La recría en estos tiempos

Publicado el: 15/4/2019
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El objetivo fundamental del manejo de la recría de vacunos en otoño e invierno es sostener niveles de producción que no limiten el crecimiento y desarrollo de los animales. Para lograrlo, la oferta de alimento en cantidad y calidad deberá ser suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales de modo que tanto machos como hembras experimenten ganancias de peso de acuerdo a los objetivos de producción. Vale la pena recordar que, en el caso de las hembras para reemplazo en sistemas criadores, la recría temprana tiene una incidencia determinante en el desempeño reproductivo posterior. En el caso de los machos castrados, la ganancia de peso durante la recría temprana es determinante de la edad de faena pudiendo incidir en atributos de calidad de la canal y en su precio final. Adicionalmente, los terneros castrados cuyo destino es la exportación como novillos alimentados a corral, dentro de la cuota HQB 481, deberán obtener ganancias de peso que no limiten su eventual ingreso al corral de engorde (determinado por peso y edad). Para el caso de los machos enteros con destino a la exportación en pie, la rentabilidad del negocio está dada por el logro del mayor peso posible dentro de los requerimientos específicos de cada negocio, con un excelente precio del kg producido.

Para lograr una recría exitosa, los aspectos sanitarios deben ser considerados desde antes del destete por tratarse de animales susceptibles a enfermedades infectocontagiosas y parasitosis gastrointestinales. En esta etapa de crecimiento la capacidad de procesar fibra es limitada, por lo que los animales requieren una alimentación de alta digestibilidad y alta concentración de nutrientes.

A la hora de asignar pastoreo a estas categorías en recría, se recomienda prestar especial atención a los atributos de la pastura, promoviendo el consumo preferencial de hojas verdes, evitando tallos y restos secos. Dado que la recría temprana se da en otoño–invierno (momento del año en que el campo natural tiene muy bajo crecimiento), la planificación forrajera y la eventual incorporación de suplementos cobra un rol protagónico en la sincronización de la oferta de alimento y la demanda por nutrientes.

Para alcanzar los objetivos planteados, es fundamental optimizar las estrategias de manejo del pastoreo y la eventual suplementación de los animales. Conocer la disponibilidad y calidad del forraje es una condición indispensable tanto para tomar decisiones de manejo del pasto, como para determinar si es necesario suplementar a los animales y con qué estrategia. La evaluación de la disponibilidad y calidad del forraje se puede realizar en forma sencilla utilizando una regla1 graduada diseñada para tal fin. Los detalles para su utilización a campo se encuentran detallados en la Cartilla INIA Nº65 y en Revista INIA Nº 54.

El monitoreo del forraje con la regla nos va a reflejar alguno de los siguientes seis escenarios según la disponibilidad y calidad de forraje en cada potrero evaluado:

 

 

Luego de un verano lluvioso, las situaciones ii) y iii) -en las cuales la calidad del forraje es limitante para que las recrías ganen peso en otoño e invierno- son muy frecuentes en campos naturales con predominio de especies de verano.

Las situaciones v) y vi) -las que presentan un balance adecuado cantidad-calidad del forraje para que las recrías ganen peso en otoño e invierno- son esperables principalmente en campos de basalto con alta proporción de especies invernales y en aquellos campos promovidos con fertilización e intersiembra de especies invernales, especialmente si han sido reservados desde fines de verano o inicio de otoño. Las situaciones i) y iv) implican carencias nutricionales severas, debido principalmente a la falta de forraje y en menor medida a la baja calidad del mismo, que pueden condicionar incluso la supervivencia de los animales. Estas situaciones ocurren principalmente en períodos de sequías severas i) y en períodos post-sequía iv).

 

 

La situación iv), de baja disponibilidad y alta calidad, puede ser también el caso de un buen otoño en un campo que ha sido pastoreado con alta carga de animales durante el verano. Esta condición puede ser una situación aceptable para el destete y la recría en otoño siempre y cuando haya una estrategia de suplementación que complemente la escasez de forraje prevista para el invierno.

 

ALTERNATIVAS DE MANEJO DE LA RECRÍA SEGÚN LA SITUACIÓN FORRAJERA A NIVEL PREDIAL

  • Si dentro de un establecimiento se dispone de potreros en diferente estado, es recomendable ubicar a las categorías de recría en las situaciones que presenten el mejor balance disponibilidad-calidad del forraje (situación v) y vi).

 

 

  • En cambio, si no se cuenta con potreros que presenten niveles adecuados de disponibilidad (situación i y iv) y calidad del forraje (situación ii y iii), es necesario evaluar la posibilidad de suplementar a los animales para evitar pérdidas de peso que condicionen el logro de objetivos productivos.
  • El diferimiento de forraje es una excelente opción para trasladar forraje de calidad de otoño a invierno en pasturas con buena frecuencia de especies invernales. Dicho diferimiento permitirá sostener adecuadas ganancias de peso de la recría en invierno mientras que el forraje no pierda calidad.
  • En caso de disponer de campos con buena proporción de especies invernales o mejoramientos de campo con buena proporción de leguminosas, una estrategia recomendada es aplicar pastoreos intensos o eventualmente hacer un control mecánico para retirar el exceso de forraje a fines de verano y luego dejarlo reservado por 60 a 90 días.
  • Dependiendo del tipo de campos naturales diferidos, sin suplementación, es posible esperar ganancias de peso moderadas (100-300 gramos/animal/día) en terneros/as en su primer invierno.
  • Eventualmente, si disminuye la calidad del forraje en otoño, por ejemplo porque el campo no presenta alta frecuencia de especies invernales pero ofrece una buena disponibilidad, podría suplementarse con alimentos con alto contenido de proteína. Esta estrategia incrementa el aprovechamiento de ese forraje y mejora las ganancias de peso.

 

 

 

CÓMO MANEJAR LOS SUPLEMENTOS PARA LOGRAR UNA UTILIZACIÓN EFICIENTE DEL PASTO

  • A partir del diagnóstico de situación (figura N° 1) y una vez definida la meta productiva a lograr, la suplementación tendrá un rol fundamental en todos los casos en que la pastura sea incapaz de cubrir los requerimientos en cantidad y calidad. Las respuestas más frecuentes a la suplementación son la adición y la sustitución, si bien lo común es que se registre la combinación de ambos fenómenos en alguna medida. La adición se da generalmente en los casos en que la pastura es muy escasa o de mala calidad, en los cuales el suplemento se suma en forma directa al consumo total del animal manteniendo el consumo de forraje, generando una mejora en las ganancias de peso de los animales. Por otro lado, la sustitución del consumo de pasto por suplemento se da comunmente cuando se suplementa sobre pasturas de adecuada disponibilidad y calidad.

 

 

En este caso, el principal efecto de la suplementación es el incremento de la capacidad de carga del sistema porque los animales dejan de comer pasto y pasan a ocupar parte de su dieta con suplemento, así como también puede ocurrir una leve mejoría en las ganancias de los animales (dependiendo de los atributos de la pastura y del suplemento). En las situaciones ii) y iii), de alta disponibilidad y de baja calidad, que es lo que se puede presentar en un invierno con pasto diferido luego de un verano lluvioso, el efecto de suplementación puede operar en ambos sentidos. En estas condiciones, la suplementación sustituye una parte del forraje en la dieta, y al mismo tiempo, aumenta el consumo total. En estas situaciones de alta disponibilidad de forraje que perdió calidad es conveniente el uso de suplementación proteica, debido a que mejora la digestibilidad de la fibra.

  • En cuanto al uso de suplementos, los subproductos del procesamiento de granos tales como afrechillos de trigo o arroz presentan un adecuado balance de energía y proteína para animales de recría por lo que su uso es recomendado. La cantidad y el modo de administración deben ser definidos en función de las características del forraje disponible, de la expectativa de ganancia media diaria y del tipo de suplemento. Por ejemplo, mediante suplementación en autoconsumo de afrechillo de arroz con reposición del comedero dos veces por semana y consumo entre 0,7 a 1%2 del peso vivo son esperables ganancias de peso moderadas. Si se pretenden ganancias por encima de los 500 gramos/animal/día se deberá ajustar el balance de nutrientes (energía y proteína) y elevar el nivel de suplementación por encima del 1,2% del peso vivo.
  • En todos los casos, la suplementación comienza antes del período de distribución del alimento propiamente dicho. En una primera etapa es necesario presupuestar el suplemento a utilizar, planear el manejo de los potreros (por ejemplo, diferir forraje si el año y el esquema productivo lo permiten) y establecer metas de ganancias animal, generando condiciones para sustentar una alta respuesta productiva.
  • La suplementación implica un cambio de dieta de los rumiantes, por lo cual es indispensable que los animales pasen por un acostumbramiento al consumo de suplemento, especialmente en los casos en que estos nunca fueron suplementados (7 a 10 días). Esta práctica, sumada a una observación constante de los animales y los alrededores de los comederos (lectura de bosta3 ), aumentan la chance de detectar problemas como acidosis y diarreas, para corregirlos a tiempo y evitar así daños mayores.

 

A MODO DE RESUMEN

  • La recría desde el destete y durante el primer invierno es un período clave en la vida del animal y en el resultado productivo de los sistemas ganaderos, por lo que lograr performances aceptables es hoy en día más que una oportunidad, una obligación.
  • La evaluación del estado del forraje en los potreros y la condición de los animales es el primer paso para planificar con tiempo, definiendo así una estrategia a seguir según la disponibilidad de recursos y objetivos productivos.

Existen herramientas disponibles como la regla para medir altura del forraje y el control de la condición y peso de los animales que son básicas para tomar decisiones de manejo nutricional de la recría. Vale la pena recordar que “es difícil mejorar aquello que no se mide”.

  • El verano 2018/2019 ha sido excepcional desde el punto de vista del crecimiento del forraje, transformemos esta situación en una oportunidad para utilizarlo en forma eficiente en las estaciones siguientes.

 

 
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