Consideraciones en el manejo de una granja porcina…

Publicado el: 11/3/2019
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Esta es la historia de una granja porcina, ubicada en el lugar donde se originó el maíz, cultivado por gente de la raza de bronce, y donde el clima siempre es bueno.
Granja completamente equipada y tecnificada con sus grandes casetas y pasillos, se veía hermosa a lo lejos…
Contaba con dos lagunas de aguas residuales, una de aireación y otra de sedimentación, tenía su malla perimetral, las tolvas de alimento ubicadas a nivel de la malla, su oficina con baños para el personal, caseta de desinfección todo bien señalizado limpio y ordenado, en fin, tenía todas las medidas de bioseguridad modernas.
Pero además de esto, era manejada por un grupo de personas calificadas técnicamente y supervisadas por un Médico Veterinario soñador, al que todos llamaban “Doc”.
Todo marchaba sobre ruedas, la granja producía y los trabajadores estaban satisfechos, pero el Doc, aún estaba inconforme, sentía que faltaba algo que le diera un toque mágico a la granja, él quería algo especial y soñaba con ello…
Hasta ahora, todos habían trabajado y realizado sus labores como se les había indicado, pero había algo que no encajaba, algo esencial…
Los cerdos se estaban dando cuenta, algo saben, lo presienten, están inquietos y Doc ya lo notó.

Cierto día, cuando estaban llegando lechonas de reemplazo, provenientes de una granja multiplicadora de Oriente, los trabajadores notaron a una lechona un tanto extraña, hacía gestos, y se comportaba de una manera muy rara. Además, tenía manchas en su lomo color ocre pálido, en forma de donitas, con un centro azuloso.  Veía las instalaciones, y al personal, como reconociendo el terreno, se notaba que esa lechona, tenía la capacidad de imaginar, pues de la forma que ponía sus ojitos, así como viendo el cielo, hacía suponer que este animalito poseía más que instintos.

Al paso del tiempo, las cosas marchaban como de costumbre, solo que esta lechona estaba realmente aprendiendo; de tanto observar llegó a pensar y a razonar, a tal grado que, en poco tiempo, se enseñó a entender el lenguaje humano y más tarde, con práctica, pudo hablar y sus primeras palabras, prefiero no decirlas, pues eran las cosas que los corraleros hablaban a diario.

Esta Lechona se autonombró “FLOR”, pues era la cosa más bonita que había en la granja, y según ella, su apariencia era delicada y distinguida como una flor.

Flor tuvo sus primeros lechoncitos cuando era aún muy joven, eran 13 hermosos y saludables puerquitos, los cuales también movían sus ojitos de manera muy peculiar. A leguas se veía que eran listos.

Pronto aprendieron a hablar, ya que su madre les enseñó, a comunicarse en el lenguaje humano, entre otras cosas. Antes de darse cuenta, ya le habían quitado sus lechoncitos, a Flor y los llevaron a un destete, donde comenzaron a relacionarse con otros lechoncitos y estos a su vez, comenzaron a enseñarles a hablar y a hacer las cosas que su madre les había enseñado.

Al poco tiempo, ya todos los cerdos de la granja sabían hablar, y Flor se sentía orgullosa, pues sabía que era bueno, lo que ella había comenzado.

Cierto día de invierno, un velador fumaba muy tranquilo en una sala de maternidad, cuando el humo de su cigarro le entró por la nariz causándole cosquillas…. De repente….   ACHUUUU!!!  Tremendo estornudo del velador, que lo hizo hasta sacudirse.  Flor que se encontraba en la misma sala de maternidad, lista para su segundo parto, tratando de demostrar su educación, rápidamente exclamo, ¡¡SALUD!! Y el velador si pensarlo dos veces solo atino en decir, -Gracias-.

Después de pensarlo dos veces el velador se percató de que estaba solo en esa sala de maternidad y que nadie pudo haberle hablado, por lo que se asustó, y salió corriendo. Flor sintió que ese no era el momento de hacerle saber a las personas que sabía hablar y que comprendía todo lo que ellos decían.

A la mañana siguiente, Los trabajadores se disponían a trabajar, recorriendo la granja rápidamente, revisando la limpieza, la alimentación los partos entre otras cosas. Flor estaba a punto de comenzar a parir, tenía dos días ahí, y no había recibido alimento, y además su bebedero estaba tapado y le salía muy poca agua.

Pasaron los trabajadores frente a ella, revisando los comederos automáticos, y algunos bebederos, pero no se fijaron en el de Flor, que ahora comenzaba a sentirse nerviosa y débil y preguntándose porque no revisaron su comedero y su bebedero.

Pasado el mediodía, el Doc apareció por esa sala de maternidad y revisó algunos comederos y bebederos, pero nuevamente no atinó en revisar los de Flor, quien se atrevió a hablarle al Doc, antes de que éste abandonara la sala.

¿Hey Doc, puedes venir un momento por favor?

Doc volteó hacia todas direcciones para tratar de encontrar al trabajador que lo estaba llamando y sin encontrar a nadie, preguntó, ¿quién me llama?

Rápidamente, armándose de valor, Flor respondió: ¡acá! En la jaula 8, la marranita sin parir…

El Doc se apresuró hacia la jaula 8 y no viendo a nadie, preguntó nuevamente, ¿Quién me habla?  Flor tuvo que responder y asentir ante la atónita mirada del Doc.

¿Pero cómo es posible? No lo puedo creer, es algo sobrenatural… ¿en verdad hablas? – Pregunto Doc-   Así es señor, desde pequeña aprendí a hablar, pero hasta hoy me atrevo a hacerlo, solo porque quiero pedirle de favor que hable con sus empleados sobre cómo nos tratan, y como hacen su trabajo.

-Doc tuvo que sentarse frente a la jaula para poder asimilar lo que estaba pasando-

Es muy difícil para mi entender esto; sé que tienen una inteligencia por encima de los perros y los caballos, ¡¡pero realmente estoy atónito!!

Y más aún, por la petición tan original, ¿cómo es que mis empleados no hacen su trabajo?

-Flor se atrevió a responder-

Bueno, si trabajan, pero lo hacen tan rápido que no les da tiempo de revisar bien todo, por ejemplo, mi comedero, no funciona, y no he comido en dos días seguidos, y a mi bebedero le sale muy poca agua, por lo que me siento débil y estresada.

Doc revisó inmediatamente el comedero y notó que estaba tapado, por alimento húmedo, aunque el comedero era automático, el alimento estaba atascado. Rápidamente lo desarmó y lo limpió, permitiendo que el comedero funcionara correctamente, inmediatamente después reviso el bebedero, lo quitó, y se dio cuenta de que el filtro estaba sucio, por lo que el flujo del agua era poco. Lo limpió también y lo volvió a colocar en su lugar, revisando el flujo correcto.

Flor le dio las gracias y se dispuso a comer y beber inmediatamente.

-Doc estaba desconcertado, pero sintió cómo algo en su interior se estaba acomodando, era la pieza que le faltaba, y que por fin lo haría sentirse satisfecho con su trabajo. –

No había reaccionado bien todavía, cuando Flor le habló nuevamente para decirle que ella no era la única con problemas en esa sala; brevemente le comentó que la marrana de la jaula 16, también tenía problemas de alimento y agua, y nadie lo había notado. Ella ya había parido, sus lechones tenían diarrea estaban muy débiles por la deshidratación y la falta de leche.  Aunque ya habían dado tratamiento a la marrana, y los lechones, nadie había encontrado la causa del problema.

Doc se preocupó y le dijo a Flor que no le dijera a nadie que sabía hablar y que habían encontrado esos problemas en esa sala, a lo que Flor le contesto inmediatamente; Todas aquí ya sabemos hablar; no hablamos, porque no queremos, no es natural en nosotras, pero yo me atreví a hacerlo contigo, porque mereces saber todo lo que sentimos y pensamos además de como vemos nosotras tu granja.

No debes preocuparte, ninguna de nosotras dirá ni una sola palabra, terminó diciendo Flor.

-Doc le agradece a Flor y le promete ir a verla todos los días, para que le diga todo lo que necesitan, y cómo lo pueden mejorar. -

Doc salió de la sala de maternidad y apenas podía respirar, pero su imaginación era más grande que su asombro, porque rápidamente comenzó a imaginar todos los cambios que podía hacer para mejorar, si ahora tenían el punto de vista de las principales protagonistas de la granja y ellas podrían asesorarlo.

Pasó por donde estaban los responsables de maternidad y les dio la instrucción:  Nadie se va de la granja, hasta que no revisen uno por uno los comederos y los bebederos. Quiero que se aseguren que la marrana tiene acceso al alimento y al agua, por favor. Seguro hay marranas que no han comido o bebido por días, y eso puede ser una de las razones por las que la mortalidad en los lechones está fuera del parámetro.

El encargado de Maternidad llamado Cesar, le preguntó, - ¿cómo sabes que hay comederos y bebederos que no funcionan? - a lo que el Doc respondió: -estuve en la jaula 8 y el comedero estaba tapado con alimento húmedo, seguramente desde que lavaron la sala, hace 4 días. Las marranas las subieron hace tres días y no han comido. Revisé el bebedero y tenía poco flujo, porque el filtro estaba sucio. Así que revisé también algunas otras jaulas y me di cuenta de que la jaula 16 está igual, solo que esta marrana ya parió y tiene tratamiento para poca leche, sus lechones están débiles y con diarrea, pero la marrana no tiene comida ni agua, así que, por favor revisen todo y arréglenlo antes de irnos, mañana tendremos una junta en la mañana antes de comenzar a trabajar.

Cesar tomó herramientas, y con un par de trabajadores, se fueron a revisar todas y cada una de las jaulas de maternidad, comenzando por la jaula 16.

Antes de irse a su casa, Doc fue a revisar uno por uno los comederos y bebederos de maternidad de la granja y una vez verificado que todos funcionaran correctamente regresó a la jaula 8.

-No nos hemos presentado apropiadamente -comentó Doc, -yo soy el Gerente de la granja, y soy Médico Veterinario, pero todo el mundo me dice Doc. ¿Tú tienes algún nombre? -

-Mi nombre es Flor, y ya tuve una camada de 13 lechoncitos, todos se destetaron sanos y gorditos, y estoy esperando mi segundo parto, que seguramente sucederá hoy por la noche-

-Ah y ¿necesitas algo? ¿Como puedo ayudarte? -

-Pues solamente dile al velador que se dé una vuelta por si se me atora algún lechón, ya que estaremos varias en trabajo de parto, y quizá más de una necesite un poco de ayuda- 

-Seguro, - comento Doc, yo le encargo a Don Silvino, que por cierto lo vi algo nervioso por la mañana. -Flor esbozó una sonrisa-

-Pero cuéntame algo más sobre lo que hacemos mal, o que les gustaría que cambiemos, para mí serán muy importantes tus comentarios. -

-Muy bien- Comento Flor, - pero tendremos que platicar varios días, ya que son muchas cosas las que tengo que decirte, puesto que todas en la granja me han hecho comentarios y tenemos noticias de la cuarentena, del sitio dos y del sitio tres, todos están interesados en que te haga saber lo que sentimos y necesitamos, pero la condición es que nadie más debe saber que podemos hablar. -

Aunque sé que algunas de mis compañeras más de una vez han hecho pasar momentos de intriga a los trabajadores, ya que cuando algún trabajador se encuentra solo, lo llaman por su nombre, o dicen alguna otra palabra, entonces los trabajadores voltean para todos lados, se quedan perplejos, y algunas veces huyen despavoridos, lo que les causa gracia a todas.

Créeme, no lo hacen por maldad, solo les gusta divertirse de vez en vez.

-Doc se quedó pensando y comentó, -creo que a mí ya me la hicieron varias veces. -

-y se rieron juntos. -

 

Al día siguiente, a primera hora, Doc tuvo junta con todo su equipo.  La instrucción fue breve, pero enfocada a alimento y agua. – ¡Revisen uno por uno, comederos y bebederos, que las marranas tengan alimento y agua disponibles todo el tiempo, en las áreas de primerizas, gestación y maternidad! Esta instrucción es permanente, no solo por hoy. Deben hacer esto todos los días mientras estemos trabajando aquí. Los animales dependen de nosotros, están encerrados y no pueden salir a buscar su alimento y agua. Tampoco pueden reparar comederos o bebederos cuando están descompuestos o atascados. Por lo que es una obligación humana el asegurarnos que esto suceda diariamente.

-Todos se fueron a cumplir su trabajo y seguir las instrucciones de Doc. -

No bien habían salido los trabajadores de la oficina del Doc, cuando éste salió rápidamente rumbo a la jaula 8, a buscar a Flor, y seguir aprendiendo de ella.

- ¿Qué más quieres saber? - comentó Flor, - como te habrás dado cuenta, ya tengo a mis lechoncitos, son 13 nuevamente, y parece que todos están en buenas condiciones, y con mucha hambre, así que, si no te molesta, puedo amamantarlos mientras platicamos. -

-Doc se apresuró a decir- Pues bien, quiero escuchar todo lo que me puedas contar sobre como ven ustedes la granja, que estamos haciendo mal, y como creen que podemos trabajar, para que mejoren sus condiciones y tengan buenos resultados, ten la seguridad que pondré toda mi atención para corregirlo cuanto antes.

-Flor, suspirando dijo- Comenzaré desde el principio, cuando recién llegué a esta granja, fue en el área de Primerizas y desde el primer día, comenzó mal, ya que cuando llegamos, era casi medio día y estaba haciendo mucho calor, nadie abría la puerta y estábamos en el camión muy estresadas y acaloradas y cuando al final alguien se asomó  y abrieron las puertas, comenzaron a bajarnos demasiado aprisa, porque el chofer tenia una hora de retraso y debía hacer otra entrega.

El pasillo estaba sucio y resbaloso, además no tenia nada de luz y nos daba miedo entrar, ya que afuera estaba el sol brillante y adentro muy obscuro, por lo que muchas de mis compañeras se negaban a bajar sin ver y sin sentirse seguras del suelo que pisaban. A pesar de eso, los dos trabajadores nos empujaban y nos jalaban lastimando las pezuñas y las orejas de algunas.

Ya cuando terminaron de bajarnos, nos dejaron en dos corraletas, muy apretadas, no había alimento en los comederos y los bebederos estaban muy altos, así que muchas no pudimos tomar agua ni comer hasta el siguiente día, que nos reacomodaron y al fin pusieron algo de alimento en los comederos.

Durante mi estancia en esa área, muy pocas veces fue alguien a revisar si estábamos sanas, o si necesitábamos algo.

En el primer día, muchas se lastimaron las patas y ahora tenían infecciones serias y debido al estrés, algunas presentaron cuadros respiratorios, pero no hubo quien viniera a revisarnos y darnos tratamientos.  Finalmente vinieron a aretarnos y tatuarnos y las que estaban en malas condiciones, o enfermas, simplemente las enviaron al corral de desechos.

Fácilmente fueron más del 20 % de las que llegamos.

Después debían presentarnos al guapo de la granja, un hermoso semental que tendrían que pasear al menos dos veces por día, para estimular y detectar nuestros calores, pero lamentablemente lo llevaban una o dos veces por semana y muy aprisa, por lo que casi no lo conocimos, y no pudimos entablar una relación. Eso fue frustrante para mí, ya que me enviaron al área de servicios, sin haber tenido un calor previo. Así que estuve esperando durante mucho tiempo, para que alguien me detectara en calor y me pudieran inseminar.

Fue triste ver a muchas de mis compañeras subir al camión de desechos, por no presentar un calor o por tener las patitas dañadas.

-Tienes mucha razón- comento Doc, -casi siempre estamos muy ocupados y no le ponemos la atención que se requiere el área de las primerizas, pero veré que no vuelva a pasar, lo apuntaré en mis notas y haremos un plan de trabajo, donde asignaremos a una persona para que se haga responsable del área y realice todas las recomendaciones que me estás dando-

-Flor continuó su charla- Finalmente me Inseminaron, gracias “al Chaparro”, el inseminador, quien detectó mi calor, pues en la primera ronda, nadie me había notado. Pasaban al semental muy adelante y los trabajadores venían muy atrás solo revisando vulvas inflamadas y rojas, demasiado de prisa como para darse cuenta. El Chaparro tuvo buen tino, pues no repetí calor y salí positiva a los 30 días, cuando me hicieron el diagnostico con ultrasonido.

Después de eso, tuve mucha hambre, pues solo me daban de comer una vez al día, y nunca me revisaron la Cantidad de alimento de mi comedero. Siempre fue poca comida y por eso estaba mas flaca que cuando llegué.

¿Sabes?, también deberías revisar el sistema de agua, muchas veces el agua sabe y huele horrible y no la podemos tomar y al menos dos veces por semana el agua es demasiado poca, las canaletas no se alcanzan a llenar, sobre todo la ultima sección, donde mas de mis compañeras repiten calor, o abortan, seguro por la falta de agua y no por la enfermedad que ustedes creen que tenemos, porque cuando estas cosas pasan, lo que hacen es tomarnos muestras de sangre y luego vacunarnos, pero el agua sigue igual.

Por cierto, el otro día, pasó alguien vacunándonos a todas, pero creo que se le terminó la vacuna, porque a mi y a las de la línea donde yo estaba, solamente nos marcaron en el lomo con un marcador rojo y no nos vacunaron, a mí, me preocupa la salud de mis lechones.

-Espera, espera, - comento el Doc, - son demasiadas cosas y tengo que anotarlas, dame un respiro, Creo que tendré que hacer una nueva junta con todo el personal, pero también con mis superiores, ellos deben saber que está pasando esto y debemos arreglarlo, pues seguramente deberemos invertir algo de dinero en Mantenimiento. -     

- ¡¡No me digas que van a venir los de mantenimiento otra vez!!  - Comentó Flor apresuradamente- Si la ultima vez que vinieron, no se llevaron todas las jaulas rotas que cambiaron y aún están las cajas viejas de soldadura tiradas en el pasillo. Ahora son las viviendas de ratas y ratones, que vienen por las noches, se defecan y orinan en nuestra agua y alimento y hasta a veces nos muerden, sin contar las arañas y cucarachas que ya había desde antes y ahora parece que se multiplicaron por mil. -

Tienes razón, -Comento Doc- También hablaré con los de mantenimiento, pero eso no salvará a los empleados para darle una limpiada a la granja y tomaremos el control de la fauna nociva más en serio.

-Flor se alegró y siguió comentando- Ahora que mencionas mantenimiento, creo que sí deben venir, aunque sé que ellos no comprenden lo que pasa en la granja, puesto que son mecánicos y solo vienen a reparar cosas, pero hace mucha falta que reparen luces que no funcionan, fugas de agua, fugas de alimento, extractores de aire, jaulas rotas entre otras cosas, ya que nos afectan a todos y mucho. 

Te cuento que una vez, nos estaban moviendo hacia la gestación y al pasar por el pasillo, no había luz del otro lado, por lo que no queríamos pasar, aun así, nos obligaron a empujones y una de mis compañeras tropezó con restos de jaulas rotas que estaban en el pasillo y después resbaló con algo de agua que provenía de una fuga, abriéndose de las patas traseras y se rompió los ligamentos, pues tenía un grado avanzado de gestación y estaba algo pesada; todas las demás compañeras, no la vieron tirada ahí y pasaron sobre ella, lastimándola aún más. Cuando acabaron de movernos a todas, los empleados simplemente trajeron la pistola y la sacrificaron. ¡Todas quedamos impactadas.!

¿Doc estaba pasmado con tanta información y tantas cosas que él suponía se estaban haciendo bien, pero al final, o no se hacían, o estaban haciéndose mal. Terminó de hacer sus anotaciones, se despidió y se marchó-

 

Al día siguiente, después de la junta de la mañana con el personal, Doc regreso a la jaula 8, a platicar con Flor, notándola algo triste-

- ¿Que tienes? ¿Te pasa algo? - -Flor con la cabeza abajo, le respondió- Dos de mis lechones amanecieron muertos, ayer por la tarde vinieron a procesarlos, les pusieron hierro, los vacunaron, les cortaron la colita y los castraron. También les dieron algo tomado, una vitamina creo yo y el más pequeño se atragantó con la medicina, se la pusieron muy fuerte, no pudo respirar y murió, y no pude hacer nada.  Al otro, se le salieron sus tripitas en la noche, por la herida de la castración y murió desangrado. No me di cuenta hasta esta mañana. Solamente creo que estas dos muertes, pudieron evitarse, si hubieran trabajado con más cuidado y menos aprisa.

-Doc estaba en silencio, también triste, pero pensando cómo podía hacer para que esto

no volviera a suceder.  Se dio cuenta de que él era parte del problema, pues les dio vacaciones a dos empleados al mismo tiempo y a los otros empleados les asignó más trabajo, por lo que estaban cargados de actividades y cosas por hacer y obviamente trabajaban muy de prisa.  Tenía el problema y la solución en sus manos y despidiéndose de Flor, se fue a su oficina a realizar el Plan de actividades.

 

Al siguiente día, Doc fue a platicar con Flor nuevamente, pero llevaba una serie de preguntas y esperaba que Flor le diera las respuestas más acertadas. -

-Lamento mucho que hayas perdido dos de tus hijos, ya he puesto la solución para que no vuelva a pasar, para que el personal siempre esté completo y nunca vuelvan a trabajar así de aprisa, además he platicado con ellos y hemos cambiado las tareas, por los objetivos, de esta manera todo el personal estará involucrado en Lograr los objetivos a través de hacer bien las tareas. Ahora, ¿podrías responder unas cuantas preguntas por favor? - 

-Claro, confío en ti, sé qué harás todo lo posible por mejorar nuestras condiciones, esa fue la razón por la cual me atreví a hablarte, espero sinceramente que los trabajadores sean conscientes que nuestras vidas están en sus manos. Comienza con tus preguntas- 

¿Cuál es la temperatura ideal para ustedes?

-Flor lo vio fijamente y comenzó a explicar- Primero debes saber que siempre confunden la ventilación con la temperatura, en invierno tienen todo cerrado, y no entra nada de aire, por lo que el amoniaco de las fosas nos afecta demasiado, la humedad se concentra en las jaulas y paredes, nos da sueño, comemos menos, y nos enfermamos más y a veces sentimos demasiado calor, sobre todo en las noches. La temperatura que necesitamos, es casi la misma en la que ustedes están cómodos. Siempre ven el termómetro, o la computadora, pero no nos ven a nosotras, no se fijan si estamos amontonadas, o separadas, si estamos inquietas y levantadas, o acostadas con la pancita expuesta, o con la pancita protegida y tampoco se fijan en los pisos y las paredes, si están secos o húmedos. En verano, siempre suponen que nos hace falta aire, pero recuerden que sudamos muy poco, por lo que debemos enfriar nuestro cuerpo de afuera hacia adentro. Si respiramos aire fresco es mejor, así podremos enfriarnos desde adentro.

Creo que la respuesta debe ser como nos ven y como se ve el termómetro, antes de hacer ajustes a los termostatos o ventiladores. Entre 17 a 24 grados estaremos bien, siempre y cuando intercambien el aire viciado regularmente. Con los lechoncitos es lo mismo, solo que ellos necesitan mas calor que nosotras. –

-Siguiente pregunta, prosiguió el Doc-

¿Porque algunas veces no quieren caminar?

-Flor sonreía levemente ante la pregunta- ¿Realmente no lo sabes? Casi siempre sentimos temor ante muchas cosas, aire frio, aire caliente, luz, oscuridad, pisos diferentes con fosas oscuras, pisos húmedos, ruidos, gritos y otras veces, nos resistimos al maltrato, ya que para que caminemos rápido, nos golpean con sus rodillas, con las tablas arreadoras, hasta con varillas, nos pican las costillas, han llegado a meter los dedos a los ojos para hacernos caminar de reversa. La única defensa que tenemos es nuestro peso, y la usamos cuando lo sentimos necesario. Solo dime. ¿Tu caminarías?

-Doc ruborizado tuvo que estar de acuerdo con Flor y le prometió que les daría un curso a sus trabajadores sobre manejo y bienestar animal. -

-Tengo una última pregunta, que para mí es importante, comentó Doc-

¿Cuál es el mejor momento para la inseminación? –

-Flor admitió que no tenía una sola respuesta para esta pregunta- 

Creo que es algo que es muy particular de cada una, sobre todo cuando somos primerizas. Es diferente cuando hemos sido destetadas normalmente, o cuando tenemos muchos días de lactancia, ya que nos desgastamos más, pero también creo que es algo que “El Chaparro” el que Insemina, ya comprendió perfectamente. Aunque todas somos diferentes, existen patrones mas o menos normales. Yo solo puedo hablarte de mi misma, pero el chaparro nos conoce a todas, habla con él, creo que él tiene la respuesta que estás buscando.
 

En unas semanas, Flor puso al tanto al Doc, sobre todos los pormenores que sucedían en Cuarentena, en el Destete, en sitio dos y en el sitio tres, logrando el Doc, tener toda la información necesaria para hacer su plan de trabajo.

-Doc le agradeció a Flor por todos los consejos y sugerencias, y se puso a trabajar mas fuerte que nunca, con un entusiasmo que jamás había tenido, y todo gracias a su nueva amiga, Flor-

-Pasaron algunos meses, y la granja realmente cambió, el aspecto era diferente, había limpieza y orden, los animales estaban contentos, los trabajadores también y el Doc, presumía con sus superiores los resultados con una gran sonrisa de satisfacción en su rostro, mientras pensaba en su interior. ¡Jamás les revelaré el secreto! Ese quedará por siempre guardado entre Flor y yo-

 

Doc despertó ese lunes por la mañana, sabiendo que todo lo que había pasado era solo un sueño, pero sintió que era un sueño bastante especial, de tal suerte que, llegando a la granja, fue de inmediato a la sala de maternidad,  se dirigió a la jaula 8, donde encontró a una marranita que iba a su segundo parto, se detuvo un momento, se vieron a los ojos, y de inmediato supo que era ella.   Revisó su comedero y bebedero, los reparó y los limpio.

Ella, después de comer y beber, le devolvió una mirada dulce y le guiñó el ojo.

FIN.


Este es solamente un cuento producto de mi imaginación, donde los animales hablan en nuestro idioma y son capaces de transmitir sus necesidades y lo que las hace sentir mal.  Realmente no debemos esperar a que los animales hablen nuestro idioma para entender cuáles son sus necesidades y requerimientos.

El Idioma de los cerdos es su comportamiento diario, los números de producción, ese es su lenguaje, ahí nos dicen si se sienten bien, o si estamos haciendo bien nuestro trabajo.

No hay nada mágico ni extraordinario en ello. Debemos tratar de traducir ese lenguaje especial que tienen y poner acciones para ofrecerles el confort que necesitan y merecen, pues ellos estarán dando la vida por nosotros, cumpliendo así su función zootécnica y su razón de ser en esta vida. 

Ahora, cuando veas a los ojos a una marrana piensa,

Podría ser Flor…


Fábula escrita por le autor para el concurso de Porcicultura.com, y resultó ser una de las ganadoras

 
Autor/es
Médico Veterinario (Universidad Autonoma de Aguascalientes); Especialista en Cerdos (Universidad Nacional Autonoma de México); 20 años en México, en empresas como Sanfandila, Buenaventura, Granjas Carrol’s, Grupo Gigantes Tepa, y 11 años trabajando en empresas de Estados Unidos como Texas Farm, Seaboard, Kansas Smith Farms y Carthage Veterinary Services. Actualmente es Consultor y Coach en producción porcina
 
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