Desarrollo de modelos de negocio para generar carne para exportación a partir de machos de lechería

Publicado el: 8/4/2016
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Introducción

El proyecto denominado “Desarrollo de modelos de negocio para generar carne de calidad para exportación a partir de machos de lechería “, surgió en el seno de la Corporación de la Carne durante una época en que los terneros machos de lechería eran sacrificados al nacimiento porque su crianza y recría resultaban en un negocio cuya rentabilidad era negativa o cero.

La situación era insostenible dado que el mantener ésta sólo agravaría la dependencia de mercados de carne internacionales, ade­más que el país estaba en el desafío de exportar carne y esto solo llevaba a disminuir la masa ganadera.

En estas circunstancias, la Corporación de la Carne planteó al INIA el desafío de entregar una propuesta tecnológica que permitiera mejorar la rentabilidad de los sistemas de producción, donde se utilizara terneros Holstein o Frisón. Dada la fuerte demanda del sector privado, el Cluster gestionó el financiamiento del proyecto a través del Gobierno Regional.

El proyecto tuvo como objetivo desarrollar modelos de negocios de producción de carne con machos de lechería, modificando los esque­mas tradicionales de compra y venta que se llevaban a cabo hasta ahora. Con este principio se buscaba además la incorporación de la agricultura familiar campesina en la cadena productiva de la carne bovina. Con este norte, se planteó que el punto de partida debería ser desde el nacimiento del ternero hasta su etapa de novillo gordo, considerando terneros nacidos en otoño y primavera. Como pauta inicial de trabajo se tomó los sistemas propuestos por Goic e Iraira (2008), considerando como meta productiva la terminación de los novillos a los 21 meses de edad para ambas fechas de parto.

Si bien, la propuesta tecnológica estaba orientada principalmente a mejorar aspectos productivos principalmente, también en la ejecución del pro­yecto se realizaron evaluaciones de calidad de carne que se genera con los sistemas de producción con este tipo de animal. Esto, con el objetivo de evaluar las opciones de dar valor agregado o diferenciar de alguna for­ma la producción de carne en base a pradera que se desarrolla en la Región de Los Lagos.

Si bien, el aspecto de calidad de carne está dirigido principal­mente a satisfacer la necesidad del consumidor, de conocer las carac­terísticas nutricionales de la carne, en la proyección de la línea de in­vestigación que se ha propuesto INIA Remehue, está abordar más en profundidad la interacción nutrición – genética - calidad de producto. Esto significa que la ejecución de este proyecto permitió hacer un pri­mer catastro genético para la búsqueda de genes asociados a calidad de carne, abordando en esta primera etapa el gen asociado al marmóreo o infiltración de grasa en ganado lechero principalmente.

Por lo tanto, la publicación de este manual cumple con la prime­ra etapa que se ha planteado como misión el grupo de investigación en producción y calidad de carnes rojas de INIA Remehue, el que considera “Generar alternativas productivas que den valor agregado al ganado de la Región de Los Lagos y de los Ríos incorporando el concepto de ca­lidad de carne en el sistema productivo tradicional y transferirlas a los ganaderos”.

Desarrollo de modelos de negocios en la cadena de producción de carne.

El sistema de producción de carne con machos de lechería se inicia desde el momento en que nace el ternero, siendo esta etapa fun­damental para asegurar un adecuado desarrollo y crecimiento posterior. Por ello, daremos a conocer aspectos de manejo que permitan mejorar el peso de destete y su adaptación a condiciones de pastoreo.

Considerando que el proceso se inicia en el momento del naci­miento, se ha definido una curva de crecimiento con objetivos producti­vos en distintos puntos de la curva de crecimiento como se muestra en las Figuras 1 y 2.

Figura 1. Sistema de producción de carne de 21 meses con terneros de lechería nacidos en otoño (Goic e Iraira, 2005). - Figura 2. Sistema de producción de carne de 21 meses con terneros de lechería nacidos en primavera (Goic e Iraira, 2005).

Por lo tanto, toda la información que se genere estará orientada a entregar antecedentes que permitan cumplir con estos objetivos pro­ductivos.

1.- Período nacimiento – 3 meses.

1.1.- Dieta Láctea

Un adecuado desarrollo del ternero se inicia con la ingesta de ca­lostro en el menor tiempo posible post nacimiento. Al respecto Church (1977), señala que debe de ser como máximo dentro de la primera media hora de nacido, debiendo consumir un volumen de entre un 5% y 7% de su peso vivo (Church et al, 2003). Una vez cumplida esta condición básica y fundamental, lo que queda por llevar a cabo en esta fase del crecimiento es el plan de alimentación que permita transformar en el breve plazo el ternero de monogástrico a rumiante, lo que implica potenciar el desarro­llo de las papilas ruminales y luego aumentar el tamaño del rumen, condi­ción que permitirá que el ternero ingiera forraje y concentrado que serán metabolizados adecuadamente en el rumen y así obtener los nutrientes que favorezcan una alta ganancia de peso en el periodo post destete.

En términos generales, el plan de alimentación que propone INIA está dirigido a incentivar el consumo de concentrado a la menor edad posible. Este plan se detalla en la Figura 3.

Como se muestra en la Figura 3, la dieta láctea se mantiene por 80 días. Durante la primera semana se suministran 4 litros de calostro ti­bio (37ºC) dos veces al día. Una vez cumplido ese período existe la alter­nativa de mantener el suministro de calostro, en la medida que disponga de un volumen suficiente, el cual puede estar acidificado o bien fresco. Cualquiera sea la condición, se puede suministrar los 4 litros diarios solo en la mañana una vez que el ternero haya cumplido los 15 días de edad. Al respecto, De Blas et al (1987) indica que no se debe sobrealimentar al ternero durante las tres primeras semanas de vida, de hecho la ganancia de peso que éste obtenga estará supeditada casi exclusivamente al con­sumo de leche. En cuanto al número de veces que se suministre leche al día, Hernández (1995) señala que durante los primeros diez días de nacido se debería suministrar solo dos tomas de leche, incluso se po­drían dar hasta tres, pero a partir de la cuarta semana la ración de leche o sustituto se puede dar sólo una vez al día.

Figura 3. Esquema de alimentación de la etapa de crianza.

El calostro por su composición nutricional y pH inicial (6,0), se presenta como un sustrato óptimo para el desarrollo bacteriano. Lo relevante es que este crecimiento bacteriano, luego de un período de cinco días, provoca una fermentación ácida (pH 4,0 a 4,5) que estabiliza y genera una condición natural de conservación al detener el crecimien­to bacteriano. En esta condición, el calostro puede ser suministrado sin mayor problema a los terneros. Ahora, para aprovechar esta condición natural de conservación, se requiere los siguientes pasos (Abarzúa, 2011; comunicación personal):

  • Recolectar solo el calostro de los primeros 4 días post-parto.
  • En un mismo envase, se puede recolectar calostro de vacas con diferen­cia de 2 a 3 días de parición como máximo.
  • Al añadir calostro fresco es necesario mezclar bien con el calostro que ya estaba almacenado.
  • Para el almacenamiento utilizar preferentemente envases plásticos. En caso de usar envases de aluminio o metálicos, éstos deben estar revesti­dos con plástico grueso.
  • Una vez que se ha llenado el recipiente, debe ser cerrado (con su tapa o con un plástico grueso) para evitar contaminación y así obtener la fer­mentación deseada.
  • Agitar o revolver todos los días los envases que contienen el calostro para evitar la separación de la fracción sólida de la líquida y permitir una fermentación uniforme y posterior a ésta una buena conservación. Este proceso se debe realizar por cinco días al menos.
  • Luego de cinco días el calostro puede ser utilizado.
  • Bajo condiciones apropiadas de temperatura (5 a 20ºC), el calostro aci­dificado permanece un mes o más sin alterarse. El almacenamiento por períodos más prolongados, puede provocar alteraciones en cuanto a aroma y calidad.
  • Temperaturas superiores a 21ºC aceleran la acidificación, produciendo fermentaciones indeseables.

Cabe señalar, que la conservación del calostro también se puede realizar a través de la adición de ácidos, condición que reduce la degra­dación de la proteína. Entre los productos que se pueden utilizar para lograr la acidificación del calostro está el ácido químico (formaldehído) y los de tipo orgánico (propiónico, fórmico, láctico, acético, benzoico y sórbico). En el caso de utilizar formaldehído, puede provocar, a veces diarrea, ello ocurre porque este ácido protege excesivamente las pro­teínas del calostro contra el ataque de los jugos gástricos (Hernández, 1995).

Según Hernández (1995), en algunos casos los terneros suelen rechazar el calostro acidificado cuando su grado de acidez es muy alto. En tal caso recomienda utilizar 6 gramos de bicarbonato sódico por litro. Recalca que esto se debe realizar solo en el calostro que se suministrará inmediatamente.

La conservación de calostro por refrigeración, vale decir a 4ºC, también permite mantener sus características nutricionales por un máximo de diez días. En tanto, su congelación permite conservar intac­tas sus propiedades por mayor tiempo. De utilizar este método se reco­mienda almacenar el calostro del primer ordeño post parto proveniente de vacas sanas de tercer parto, ya que posee mayor contenido de inmu­noglobulinas. Su descongelación se hará por baño María a 40º – 45ºC, ello asegura la conservación de sus características (Hernández, 1995).

Importante

  • No almacenar calostro sanguinolento, de vacas con mastitis o tratadas con an­tibióticos en la etapa pre o post-parto, ya que afecta el proceso de fermentación
  • Anotar la fecha del envasado del calostro en el envase. Para asegurar el proceso de acidificación, priorizar los envases por fecha.
  • En caso de terminarse el calostro antes del término de la dieta láctea, pue­de continuarse con leche entera o sustituto, pero el cambio debe ser gra­dual para evitar trastornos digestivos.

En caso de no disponer de suficiente calostro para acidificarlo, una vez cumplida la primera semana de edad, la dieta láctea se puede continuar con sustituto lácteo.

El programa de crianza que propone INIA considera la opción de que este sustituto sea suministrado en doble concentración una vez al día, a temperatura ambiente y acidificado, como una forma de simplifi­car el sistema de crianza sin afectar los resultados productivos. Este plan­teamiento se sustenta en dos antecedentes bibliográficos: en el trabajo realizado por Lanuza et al. (1987), quienes demostraron que el ternero presenta una ganancia de peso similar si la leche se suministra a 35ºC o a temperatura ambiente, eso sí, la temperatura de suministro de la leche siempre debe ser la misma durante el período de dieta láctea; y en la infor­mación que señala Hernández (1995), quien indica que terneros menores a un mes de edad se debe suministrar leche a 38ºC, pero mayores a esta edad se puede dar a temperatura ambiente o fría. De Blas et al. (1987), se­ñala que al suministrar leche a temperaturas que fluctúan entre 6º y 15ºC se obtienen crecimientos igualmente aceptables, aunque suele ocurrir di­ferencias entre animales en lo que se refiere al grado de aceptación.

La condición de doble concentración, se refiere básicamente a cambiar la dilución tradicional de 125 gramos de sustituto a 250 gramos por litro de agua y de esta preparación suministrar solo dos litros en la mañana. Los resultados obtenidos por la aplicación de esta estrategia se presentan en el cuadro 1, donde se destaca como aspecto positivo que la ganancia de peso haya sido prácticamente similar entre suministrar la leche una vez o dos veces al día. Cabe señalar que en esta evaluación se consideró, además, realizar la oferta de heno desde los 30 días de edad.

Cuadro 1. Resultados productivos obtenidos ante el aumento de concentra­ción de leche y disminución del suministro de leche de dos veces a solo una al día (AM).

Junto con suministrar la leche fría en doble concentración, está la alternativa de prepararla una vez a la semana, lo que requiere el uso de un preservante que evite el crecimiento de bacterias y hongos que afecten la calidad de la leche. En este sentido el conservante que se uti­lice debería provocar la acidificación de la leche evitando de esta forma el crecimiento de gérmenes y reduciendo el riesgo de diarreas, ya que la acidez regula la flora intestinal (Hernández, 1995). Inicialmente, se utili­zó ácido fórmico con muy buenos resultados, sin embargo por lo com­plejo que resulta su manipulación, se reemplazó por el ácido acético téc­nico, el cual se utiliza en una dosis de 15 cc/litro de sustituto preparado en doble concentración (250 gramos por litro de agua). Este producto también se puede utilizar como preservante en sustituto preparado en relación de 125 gramos de sustituto por litro de agua y/o en leche ente­ra, en este caso la dosis a utilizar es de 12 cc de ácido/litro.

Durante el período de suministro lácteo, los cambios de tempe­ratura de la leche provocan cuadros diarreicos, además, cuando el nú­mero de tomas se incrementa, aumenta el aprovechamiento de la leche (no más de 3 litros cada una, pero hace más trabajoso el proceso). Una sola toma al día es recomendable solo si la cantidad no es mayor a 3 litros (Inchausti, 1970).

En el Cuadro 2, se presentan los resultados productivos obtenidos en ensayos en donde se suministró sustituto lácteo en doble concentra­ción, frío y acidificado, en una ración de 2 litros diarios solo en la mañana.

Cuadro 2. Resultados productivos obtenidos en sistema de crianza con sustitu­to en doble concentración, frío y acidificado.

La leche preparada con este preservante, si se mantiene en un lugar fresco y en envases cerrados, permite una adecuada conservación durante siete u ocho días, aún en el verano. Esta ventaja permite, por lo tanto, tener la opción de preparar sustituto una vez a la semana, en el volumen que se requiere para los terneros durante los siete días. Esto también reduce las posibilidades de errores en la dosificación con el preservante.

En la práctica, el traspaso de calostro a leche fría acidificada en do­ble concentración puede ser gradual durante tres o cuatro días, vale decir, iniciar con un 1/3, luego 2/3 y finalizar con 100% leche fría. Esto implica una mayor demanda de tiempo y cuidado por parte del personal. Una opción intermedia es cambiar un 50% el primer día y luego de dos días cambiar a un 100% leche fría. Por último, está la alternativa más drástica, hacer el cambio de un día para otro, pero el inconveniente es que pueden aparecer algunos casos de diarrea, que no deberían sobrepasar el 5%, el problema que es rápido y solucionable.

Independientemente del método que se utilice, durante el primer día que reciben la leche 100% fría presentan un cierto rechazo e incluso no beben toda la cantidad que debieran, sin embargo al segundo día ya es con­sumida completamente. Dado que la aplicación de este sistema de alimen­tación de leche fría es durante todo el año, aquellas mañanas de invierno con bajas temperaturas, se ha observado que algunos terneros luego de su ingesta presentan movimientos corporales como síntomas de enfriamiento (tiritones), sin embargo al cabo de un periodo máximo de media hora se han recuperado. Esta es una de las razones por las cuales se suministran solo dos litros de leche fría.

La aplicación de este sistema de alimentación láctea tiene la ventaja de incentivar un mayor consumo de concentrado, reducir reque­rimiento de mano de obra, disminuir los gastos de energía en preparar leche y bajar en un 50% las probabilidades de trastornos digestivos por mala dilución o cambios de temperatura de la leche. Este último punto es relevante sobre todo cuando se lleva a cabo el reemplazo del ternere­ro, ya que el personal que lo sustituye sólo debe revolver la leche antes de suministrarla al ternero.

Un aspecto que se debe considerar en este procedimiento, se refiere al uso de una lavadora tradicional para asegurar una adecuada dilución del sustituto con agua fría. Esta debe tener como condición un sistema de aspas que permita agitar el agua en las dos direcciones, sea de fácil lavado y manipulación, (Foto 1).

Foto 1. Procedimiento para preparación de sustituto lácteo con agua fría.

El procedimiento para la preparación de sustituto lácteo frío aci­dificado en doble concentración se detalla a continuación:

  • Incorporar a la lavadora 20 litros de agua fría, luego hacerla funcionar.
  • Gradualmente agregar 12,5 kilos de sustituto y agua hasta completar los 50 litros.
  • Una vez completada las cantidades antes indicadas mantener en fun­cionamiento la lavadora al menos 3 – 5 minutos adicionales.
  • Si aún existen grumos hágala funcionar un par de minutos adicionales.
  • Vaciar y filtrar el sustituto preparado en envases plásticos que puedan ser cerrados.
  • Aplicar el ácido acético en el envase donde está almacenado el sustitu­to, la dosis a utilizar es de 15 ml por cada litro de sustituto.
  • Agitar el envase o revolver con una paleta de madera.
  • Una vez mezclado, puede ser suministrado a los terneros inmediata­mente.
  • Los envases se deben mantener cerrados durante su almacenamiento.

1.2.- Concentrado, agua y heno.

Es evidente que una de las metas de la etapa de crianza, es lograr un destete precoz sin afectar la ganancia de peso del ternero, por ello es necesario desarrollar la funcionalidad del rumen a temprana edad lo cual se logrará sólo con el consumo de concentrado y una alternativa para lo­grarlo es disminuir la frecuencia de suministro de leche. Existen varios cri­terios de destete: cuando el ternero dobla su peso vivo inicial, cuando alcanza los 70 kilos o bien cuando tenga un consumo de concentrado que asegure mantener una alta ganancia de peso. Respecto a esto últi­mo existen distintas versiones respecto a cuanto debería ser este consu­mo (valor promedio de cinco días consecutivos): González (1990) pro­pone que sea mínimo 1 kg., mientras que Church et al. (2003) indica que debería fluctuar entre 0,680 y 0,900 kg. Sin embargo, en base a los traba­jos realizados en INIA Remehue, se considera adecuado que el ternero tenga un consumo mínimo de 1,1 kg para realizar el destete y asegurar su normal crecimiento.

El consumo de alimentos sólidos determina el aumento de peso y de volumen del rumen del ternero. Los productos de su fermentación (ácidos grasos volátiles y amoníaco) por la población bacteriana son la causa del desarrollo de la pared interna del rumen y, en particular, de las papilas que lo recubren. Cabe desatacar que el aumento de volumen del rumen es mayor cuando el ternero recibe forrajes en lugar de concentra­do o grano, sin embargo, son estos últimos los que aseguran la adecua­da ganancia de peso post destete, debido a su mayor aporte energético (González, 1990).

El objetivo de incentivar el consumo de concentrado desde tem­prana edad, es básicamente para estimular el desarrollo de las papilas ruminales y con ello mejorar el aprovechamiento de la ración sólida de la dieta que se suministre (grano, concentrado, heno o forraje fresco).

Al respecto Cheeke (2005), indica que existe considerable evi­dencia que sugiere que el ternero no presenta un consumo significa­tivamente relevante de alimentos sólidos hasta la tercera o cuarta se­mana, sin embargo, dando acceso se puede estimular su consumo que permitan el desarrollo ruminal para realizar un destete precoz. Por otro lado, De Blas et al (1987), sostiene que a partir de los 14 días los terneros comienzan a consumir cantidades crecientes de alimentos sólidos (con­centrado y forraje), que son fermentados por la población bacteriana de retículo-rumen iniciando así la producción de ácidos grasos volátiles, respon­sables del desarrollo de las papilas ruminales. Al ocurrir esto, el ternero a la semana 10 ó 12 de edad, el ternero ya posee la capacidad de ingestión suficiente para alimentarse en base de forraje y concentrado, sin que ocurra una caída en el crecimiento.

Respecto al tipo de alimento sólido a suministrar, se debe tener en cuenta que el desarrollo de la funcionalidad de rumen, dado por el crecimiento de las papilas, se logra con la producción de ácidos grasos volátiles dentro de éste y que se obtiene principalmente por la fermen­tación del concentrado y no del heno (Church, 1977). Según Church et al. (2005), dentro de los ácidos grasos volátiles, el butirato es el más efec­tivo, le sigue el propiónico y finalmente el acético.

Además de la reducción de la frecuencia de suministro de le­che, existe la opción de incluir la melaza como un aditivo, considerando la buena palatabilidad y la apetencia que tiene el bovino por ella o en general por alimento que tenga un sabor dulce (Church, 1977). La apli­cación de melaza se lleva a cabo desde la segunda semana de edad, utilizando una pequeña cantidad, básicamente que recubra el concen­trado. Como se aprecia en la Figura 2, la aplicación de la melaza permitió incrementar el consumo desde los primeros días de ofrecida, sobre el sistema tradicional. En esta experiencia, el suministro de leche era dos veces al día, por lo que una reducción de su frecuencia podría incentivar aún más el consumo.

En base a los resultados de esta experiencia (Figura 4), y si se asume un criterio de destete cuando el ternero consume un kilo de con­centrado al día, la aplicación de esta estrategia permitiría suprimir la le­che de la dieta a los treinta y cinco días de edad. En tanto, con la dieta tradicional, se podría llevar a cabo sólo a los cuarenta y dos días de edad. Considerando que esta etapa es relevante para el desarrollo posterior del ternero, sea macho o hembra, se considera que realizar un destete demasiado prematuro sólo traerá efectos contrarios, que lo que se su­giere no destetar con menos de 60 días, de esta forma un mayor consu­mo de concentrado solo permitirá aumentar el peso vivo al destete.

Si bien la alternativa de utilizar melaza como aditivo para esti­mular consumo de concentrado desde temprana edad, tiene la comple­jidad de incorporarlo todos los días, teniendo la precaución además de agregar entre un 4 y 6% (Church et al, 2003), dado que puede provocar problemas digestivos (diarrea) en algunos casos por alto consumo.

Figura 4. Efecto de la aplicación de melaza sobre la ingesta diaria de concentra­do por ternero a distinta edad.

Un aspecto a considerar en cuanto a la oferta de concentrado, se refiere a la forma física que éste presente para estimular consumo. Según Church et al. (2003), los concentrados de textura muy gruesa o comprimidos son más apetecidos que el tipo harina. En caso de ofrecer concentrado finamente molido, se apelmazarán en la boca del ternero y causarán que éste rehuya el alimento, en caso de granos éstos tienen buena aceptación cuando son partidos o aplastados e incluso si son tra­tados con vapor pueden ser más demandados (Church, 1977; Church et al. 2003).

Un punto de bastante controversia durante la crianza de terne­ros es la oportunidad y la importancia de suministrar agua desde los primeros días de edad. Se debe tener en cuenta que los terneros deben disponer en forma permanente de agua limpia y renovada, al ser nece­saria para su funcionamiento digestivo y metabólico y especialmente para una ingestión normal de alimentos sólidos (Gonzalez, 1990).

Al respecto, algunas interacciones que ocurren entre algunos alimentos y que pueden afectar el objetivo final de esta etapa, es lograr un rápido crecimiento del ternero. Según la Figura 5, existe una relación inversa entre la ingesta de leche y la de agua y de acuerdo a la Figura 6, existe una relación directa entre consumo de agua y concentrado. Por lo tanto, considerando ambas interacciones y tomando en cuenta el obje­tivo de incentivar el consumo de concentrado, disminuir la frecuencia de suministro de leche permitiría un aumento en el consumo de agua y por ende un mayor consumo de concentrado.

Figura 5. Relación entre ingesta de leche y agua (Gómez y Fernández, 2008). - Figura 6. Relación entre consumo de sustituto lácteo y de agua los primeros días de edad de los teneros (Gómez y Fernández, 2008)

Foto 2. Bebedero para terneras que permiten abastecimiento constante de agua limpia, fresca y reduce el riesgo de mojar las camas de los terneros.- Foto 3. Bebedero utilizado para terneros pequeños en condiciones de pasto­reo, permite abastecimiento de agua limpia y fresca, fácil de trasladar.

Respecto a la oferta de heno, se debe considerar que proveer forrajes en esta edad tiene un efecto limitado en el desarrollo del epite­lio ruminal, así como en su actividad y función. Si bien, el forraje es im­portante para promover el crecimiento de la capa muscular del rumen y para mantener la salud del epitelio, la presencia de ácidos grasos volá­tiles (AGV) es más relevante para permitir el desarrollo de las papilas ruminales, es decir, promover la funcionalidad del rumen.

Considerando que los terneros en su etapa inicial de desarrollo tienen requerimientos energéticos muy altos, y por consiguiente si con­sumen cantidades significativas de heno, el consumo de concentrado será limitado y con ello afectará negativamente su crecimiento. Ade­más, la mayoría de terneros no ingiere cantidades significativas de heno simultáneamente se ofrece grano. El mayor consumo de heno ocurre entre 6 y 7 semanas de edad (Gómez y Fernández, 2008). Se debe consi­derar la necesidad de incluir forraje dentro de la ración, para evitar que las papilas formen capas de keratina, las cuales pueden también inhibir la absorción de AGV, pero ello debe ser considerado una vez que se haya logrado el desarrollo de las papilas ruminales.

En base a los antecedentes expuestos, el programa de crianza INIA sugiere comenzar con la oferta de heno desde los 45 días.

Paralelo al manejo de alimentación que se ha expuesto anterior­mente, el programa de crianza propone que los terneros tengan libre acceso a la pradera a partir de los 15 días de edad, condición que se mantiene en cualquier época del año. Con esto se pretende un proce­so de adaptación gradual a la temperatura externa y que el ternero co­mience a consumir forraje fresco lo más pronto posible. Una actividad obligatoriamente complementaria a este manejo es la desparasitación que debe realizarse a los 30 y 60 días contados desde su primera salida a pradera, otro manejo sanitario estará supeditado a la aparición de casos puntuales.

El ternero siempre debe tener libre disponibilidad de salida y entrada entre la pradera y la ternerera, de esta forma en el momento que llueve, éstos puedan ingresar libremente a la ternerera sin necesi­dad que haya una persona preocupada de ello. Para aquellos terneros que han sido destetados y que no tienen acceso a la ternerera se les ha construido una estructura que tiene la función de techo para reparo (lluvia, viento y sol) y comedero. La característica de esta estructura es que es móvil, de forma que se va desplazando con el pastoreo rotativo. En las Foto 4 y 5 se presentan los prototipos construidos.

Foto 4. Infraestructura utilizada como sombreadero y comedero para terneros en sistemas de pastoreo rotativo.- Foto 5. Traslado de sombreadero y comedero para terneros.

La implementación de este programa que considera entregar calostro durante la primera semana de edad; suministrar de leche fría acidificada en doble concentración desde la semana de edad hasta los 80 días; ofrecer concentrado y agua luego de una semana de nacido y heno desde los 45 días; acceder a pradera desde los 15 días de edad y realizar una desparasitación a los 30 y 60 días desde el momento de su primera salida a la pradera, ha permitido obtener, como promedio de la temporada, terneros con 85 a 91 kilos de peso vivo al destete (Abarzúa, 2011). En el Cuadro 3, se muestran los pesos de destete de los terneros nacidos en los distintos meses del año que han sido sometidos a este programa de crianza.

Cuadro 3. Ganancia de peso (kg/día) y peso al destete (kg) de terneros nacidos en distintos meses del año sometidos al programa de crianza INIA durante el año 2010 (Abarzúa, 2011).

La implementación de este programa de crianza permitió durante el año 2010, reducir la mortalidad al 2,1% y mejorar el peso de destete de los terneros. Por lo tanto, la determinación del costo de la crianza se realizó en base a los antecedentes de un año completo, en donde el costo de la fertilización de la pradera y de la mano de obra fue dividido por los 328 terneros que fueron criados durante ese año. Las cantidades que se presentan en el Cuadro 4 son las que se utilizaron durante la crianza ese año y con lo cual se obtuvo este resultado productivo.

Cuadro 4. Insumos y costo hasta el destete de los terneros sometidos al progra­ma de crianza de INIA.

2. Etapa post destete – engorda.

El programa de crianza INIA tiene la ventaja que los terneros una vez destetados ya están adaptados a las condiciones ambientales exter­nas, consumen forraje fresco y conocen el funcionamiento de pastoreo con cerco eléctrico. Estas condiciones hacen que una vez destetados puedan ser incluidos ya en un sistema intensivo.

La alternativa de que los terneros a partir de los 15 días de edad puedan salir a pradera es con el fin de ofrecer un forraje de muy buena calidad y muy digerible, condición que permite estimular el desarrollo del rumen, obtener un alto incremento de peso vivo y/o economizar concentrado. Si bien el forraje que normalmente se utiliza en la crianza de terneros es heno, idealmente, de buena de alto contenido de materia seca (30-35%) y ricos en grano tiene la ventaja, sobre los ensilajes de pradera y heno, de permitir alto incremen­to de peso vivo luego del destete con un menor uso de concentrado (Gonzalez, 1990).

El objetivo en esta etapa es alcanzar los 220 kilos de peso vivo en el menor tiempo posible, para ello se aprovecha su alta eficiencia de conversión y se le asegura una buena alimentación a través de praderas manejadas en sistema rotativo y suplementadas cuando se requiera. El esquema que se realiza es agruparlo por peso vivo manteniendo un sec­tor para terneros de entre 100 (al destete) y 150 kilos y luego otro sector donde están entre 150 y 220 kilos. Con este último peso pueden ingresar a sistemas de recría tradicionales.

2.1. Terneros nacidos en otoño.

Este sistema comienza con los terneros que han nacido en abril y finalizan su etapa de crianza en el mes de junio, bajo el esquema antes señalado, lo que permite alcanzar un peso final de 98 kilos. El manejo que se considera a continuación se detalla en el Cuadro 4, donde se des­cribe la carga animal y la alimentación utilizada, expresada en kilos de materia seca diaria por hectárea requerida para lograr esa ganancia de peso.

En este cuadro, se especifica el sistema que permite finalizar novillos a los 16, 18 y 21 meses de edad con un peso vivo de 500 kilos promedio. Gran parte del ciclo productivo considera el uso de la prade­ra permanente con nivel de producción por sobre 12 toneladas al año, manejada en sistema de pastoreo en franja y con un esquema de fertili­zación que significa aplicación de al menos 90 unidades de nitrógeno al año (dividido en partes iguales entre otoño y primavera), 110 unidades de fósforo y unas 60 unidades de potasio.

Durante el periodo estival de enero–febrero se ha considerado una op­ción adicional a la pradera, esta es la utilización de nabo forrajero suplementada con 1 kilo de materia seca de heno, como aporte de fibra. En este caso los animales permanecen durante todo el día en el cultivo de nabo, realizando tres desplazamientos del cerco eléctrico durante este periodo. Para el periodo otoño – invierno, según el sistema definido por el productor, existen tres alternativas de venta o finalización de novillos: julio con 507 kilos, septiembre con 506 kilos y diciembre con 493 kilos. Según sea el caso, la suplementación estará más dirigida a concentrado que voluminoso (ver detalle en el cuadro 4).

En el Cuadro 5, al momento de señalar la carga animal se ha ex­presado además como unidad animal por hectárea, dado que la expre­sión terneros o animales por hectárea es bastante relativo ya que el peso puede variar dentro de un amplio rango, en tanto, su transformación a UA es más adecuada para conocer los kilos de carne exactos con que se inicia cada ciclo productivo.

Cuadro 5. Sistemas de producción de carne con machos de lechería nacidos en otoño, según mes y peso.

2.2. Terneros nacidos en primavera.

Para el caso de los terneros nacidos en primavera, se muestra en el Cuadro 5 o 6 los distintos esquemas evaluados, el cual se inicia con terneros nacidos en septiembre, los que durante su etapa de crianza han comenzado su ingreso gradual a la pradera, lo cual ha permitido que una vez finalizada esta etapa en el mes de noviembre obtengan un peso vivo de 92 kilos.

Posteriormente ingresan a un sistema de producción sustenta­do, al igual que la crianza de otoño, en praderas con el mismo nivel de fertilidad y manejo de pastoreo. Este último, es de suma relevancia res­petarlo para asegurar una adecuada disponibilidad de materia seca y a su vez lograr una mayor calidad de ésta.

Durante el período de verano, los terneros tienen dos opciones de manejo, sobre praderas con una suplementación de concentrado, o bien, pueden ser sometidos a un esquema de alimentación exclusiva­mente con nabo forrajero y aporte de heno, como fuente indispensable para aportar fibra a la dieta. En este último caso, lo más relevante es que se puede incrementar la carga animal por hectárea (14 terneros por hec­tárea o en su equivalente a 2,6 UA/ha), lo que permite dejar en rezago el resto de las praderas, aspecto relevante para iniciar un óptimo rebrote a comienzos de marzo junto a las primeras lluvias.

Finalmente, como se presenta en el Cuadro 6, se manejan so­bre praderas suplementadas con ensilaje y concentrado, considerando la alta carga animal utilizada (5,5 y 7,0 terneros/ha). Para el periodo de primavera, momento en que la rotación se reduce desde 45 - 50 a 20 días. Para el periodo estival, nuevamente se utiliza la estrategia de suple­mentar con nabo forrajero, ello como se señaló anteriormente, permite incrementar la carga animal por hectárea y dejar en rezago absoluto las praderas, condición que evita fuertemente el sobrepastoreo. Según las eva­luaciones realizadas, es posible al final del periodo estival vender novillos con un peso de 478 kilos en promedio. En caso de no utilizar el nabo como suplemento de verano y se decide mantener sobre pradera suplementada con concentrado, los animales terminarán su periodo de engorda con 512 kilos en el mes de mayo, luego de una suplementación con ensilaje y concentrado. En este último caso, se debe tener en cuenta que la carga animal a utilizar es de suma importancia, ya que mantener una carga superior o igual a 4 terneros por hectárea generará problemas en el rebrote de la pradera si no se suplementa adecuadamente en el periodo estival.

Cuadro 6. Sistemas de producción de carne con machos de lechería nacidos en primavera, según mes y peso.

Sistema de pastoreo utilizado en sistemas intensivos de producción de carne.

Un aspecto importante en la implementación de los sistemas productivos es la adecuada utilización de la pradera, ello quiere decir que se respete el periodo de rezago durante las distintas épocas del año y lo otro es implementar un manejo que asegure la persistencia de la pradera.

Al respecto, se puede señalar que el manejo de pastoreo rotati­vo, con periodo de rezago de 20 días en primavera y 45 a 50 días en in­vierno, según el tipo de pradera, permite mejorar su utilización, además de su calidad, como se muestra en la Figura 7. En ésta se grafica la calidad del forraje que consume el animal en condiciones de pastoreo rotativo o pastoreo en franja y el sistema tradicional de pastoreo, que considera el ingreso de animales en potreros de gran dimensión donde el animal tiene la opción de seleccionar. El sistema de pastoreo en franjas permite aumentar de 50% a 75% la utilización de la pradera e incrementar con ello la ingesta de proteína y energía diaria. Esta condición explica la ma­yor ganancia de peso y por ende el aumento en la producción de carne por hectárea.

Figura 7. Porcentaje de proteína (A) y energía (B) del forraje consumido por animales en praderas sometidas a dos sistemas de pastoreo.

A.- El sistema de pastoreo de cambio diario ha sido muy cues­tionado ya que en el periodo invernal, con exceso de lluvia, los sectores post pastoreo presentan una imagen de destrucción casi completa de la pradera. Sin embargo, evaluaciones realizadas por Teuber y colaborado­res (2006), determinaron que la aplicación de este sistema de pastoreo no provoca un aumento en la superficie de suelo desnudo ni tampoco incrementa la pérdida de plantas causada por pisoteo, si bien queda la imagen de una destrucción total de la pradera es sólo la acumulación de estiércol y algo de barro por efecto de la concentración de animales en una pequeña superficie. Cabe señalar que esta evaluación se llevó a cabo con una carga animal de 3,0 y 3,5 animales por hectárea, pero no implica que un incremento en la carga no provoque algún daño mayor.

En la medida que se incrementa la carga animal, se han evalua­do sistemas de pastoreo en donde el grupo de animales, durante otoño e invierno, disponen de una mayor superficie para evitar la destrucción de la pradera pero manteniendo la eficiencia de pastoreo (Iraira y co­laboradores, 2006). Para todos los sistemas evaluados, la rotación de otoño invierno consideró, según la condición y tipo de pradera, por lo que se estimó 40 días para una pradera sembrada y 50 días en caso de una natural mejorada. Durante la primavera solo se utiliza la mitad de la superficie, manteniendo una rotación de 20 días, el resto de la superficie es destinada a la cosecha de forraje para conservar como ensilaje, el que será utilizado en el invierno siguiente. En tanto, durante el verano la ro­tación se extiende a 30-35 días. A continuación, y tomando como base el manejo antes señalado, se presentan los distintos sistemas de pastoreo que se llevaron a cabo durante el periodo otoño-invierno con distinta carga animal.

Foto 6. Sistema de pastoreo en franja diaria. Carga animal 3,5 terneros/ha

B.- Pastoreo de cambio cada tres días. En este sistema durante el período de otoño e invierno los animales se mantienen en una super­ficie equivalentes a tres franjas, por lo tanto son cambiados cada tres días. Durante el período de primavera y verano se mantiene el mismo esquema que el sistema de franja diaria. Si bien, este esquema de pas­toreo permite mantener un sistema con una carga animal de hasta 5,0 terneros/ha, ya que disponen de mayor superficie para circular tiene el inconveniente de que al tercer día el animal no dispone de forraje para consumir y cuenta solo con la suplementación que debería recibir, ya sea heno o ensilaje. Este sistema puede ser modificado por otro en donde el cambio se realiza cada cinco días, para ello el bloque que se entrega cada vez considera cinco franjas. Posee las mismas ventajas y desventajas que el sistema de tres días. Foto 7.

Foto 7. Sistema de pastoreo con cambio cada tres días. Carga animal 3,5 terne­ros/ha

La aplicación de uno u otro, salvo las complejidades antes seña­ladas, permiten generar un nivel de producción de carne muy similar, como se aprecia en el Cuadro 7, donde se presenta el resultado de la evaluación de sistemas de pastoreo utilizando una carga animal de 3,5 terneros de lechería por hectárea, suplementados en invierno sólo con heno.

Cuadro 7. Producción de carne parcial y total para un sistema de pastoreo con cambio de franja diaria y cada 3 días (Iraira y colaboradores, 2006; Proyecto FONDECYT).

C.- Pastoreo mixto de tres franjas y con cambio diario. Este sis­tema considera, durante otoño e invierno, mantener los animales en un bloque equivalente a tres franjas, luego durante primavera y verano el manejo es similar al de franja diaria. Para iniciar el esquema se entregan un bloque de tres franjas para un periodo de tres días, luego el cuarto día se avanza incorporando sólo una franja y se rezaga la primera de la parte posterior, y así sucesivamente se avanzan hasta llegar al fondo del potrero e iniciar de nuevo en bloques de tres, como se muestra en la Figura 8. Este sistema tiene como ventaja: logra mantener la alta efi­ciencia de pastoreo (70%), reducir el pisoteo y posible destrucción de la pradera, mantener alta carga animal.

(>5,0 terneros/ha) y ofrecer al animal todos los días forraje fresco. Foto 8 A y B.

Figura 8. Esquema de avance del sistema de pastoreo de tres franjas con cam­bio diario (Iraira y colaboradores, 2008).

Conclusiones

Suministrar sustituto lácteo en doble concentración, fría y acidi­ficada sólo una vez al día, complementado con la oferta de agua desde los primeros días de edad, permite incrementar el consumo de concen­trado y por lo tanto, mejorar la ganancia de peso desde las primeras se­manas y además comenzar en forma prematura el desarrollo funcional de las papilas ruminales. La opción de ofrecer acceso libre a pradera desde los 15 días de edad facilita el acostumbramiento del ternero a la condición de pastoreo, incentivando su consumo desde temprana edad, favoreciendo, el desarrollo ruminal y la disminución del estrés produci­do por el destete.

La rentabilidad de la crianza y recría con este tipo de animal se logrará en la medida que se maneje sistemas de alta carga animal sobre praderas de alta fertilidad administradas en forma adecuada en térmi­nos de sistema de pastoreo y períodos de rezago.

Un sistema de pastoreo intensivo permite no sólo mejorar la utilización de la oferta de forraje disponible, sino también la calidad de éste, en términos de proteína y energía. La suplementación que requie­re un sistema de producción con una carga animal menor o igual a 3,5 terneros/ha es sólo heno, al incrementarla a 5,0 terneros/ha es necesario incluir grano o concentrado, y en caso extremo de usar 7 terneros/ha, se debe utilizar ensilaje de buena calidad (pradera o cebada) y concentra­do.

Una ración constituida por un 90% de nabo y 10% de heno es una buena alternativa de suplementación para verano en novillos en etapa de finalización y terneros de 180 kilos de peso vivo.

Aprovechar la buena eficiencia de conversión de los terneros en sus etapas iniciales permitirá reducir el ciclo productivo del sistema de producción, incrementar la producción de carne por hectárea y con ello la rentabilidad del negocio ganadero.

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Publicado Originalmente en Manuales INIA Chile

 
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