USA - Investigan toxina cancerígena en las uvas

Fecha de publicación: 22/7/2014
Fuente: Salud.com.ar

Según científicos de la Universidad de La Florida, el cambio climático podría afectar la industria vitivinícola de la región, ya que el calentamiento global ha acelerado la aparición de un hongo que se desarrolla en las uvas y que produce una toxina peligrosa: Ocratoxina A, también conocida como OTA, la cual es cancerígena. Sin embargo, Mendoza y el resto de las zonas productivas de Argentina estarían a salvo de este fenómeno.

“La ocratoxina A es producida por hongos que, en climas húmedos (como es el caso de La Florida) prosperan. En principio, no sería un problema demasiado serio en Mendoza ya que nuestro clima es especialmente seco”, enfatizó Rubén Bottini, investigador superior del Conicet, y aclaró que, además de las uvas, esta toxina también puede aparecer en café, cereales, carnes y otros productos alimenticios.

Por otra parte, en los últimos años se realizó una investigación centrada en la presencia de OTA en los cultivos argentinos. En este punto, la investigadora a cargo del estudio, Lorena Ponsone, asistente del Conicet, concluyó que “ninguna de las muestras superó los dos microgramos por kilo”. Actualmente, éste es el nivel máximo establecido por la Unión Europea. Asimismo, la especialista precisó que durante la elaboración de vino tinto, los niveles de OTA disminuyen un 80%.

“El cambio climático puede influir, pero hoy en día estamos a salvo. Quizás el norte del país esté más comprometido por la mayor presencia del hongo, aunque hasta el momento no se han detectado vinos contaminados”, continuó Ponsone, en diálogo con el sitio Vox Populi. De todos modos, uno de los factores que influyen en el desarrollo de esta toxina son las excesivas lluvias durante el período de maduración, lo que justamente ocurrió esta temporada de cosecha en Mendoza.

Con respecto a la consecuencia del consumo de esta toxina en el organismo, Ponsone precisó: “A diferencia de una toxicidad aguda, la contaminación por OTA es progresiva. Una persona puede consumir esta toxina durante décadas, a través de varios alimentos, y recién allí podría desarrollarse un cáncer. De todos modos, sus efectos en humanos aún se están estudiando”. A su vez, los efectos cancerígenos de la OTA han sido comprobados en animales y aún se estudian en seres humanos.

 
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