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Ganadería: Con la meta de sumar kilos y ganar mercados

Fecha de publicación: 2/6/2017
Empresa: CONECAR Nutrición
Fuente: Conecar

El empresario del sector de feedlot ve más inversiones en ganadería y elogia la política internacional del gobierno.

Alentada por un contexto internacional de precios que en los últimos años empujó y el cambio de las políticas fronteras adentro, la ganadería en Argentina vive el corto plazo "con optimismo" aseguró el presidente del grupo Conecar y analista ganadero, Roberto Guercetti.

El CEO de uno de los feedlot más grande del país con capacidad para 10 mil animales, aseguró que esa percepción se plasma en los números: "Se están haciendo inversiones en todos los sectores, tanto en cría como recría y engorde", dijo y aseguró, que a su juicio, se va hacia una tendencia de volver al animal pesado buscando reconquistar nichos de exportación que a su juicio se abrirán por la nueva forma de relación con el mundo que encaró la gestión de Mauricio Macri.

También señaló que eso no necesariamente representa que los argentinos deberán resignarse a comer carne de menor calidad o mayor precio. "La terneza se está dando por la forma de la alimentación y en general se asocia el animal grande y duro a aquel que se engordaba a pasto y que estaba 3 o 4 años en el campo. Hoy uno con menos de 2 años puede estar en el gancho con 450 ó 500 kilos, es un animal joven que tiene grasa blanca, que tiene calidad de carne, terneza", dijo.

Con lo cual, sumar kilos al ganado "generaría la cuota de exportación y permitiría además tener carne abundante en la Argentina a precios razonables, no baratos, razonables. Mucho más que ahora inclusive", agregó.

P: ¿Cómo se encuentra el sector de la ganadería en la actualidad? ¿Cumplieron los desafíos que se habían planteado hace un año?

R: Si totalmente porque lo que veníamos viendo era el cambio político que se daba en Argentina y que a partir de 2016 iba a generar este tipo de relaciones internacionales totalmente diferente y con resultados positivos de mediano plazo. Los de corto plazo que son los que ya se están viendo ahora son de optimismo en la ganadería, se están haciendo inversiones en todos los sectores tanto en cría, recría como engorde.

Hay una visión más sobre el animal pesado, de tratar de pensar la exportación como algo posible y necesario. Estuvimos mucho tiempo apostando al consumo interno como única alternativa y hoy las cifras que se manejan, en vista al viaje del presidente (Mauricio) Macri y su vínculo con otros países sobre todo China, son totalmente diferentes. O sea, de apostar a un consumo de 40 millones de argentinos pasamos a pensar en un mercado de 1.300 millones de personas en el caso de China. Son tan exponenciales las posibilidades y oportunidades que hay que abrir la cabeza y preguntarse cuál es el potencial de consumo de proteínas del mundo, qué es lo que nosotros producimos, sobre todo en carnes que tienen valor agregador. La producción ganadera en sí mismo además de la cadena industrial frigorífica, la logística, la demanda de semillas, maquinaria, etc. genera desarrollo interesantísimo que van a traccionar no los acuerdos particulares, sino la nueva forma de relación que el país tiene con el mundo, algo que es de mediano plazo ya que, por ejemplo, se acordó la apertura de las carnes a Estados Unidos el año pasado, pero no se exportó nada aún. En el caso de China, al estar vinculados desde antes con ese país y porque hacia allí se destina el 25% de lo que exportamos como país al mundo, el engranaje va a empezar a caminar más rápido.

P: China es el principal destino de exportaciones de carne argentina ¿Qué especificidades tiene ese mercado en cuanto a demanda y qué hay que tener en cuenta para atenderlo?

R: No mucho. Si bien los cortes son diferenciales, por ejemplo, en este momento están pidiendo garrón y brazuelo (algo que no va al mercado europeo) son grandes consumidores de menudencias. También se está dando y la característica de China que tienen todos los países del mundo, pero ellos en especial, es que valoran mucho las relaciones y es lo que se está iniciando ahora. Además, China al incorporar los 1.300 millones de habitantes al consumo de proteína cárnica, hace que hay a una demanda de cortes de mayor valor. Estamos hablando de cantidad y de calidad y valor. Va en línea con la visita a Japón, país que tiene mayor poder adquisitivo y con el regreso del mercado a Estados Unidos y la posibilidad de vender la cuota de 20 mil toneladas sin arancel, también en línea con la visita de la canciller Ángela Merkel de Alemania (anunciada para junio). Sin duda, la nueva forma de relacionarse de la Argentina está marcando un camino diferente en los cuales va a abriendo sendas a sectores como los agronegocios que incluyen a la ganadería.

P: Hay una concepción arraigada en el consumidor argentino de comer animales chicos porque los grandes pierden calidad y terneza. ¿Es así? Y si no lo es, ¿cómo se revierte?

R: La industria frigorífica tiene posibilidades de mejorar la condición de la carne, pero también esto tiene mucho que ver con conocer cómo se engorda un animal, porque en realidad la terneza también se está dando por la forma de la alimentación y en general se asocia animal grande y duro a aquel animal que se engordaba a pasto y que estaba 3 o 4 años en el campo. Hoy un animal con menos de 2 años puede estar en el gancho con 450 o 500 kilos, es un animal joven que tiene grasa blanca, que tiene calidad de carne, terneza. En cambio, se lo mata con 300 kilos. Hay 150 kilos más para ponerle de carne por animal de forma instantánea, eso generaría la cuota de exportación y permitiría además tener carne abundante en la Argentina a precios razonables, no baratos, razonables. Mucho más que ahora inclusive. También con eso ganan todos: el productor, la Argentina porque puede exportar y consigue divisas, y el consumidor no es afectado para nada, al contrario, seguirá comiendo carne de calidad y en mejores condiciones y precios.

P: ¿Cómo los afectó la eliminación de las retenciones al maíz en el esquema de costos?

R: La industria del feedlot, del engorde a corral, se había tecnificado y se había profesionalizado de tal manera que un 20% de aumento en el cereal, su principal materia prima no le impactó. Lo pudo absorber, tuvo algunos meses de baja rentabilidad, pero ahora está en buena situación. Pero además el sector entendió que el feedlot aparte de consumidor de maíz, es consumidor de subproductos de la industria. Esto muestra que la ganadería genera un círculo virtuoso en la cadena de valor porque permite, por ejemplo, capitalizar la burlanda que es el subproducto del etanol. Respecto del año pasado hoy se está suplicando la producción de etanol. Se cuestiona si el maíz era utilizado para alimento o energía y hoy vemos que tiene un aprovechamiento dual gracias a la ganadería. También el feedlot está utilizando los subproductos de la molinería de trigo, harina y pellet de trigo para alimentar ganado. Y hay subproductos del cártamo, de la cebada cervecera. O sea, el rumiante es un biodigestor que puede convertir desechos de la industria en alimentos, generando nada menos que la carne.

P: Esta vuelta a la chacra mixta, ¿tiene que ver con una mayor sustentabilidad económica o porque los commodities tienen muchas oscilaciones de precios?

R: A veces la rentabilidad al bolsillo es lo que marca tendencia. El productor agrario fue muy castigado por el clima y por los precios de los commodities que bajaron mucho. Y sobre todo tiene un alto costo de flete en zonas alejadas a puertos y se encontraron con una rentabilidad muy reducida y en algunos casos nula. La salida es agregar valor en origen, la forma más simple es la ganadería. Entonces, ante los graves problemas que tuvieron los tambos y la necesidad de instalaciones que son onerosas, la salida a la ganadería es algo que va hacer que vuelva el campo mixto. Con algunas alambradas y un molino ya podés tener animales en el campo y tratar de que esos kilos de maíz que se iban en un camión se vayan en kilos de carne con agregado de valor, sin altos costos de infraestructura y tampoco de mano de obra. Es una actividad totalmente flexible. Cualquier productor puede poner 100 animales y con tan solo eso empezar a trabajar.

P: ¿Qué impacto tuvo la crisis hídrica en la zona núcleo en el sector de la ganadería de carne?

R: No tenemos números, pero si desde lo conceptual, los impactos fueron de distinto orden. Primero pegó más en los tambos. Para algunos volver a recuperarse va a ser imposible, se van a perder muchos establecimientos, esas explotaciones van a dejar de existir porque se arruinaron las vacas, los campos, las instalaciones y el productor quedó descapitalizado. En segundo lugar, sigue la agricultura, a la que también le pegó fuerte pero el agricultor siempre tiene dentro de los planes perder una cosecha, aunque ahora puede ser en forma parcial. En este caso con financiamiento y en campos que sufrieron pérdidas (no anegado) si el clima mejora se van a recuperar. Finalmente, el que menor impacto tuvo fue la ganadería, porque los animales se pueden llevar a campos altos, se le busca la forma y el único capital es ese ganado y si lo podés mantener se puede salir. Es más, es posible vender, guardar el dinero y volver a comprar animales. Es el bien de cambio más fácil de realizar y por eso la ganadería fue el sector que menos impacto tuvo. Puede haberle costado más mantener los animales, pero no perdió capital.

P: ¿Qué horizonte de precios ven en el mediano plazo?

R: En el contexto internacional los precios que Argentina vende al mundo son competitivos con otros países en algunos casos estamos más caros. No hay posibilidad de aumentar el precio de los cortes tradicionales. Sí puede haber una mejora por enviar cortes diferenciales, premium, carne enfriada en lugar de carne congelada, a países con mayor poder adquisitivo como Japón o Estados Unidos. En el contexto internacional va a ir aumentando la exportación. En 2005 exportamos 750 mil toneladas, hoy estamos en menos de la mitad, y vamos haciaesos números en tres o cuatro años más. No hay mucha posibilidad de crecer en precios internacionales, sí en los cortes premium. En cuanto al consumo interno, vamos hacia un cambio de animales de mayor peso porque va a ser mucho lo que queda de la exportación. No me gusta usar el término remanente porque en realidad van a quedar los cortes que el argentino come que es el asado, el matambre, pulpas, carnes con hueso. No se exportan. O sea, que va a quedar carne. Y el valor de la exportación genera una utilidad para la industria frigorífica que permite tener cortes más económicos para el mercado local. Si la ganadería se posiciona podemos tener un efecto positivo en el de consumo interno. En Carcarañá cuando la industria frigorífica funcionaba y los exportadores trabajaban a pleno, venían de todos los pueblos a buscar asado a muy bajo precio.

Gentileza de: Suplemento impreso AgroClave diario La Capital,  27 de mayo de 2017 pág. 2. 

 
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