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Autor: Ing. Agr. M. Sc. Luis A. Ventimiglia - Ing. Agr. M. Sc. Héctor G. Carta
Cada campaña agrícola que los productores enfrentan, se encuentran
con la necesidad de aplicar fertilizantes en los cultivos extensivos, a fin de
obtener rendimientos adecuados que tornen rentable a la agricultura de estas épocas.
Dentro de los cultivos de invierno, el trigo es el más fertilizado en
la pampa húmeda y en lo que respecta a los de verano, el maíz ocupa
ese mismo lugar. Esto no quiere decir que los demás cultivos no se fertilicen,
por el contrario, hoy en día tanto la cebada, colza, centeno, soja, girasol,
sorgo, etc, son fertilizados también con cantidades variables de fertilizantes
químicos.
Dentro de los nutrientes agregados, el nitrógeno y fósforo, se
encuentran a la cabeza, tanto en lo que respecta al porcentual del área
fertilizada en la región pampeana, como así también en lo
concerniente a los kilogramos aplicados por hectárea.
Respecto a la forma de aplicación, los nutrientes pocos móviles
como el fósforo tienden a aplicarse en la línea o banda de siembra,
con una gran cantidad de variantes respecto a su ubicación de las simientes
sembradas. En los últimos años, con la aparición en el mercado
de productos formulados como mezclas, sean éstas físicas o químicas,
las aplicaciones realizadas en la línea o banda de siembra, además
de aportar fósforo, pueden disponer de otros nutrientes tales como nitrógeno,
azufre, calcio, magnesio, potasio, etc.
Cuando la aplicación de los fertilizantes se efectúa de tal manera
que el mismo queda en contacto con la semilla sembrada, se pueden producir efectos
no deseados, desde el retardo de la germinación, hasta la muerte de la
semilla, o en otros casos, cuando ésta logra transformarse en plántula,
la muerte de la misma.
El efecto del fertilizante sobre el número de plantas logradas y posteriormente
sobre el rendimiento, va a ser variable en función de muchos aspectos,
entre otros podemos mencionar: producto y dosis aplicado; ubicación del
fertilizante y semilla, tipo de cultivo sembrado, disponibilidad hídrica,
etc.
Los cultivos también presentan sensibilidades diferentes con respecto
a los productos aplicados, dentro de los más tolerantes encontramos a
los cultivos de invierno y en la vereda opuesta, a los de verano. Estos últimos,
además de ser más sensibles, por sembrarse grano por grano, los
efectos de pérdida de plantas se hacen notar más en el rendimiento
final, principalmente, en aquellos cultivos que tienen menor capacidad para compensar,
como por ejemplo el maíz.
Año a año en las Agencias de Extensión del INTA se reciben
consultas acerca de pérdida de plantas en cultivos de verano, desde aquellos
casos extremos de desaparición total del cultivo sembrado, hasta otras
situaciones, en donde la disminución en el número de plantas no
compromete el rendimiento del mismo. Por lo general, las explicaciones son buscadas
por parte de los productores indagando en la calidad de la semilla, situación ésta
que debería ser conocida antes de sembrar. La acción nociva que
puede ejercer el fertilizante en la línea de siembra no siempre es tenida
en cuenta, máxime si ese productor viene realizando esa práctica
de años anteriores con resultados satisfactorios.
Debemos destacar que la acción nociva de los fertilizantes en el suelo
depende de muchas causas, tales como: humedad del suelo, dosis aplicada, ubicación
del fertilizante respecto a la semilla, pH del suelo, tipo de sembradora empleada,
etc. Estos son entre otros los factores por los cuales se obtienen en este aspecto
resultados tan variables.
En la campaña 2004/2005 la UEEA INTA 9 de Julio condujo una experiencia
con el propósito de corroborar el efecto que presentan algunos fertilizantes
sobre el número de plantas y el rendimiento de la soja, cuando los mismos
son utilizados a diferentes dosis comerciales.
Del ensayo participaron 4 productos comerciales, los cuales fueron aplicados
con tres dosis. Cuadro 1.
Cuadro 1: Producto, concentración nutricional y dosis probada
Cada parcela contó con 3 surcos separados a 0,70 m entre sí y 7
m de largo. Se utilizó un diseño de bloques al azar con 4 repeticiones.
La metodología de trabajo consistió en abrir cada surco, depositar
el fertilizante y a continuación sembrar 30 granos de soja DM 4800 por
metro lineal, procediéndose a tapar inmediatamente. También se
fue monitoreando la disponibilidad hídrica del suelo en la línea
de siembra, a medida que la siembra avanzaba. De esta manera se comenzó a
sembrar con suelo a capacidad de campo (Bloque I) y se terminó sembrando,
4 días después (Bloque IV), con un suelo con 60% de agua útil.
Esto permitió evaluar, al menos en dos bloques el efecto que tiene el
nivel de humedad sobre la acción nociva del fertilizante.
Resultados obtenidos
Las evaluaciones consistieron en cuantificar la disminución en el número
de plantas respecto al testigo no fertilizado, y el rendimiento final del grano
alcanzado por cada tratamiento. Estas dos operaciones se efectuaron en la totalidad
del surco central de cada tratamiento.
En el gráfico 1 se presenta la disminución en el número
de plantas respecto al testigo para cada una de las dosis de fertilizante aplicado.
Se debe considerar que los análisis estadísticos corresponden a
cada dosis en particular.
Gráfico 1: Efecto de los fertilizantes y dosis aplicadas en la línea
de siembra
sobre el establecimiento del cultivo de soja
Del gráfico 1 se aprecia que los fertilizantes amoniacales (fosfato mono
y
diamónico) fueron los que presentaron mayor efecto fitotóxico para
todas las
dosis evaluadas, alcanzando para el fosfato diamónico a la dosis de 90
kg/ha,
una mortandad del 55% de plantas respecto al testigo.
Considerando cada dosis en particular, siempre la mezcla y el superfosfato
presentaron menos fitotoxicidad que las formulaciones amoniacales, no
diferenciándose estadísticamente entre sí.
Cuando se compararon los diferentes niveles de humedad que presentó el
suelo, la diferencia entre un buen nivel de humedad y uno menor, fue muy
condicionante del número de plantas obtenidas. Gráfico 2.
Gráfico 2: Disminución porcentual del número de plantas
de soja cuando fueron
sembradas en suelos con 60% de capacidad de campo vs. suelos a
capacidad de campo, para diferentes fertilizantes y dosis comerciales.
Del gráfico 2 se desprende que a excepción del superfosfato triple
de calcio, para los demás fertilizantes a medida que la dosis de los mismos
se incrementó también lo hizo la muerte de plantas. En este caso
también las mayores caídas en el número de plantas se da
para los fertilizantes amoniacales y para las dosis mayores de producto comercial
aplicado.
Este efecto está seguramente asociado a la hidrólisis del fertilizante
el cual produce una cantidad importante de amoníaco. Este al liberarse
puede resultar tóxico para las semillas que están germinando o
para las plantas ya
establecidas. De las dos fuentes amoniacales, el fosfato diamónico al
tener una concentración superior de nitrógeno en su formulación,
cuando se aplican cantidades equivalentes de producto comercial tendría
mayor posibilidad de ocasionar daños en la semilla o plántulas,
por la mayor liberación
de amónio.
Las reacciones que generan ambos fertilizantes en el suelo (contacto
gránulo de fertilizante suelo), es ácida, siendo más ácida
para el fosfato
monoamónico (pH 4 – 5). Sin embargo este valor dista mucho de lo
que puede
generar el superfosfato triple de calcio, en donde en la zona de contacto suelo,
granulo de fertilizante, cuando éste se está hidrolizando, puede
alcanzar valores
de pH de 1,8 – 2. De todos modos parecería que los efectos fitotóxicos
que se
generan en esta experiencia podrían estar más relacionados al efecto
ocasionado
por la acción del amoníaco y no tanto por el pH. El efecto osmótico
y salino es
también algo que no debemos olvidar, principalmente cuando el contenido
hídrico del suelo presenta alguna limitación. Debemos recordar
que los
fertilizantes pueden absorber agua para generar su hidrólisis y de esta
manera
retener a la misma, impidiendo que la semilla pueda embeberse y comenzar el
proceso de germinación. A su vez, no se debe descartar el efecto cáustico
que
estos fertilizantes tienen sobre la semilla o sobre los primeros estructuras
generadas por la misma (radícula, hipocótile, cotiledones, etc).
A nivel de rendimiento no se presentaron grandes diferencias entre los
tratamientos. Gráfico 3.
Gráfico 3. Rendimiento de soja en función del tipo y dosis de fertilizante
aplicado en la línea de siembra.
Solamente se establecieron algunas diferencias estadísticas entre el testigo
y alguno de los tratamientos fertilizados. A nivel de valores absolutos se ve
una tendencia positiva a la respuesta fosforada, pero no se aprecia el efecto
negativo que habrían causado los fertilizantes sobre el número
de plantas, traducido en el rendimiento de grano.
Esto puede deberse principalmente a dos causas: las buenas condiciones
ambientales que tuvo el cultivo para desarrollarse y a la variedad utilizada,
la cual tiene una gran capacidad compensatoria. Es muy posible que estos resultados
fuesen muy diferentes para aquellas variedades de ciclos más cortos, con
menor poder compensatorio o con condiciones climáticas no tan adecuadas
para el desarrollo del cultivo de soja, como las reinantes en la campaña
pasada.
Analizando la respuesta de los fertilizantes utilizados, considerando todas las
dosis en forma conjunta, todos presentaron rendimientos superiores al testigo.
Cuadro 2.
Cuadro 2: Rendimiento de soja en función del fertilizante aplicado
De la misma manera se analizó la dosis de fertilizante aplicado independientemente
del producto utilizado. Cuadro 3.
Cuadro 3: Efecto de la dosis de fertilizante sobre el rendimiento de soja
Del cuadro 3 se aprecia que con 30 kg/ha de producto comercial se
alcanzan las mayores diferencias en rendimiento. Esto puede deberse a que las
dosis mayores de fertilizante (60 – 90 kg/ha), la muerte de plantas se
incrementa
y el efecto compensatorio del cultivo, si bien alcanza para equilibrar al testigo,
no
alcanza para equiparar a la dosis menor de fertilizante usada.
Debemos destacar que el nivel de fósforo asimilable inicial que presentó el
lote fue de 10 ppm, evaluado en los primeros 20 cm de suelo.
Donde se detectaron diferencias en función del fertilizantes aplicado
fue
cuando se compararon los niveles hídricos. Cuadro 4.
Cuadro 4: Efecto de la humedad inicial sobre el rendimiento de soja de acuerdo
a la dosis de fertilizante empleada
Si bien el testigo manifestó una disminución de rendimiento, fue
mucho
más importante para las dosis mayores de fertilizante, esto nos diría
que en este
caso la compensación que el cultivo experimentó no alcanzó a
cubrir la
disminución de rendimiento.
Comentarios finales
Se debe aclarar que estos resultados son de un año y bajo una condición
en lo que respecta a la aplicación de los fertilizantes y las semillas.
Normalmente cuando se utilizan máquinas sembradoras hay un cierto grado
de entremezclamiento del fertilizante y la tierra, lo cual logra un cierto grado
de
aislamiento con respecto a la semilla, situación ésta que puede
hacer disminuir el efecto fitotóxico de los fertilizantes.
Algo que no fue estudiado en este caso es el efecto que los productos aplicados
pudieron tener con respecto a las bacterias fijadoras de nitrógeno, esto
en soja es un tema sumamente importante, el cual requeriría trabajos específicos
a futuro para visualizar su incidencia.
Seguramente que la aplicación de fertilizantes alejados de la semilla no provocaría
ningún efecto negativo sobre la instalación del cultivo. En aplicaciones localizadas
de este tipo, ese sería el sistema que deberíamos procurar. De todos modos, es
bien conocido que no todas las máquinas tienen la particularidad de aplicar
el fertilizante bajo esa forma. En aquellos casos que se deba aplicar en forma
conjunta, se deberá tener en cuenta el tipo de máquina utilizada, la dósis del
producto a aplicar, el tipo de fertilizante, la variedad empleada, el nivel hídrico
que presenta el suelo al momento de sembrar. Todos estos factores los podemos
conocer, los mismos interactuarán con el ambiente a lo largo del ciclo de cultivo,
situación que no conocemos, esto podría agravar o amortiguar los diferentes efectos
que se establezcan entre los productos aplicados y las semillas en germinación.
Agradecimiento: Los autores agradecen a los señores Bueno y Scalice, propietarios
del predio "Parque Industrial", lugar donde se condujo la experiencia.
Ing. Agr. M. Sc. Luis A. Ventimiglia - Ing. Agr. M. Sc.
Héctor G. Carta
Técnicos de la Unidad de Extensión y Experimentación Adaptativa
INTA 9 de Julio.
Autor: Ing. Agr. M. Sc. Luis A. Ventimiglia - Ing. Agr. M. Sc. Héctor G. Carta
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DISCUSIONES SOBRE ESTE TEMA.

| 07/09/2006 |
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Me interesaría saber su opinión en la alternativa de uso de fertilizantes sólidos formulados como mezcla química, y si tienen ensayos que evalúen sus ventajas en el establecimiento del cultivo de soja. Muy bueno el artículo, saludos,
Daniel Coria | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 08/09/2006 |
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Luis Alberto Ventimiglia Ingeniero Agrónomo/inta Buenos Aires - Argentina |
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Estimado amigo: En primer lugar, le agradezco infinitamente que se haya interesado por el artículo de referencia. También le informo que en la campaña pasada realizamos otro ensayo, el cual estamos mandando al portal a efectos de ser difundido.
Al respecto de su pregunta, no trabajamos en ningún caso con mezclas químicas, solamente trabajamos el anteaño pasado con una mezcla física. En la última campaña se trabajó con diamónico, monoamónico, supertriple y supersimple. Conclusión, de la última experiencia, todos los fertilizantes tienen su efecto fitotóxico, siendo mayor el mismo en la medida que la dosis se incrementa; dentro de las fuentes, aquellos productos amoniacales, son los más nocivos, y dentro de ellos, aquel que tiene más nitrógeno, lo es más. Pese a esto, su efecto queda comenzado por su aporte nutricional al suelo. En otras palabras, pesa más la falta de nutrición que la disminución en el número de plantas. Sobre la actividad microbiológica se trabajó algo; en este caso pesó más el producto aplicado, siendo el más inócuo el superfosfato simple de calcio, quizás por aportar una menor cantidad de fósforo.
Saludos cordiales y nuevamente gracias por sus conceptos.
Ing. Agr. M.Sc. Luis Ventimiglia | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 12/09/2006 |
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Bergmann, Pedro Asesor Técnico/viekaren Cordoba - Argentina |
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Quisiera consultar sobre una fertilización de maíz. Estamos en la provincia de Bs As (Henderson) con suelos Arenosos, 2,5 de Materia Orgánica y pH entre 6 y 6,5.
La pregunta es si pudiera llegar a tener algún problema de fiotoxicidad o algún otro problema aplicando una fertilización de 120 Kg / ha de MAPS (15 - 34 - 0 – 9) en la línea. La otra alternativa es aplicar 120 Kg de una mezcla con 50 SS y 50 con SPT también en la línea. Por otro lado, se aplicaría UREA entre surcos.
Me ayudaría mucho tener su opinión.
Muchas Gracias.
Pedro Bergmann
| Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 13/09/2006 |
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Pedro, te comento que a esa dosis de MAP, el riesgo de fitotoxicidad existe, se puede magnificar en condiciones de seca. De acuerdo a mi experiencia personal, te recomendaría no usar más de 60-70 kg/ha. A dosis mayores, colocarlo debajo o al costado de la semilla; el SPT (superfosfato triple) (0 - 46 - 0 + 13 Ca) es una altenativa de menor riesgo para corregir tu deficiencia de fósforo a la siembra, y apuntar a corregir tu deficiencia de Nitrógeno con urea incorporada entre surco como comentás en tu pregunta. Te comento que he encontrado muy buenas respuestas a la fertilización con azufre en maíz y en soja (sobre en nuestros tipos de suelo arenosos y con poca materia orgánica), es una alternativa que no aumenta demasiado el costo de producción; en tu caso, si vas a aplicar Urea incorporada ya hay en comercios Urea Azufrada, o también fertilizantes líquidos con azufre en su mezcla. Espero que te sirva mi comentario, saludos,
Daniel | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 13/09/2006 |
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Luis Alberto Ventimiglia Ingeniero Agrónomo/inta Buenos Aires - Argentina |
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Estimado Pedro: La fitotoxicidad de un fertilizantes está dada por una serie de factores entre los cuales el producto utilizado y la dosis son dos elementos funadementales, pero no son los únicos. Es por ejemplo importantísimo el contenido hídrico del suelo, a igualdad de producto y dosis hay una diferencia fundamental (principalmente para los fertilizantes que lleven nitrógeno), si el suelo tiene muy buena humedad (menor efecto fitotóxico) que si tiene un contenido hídrico menor, aunque suficiente para lograr una buena germinación (más efecto fitotóxico). Por otro lado, dependerá de la máquina con la cual siembre y qué configuración ésta tenga, por ejemplo, no es lo mismo una máquina con una cuchilla raviolera adelante que la misma máquina con una cuchilla lisa. La profundidad de clavado de estas cuchillas también podrán maximizar, o por el contrario, minimizar el problema. Como podrá apreciar, son unos cuantos los factores que entran en juego para este problema. Como sugerencia, teniendo en cuenta lo antes dicho, trataría de ver la posibilidad de sembrar reuniendo los factores positivos aquí comentados, esto no siempre es posible. Por otro lado, trataría de regular la máquina a efectos de comprobar la posibilidad de que si bien el fertilizante va en la misma línea, que el mismo esté entremezclado y no en íntimo contacto con la semilla (pruebe con urea sola, es más fácil de ver dónde queda ésta respecto al grano de maíz).
En el caso de encontrarme con que, pese a regular la máquina, no puedo alejar el fertilizante de la semilla y las condiciones son no tan favorables (poca humedad), aplicaría la segunda opción que Ud. propone, es decir, sacaría al nitrógeno de la línea elemento éste que me causaría los mayores trastornos. De hecho, al hacer la doble fertilización y al tener excelente movilidad el nitrógeno en el suelo, estaría aún solucionando, en parte, el problema de arranque que provoca una mínima candidad de nitrógeno en mezcla con el fósforo. Existen otras posibilidades, como son las de generar mezclas con cantidades menores de nitrógeno, u otras que no sean a base de urea. En estos casos también siempre está el riesgo de la falta de homogeneidad en la aplicación, por el diferente peso específico de los productos.
Estoy de acuerdo en que para lograr un maíz de buen rendimiento en ese tipo de lote, desde el punto de vista nutricional, sería conveniente el agregado de unos 10 kg/ha de azufre, la aplicación podra ser de varias formas, aquí no hay problema de volatilidad, y también tiene este nutriente una movilidad en el suelo que permite su incorporación. Con esa cantidad , es suficiente para alcanzar buenos rendimientos, muy pocas veces tuve respuestas crecientes al agregado de mayores cantidades de azufre, tanto en trigo, soja y maíz.
Bien, espero que los comentarios le puedan ayudar en sus trabajos.
Saludos cordiales.
Luis Ventimiglia | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 01/10/2007 |
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Santiago Agustín Cauda Ing./productor/san José (familiar) Buenos Aires - Argentina |
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El artículo esta muy bien presentado, los resultados son indiscutibles.
La fitotoxicidad en soja esta totalmente comprobada. Creo que con el aumento de dosis que se aprecian año tras año, habría que pensar en tirar a voleo la mayor parte del fertilizante y dejar una parte de la dosis para la siembra, tratando de aplicar abajo de la semilla o por debajo y al costado.
Ing. Santiago A. Cauda
Chacabuco (B) | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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