La mastitis bovina es una enfermedad infecciosa multifactorial en la que actúan factores externos e internos, propios de la vaca. En los factores externos encontramos: El mal ordeño de la ubre, mala higiene del establo, mal secado de la ubre, mala limpieza de la ubre, en general el manejo del sistema de ordeño. En los internos, encontramos: La anatomía de la ubre, estado inmunitario de la vaca, edad, fase de lactancia, etc.
La mastitis es un triángulo de factores entre la vaca, ambiente y germen, lo cual conlleva a la manifestación clínica de la enfermedad.
El control de la mastitis bovina ha sido objeto de estudio desde la aparición de la enfermedad hasta el momento, donde ocasiona pérdidas cuantiosas a los productores, los cuales no toman a la enfermedad como algo peligroso para su establo.
El control de la enfermedad es complejo y costoso, enfocando su sistemática de trabajo desde numerosos puntos de vista, y su dependencia básica en la necesidad de instrumentar una metodología aceptable al sistema de manejo de ordeño.
El control de la mastitis debe abarcar el punto fundamental en la prevención de la enfermedad.
Las probabilidades de infección de los cuartos sanos se incrementan de acuerdo a la densidad de microorganismo de producir mastitis presentes en el rebaño. Según este concepto, la estrategia global de control debe enfocarse en varios puntos fundamentales donde la sanidad es necesaria a fin de evitar nuevas infecciones dentro del rebaño mediante prácticas de manejo adecuadas.
El mejor control de infecciones intramamarias es el llamado “Tratamiento de vacas secas”. Este tratamiento de vaca seca es altamente recomendable, pero se considera que para obtener su eficacia máxima, es necesario que el porcentaje de cuartos infectados al momento del secado sea el menor posible, así como la magnitud de la infección presente.
Si un tratamiento de vaca seca ha tener éxito, es fundamental que se base en el refuerzo de la capacidad natural de la ubre de liberarse parcialmente de la infección, tal cual ocurre en vacas jóvenes. En vacas de edad media esta capacidad es casi nula. De esto se desprende que es necesario preparar al rebaño para el tratamiento de la vaca seca a través de un sistema de control durante la lactancia que permita disminuir el porcentaje de infección a un punto sobre el cual el tratamiento de vacas seca sea efectivo.
Es necesario realizar un tratamiento de lactancia con el propósito de disminuir el grado y el porcentaje de infección pre-existente como fase previa al tratamiento de vaca seca.
Es conocido que las vacas adultas producen mas leche que las vacas jóvenes. Si tenemos presente que la edad adulta se alcanza a los 5-6 años, podemos señalar que las vacas que tengan su primer parto entre 24-30 meses, solamente alcanza entre un 75-80 de su capacidad de producción. Las vacas entre 36-40 meses producen hasta un 85-90 mientras que las vacas entre 48-50 meses producen entre 95-98 de su capacidad de producción, hasta la edad adulta cuando manifiestan su potencial total.
Una manera de seca las vacas es esparciendo los ordeños. En vez de ordeñar a las vacas 2 veces al día, se ordeña una sola vez cada dos, tres o cuatro días, hasta que por último la vaca se seca.
La desventaja de este método es que se prolonga mucho tiempo y, además, es inseguro porque muchos animales no reaccionan adecuadamente y no llegan a secarse por completo.
Provocando el secado de la vaca por medio de ordeños incompleto. Este método puede ser peligroso, ya que si las glándulas no están perfectamente sanas se puede producir una mastitis con mucha facilidad.
Ordeñando las vacas una sola vez al día ocho semana antes del parto, durante un periodo de 4-6 días. El ultimo ordeño al cuarto o sexto día debe hacerse muy completo, y a partir de entonces no se vuelve a ordeñar. Durante los siguientes 2-3 días después del último ordeño a fondo, la ubre se vuelve a llenar intensamente de leche, con la cual esta aparece tensa y repleta, estado que va desapareciendo poco a poco, y al cabo de unos pocos días después aparece flácida.
Para las ubres que no están en buen estado es recomendable hacer una infusión intramamaria de antibióticos y la aplicación de agentes desinfectantes en el orificio del pezón después del último ordeño.
El secado brusco de la vaca se puede realizar dejándolas encerradas sin agua, ni pasto por espacio de un día, se ordeña toda. Al segundo día se le da pasto seco únicamente para evitar se paralice el rumen, se ordeña toda. Al tercer día se le da agua y pasto, se ordeña toda. Se le aplica una infusión intramamaria para vaca seca y se suelta al escotero. No importa que la produccion sea alta, recuerden que la leche es 80 agua.
Siguiendo esta norma podemos tener vacas productoras de leche sanas en su próxima lactación.
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