado fue DM4670RR.

A este estrés hídrico, también había que sumarle el térmico que, como se puede ver en la figura 2, también estaba generando su impacto negativo sobre el cultivo de soja.
 

Figura 1. Evolución de las lluvias registradas y la Evapotranspiración, durante el ciclo del mismo, como indicador de posibles ocurrencias de estrés hídrico. Barras azules: Lluvias. Barras naranja: Evapotranspiración. En la figura se muestra la diferencia, positiva o negativa, entre ambas variables.
 
La condición hídrica se revirtió significativamente a partir de la segunda quincena de enero de 2012, con los cultivos en plena floración a R3. La soja pudo compensar y generar altos niveles de productividad. Las lluvias registradas fueron muy altas durante febrero y marzo, generando excesos hídricos importantes en la región.
 

Figura 2. Evolución de la temperatura máxima diaria, expresada en ºC, durante el ciclo de cultivo. La línea punteada horizontal, indica el extremo superior del rango de temperatura óptima para los cultivos.
 
Para el cultivo de maíz (Cultivar Pi2069YR) la situación fue muy compleja a nivel zonal. No obstante, estas parcelas fueron ubicadas en un ambiente de alto potencial seleccionado a través de mapa de rendimiento (bajo de alta productividad). De esta forma, mantuvo mejores niveles hídricos que la media del lote y los rendimientos fueron muy buenos para lo que fue la media de la campaña.

En el caso de sorgo (Cultivar DK-51), la condición hídrica atravesada fue muy buena por la fecha de siembra utilizada (5 de diciembre de 2012).
 
 
2. Materiales y Métodos

2.2 Cultivo de Maíz
En un cultivo de maíz (cultivar Pi2069YR), sembrado el 15 de octubre de 2011 en América, se establecieron los siguientes tratamientos en la semilla. Todas las parcelas contaron con fertilización de base en la línea de 80 kg/ha de Fosfato monoamónico:
 
1- Palaversich Biopower (205 cc/20 kg de semilla).
 
2- Palaversich Biopower (205cc/20kg de semilla) + 175 kg/ha de Urea al voleo en preemergencia (con el objetivo de ajustar a 160 kg/ha de N en los primeros 60 cm de suelo).
 
3- Sin Biopower en la semilla + 175 kg/ha de Urea al voleo en preemergencia (con el objetivo de ajustar a 160 kg/ha de N en los primeros 60 cm de suelo).
 
4- Testigo absoluto.
 
El diseño fue un DBCA, en parcelas de 6 surcos a 0.52 cm x 10 metros de largo. Para la determinación de rendimiento en grano, se realizaron cosechas manuales y se trillaron con Trilladora Estática Experimental. El rendimiento y sus componentes numéricos (número y peso de los granos), se corrigieron a 14.5% de humedad del grano. En aproximadamente V2, se determinó materia seca por planta, particionando en raíz y parte aérea. Esto se realizó con estufa a 65ºC de temperatura constante, hasta que no se detecte variación de peso. Se tomaron las plantas en 6 metros lineales de surco (tres muestras paralelas de 2 metros lineales). El valor de biomasa aérea seca, se relacionó con el de la altura de la planta al momento de la evaluación, para eliminar el efecto de la altura.


3. RESULTADOS

3.2.1 Rendimiento
Como puede observarse en la figura 7, se encontró diferencias significativas en el rendimiento del tratamiento con Biopower versus el testigo. Dicha respuesta fue en ambos niveles de nitrógeno, no detectándose interacción con dicha variable (p=0.20), esto permite comparar las medias promedios de los tratamientos. También puede observarse que el agregado de nitrógeno también produjo respuesta significativa.
 


Letras diferentes indican diferencia al 5%. Test DGC.

Valor PCALT: 102

Figura 7: Rendimientos de los tratamientos con y sin el agregado de Biopower bajo dos niveles de fertilización nitrogenada: sin nitrógeno y con nitrógeno a razón de 160 KG/HA.

Para cuantificar los incrementos en el rinde, puede observarse la figura 8, donde se observa que el tratamiento con Biopower produjo un incremento promedio de 182 KG/HA (+2.5 %, figura 8 a). Si bien no se encontró interacción con el N puede verse una tendencia de mayor respuesta con Biopower en el tratamiento con agregado de N, donde esta respuesta trepa a 241 KG/HA (+ 3.0%).



Figura 8:
Respuesta en KG/HA en cada nivel de N y en promedio (a) de los dos tratamientos de PGRP (Con y Sin Biopower), y la respuesta en KG/HA en cada nivel de PGRP y en promedio (b) de los dos niveles de N. 

En cuanto al nitrógeno, en la figura 8 b, se muestra que el agregado de nitrógeno produjo un incremento medio de 429 KG/HA (+5%) llegando a 488 KG/HA (+6%) cuando estuvo combinado con Biopower. Como es de esperar el efecto del Nitrógeno fue mayor al de Biopower.

3.2.2 Biomasa y componentes numéricos del rendimiento.
Para comprender que variables de cultivo se modifican con los tratamientos se evaluaron biomasa de las raíces, de parte aérea y de la planta entera (figura 9 a y b) y se cuantificaron los componentes principales del rendimiento: número de granos/m2 y peso de mil granos (figura 10 a y b).

 


Figura 9
: Biomasa de raíz, aérea y planta entera (gramos/planta) de los distintos tratamientos: a) con y sin Biopower y b) con y sin Nitrógeno.

Los tratamientos con Biopower lograron incrementar la biomasa de raíces pero no la de parte aérea y planta entera (figura 9 a). En cambio los tratamientos con nitrógeno vs sin nitrógeno produjeron incrementos en la biomasa tanto aérea como planta entera pero no de raíces (figura 9 b).

En cuanto a los componentes del rendimiento, tanto Biopower como el agregado de nitrógeno incrementaron notoria y significativamente el número de granos/m2 (figura 10 a), el cual es el componente que mejor explica la variación de rendimiento. Con el peso de los granos ocurrió lo contrario probablemente explicado por la menor demanda de menos destinos logrados en los tratamientos sin Biopower y sin nitrógeno.

 


Figura 10:
Número de granos/m2 (a) y peso de 1000 granos (b) de los distintos tratamientos a) con y sin Biopower y b) con y sin Nitrógeno
 

3.2.3 Conclusiones
- Los tratamientos con Biopower y con nitrógeno lograron incrementar significativamente el rendimiento en un 2.5% y un 5%, respectivamente.
- Las diferencias encontradas pudieron ser explicadas por un incremento en biomasa de raíz y en el número de granos/m2, en caso de Biopower, y por incrementos en la biomasa aérea, planta entera y el número de granos/m2, en los casos con nitrógeno.
- Si bien no se encontró interacción estadísticamente significativa entre Biopower y el nitrógeno, la tendencia que se evidenció es que la respuesta a Biopower fue superior en los tratamientos con nitrógeno.

 
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