Los principales factores antinutritivos de la harina de algodón son el gosipol y los ácidos grasos ciclopropenoicos. El gosipol es un pigmento polifenólico que se encuentra en la semilla en forma libre y que reduce el consumo, la concentración de hemoglobina en plasma y, en casos extremos, puede provocar la muerte del animal.
La semilla entera se usa fundamentalmente en la alimentación de vacas de leche de alta producción, donde su valor nutritivo es elevado. De todos modos debe tenerse en cuenta que: 1) su proteína sólo tiene una degradabilidad media (73) y la proporción de proteína soluble es muy elevada (cerca del 50), 2) parte de la grasa es bypass, de modo que la adición de este ingrediente aumenta la proporción de grasa en la leche (especialmente la concentración en esteárico y oleico), pero también reduce su contenido proteico, 3) la digestibilidad de la fibra depende de la proporción de borra, que es celulosa pura, y, por tanto, altamente degradable en el rumen. El suministro de semilla entera de algodón a vacas de leche no debe sobrepasar los 3 kg por animal y día. En el caso de terneros los niveles máximos de gosipol libre en el pienso deben restringirse a 100 ppm (terneros prerumiantes), 200 ppm (piensos de transición y postdestete) y 600 ppm (terneros de más de 24 semanas). La semilla entera de algodón es un producto voluminoso, lo que complica el manejo y encarece su transporte.
Por ello se recomienda su uso directo en sistemas unialimentarios. Debido al elevado contenido en humedad de algunas partidas importadas y al elevado grado de insaturación de su grasa, es un ingrediente peligroso si no se maneja adecuadamente. Su empleo exige controles periódicos de su grado de enranciamiento, nivel de aflatoxinas y contenido en gorgojos.
El contenido medio en FND en harinas de algodón de origen nacional es de un 30, pero la variabilidad es alta. La harina contiene también alrededor de un 3 y un 5 de almidón y azúcares, respectivamente. El contenido en proteína bruta es alto (38,7 como media) pero es deficitaria en lisina (1,5) que, además, es poco disponible como resultado del tratamiento térmico recibido y la formación subsiguiente de complejos con gosipol libre. El tratamiento térmico explica también las menores proporciones de proteína soluble y degradable en el rumen (18 y 55, respectivamente) con respecto a la semilla entera. Como consecuencia, niveles altos de harina de algodón en dietas de vacas de alta producción podrían dar lugar a un déficit de lisina digestible.
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