Caracterizacion de la Lechuga (Lactuca sativa.L.) en la unidad Guayabal

Publicado el: 28/10/2019
Autor/es: Ing. July E. Chiroque Montalban y Dr. MVZ Roislen Castaño Concepción (Universidad Agraria de La Habana (UNAH) - Cuba

I. Introducción

La lechuga (Lactuca sativa. L.) es una planta al parecer originaria de Asia Menor que procede de la especie silvestre Lactuca scariola, L., que se encuentra muy difundida en la Europa Central y del Sur y en la mayor parte de las áreas templadas. Su importancia se ha incrementado en los últimos años, debido tanto a la diversificación de tipos varietales, entre los que se incluyen las lechugas tipo Batavia, lisa o mantequilla, tipo Cos o Romana, las minihortalizas tipo Baby Leaf, y las lechugas foliares lisas y crespas de diferentes tonalidades verdes, rojas y moradas, como al aumento del empaque de la cuarta gama, donde las principales especies empacadas en este tipo de presentaciones son las diferentes clases de lechuga.

La lechuga es hoy conocida y cultivada en todo el mundo, siendo la más importante entre las hortalizas de hojas que se comen crudas. En Cuba se cultiva en todas las regiones; es así mismo importante para el agricultor porque gracias a su rápido ritmo de crecimiento, su rápida maduración, el diferente comportamiento de las variedades a la duración del día y al balance térmico por otra, su producción puede ser obtenida durante todo el año.

La lechuga se ubica en el grupo de las hortalizas de hoja y se consume prácticamente en fresco. Su importancia se ha incrementado en los últimos años, debido tanto a la diversificación de tipos varietales, entre los que se incluyen las lechugas tipo Batavia, lisa o mantequilla, tipo Cos o Romana, las minihortalizas tipo Baby Leaf, y las lechugas foliares lisas y crespas de diferentes tonalidades verdes, rojas y moradas.

Su valor nutricional de la lechuga se resalta por el contenido de minerales y vitaminas; Indispensables para el organismo. Es una fuente importante de calcio, hierro y vitamina A, proteína, ácido ascórbico (vitamina C), tiamina (vitamina B1), riboflavina (vitamina B2) y niacina. El contenido nutricional tiene similitud con otras hortalizas, como el apio, el espárrago y el habichuelín o ejote. Dado su bajo valor calórico, se ha tornado en ingrediente básico en las dietas alimenticias (Whitaker & Ryder, 1964).

Objetivo general:

Caracterizar el manejo del cultivo de la Lechuga (Lactuca sativa.L.), en la unidad el Guayabal

Objetivo específico:

Realizar una valoración económica del cultivo de Lechuga en la Unidad de Guayabal.

 

II. Desarrollo

1. Características Morfológicas de la lechuga (Lactuca sativa. L)

La lechuga es una planta herbácea anual, dicotiledónea, autógena, perteneciente a la familia Compositae, cuyo nombre botánico es Lactuca sativa L. (Tabla 1), cuando joven contiene en sus tejidos un jugo lechoso llamado látex, cuya cantidad disminuye con la edad de la planta. Dentro de la familia Compositae (Asterácea) también hay otras especies de importancia medicinal como los cardos, el diente de león, la cerraja y la alcachofa (Osorio & Lobo, 1983; Díaz et al., 1995; Valadez, 1997).

Presenta una raíz principal pivotante, corta, puede llegar a penetrar hasta 30 cm de profundidad, con pequeñas ramificaciones; crece muy rápido, con abundante látex, tiene numerosas raíces laterales de absorción, las cuales se desarrollan en la capa superficial del suelo con una profundidad de 5 a 30 cm (Granval & Graviola, 1991; Valadez, 1997; Alzate & Loaiza, 2008).

El tallo es pequeño, muy corto, cilíndrico y no se ramifica cuando la planta está en el estado óptimo de cosecha; sin embargo, cuando finaliza la etapa comercial, el tallo se alarga hasta 1,2 m de longitud, con ramificación del extremo y presencia, en cada punta, de las ramillas terminales de una inflorescencia (Valadez, 1997).

Sus hojas por su forma son lanceoladas, oblongas o redondas. El borde de los limbos es liso, lobulado, ondulado, aserrado o dentado, lo cual depende de la variedad. Su color es verde amarillento, claro u oscuro; rojizo, púrpura o casi morado, dependiendo del tipo y el cultivar (Granval & Graviola, 1991; Valadez, 1997).

Las flores están agrupadas en capítulos dispuestos en racimos o corimbos, compuestos por 10 a 25 floretes con receptáculo plano, rodeado por brácteas imbricadas. El florete tiene pétalos periféricos ligulados, amarillos o blancos. Los interiores presentan corola tubular de borde dentado. El androceo está formado por cinco estambres adheridos a la base de la corola, con presencia de cinco anteras soldadas que forman un tubo polínico, que rodea el estilo. El cáliz es filamentoso y al madurar, la semilla forma el papus o vilano, que actúa como órgano de diseminación anemófila, o sea, por el viento. Los pétalos son soldados (gamosépalos) (Leslie & Pollard, 1954; Whitaker & Ryder, 1964; Valadez, 1997).

El gineceo es unicarpelar, con ovario ínfero y el estigma bífido, que se poliniza al desarrollarse y atravesar el tubo de las anteras. Los lóbulos del estigma se separan, lo que permite la caída del polen sobre los papilos estigmáticos. Las flores son perfectas y la corola es amarilla, simpétala. El ovario es bilobulado. Los cinco estambres están, cada uno, unidos separadamente a la base del tubo de la corola, pero las anteras están unidas y forman un cilindro alrededor del estilo (Leslie & Pollard, 1954).

El fruto es un aquenio típico y la semilla es ex albuminosa, picuda y plana, la cual botánicamente es un fruto (Osorio & Lobo, 1983); tiene forma aovada, achatada, con tres a cinco costillas en cada cara, de color blanco, amarillo, marrón o negro, mide de 2 a 5 mm. En su base se encuentra el vilano o papus plumoso, que facilita la diseminación por el viento; este se desprende fácilmente, con lo cual el aquenio de la semilla queda limpio (Granval & Graviola, 1991; Valadez, 1997).

Existen diferentes variedades de lechuga, las mas usadas en el pais son:

Black Seeded Simpson: Variedad bastante temprana, de hojas rizadas, el color de éstas es verde amarillento y sus semillas son negras, ciclo de 50-70 días.Produce semilla en Cuba. Es la más sembrada en el país. Se siembra de septiembre a mayo siendo la óptima de octubre a diciembre.

Anaida: Es una variedad del tipo roseta, posee las hojas de color verde, con superficie rizada, bordes irregulares, plegados, con textura similar a la variedad Great Lakes, crujiente, con un nivel de amargor bastante bajo. Forma una roseta bastante uniforme que la hacen agradable a la vista. Posee un ciclo de cosecha de 65 días, con un peso promedio por planta de 200 gramos y 25 hojas como promedio, lo que le confiere alta firmeza o compactación a la roseta.

Riza 15: Es un tipo intermedio entre las de repollo firme y las de hojas y en su desarrollo tiende a una u otra forma según las temperaturas que prevalezcan más frías o más calientes. Es una planta de hojas verde claro de bordes rizados, de buena textura y sabor. Sus semillas germinan bien en condiciones de altas temperaturas, lo que unido a su resistencia a enfermedades, la hacen apropiada para siembras tempranas. Su diámetro es de 30-35 cm y el peso puede variar entre 180-640 g, su ciclo económico es de 80- 90 días, con período de siembra de septiembre a diciembre.

BSS-13: Es similar a Black Seeded Simpson pero con una gran adaptación a las condiciones del país. Desarrolla una roseta de hojas de color verde claro, es de textura suave y buen sabor, alcanza una altura de 22-28 cm y un diámetro de 19-48 cm, con peso promedio de 350 g. Su ciclo económico de 65-80 días, con período de siembra de octubre.a febrero y óptimo de noviembre a enero. Está adaptada a nuestras condiciones ambientales y produce semilla con alta calidad.

Chile 1186-3: Tipo mantequilla, produce repollos firmes en el invierno y una roseta de hojas sueltas y entornadas en el verano. No desarrolla el sabor típico amargo de las lechugas cultivadas bajo condiciones de altas temperaturas. Es apropiada para el período del verano, por lo que se puede sembrar todo el año.

Great Lakes: Es una lechuga de roseta, de hojas ligeramente rígidas de alrededor de 25 a 30 cm de diámetro. El color de las hojas es de verde a verde oscuro con una periferia dentada y plegada en forma de falda plisada, el repollo es de tamaño grande y llega hasta 1 kg de peso, compacto, muy tierno y frágil. Las plantas forman tallos florales con mucha lentitud. Se siembra desde octubre a enero, aunque la fecha óptima es entre el 15 de octubre y diciembre.

Grand Rapid -30: Es de tipo americana, de hojas abiertas, puede cultivarse en el verano, pues es lenta para florecer y no emite sabor amargo en esta época, por lo que puede sembrarse todo el año. Para verano (febrero a septiembre) se recomienda la siembra directa. Ciclo económico en primavera de 90 días y en verano de 65 a 75 días.

Fomento 95: Es una variedad de lechuga de hojas sueltas, de color verde claro. A los 22 ó 27 días después del trasplante se puede cosechar. Es muy susceptible a Rhizoctonia. Se puede sembrar durante todo el año.

 

3.1. Variedad presente en la unidad

En la unidad la variedad presente es Fomento 95 la cual se describió anteriormente

3.2 FASES FONOLÓGICAS

Fase de plántula

  • Aparición de la radícula, emergencia de los cotiledones
  • Crecimiento radicular en profundidad
  • Aparición de 3 a 4 hojas verdaderas

Esta fase dura 3 a 4 semanas, la temperatura óptima es de 18-21 °C.

Fase de roseta

  • Aparición de nuevas hojas
  • Disminuye relación largo-ancho de folíolos
  • Acortamiento de los “pecíolos”

Formación de roseta con 12 a 14 hojas (Galván, Margarita, & Rodríguez, 2008).

FORMACIÓN DE CABEZA

  • Hojas más anchas que largas
  • Hojas curvadas por el eje de la nervadura central
  • Hojas en posición erecta.

FLORACIÓN

  • La cabeza pierde calidad
  • La cabeza toma forma alargada
  • Elongación del tallo y emisión de las inflorescencias
  • Inflorescencia en capítulos de 15-25 flores cada uno
  • Altura de 1 a 1,5 m.

 

4. Factores edafoclimáticos

Factores que influyen en el desarrollo, una comprensión cuantitativa de la respuesta de desarrollo fenológico a factores ambientales ayuda a predecir el rendimiento de los cultivos. La temperatura, la disponibilidad hídrica en el suelo y la profundidad de siembra son factores que afectan la duración de la etapa de siembra a emergencia; además de la disponibilidad del recurso agua, luego de la emergencia, influyen la temperatura y el fotoperiodo sobre el desarrollo.

4.1. Temperatura: La lechuga es un cultivo extremadamente delicado en relación a sus requerimientos ambientales, fundamentalmente de clima, pues las semillas empiezan a germinar a la temperatura de 2-3 ºC, pero la óptima es de 20-25 ºC. A temperaturas superiores a 25 ºC, las semillas de algunas variedades sobre todo si están recién recogidas, no germinan en lo absoluto. La temperatura óptima para el crecimiento de las hojas y la formación del repollo es de 16-21 ºC, y para el tallo floral y los órganos generativos de alrededor de 20-22 ºC.

4.2. Luz La lechuga es una planta anual que bajo condiciones de fotoperiodo largo (más de 12 horas luz), acompañado de altas temperaturas (mayores de 26 °C), emite el tallo floral; al respecto son más sensibles las lechugas foliares que las de cabeza. En cuanto a la intensidad de la luz, el cultivo es exigente en alta luminosidad para un mejor desarrollo del follaje en volumen, peso y calidad, dado que estas plantas exigen mucha luz y se ha comprobado que su escasez causa que las hojas sean delgadas y que en múltiples ocasiones las cabezas sean flojas y poco compactas. Se recomienda considerar este factor para establecer una densidad de población adecuada y para evitar el sombreado de plantas entre sí (Valadez, 1997). No es conveniente sembrar en épocas de invierno, con alta nubosidad y poca radiación solar.

4.3. Humedad relativa También es muy exigente respecto a la humedad del suelo, y mucho más durante las fases tempranas de su desarrollo, pues el sistema de raíces está situado, principalmente en una capa del suelo que va desde 5-30 cm de profundidad, por lo que se debe mantener el suelo siempre húmedo.

El sistema radicular de la lechuga es muy reducido, en comparación con la parte aérea, por lo cual es muy sensible a la falta de humedad y soporta mal un periodo de sequía, por breve que sea. La humedad relativa conveniente para la lechuga es del 60 al 80%; la alta humedad causa problemas porque favorece el ataque de enfermedades como el moho blanco causado por el hongo Sclerotinia sclerotiorum, el moho gris causado por Botrytis cinerea y el mildeo velloso causado por el hongo Bremia lactucae (Osorio & Lobo, 1983; Serrano, 1996; Alzate & Loaiza, 2008).

4.4 . Suelos La adaptación de esta hortaliza a diferentes tipos de suelo es muy amplia. Se da bien en suelos francos, francos arenosos y francos arcillosos y también en los orgánicos; sin embargo, el mejor desarrollo se obtiene en suelos francos arenosos y francos arcillosos con suficiente contenido de materia orgánica, bien drenados, con buena retención de humedad debido a que el sistema radicular de la lechuga no es muy extenso y el 96% de la parte comestible es agua; suelos profundos, con topografía plana o con pendientes inferiores a 30%. Es una especie medianamente tolerante a la salinidad (entre 4 y 10 mmho) y a la acidez en los suelos. El pH óptimo está entre 6,5 y 7,5 (Semillas Arroyave, reporte técnico; Granval & Graviola, 1991; Valadez, 1997; Vallejo & Estrada, 2004).

Valores de pH menores de 5,5 originan un pobre desarrollo y valores por encima de 7,3 son el límite para un buen crecimiento (Díaz et al., 1995, citado por Alzate & Loaiza, 2008).

Esta sección es crucial ya que el suelo es la base fundamental para el desarrollo de la planta en los sistemas organopónicos. Una de las funciones del agricultor es reconocer las interacciones que ocurren entre las plantas y los micro-organismos del suelo para así poder asistir este proceso. El resultado será una cosecha abundante y con alto contenido de nutrientes.

4.5. Época de siembra o plantación El cultivo de lechuga se puede siembra en cualquier época del año (como ejemplo tenemos la variedad Fomento 95) en dependencia de la variedad.

 

5. Agrotécnia del cultivo

5.1 . Preparación del suelo

Dado que la siembra se realiza en canteros (20m de largo x 1m de ancho), la preparación que se realiza a los mismos es manual.

Como se muestra en la tabla 1 las labres que se realiza en los canteros son: primeramente se invierte el prisma a 15 cm, luego se aplica materia orgánica (humus de lombriz, cachaza, gallinaza, compost) lo que haya disponible en la unidad, después se alisa el cantero, se realiza un riego pre- siembra (mine), por último se siembra, se tapa y se realiza un segundo riego (vivo). Todas estas labores se realizan el mismo día. Cabe resaltar que el cantero estaba con suelo (ferralítico rojo) el cual no ha sido renovado desde hace 15 años que el mismo viene siendo explotado.

También es aconsejable que en el momento de la preparación del terreno o del trasplante se usen micorrizas. Estas forman una asociación mutualista entre algunos hongos del suelo y la raíz de la mayoría de las plantas. La importancia de esta simbiosis radica en que la raíz es el vínculo entre la planta y el suelo y que, a su vez, el tejido del hongo es el puente entre la raíz y el suelo (Jaramillo et al., 2012).

Las micorrizas aumentan la capacidad de absorción de nutrientes de la raíz porque el micelio fúngico (tejido micorrizal), al constituirse en una extensión de raicillas, explora mucho mayor volumen del suelo que la raíz sola. Pero las ventajas de la micorriza no se limitan a la nutrición vegetal; las plantas reciben beneficios adicionales como tolerancia a épocas secas (estrés hídrico), exclusión de patógenos del suelo y adaptación a metales pesados.

Muchas veces las poblaciones naturales de micorrizas son insuficientes o ineficientes para establecer una buena simbiosis, lo cual afecta el desarrollo de una comunidad vegetal. En estos casos se pueden aumentar las eficiencias simbióticas con la inoculación de hongos eficientes y competitivos. El uso práctico de la micorriza encaja dentro de una gestión biológica de la fertilidad del suelo, dirigida a obtener una productividad sostenida, con respeto del entorno (Jaramillo et al., 2012).

Beneficios de las micorrizas:

  • Favorecen la absorción de iones poco móviles del suelo, particularmente fosfatos, pero también zinc, cobre y amonio.
  • Mayor crecimiento de las plantas principalmente en suelos con bajo contenido de nutrientes.
  • Mayor capacidad de absorción de agua y tolerancia a la sequía.
  • Protección contra patógenos radiculares.
  • Detoxificación de metales pesados. Estabilización de agregados de partículas del suelo.
  • Estimación de otros microorganismos simbióticos integrantes de la comunidad rizosférica.

5,1,1. Factores limitantes de la unidad

Los factores limitantes presentes son la materia orgánica, el agua y el suelo.

5.2. Siembra, distancia y población

Se debe sembrar a una profundidad de 1 a 1,5 cm, a una distancia (en canteros) de 1. 40 m a 25 cm entre hileras y 15 cm entre plantas, es recomendable que se realice un riego antes de la siembra. Con estas distancias se logran 110000 a 160000 plantas /ha.

En la unidad la siembra se realiza en canteros altos, de 1 m de ancho y 20 m de largo, la misma se realizó el 28 de enero del 2018 a una profundidad de 1 cm y a una distancia de 10 a 11 cm entre plantas y de 19 a 20 cm entre hileras con una población de 480 plantas en 20 metros cuadrados.

5.3. Balance nutricional y fertilización

La nutrición es lo que le aporta a las plantas los elementos necesarios, ayuda a mantener una producción constante y a aumentar el rendimiento de los cultivos, además interviene en el crecimiento de éstas e influye en el desarrollo de los frutos. Cabe mencionar que para realizar una correcta nutrición hay que tomar en cuenta distintos aspectos, por ejemplo la variedad de cultivo, la zona, el tipo de clima y los recursos.

A consecuencia de su gran precocidad y a que el ritmo de crecimiento y de extracción de nutrientes es mayor que otras especies hortícolas, la lechuga es un cultivo muy exigente en cuanto al balance nutricional y los nutrientes presentes en el suelo. Por eso se desarrolla mejor en suelos ricos y a continuación de cultivos previos intensamente fertilizados.

Para el caso de la fertilización en los suelos rojos con materia orgánica, se recomienda la aplicación de varias fuentes orgánicas: 6 t/ha humus de lombriz, 40t/ha de estiércol vacuno o cachaza y 20 t/ha de compost (INIFAT, 2005).

La importancia de la materia orgánica en el suelo son varias ya que mejora la labranza, fertilidad y productividad del suelo a través del efecto favorable que ejerce sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo (Infojardin 2013).

Las necesidades de nitrógeno (N) aproximadas durante todo el ciclo son de 90-100 kg./ha. Estas cantidades se deben suministrar durante todo el ciclo del cultivo y nunca en una sola oportunidad en dosis superiores a los 60 kg/ha de N. Para el diseño del plan de fertilización nitrogenado, se debe tener en cuenta el aporte de N-NO3 del suelo, determinado a través de un muestreo y posterior análisis de laboratorio. La estrategia de fertilización debe cubrir aquella cantidad de N que la oferta edáfica no es capaz de proveer. Con respecto al potasio (K), su absorción se encuentra relacionada con el nivel de magnesio (Mg) y calcio (Ca), ya que un exceso de aquel, reduce la absorción de Ca y Mg. Los aportes de K en cultivos al aire libre se pueden fraccionar, pero no deben superar dosis de 200 kg./ha por aplicación. En cultivos de lechuga en invernáculo, con producciones entre 60 a 65 t/ha, se requieren alrededor de 200 a 350 kg./ha de K2O. El criterio de fertilización potásica es distinto al del N, debido a la menor movilidad de este nutriente en el suelo. Es difícil acceder a umbrales que se adapten a la gran variación de condiciones de manejo y ambientes de producción hortícola. En el caso de efectuar abonaduras con estiércoles u otros compuestos de origen orgánico, es importante considerar el aporte de nutrientes, que si bien es bajo en relación a las cantidades usualmente empleadas (25 a 30 t/ha) forma parte de la oferta de nutrientes al sistema (Infoagro s.f.).

En la unidad se aplica al cultivo 80 kg de materia orgánica (compost) en 20 metros cuadrados, no se aplica ningún producto nitrogenado (formula completa). Lo que quiere decir que no se está haciendo una correcta fertilización, lo cual implica que se afecte la producción y el rendimiento, a causa del déficit de nutriente que son necesarios para la planta.

Un buen aporte de nutrientes (como materia orgánica y fertilizantes nitrogenados) no solo ayuda al desarrollo de las plantas, aumentar el rendimiento y la producción del cultivo, sino que también ayuda a mejorar la estructura del suelo, aporta nutrientes a la planta, activa bilógicamente al cultivo, incrementa la capacidad de retención de humedad en el suelo y favorece el crecimiento de las plantas.

5.4. Riego

El riego que se aplica al cultivo de la lechuga es con manguera, el mismo se realiza una vez por día (desde que se siembra hasta que se cosecha) ya sea en la mañana o por la tarde. El mismo no satisface las necesidades de la planta, porque la misma necesita buena humedad para su buen desarrollo y crecimiento.

Entre las principales labores culturales está el riego, el cual es una de las tareas principales que ayuda a que las plantas puedan crecer más rápido, de forma saludable y bien hidratadas. Es importante mencionar que existen distintas formas de riego, entre las principales están el riego por goteo, riego por aspersión y riego por nebulización.

Antes de la germinación los riegos se deben efectuar 2 a 3 veces al día, si se mantiene una humedad constante y favorable las semillas germinan a los 4 a 6 días, después de germinado se debe mantener un riego frecuente que durante los primeros 20 días debe ser diario y después se van espaciando unos 2 a 4 días según el tipo de suelo hasta la cosecha. Como la lechuga tiene un ritmo de crecimiento muy rápido y su órgano de consumo son las hojas, no debe sufrir sequía, ya que se afectan los rendimientos y la calidad de ésta, por ello siempre se debe regar a unos 85 a 90% de la capacidad de campo.

6. Plagas y enfermedades

Para evitar mermas en el rendimiento y en la calidad de la lechuga es necesario realizar un adecuado manejo de las plagas y enfermedades basándose en medidas preventivas, tales como: periodo y densidad de siembra recomendada, así como regar en el momento oportuno, etc. Es necesaria una inspección constante del cultivo mediante muestreos semanales para realizar las acciones de control oportunamente.

La lechuga es poco afectada por plagas en el país, los insectos que más inciden en este cultivo son los crisomélidos, la Empaca sp. Y el Myzus persicae, estos dos últimos transmisores del Virus del Amarillamiento de la Lechuga. Las enfermedades más comunes son la pudrición por Rhizoctonia solani, Kuhn. Y Cercosporiasis. Su control debe ser por medio de un manejo integral partiendo de semilla sana, control de malezas en semillero, en el área definitiva y sus colindancias y el uso de biopreparados contra las plagas o las enfermedades como la aplicación de Trichoderma herzianum, al suelo 48 horas antes de la siembra de la semilla lo mismo en siembra directa que en el semillero.

Durante la evaluación del cultivo se pudo observar que en el cultivo no había presencia de plagas ni enfermedades

 

7. Plantas arvenses.

Durante el ciclo del cultivo la lechuga debe permanecer libre de malezas, para ello se debe aplicar un herbicida, para cuyo nombre, dosis, forma y momento de aplicación se debe seguir lo recomendado por Sanidad Vegetal y realizar los desyerbes manuales que sean necesarios.

Generalmente se deben realizar de 1 a 2 labores de cultivos, la primera después de recuperadas las plantas y ya iniciado su crecimiento y la segunda unas 2 semanas después; esto debe ser con implementos que no remuevan excesivamente el suelo y a no más de 5 cm de profundidad para que no se afecten las raíces.

 

8. Cosecha

Es la acción de recoger la parte de la planta que se va a aprovechar. El éxito de la calidad del producto dependerá de este proceso; se estima que el manejo dado incide entre un 10 y un 20% sobre la calidad comercial del mismo. Se debe cuidar de no causar daños mecánicos a los productos, ya sea por golpes, presiones excesivas, cortaduras, entre otros. (Jaramillo & Ríos, 2007).

La planta de lechuga se encuentra lista para la cosecha cuando se ha formado la rosetas de hojas o el repollo; su tiempo de corte está relacionado con el estado de maduración y esta dependerá de la variedad y las condiciones climáticas durante el crecimiento (Ryder, 1998).

Es aconsejable realizar la cosecha en las primeras horas de la mañana, es decir, cuando las hojas se encuentren hidratadas y turgentes. La recolección se realiza manualmente cortando a ras del suelo con un cuchillo afilado; se eliminan las hojas viejas, amarillas, hojas con suciedades, las que presenten pudrición o daño por plagas o enfermedades; para obtener un producto limpio, sin residuos de tierra. Es de vital importancia trabajar con las manos y herramientas limpias. Las cabezas se deben almacenar a la sombra, en un lugar fresco, en canastillas plásticas. La exposición directa al sol aumenta la pérdida de la respiración y el agua, lo que resulta el marchitamiento y deterioro de las cabezas. También se debe evitar la recolección de cabezas mojadas por la lluvia o el rocío porque tienden a descomponerse rápidamente durante el transporte y la comercialización

La cosecha en dicha unidad se realiza manual, arrancando la planta de raíz, la misma no se realiza en las primeras horas de la mañana, lo cual trae consigo la perdida de la respiración y el agua, lo cual resulta el marchitamiento y deterioro de la las hojas, todo esto a causa de la exposición directa con el sol, ya que las mismas se recolectan a las 10 de la mañana donde están expuestas a la radiación solar.

8.1. Componentes de rendimientos

Los componentes de rendimientos del cultivo de la lechuga son el peso, el número de hojas/ planta

8.2. Postcosecha

Es el periodo transcurrido desde la recolección de los productos en el campo hasta que son consumidos en estado fresco o utilizados en procesos de preproducción o transformación.

Lavado:

Los procesos de lavado y desinfección se realizan mediante inmersión en agua clorada (50- 20 ppm, pH entre 6,5 y 7,5), durante dos a tres minutos, para garantizar la reducción de microorganismos deteriorantes y patógenos. Se realiza con soluciones de dióxido de cloro (ClO2), algunos ácidos orgánicos o mezcla de ellos con otros compuestos (por ejemplo, ácido peroxiacético), o con antimicrobianos naturales (como niacina) (Nascimento et al., 2003).

Para el secado es importante retirar la mayor cantidad posible de agua superficial, a fin de evitar que se presenten pudriciones, por exceso de humedad, especialmente en la parte interior de las hojas.

Selección:

El objetivo de la selección es retirar los productos que no cumplen con los requisitos mínimos exigidos para ser comercializados, es decir, los dañados, inmaduros, sobremaduros, con formas y tamaños no aceptados y también para separar los de variedades diferentes.

Clasificación:

La adecuación o estandarización de tamaños y formas se puede realizar de forma manual o mecánica; lo más frecuente es hacerlo manualmente porque se puede juzgar mejor. Los factores de calidad considerados para clasificar el producto son: formación, firmeza, daños por heladas u otras causas y alteraciones en el color (Herrera, 2012).

Calibrado:

Se realiza en función del peso; esta operación se ejecuta manualmente o a través de medios electrónicos.

Preenvasado:

Los sistemas empleados comprenden envolvimientos en películas plásticas, bolsas de plástico y tubos de malla. En lechugas acogolladas para exportación el más utilizado es el recubrimiento con una película de polietileno. Éste se realiza, en algunas variedades, en sacos plásticos o tubos de malla.

Empaque:

El empaque y embalaje cumplen funciones como contener el producto sin dañarlo, protegerlo durante el manejo y el transporte, informar de las características y contenido del producto a las personas que lo manipulan, supervisores o compradores; también sirve para facilitar la compra, según los gustos y las necesidades.

Las lechugas para exportación se empacan en recipientes de cartón; en su interior se ordenan en capas con un máximo de tres unidades (Herrera, 2012).

Almacenamiento:

La vida pos recolección de las lechugas depende estrechamente de la temperatura, para prolongar sus propiedades físico-químicas y sensoriales es necesario que la temperatura baje lo más rápido posible tras la recolección. El tiempo de conservación disminuye al aumentar el número de horas que transcurren entre la recolección y el descenso de la temperatura a 2 °C. Por lo tanto, el preenfriamiento es muy importante para mantener una calidad óptima, si se quiere llegar con un buen producto a los mercados.

En la unidad, en el proceso de la postcosecha solo se realiza el lavado del producto con agua lo coloca en cajas para llevarlo directo al consumidor que en este caso son los mismos trabajadores de la unidad, lo cual quiere decir que la lechuga no se almacena se comercializa luego de ser cosechada.

 

9. Composición nutricional

El valor nutricional de la lechuga se resalta por el contenido de minerales y vitaminas. Es una fuente importante de calcio, hierro y vitamina A, proteína, ácido ascórbico (vitamina C), tiamina (vitamina B1), riboflavina (vitamina B2) y niacina. El contenido nutricional tiene similitud con otras hortalizas, como el apio, el espárrago y el habichuelín o ejote. Dado su bajo valor calórico, se ha tornado en ingrediente básico en las dietas alimenticias (Whitaker & Ryder, 1964).

El aporte de calorías de esta hortaliza es muy bajo, mientras que en vitamina C es muy rica; las hojas exteriores tienen más cantidad de esta vitamina que las interiores. También resulta una fuente importante de vitamina K; por lo tanto, protege de la osteoporosis. Otras vitaminas que destacan en la lechuga son la A, la E y el ácido fólico. Así mismo, aporta mucho potasio y fósforo y está compuesta en un 94% de agua (Alzate & Loaiza, 2008).

El valor nutritivo de la lechuga difiere según su variedad. La lechuga en general provee fibra, carbohidratos, proteína, y una mínima cantidad de grasa, tiene acción antioxidante, lo cual está relacionado con la prevención de enfermedades cardiovasculares e incluso cáncer. (Osorio & Lobo, 1983).

Valoración económica

En la unidad no se hace uso de la maquinaria, no obstante el gasto que se haría por su uso es de 6472 cup, así como también no se tiene el costo de las semillas, las cuales son resueltas por algunos productores.

Conclusiones

  • En la unidad productiva no hacen uso de fertilizantes nitrogenados (NPK), para la nutrición del cultivo.
  • en la unidad productiva no hacen uso de productos químicos ni preparados bilógicos para el control de enfermedades y el control de malezas.
  • en la unidad productiva no se realiza un buen riego para el cultivo de la lechuga.

 

Recomendaciones

  • Hacer uso de productos nitrogenados para que las plantas puedan suplir sus necesidades.
  • Realizar aplicaciones de productos químicos y preparados biológicos para el control de enfermedades y plagas, así como para el control de arvenses.
  • Realizar un buen manejo del riego.

Referencias bibliográficas

 
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