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Garantizar un alimento saludable para las mascotas

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Las micotoxinas son metabolitos secundarios de los hongos que crecen en las materias primas que se utilizan para producir el alimento para los animales. Estos agentes ocultos han atraído la atención de la actividad pecuaria global debido a las considerables pérdidas económicas relacionadas con su impacto sobre los animales productores de alimento. Solo en Estados Unidos se ha estimado que el costo de las micotoxinas para las industrias forrajeras y pecuarias es de $5 mil millones.1

Pero ¿son susceptibles nuestras mascotas a las micotoxinas? Los alimentos tradicionales para animales como el trigo y el maíz, así como otros alimentos de origen vegetal, como las nueces, legumbres y frutas, se usan también como ingredientes para el alimento comercial para mascotas. Y evidentemente los gatos, perros, aves, conejos y cobayos también se pueden exponer a estos metabolitos potencialmente tóxicos.2

Adicionalmente, el aumento de los precios del alimento para animales significa que se ha popularizado una amplia variedad de carbohidratos como la tapioca, la batata y la harina de guisantes como ingredientes en el alimento para mascotas.

El clima extremo, la variedad de condiciones de las cosechas y del almacenamiento; así como el prolongado tiempo de transporte, tiene un impacto adverso sobre estos materiales del alimento y, en consecuencia, ha aumentado notablemente el riesgo de crecimiento de hongos y contaminación por micotoxinas asociadas a estos. Las micotoxinas que suelen encontrarse en el alimento para mascotas son las aflatoxinas, las ocratoxinas y las micotoxinas del Fusarium.

Las aflatoxinas son un grupo de micotoxinas que produce la especie Aspergillus spp y son contaminantes comunes por los hongos de las nueces, la semilla de algodón, el trigo y el arroz. Tienen mayor prevalencia en las regiones tropicales donde suelen florecer en el maíz seco durante condiciones de sequía y son especialmente tóxicas para los perros si están presentes a niveles suficientemente elevados –la anorexia y la depresión son los dos signos más visibles del posible envenenamiento por alimentos–.

Se han encontrado aflatoxinas en el alimento para mascotas que se vendía en México. En el 2001 una investigación de 19 alimentos para perros y 16 alimentos para gatos detectó la presencia de aflatoxinas en 89% de las muestras de alimento para perros y 100% de las muestras de alimento para gatos.3

Las ocratoxinas se encuentran principalmente en los granos de cereales y su prevalencia es mayor en regiones templadas. Estos metabolitos secundarios tóxicos se encuentran de manera generalizada en el alimento para mascotas, aún cuando no hay claridad respecto a la importancia de su efecto en los animales de compañía. Sin embargo, las ocratoxinas se acumulan en los riñones y una alta exposición a ellas puede producir daño renal.

Las micotoxinas del Fusarium son un grupo químicamente diverso de compuestos y están presentes en muchos ingredientes a base de cereales. El maíz, por ejemplo, suele estar contaminado con Fumonisinas; mientras que el maíz, el trigo y la cebada, producidos en los Estados Unidos, suelen estar contaminados con deoxinivalenol y tricoteceno.

El efecto de las micotoxinas de Fusarium sobre las mascotas no está muy bien investigado como ocurre con el efecto producido por aflatoxinas y ocratoxinas. Sin embargo, están presentes en los alimentos comerciales para mascotas y pueden ocasionar efectos tóxicos como vómito y rechazo del alimento cuando se encuentran en cantidades peligrosas.

Hay varias etapas en las que puede producirse contaminación por micotoxinas en los alimentos para mascotas, incluyendo la pre-cosecha, el almacenaje y el procesamiento. Desafortunadamente, el procesamiento a altas temperaturas y la extrusión del alimento para mascotas no puede desactivar todas las toxinas.

La amenaza potencial de la contaminación por micotoxinas es sin duda un desafío para la industria del alimento para mascotas. En comparación con el sector agrícola se ha prestado menos atención a esta amenaza para el alimento de los animales de compañía; pero los riesgos potenciales de contaminación de los materiales del alimento animal son iguales para ambas industrias.

En el pasado la mayoría de las estrategias de gestión de micotoxinas se concentraron en identificar micotoxinas en forma individual. No obstante, sabemos que es más probable que existan múltiples micotoxinas presentes en los ingredientes para alimento para animales trabajando en sinergia y el efecto es que una micotoxina se fortalezca ante la presencia de otra. En lo que respecta a la toma de muestras, las micotoxinas pueden distribuirse de manera irregular en los materiales contaminados y también pueden “encubrirse” al fijarse a azúcares simples lo cual hace difícil su detección.

Actualmente Alltech ayuda a los productores de alimentos para mascotas a mitigar la amenaza de las micotoxinas a través de un protocolo de evaluación de riesgos, basado en los principios del HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control). La auditoría PACPC de Alltech está diseñada para identificar los riesgos de todo proceso de manufactura de alimento para mascotas y formula un plan para minimizar el impacto sobre el animal.

También podemos ayudar a los fabricantes de alimento para mascotas a hacer pruebas para identificar la presencia de contaminación por micotoxinas. Utilizando nuestro programa de análisis 37+ ahora podemos realizar pruebas de más de 37 micotoxinas distintas; ofreciendo un panorama mucho más claro de la amenaza potencial de micotoxinas en todo tipo de alimentos –desde dietas completas, hasta galletas, semillas, cereales e incluso raciones semi-húmedas–. Los usuarios reciben un informe detallado sobre el tipo y la cantidad de toxina presente en una muestra y una indicación del impacto que esta podría tener sobre las especies de mascotas. Solo entonces podemos ofrecer un absorbente de micotoxinas comprobado, de alto espectro, como el Mycosorb A+, cuando sea necesario (y a qué tasa de administración) para evitar todo efecto dañino sobre la especie objetivo.  

Los niveles de micotoxinas ya son un problema significativo para la industria de alimentos para animales y todos los actores deben trabajar juntos para mitigar los riesgos para las mascotas. También es importante incrementar el nivel de conciencia o sensibilización entre los veterinarios sobre cómo identificar los síntomas, las causas y qué acción tomar. Ello ayudará a garantizar la salud y el bienestar de las mascotas alrededor del mundo ahora y en el futuro.

Referencias:

1. Food and Agriculture Organisation of the United Nation/International Atomic Energy Agency (FAO/IAEA). Manual on the application of the HACCP system in mycotoxin prevention and control. In Food and Nutrition Paper; Food and Nutrition Division, FAO: Rome, Italy, 2001; Vol. 73, pp 7-13.

2. Maxwell C.K. Leung, Gabriel Diaz-llano and Trevor K. Smith. Mycotoxins in Pet Food: A Review on Worldwide Prevalence and Preventative Strategies. J. Agric. Food Chem. 2006, 54, 9623-9635.

3. Sharma, M. Marquez, C. Determination of aflatoxins in domestic pet foods (dog and cat) using immunoaffinity column and HPLC. Anim. Feed Sci. Technol. 2001, 93, 109-114.

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