Calibración y regulación de pulverizadoras

Publicado el: 27/5/2021
Autor/es: CASAFE

Las condiciones ambientales constituyen un factor fundamental al momento de lograr aplicaciones eficaces. Conocer el momento adecuado para realizar una aplicación es indispensable para controlar con éxito los insectos, enfermedades y malezas que se encuentran en nuestro cultivo, sin que se generen derivas que puedan afectar al ambiente, la salud de las personas o un cultivo lindero. Esto es de especial importancia en las zonas periurbanas.

¿Qué verificar?

> FUGAS

Llenar con agua el tanque a ¾ partes de su capacidad. Encender el equipo y, con la bomba en funcionamiento, controlar que no existan fugas de la misma. Además, se deberá visualizar todo el circuito hidráulico del pulverizador, tanto el tanque como tuberías rígidas o de goma, a fin de comprobar que no exista ninguna fuga y evaluar sus condiciones. Si las tuberías se encuentran resecas o desgastadas, se deberá realizar un recambio de las mismas.


> PICOS de la barra pulverizadora

Visualizar que el líquido se pulverice correctamente sin producirse goteos. En este momento se recomienda también cortar el flujo de agua para evaluar el funcionamiento del sistema antigoteo. Chequear también su desgaste y posibles taponamientos, los cuales afectan sobremanera la eficiencia de la aplicación.


> PRESIÓN

Verificar que el manómetro funcione correctamente es indispensable para garantizar aplicaciones eficientes y eficaces.
Se deberá visualizar el manómetro de la máquina, con la bomba en funcionamiento, para evaluar que no existan pulsaciones de presión, ya que esto podría generar diferencias en las dosis aplicadas. En este sentido, la presión también deberá ser medida en la barra pulverizadora para controlar que sea la misma que se indica en el manómetro de la cabina. Para esto se recomienda utilizar manómetros “de mano”, que permitirán comparar las presiones indicadas. La diferencia de presiones entre ambos manómetros debe ser menor al 10%.


> AGITADOR

Ubicado dentro del tanque contenedor. Se debe controlar su correcto funcionamiento ya que muchos de los productos que se utilizan para proteger a los cultivos precisan de agitación constante para lograr suspensiones o diluciones adecuadas, de acuerdo a las características de cada uno.


> TANQUE INCORPORADOR

Colocar una cantidad medida de agua al tanque incorporador y controlar que esa misma cantidad sea trasvasada y se refleje en el medidor del tanque de la pulverizadora.


> DISPOSITIVO para el LAVADO de ENVASES

Se recomienda verificar que el mismo funcione correctamente antes de comenzar la campaña de aplicaciones, donde la presión adecuada de lavado debe ser mayor a 3 bares. También se debe asegurar que el agua que se utilice sea agua limpia.


> FILTROS

Las pulverizadoras, ya sean aéreas o terrestres (tanto mochilas como de arrastre o autopropulsadas), contienen filtros en varias partes. Se deberá revisar el estado de todos estos filtros, ya que pueden taponarse e impedir la realización de aplicaciones eficientes y eficaces.

Calibración y regulación de pulverizadoras - Image 1


Regulación

Cuando salimos a trabajar con una pulverizadora al campo, y una vez calibrada la máquina, se deberán establecer los distintos parámetros de pulverización para una aplicación eficiente. Este proceso se llama Regulación y se debe realizar constantemente durante la aplicación para asegurar que el tamaño y número de gotas que estamos generando lleguen al blanco objetivo.

La regulación no es la misma siempre, sino que depende del cultivo, la ubicación de la plaga en este (tercio superior o inferior del cultivo), el tipo de producto a utilizar, las condiciones ambientales, la tecnología de aplicación disponible y si estamos trabajando al lado de un cultivo o zona sensible.

En caso de realizar una aplicación en un área próxima a una zona sensible, es preciso extremar los cuidados para efectuar una correcta regulación antideriva de los equipos, tanto terrestres como aéreos, con el objetivo de generar gotas de tamaño grande a muy grande, en lo posible de un diámetro superior a los 250 – 300 micrones.

¿Qué significa realizar una regulación antideriva de la maquinaria de aplicación?

Significa conseguir que los equipos de aplicación provean simultáneamente una protección eficaz del cultivo a tratar y que generen, a través de las pastillas adecuadas, un tamaño de gota grande, con el fin de minimizar el riesgo de desplazamiento del caldo fuera del lote, y por lo tanto de exponer al ambiente y/o a las personas al efecto de la deriva durante una aplicación de productos fitosanitarios.

Las pastillas constituyen una parte crítica del sistema de distribución de los equipos de aplicación, puesto que son las encargadas de dividir la masa líquida y proyectarla hacia el cultivo que se desea proteger. Actualmente, el mercado ofrece nuevos modelos de pastillas asistidas por aire o hidroneumáticas que, a diferencia de las hidráulicas tradicionales, han sido desarrolladas para reducir la deriva. Estas pastillas antideriva, de aire inducido tipo Venturi, producen una gama de gotas de tamaño adecuado (grandes) ideales para emplear durante una pulverización cercana a áreas sensibles, tales como una zona periurbana, o en la proximidad de un cultivo sensible, etc., puesto que minimizan la generación de gotas pequeñas que son las más proclives a provocar derivas.

En síntesis: con las pastillas de aire inducido se obtienen resultados análogos a los de otro tipo de pastillas, sin el efecto negativo de la mayor propensión a generar derivas.

Calibración y regulación de pulverizadoras - Image 2 

Mochila pulverizadora

Cuando las aplicaciones se realizan con este tipo de equipos, como en el caso de producciones hortícolas o producciones de pequeñas extensiones, es importante controlar que el equipo se encuentre calibrado y que la actividad sea realizada por una persona capacitada.

Lo primero que deberá chequearse es que la barra portapicos se encuentre en condiciones adecuadas, sin presentar roturas, pérdidas, ni obstrucciones. Esto podrá verificarse utilizando el tanque contenedor con agua y verificando que no se produzcan goteos en ninguna de sus partes, ni sobre la barra, ni en los picos. En el caso que se visualice alguna pérdida, el material defectuoso deberá reemplazarse.

Una vez que se ha comprobado el correcto funcionamiento, se deberá regular la mochila, siempre con agua.

Es clave que quien vaya a realizar la aplicación sea quien regule, ya que se debe mantener constante la velocidad de desplazamiento, la presión aplicada, la altura y el ancho de trabajo, tanto en la regulación como en la aplicación. Si se camina más lento se generará una dosis más alta que en lugares donde se ha avanzado más rápido.

Un dato importante a saber es el ancho de trabajo, ya que permitirá conocer la superficie que se pulverizará. Este dependerá de la altura de aplicación, el tipo de pico y del ángulo de aspersión. Si una vez calibrada la mochila, se modifica la velocidad del viento, se deberá modificar la altura de trabajo, ya que a mayor velocidad mayor probabilidad de deriva. Lo mismo ocurre si se cambiara de aplicador, se deberá volver a regular a la forma de aplicar de este nuevo trabajador.

 
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