Colombia - Bienestar animal para generar ingresos: la apuesta de Leopoldo Estol

Fecha de publicación: 16/11/2012
Fuente: contextoganadero.com


El Director del Centro de la Ciencia del Bienestar Animal, Leopoldo Estol, habló con Contexto Ganadero sobre la importancia del cuidado de los animales en la producción de carne. Estol, también secretario de la red mundial de médicos veterinarios especialistas en bienestar animal, se refirió a la importancia de las últimas 24 horas de vida de un animal y el aporte de Fedegán en el manejo idóneo del ganado colombiano. 

Contexto Ganadero (CG): Doctor Estol, bienvenido a Colombia, queremos agradecer su tiempo y pedirle que por favor nos cuente a los ganaderos colombianos, ¿qué es la ciencia del Bienestar animal?
Leopoldo Estol (LE): Es una ciencia joven, de la rama de las ciencias veterinarias, que recibe aporte de otras ramas del conocimiento y que tiene que ver con la forma como tratamos a los animales.

Esta ciencia nace en los años 60 en Inglaterra, después de la publicación del libro ‘Maquinas Animales’, escrito por la periodista Rut Harrison. En ese texto, que generó escándalo en la sociedad inglesa, se denunciaba la forma inadecuada como se criaban los animales que la gente comía en Inglaterra. Fue tal el escándalo que el gobierno creó una comisión para investigar el tema, que determinó que los animales estaban siendo tratados en condiciones pésimas. De ahí surgieron recomendaciones para que pudieran tener libertad para levantarse, mover su cuerpo y sus piernas, y poder girar. Esta libertad de movimiento generó, años después, las llamadas cinco libertades, término inglés, por el cual muchos lo conocen, pero que yo personalmente prefiero llamar como  las cinco necesidades que tienen los animales. Así nacieron las primeras concepciones sobre bienestar animal.

Después, a principios de los años 90, la Asociación Mundial de Veterinaria creó las políticas oficiales de bienestar animal y etología, que se recomienda que sigan todos los médicos veterinarios del mundo.  Y finalmente, en 1997 aparece un elemento político muy fuerte, que es el tratado de Maestrtich de la Unión Europea en el que aparece una frase para describir a los animales: seres sensibles. ¿Qué significa esto? Que el animal puede sufrir. Es decir que a partir de este momento para la Unión Europea un animal dejó de ser una cosa, dejó de ser lo mismo que una bolsa de papas o de arroz ¿Por qué? Porque el animal puede sufrir, por lo que no los tenemos que maltratar. Este recuento es una historia muy rápida de lo que vendría siendo la parte política y los elementos principales que han ido formando el concepto de bienestar animal. 

CG: ¿Desde cuándo se comprendió la relación que existe entre las prácticas de Bienestar Animal y los beneficios o pérdidas económicas de una empresa ganadera?

LE: Eso apareció cuando las grandes empresas y los grandes compradores empezaron a investigar las razones por las que la carne que recibían muchas veces venían deterioradas, por lo que había que retirarle hematomas, abscesos y todo aquello que no era comestible. Entonces empezaron a preguntarse ¿Por qué ocurre todo esto?, y encontraron una relación directa entre el trato que recibía el animal y la aparición de esos hematomas y esas fracturas.

Comenzaron a fijarse, por ejemplo, en la recepción de animales muertos luego de un traslado. Notaron los efectos de un transporte inadecuado. Esto los sorprendió mucho y empezaron a fijarse en  la manera cómo el conductor del camión manejaba, si el chofer respetaba una velocidad determinada, si el camino estaba deteriorado y si todo eso afectaba el estado de los animales cuando llegaban a una planta frigorífica y si causaba pérdidas a la industria.

CG: Coméntenos según su experiencia ¿porqué son tan importantes las últimas 24 horas de vida de un animal?
LE: El  lapso desde que el productor decide cargar al animal y subirlo al vehículo son 24 horas, por lo menos, en las cuales se produce la mayor cantidad de muertes, de lesiones y de deterioro de ese animal, pese a todo el dinero que se haya invertido. Cuando un productor analiza lo que es el ciclo de vida de un animal hasta el momento en el cual decide venderlo, se da cuenta de que ha invertido 2 o hasta 3 años en su alimentación, cuidados veterinarios y productos para que el animal no se enferme. Toda esa inversión se pone en riesgo cuando se decide cargar al animal, subirlo a un camión y llevarlo a un establecimiento de feria donde se remata o directamente a un frigorífico donde se sacrifica para producir la carne.

CG: ¿En qué monto se han avaluado las pérdidas económicas derivadas de prácticas inadecuadas de manejo animal, en países suramericanos como Argentina, Chile, Brasil y Uruguay?
LE: Aunque parezca mentira hay datos en Argentina que datan de los años 60, que muestran que el 60% de los animales que iban a un frigorífico tenían lesiones. Pese a eso, nada se hizo en esos momentos. Brasil pudo investigar en los años 90, que las perdidas que generadas por temas de maltrato o de no cuidado relacionado con el transporte o con la descarga, superaban los US$100 millones. Allí notaron que prestándole atención al bienestar animal, los productores podrían llegar a recibir más de US$10 millones con un año de trabajo sobre ese tema. Uruguay llegó mucho más lejos, hizo una auditoria nacional de todos los establecimientos ganaderos que usaban sus productos para exportar al exterior. Determinó que las perdidas estaban cercanas a los 10 dólares por animal faenado.

Hoy por hoy en Argentina sabemos tranquilamente que por situaciones de maltrato estamos perdiendo casi medio kilo por animal que se sacrifica. Si ustedes calculan que la faena de Argentina se encuentra cercana a los 14 millones de animales, estamos perdiendo 7 millones de kilos de carne por año, por maltrato animal. Este es un dinero que los productores directamente tiran, lo pierden, lo queman, todo por maltratar a sus animales.

CG: Si el país pretende exportar productos de origen bovino como carne ó leche, ¿qué papel juega el bienestar animal en el contexto  del comercio exterior?

LE: El papel clave que tiene el bienestar animal es abrir mercados. Todos aquellos mercados en los cuales el consumidor busca un factor de calidad, y ahí le estoy hablando de toda la Unión Europea, Estados Unidos, de los países anglosajones, o sea de los mercados Premium, que les van a decir: si usted trata los animales como nosotros tratamos a los animales en nuestro país, nosotros le compramos.

CG: ¿Usted considera que los consumidores son conscientes de que la calidad e inocuidad de la carne y la leche tienen relación con las condiciones de vida que se le haya brindado al animal?

LE: A mi me gustaría decir que si, me gustaría ser optimista, pero los trabajos que se han hecho es que solamente esa conciencia del consumidor esta en países como los de la Unión Europea. Sobre el tema hay un trabajo muy interesante que yo recomiendo y que se puede bajar gratis de Internet, se llama el Euro Barómetro. Es una encuesta que se hace en Europa periódicamente, que mide el grado de percepción del ciudadano europeo sobre todas las condiciones en las cuales se crían los animales para consumo. Es interesantísimo y existe la posibilidad de que en el futuro se hagan trabajos similares en América Latina.

Todos esos datos demuestran que, inclusive en la Unión Europea, hay diferencia entre países y que las experiencias personales son un factor importante en la percepción sobre las condiciones de los animales.

CG: ¿Cuáles son las principales necesidades de los animales que todo productor ganadero debe satisfacer?

LE: Me gusta usar esa palabra necesidades porque como les dije antes, muchos hablan de las libertades y no es así, son las llamadas cinco necesidades. El animal tiene la necesidad de no tener hambre, ni sed; la necesidad de no sufrir miedo ni angustia; la necesidad de no tener heridas, lesiones o enfermedades, y que si aparecen sean curadas; que haya o una atención veterinaria o una atención necesaria supervisada por un médico veterinario de acuerdo al tipo de producto de la cual se debe usar y la necesidad de poder expresar su conducta normal o habitual. Esto es muy sencillo, son necesidades de buen trato y esto lo puede tener en cuenta cualquiera. Esto es lo que yo llamo los cinco mandamientos del bienestar animal.

CG: ¿Cuáles serían las estrategias para transferir este nuevo concepto al sector productivo e industrial?

LE: La estrategia básica es la información, la educación. Les puedo decir con enorme satisfacción, que cuando estuve en Cartagena para el Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias que se acaba de celebrar ahora en Colombia, noté cómo esta trabajando la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, en el sentido de educación, a través de los cuadernillos que están haciendo. También me enteré de que hay un plantel de por lo menos 70 veterinarios trabajando en esa misión. No podía creer que hubiera una asociación de ganaderos que estuviera preocupada, interesada en todos estos términos de la educación del bienestar animal.
Ustedes están por el buen camino. Están siguiendo el mejor elemento que es el de educar, el de enseñar, el de crear los multiplicadores y llegar a quienes participan en cada uno de los pasos necesarios para que el producto que llega a la mesa de cualquier consumidor sea un producto ético. Las  acciones que ustedes están tomando, les están dando a sus productores elementos para que puedan trabajar mejor, con menos riesgos y menos accidentes.

CG: ¿Qué aspectos considera necesarios implementar para mejorar los procesos de transporte de bovinos en los países de la región?
LE: El entrenamiento del conductor. También se tendrían que aplicar multas a los conductores de los camiones que durante el trayecto causen heridas, fracturas o la muerte a los  animales que carga. Habría que quitarle a ese chofer la habilitación de trasladar animales. Transportar animales vivos, yo diría, es una tarea que no cualquiera puede hacer. Tener en cuenta esa necesidad, entrenar adecuadamente y avalar al conductor del transporte de animales es una medida importantísima y yo diría clave para evitar las pérdidas por transporte.

CG: ¿Qué mensaje le deja a los ganaderos colombianos para que comiencen a aplicar conceptos de bienestar animal dentro de su finca y a los veterinarios para que comiencen a aplicar conceptos de bienestar animal dentro de su práctica profesional?
LE: Yo creo que el ganadero colombiano tiene que hacer parte del proceso educativo. No solamente tiene que educarse, tiene que educar y transferir esa educación. De esta forma va a poder agregar un valor al producto, va a poder, después, reclamar al político incentivos para la cadena de comercialización, de acuerdo al cumplimiento de estas denominadas buenas prácticas pecuarias.
El mensaje también es de trabajar, no sobre el capital animal, sino sobre el capital humano. A ese ganadero, a ese empleado yo le tengo que generar una conciencia ética. Que él esté orgulloso de estar produciendo en lo que podemos llamar una isla de calidad, una isla de excelencia. Hacia esa isla de excelencia, hacía ese producto Premium tenemos que ir y para llegar a todo esto hay un aliado que es el profesional debidamente entrenado.

En la charla que tuve con los colegas en la Asociación Colombiana de Médicos Veterinarios y Zooctenistas, Acovez, era clarísima la conciencia y la preocupación de ellos por trabajar con un componente ético, con un trabajo de respeto, cuidado al animal, cuidado al producto, y de tener auditorias que estén buscando un nivel de calidad. Tenemos que cambiar de paradigma, tenemos que entender que la organización mundial de salud animal, desde hace más de 10 años ha sido reconocida. Y parte importante de la salud animal es el bienestar animal, por eso la OIE esta elaborando sus manuales de buenas prácticas, para esos 170 países miembros. Señores esto no es una imposición, no es una barrera comercial, no es una barrera paraarancelaria. Es un nicho, es una oportunidad y por lo que he visto y gracias a lo que ustedes en Fedegán están haciendo, yo creo que Colombia esta en el buen camino.

CG: Después de haber conocido de forma general la situación del bienestar animal en Colombia, ¿qué recomendaciones le daría a aquellas instituciones públicas y privadas que se encuentran interesadas en promover el bienestar animal?

LE: Yo creo que lo más adecuado es buscar el asesoramiento de expertos, ver programas que se están trabajando y que han sido exitosos en el mundo. Yo tomo como ejemplo siempre el programa ‘Welfare Quality’, que en español quiere decir Calidad del Bienestar, y que lo acaba de terminar la Unión Europea. Está disponible en Internet y las recomendaciones de ese programa son accesibles sin costo para cualquier investigador o técnico. También, para comprender el tema, los manuales de buenas prácticas son elementos para tener en cuenta. Además se nos puede consultar a la Red Mundial de Médicos Veterinarios Especialistas en Bienestar Animal, disponible a través de sus miembros, de sus contactos y de los sitios web.

 
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