FECHA DE PUBLICACIÓN: 25/07/2008
AUTOR: Ricardo Bartosik, Leandro Cardoso y Enzo Daniel Piñeiro - EEA INTA Balcarce. Argentina
En Argentina se utilizan anualmente unas 25.000 toneladas de especies de semillas
forrajeras. De estas, aproximadamente 14.000 son producidas en el país, mientras que
11.000 son importadas (en su mayoría correspondiente a semillas de alfalfa). La
producción de semillas nacionales certificadas es de aproximadamente 10.000 toneladas,
mientras que las 4.000 toneladas restantes corresponden a semillas sin certificar. Las
especies de mayor producción en Argentina son cebadilla criolla (3.600 t), alfalfa (1.500
t), ryegrass anual (1.350 t), ryegrass perenne (1.100 t) y festuca (1.100 t) (Dubois, 2006).
El contexto internacional coloca a Argentina como un posible productor y exportador de
semillas, con lo cual se pueden generar importantes divisas y mano de obra para el país.
Sin embargo, existen aun algunos aspectos técnicos de la producción, manejo y
acondicionamiento de las semillas que deben ser ajustados para lograr una mayor
eficiencia de producción de semillas de calidad.
Las semillas de las especies forrajeras no pueden almacenarse húmedas. Al igual que
en los granos, el almacenamiento de semillas húmedas resulta en una alta actividad
biológica, producto de la respiración de la propia semilla y de los hongos del
almacenamiento. Los hongos del almacenaje encuentran condiciones favorables para su
desarrollo cuando la humedad de la semilla es elevada, por encima de 13-14% (depende
del tipo de semilla), respirando y consumiendo la materia seca de las semillas. Como
resultado de su metabolismo liberan anhídrido carbónico, agua y calor. La liberación de
calor resulta en el autocalentamiento de la semilla, con importantes pérdidas de calidad
(disminución del poder germinativo). Por tales motivos, el correcto manejo en la
postcosecha de las semillas de forrajeras se basa en la premisa de almacenarlas sanas,
secas y limpias.
La práctica corriente en la producción de semillas forrajeras consiste en el corte e
hilerado de las especies forrajeras previo a su cosecha y trilla. Esta actividad (corte e
hilerado) se realiza cuando la semilla tiene humedades cercanas a 40-45%. Luego, el
material cortado se deja secar en la andana hasta obtener humedades cercanas a 12-14%,
para luego realizar la recolección y trilla mecánica de las semillas. La práctica de corte,
hilerado y secado a campo está extensamente difundida a lo largo de toda la geografía
del país. Sin embargo, la práctica de secado a campo frecuentemente resulta en pérdidas
de calidad de la semilla (pérdida de poder germinativo), retraso en la liberación de los
lotes, importantes pérdidas por desgrane al efectuar la recolección y problemas en la
logística de las empresas semilleros. En definitiva, pérdidas económicas para el
establecimiento.
Las condiciones climáticas en la etapa previa a la cosecha son determinantes para
lograr un secado a campo rápido y sin pérdidas de calidad, lo cual se consigue con días
de alta temperatura, baja humedad relativa y vientos de moderada intensidad. Si se dan
este tipo de condiciones, las semillas podrán ser recolectadas y trilladas un par de días
después de haber realizado el corte e hilerado, con relativamente pocas pérdidas de
calidad. Sin embargo, si las condiciones climáticas luego del corte e hilerado son de baja
temperatura y días húmedos, entonces el secado a campo puede tardar semanas, con la
consiguiente pérdidas de semillas en el campo (desgrane) y pérdida de calidad de
aquellas semillas que se pudieron cosechar (pérdida de poder germinativo). De esta manera queda determinado que algunas zonas productivas, por las condiciones
climáticas en el momento de la cosecha, tienen buen potencial para implementar el
sistema de secado a acampo, mientras que en otras zonas este sistema resulta demasiado
riesgoso.
Una alternativa al secado a campo es el secado artificial de las semillas. El secado
artificial de las semillas forrajeras permite que se coseche anticipadamente, reduciendo
notablemente el desgrane de las semillas (más crítico en algunas especies que en otras) y
eliminando el efecto de la variabilidad climática.
El secado artificial de semillas forrajeras se realiza con aire natural o baja temperatura
(AN/BT). Una limitante de los sistemas de secado AN/BT es el relativamente largo
tiempo de secado, motivo por el cual, si no es correctamente diseñado y operado, puede
resultar en pérdidas de calidad de la semilla (pérdida significativa del poder
germinativo). Para minimizar dichas pérdidas de calidad durante el secado es necesario
relacionar el caudal de aire de secado y la humedad inicial de la semilla a las condiciones
climáticas del lugar (ej.: en climas húmedos se debe contar con mayor caudal de aire y/o
menor humedad inicial de la simiente que en climas secos). El objetivo final es lograr
bajar la humedad de las simientes a valores seguros, permitiendo el almacenaje con bajo
riesgo de pérdidas de calidad.
Cuando comienza el proceso de secado la semilla tiene una humedad uniforme en toda
la profundidad del lecho de secado. Luego de algunas horas de funcionamiento de
ventilador, la semilla de la base de la celda de secado alcanzó la humedad final deseada,
mientras que las capas superiores se encuentran todavía a humedades por encima a las
aconsejadas para el almacenamiento seguro. A medida que el ventilador sigue
funcionando, el frente de secado avanza en el mismo sentido que la dirección del caudal
de aire. De esta manera, la última semilla que se logrará secar es la semilla que esta
ubicada en la parte superficial del lecho de secado, por lo que el caudal de aire debe
dimensionarse de manera tal que el frente de secado arribe a la capa superior antes que se
produzcan pérdidas de calidad en la semilla.
El proceso de secado se considera terminado cuando el frente de secado atraviesa
toda la masa de granos. Una limitante de los sistemas de secado con aire natural es el
relativamente largo tiempo de secado. Para secar semillas de 20 a 13% con un caudal de
aire cercano a 1 m
3min
-1t
-1 se requieren entre 400 y 1000 horas de ventilador, de acuerdo
a las condiciones climáticas del lugar. Esto implica que las semillas de la capa superior
de la celda van a permanecer húmedas (aproximadamente a la misma humedad a la que
fueron cosechadas) durante un largo periodo de tiempo (400 a 1000 horas). Esto
conforma una zona de riesgo, con posibles pérdidas de materia seca (MS) y calidad de la
semilla (pérdida de PG). Esta situación puede ser aun más crítica en regiones de climas
cálidos, en donde la temperatura durante la época de secado es elevada, con lo cual
aumenta la actividad biológica en la capa superior del silo (mayor respiración del grano,
hongos e insectos presentes). También puede ser crítico en aquellas zonas de climas
húmedos, ya que el aire ambiente no tiene suficiente potencial de secado. Por tales
motivos se recomienda incrementar el caudal de aire a 4 o 5 m
3min
-1t
-1 para aquellas
zonas con condiciones climáticas inapropiadas.
Dimensionamiento de los sistemas de secado.
Celda de secado
Conviene dimensionar la celda de secado de manera que contenga al menos un equipo
de semillas (entre 12 y 15 toneladas aproximadamente). La altura de semilla en la celda
de secado no debería superar los 1,5 m, por lo que las dimensiones de la celda se
deberían fijar apropiadamente. Según el peso hectolítrico de la semilla (entre 30 a 40 kg
por hectolitro) el volumen de la celda debería ser de aproximadamente 40 m3, por lo que
para una altura máxima de 1,5 m, el área de la celda debería ser de aproximadamente 27
m2 (aproximadamente 6 m x 5 m). Las paredes de la celda deben ser impermeables al
paso del aire, para evitar que el aire se canalice de manera lateral en lugar de pasar a
través del lecho de la semilla. También conviene hacer la celda de manera modular, lo
cual permitiría agrandar o achicar su capacidad de acuerdo a la cantidad de material a
secar. En aquellas celdas donde la distribución del aire se hace a través de conductos,
también existe una altura mínima de semilla, la cual se corresponde con la separación
entre conductos de aireación adyacente. Si, por ejemplo, la separación entre los
conductos es de 1 m y la altura de semilla es de 0,7 m, entonces el aire se canalizará,
saliendo directamente a la superficie de manera vertical sobre el conducto, quedando la
zona entre conductos de aireación con poco o nulo caudal de aire. La posibilidad de
achicar el tamaño de la celda permite concentrar el material de manera que siempre se
coloque la altura mínima de semilla.
Para evitar tener problemas con la calidad de la semilla la clave es completar el secado
lo más rápido posible. Para ello se debe tener en cuenta que el principal factor
determinante de la velocidad de secado es el caudal de aire disponible. Para el secado de
semillas de forrajeras se recomienda un caudal de aire mínimo de 2 metros cúbicos de
aire por minuto y por tonelada de semillas (m
3min
-1t
-1). Si la celda de secado contiene,
por ejemplo, 10 toneladas de semilla, entonces el ventilador deberá proporcionar 20
metros cúbico de aire por minuto.
Las celdas de secado tienen una altura de entre 1 a 2 metros, siendo lo más típico no
superar una altura de 1,5 m de lecho de semillas. La baja altura del lecho de secado,
sumado a la baja resistencia al pasaje de aire por parte de las semillas (con excepción de
las leguminosas), hace que la resistencia total que tiene que vencer el ventilador sea baja.
Tabla 1. Caudal total, presión estática y potencia de ventilador estimada para celdas de
secado de semillas forrajeras de diferentes capacidades (10, 20 y 30 toneladas), alturas
de semilla (1; 1,5 y 2 m) y caudales específicos (1,5; 2; 4 y 6 m
3min
-1t
-1). Los cálculos
fueron efectuados en base a datos obtenidos del Estándar de ASAE D241.4.

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Figura 1. Esquema de avance del frente de secado en una celda. Se detalla el perfil del
lecho de secado con las capas de semillas con diferentes contenidos de humedad.
Distribución del aire
Otro aspecto de capital importancia para el adecuado diseño de un sistema de secado
de semillas forrajeras es el sistema de distribución de aire en la celda de secado. El mejor
sistema de secado es el de piso plano totalmente perforado. Para ello se debe tener en
cuenta que el tamaño de los orificios del piso perforado deben ser tales que no permitan
el paso de las semillas. Sin embargo, muchas veces existen complicaciones para la
instalación de pisos planos totalmente perforados en las celdas, ya sea por los costos o
por la necesidad de ingresar a la celda de secado con maquinaria pesada para la
extracción de las semillas (ej. palas mecánicas). En esta última situación el problema
radica en que la estructura del piso perforado debe ser lo suficientemente fuerte no solo
para soportar el peso de la semilla, que en realidad es poco, sino que también debe
soportar el peso de la maquinaria. Las estructuras reforzadas suelen tener costos más
elevados que las estructuras convencionales.
Una alternativa es la construcción del falso piso con “pallets” de madera. Loas pallets de
madera permiten la posibilidad de removerlos a medida que se vacía la celda, por lo que
permiten el ingreso de maquinarias pesadas. Los pallets debe ser lo suficientemente altos
como para permitir una adecuada distribución del aire (20 cm de altura
aproximadamente). Se debe realizar una mínima obra civil en la celda, la cual consiste en
un canal de distribución de aire, el cual generalmente se ubica en la cabecera de la celda,
abarcando todo el ancho de la misma. Las dimensiones del canal de distribución de aire
debería tener una profundidad de unos 40 cm, y un ancho de unos 30 a 40 cm. El
ventilador se conecta al mencionado canal de distribución del aire generalmente por el
centro del canal (Figura 2).
Figura 2. Celda de secado mostrando el detalle del canal de distribución de aire y el
ventilador.
Los pallets se deben ubicar de manera tal que no tengan listones de madera en sentido
transversal a la circulación del aire, para evitar que se creen resistencias a la circulación
del aire. Se cubre con los pallets la totalidad del piso de la celda, incluyendo el canal de
distribución de aire. Para evitar la canalización del aire, el cual tendería a salir en gran
parte directamente hacia arriba del canal de distribución de aire, conviene cubrir los
primeros 50 cm del ballet con un material (plástico) impermeable. El resto de los pallets
se deberían cubrir con una malla fina para evitar que las semillas caigan por entre los
listones del pallet.
Figura 3. Celda de secado mostrando el detalle de la distribución de los pallets.
La otra alternativa, generalmente más frecuente, para la distribución del aire en la celda
son los conductos o canales de distribución de aire. En el diseño de los conductos de
aireación los dos aspectos más importantes a tener en cuenta son su tamaño y la
separación entre conductos adyacentes.
Respecto del tamaño de los conductos la regla general es que la velocidad del aire no
debe superar los 500 m/min. Supongamos una celda de 15 toneladas de capacidad, y el
caudal de aire deseado es de 4 m
3min
-1t
-1. Para dicha configuración el ventilador ofrece
60 m3/min, entonces el canal principal de distribución de aire deberá tener un área de
0,12 m2 (60 m3/min / 500 m/min), lo cual corresponde a un conducto de unos 30 cm de
ancho por 40 cm de profundidad como mínimo. A mayores caudales de aire, mayor
debería ser el área del conducto para no sobrepasar la velocidad límite de 500 m/min.
Supongamos que la celda contiene 5 conductos de aireación, entonces para calcular el
área de los conductos secundarios se debe dividir el caudal total por 5 y volver a repetir
el cálculo. Para el caso del ejemplo anterior cada conducto secundario debería tener un
área mínima de 0,024 m2, lo cual corresponde a un conducto de 20 por 12 cm
aproximadamente.
Para que el secado sea uniforme en toda la celda, la distribución de aire también tiene
que ser uniforme. Para lograr una distribución de aire uniforme con conductos de
distribución de aire, los conductos se deben posicionar de manera tal que ninguna zona
de la celda quede a mayor distancia del conducto que la mitad de la altura de la masa de
semillas. Esto implica que para una altura de semilla de 1 m, la distancia entre dos
conductos sucesivos debe ser de 1 m como máximo. A su vez, la distancia entre la pared
de la celda y el conducto de aireación debe ser como máximo de 0,5 m.
Figura 4. Vista en corte de una celda de secado donde se puede apreciar la relación
entre la altura de semillas y la distancia entre conductos, como así también la separación
entre el conducto de aireación y la pared de la celda.
Figura 5. Celda de secado de semillas forrajeras donde se pueden apreciar los
conductos de aireación empotrados en el piso. Note la distancia entre conductos como así
también las guías metálicas para armar los diferentes módulos de secado.
Figura 6. Celda de secado de semillas forrajeras donde se puede apreciar las
conexiones a los ventiladores (ubicados en la parte exterior de la celda). Los conductos
de aireación en este caso son desmontables, lo cual permite aprovechar el espacio de la
celda fuera de la época de secado.
Figura 7. Conductos tipo ½ caña de aireación desmontables.
Calidad del aire
Otro aspecto de importancia para considerar en el diseño de un sistema de secado es la
calidad del aire. En los sistemas de secado con aire natural las condiciones climáticas
tienen un efecto muy importante sobre la capacidad de secado. Cuanto más frío y
húmedo es el aire, menor es su potencial de secado (por hora de funcionamiento de
ventilador menor cantidad de agua se remueve). Por lo tanto, el caudal de aire mínimo y
la humedad inicial máxima de la semilla deben estar de acuerdo a las condiciones
climáticas típicas del lugar donde se realizará el secado. De igual manera, si las
condiciones climáticas de dos localidades son suficientemente diferentes, entonces las
características del sistema de secado y la forma de operarlo también deberían ser
diferentes.
Secadora Experimental
Una de las principales limitantes de realizar experiencias de secado a escala real está
relacionada a la disponibilidad de grandes cantidades de semilla, lo cual impide la
realización de suficiente cantidad de ensayos como para poder evaluar todos los factores
que afectan el secado de las semillas forrajeras.
El INTA ha desarrollado una secadora experimental de semillas forrajeras que permite
realizar experiencias de secado a escala, sin la necesidad de contar con grandes
volúmenes de semilla (Figura 8).
La secadora esta compuesta de 6 cámaras de secado de aproximadamente 0,280 m3, en
donde la regulación del caudal de aire se puede hacer de manera individual para cada cámara (Figura 9). Esta secadora permite realizar hasta 6 experimentos a la vez,
contemplando diferentes especies forrajeras, diferentes humedades o diferentes caudales
de aire. La secadora cuenta a su vez con la posibilidad de controlar el ventilador de
acuerdo a la humedad relativa ambiente, y también tiene un cuenta horas, lo cual permite
llevar un registro de las horas de funcionamiento de la máquina.
Figura 8. Fotografía de la secadora experimental del INTA, mostrando la vista de
frente detallando el tablero de control.
Figura 9. Fotografía de la secadora experimental del INTA, mostrando el detalle de las
celdas de secado.
Ensayos año 2007-2008
Durante los meses de diciembre de 2007 y enero de 2008 se realizaron en EEA INTA
Balcarce experiencias de secado artificial utilizando la secadora experimental de semillas
forrajeras.
Los objetivos del trabajo fueron: 1) cuantificar el proceso de secado de especies
forrajeras a diferentes caudales de aire y 2) evaluar el efecto del secado artificial sobre el
poder germinativo de las semillas.
Metodología
La secadora se ensayó con dos especies de semillas forrajeras, ryegrass anual (Lollium
multiflorum) y festuca (Festuca arundinacea) cosechadas durante el verano de 2007-
2008. Para cada ensayo, dos celdas de la secadora se llenaron con aproximadamente 50
Kg. de semilla (Figura 10). Cada una de las dos celdas se reguló de manera individual de
manera de obtener dos caudales de aire distintos. El caudal de aire más bajo fue de
aproximadamente 1,3 m3 de aire por minuto y por tonelada de semilla (m
3min
-1t
-1),
mientras que el mayor fue de aproximadamente 2 m
3min
-1t
-1.
Figura 10. Celda de secado con 50 kg de semilla.
La regulación del caudal de aire se realizó mediante la apertura o cierre de una válvula
de guillotina que regula el paso de aire a cada celda individual (Figura 11), mientras que
la medición del caudal de aire obtenido se realizó con un anemómetro (Figura 12).
Debido al bajo volumen de aire, para poder medir mejor la velocidad del aire con el
anemómetro se confeccionó una tapa a la celda, la cual tiene un solo orificio de 6 cm de
diámetro. Al salir todo el aire correspondiente a la celda a través de un orificio pequeño,
la velocidad del aire aumenta lo cual permite una lectura más precisa de la velocidad. El
caudal de aire de la celda se calculó mediante la relación entre la velocidad del aire y el
área del orificio de medición.
Figura 11. Regulación del caudal de aire de la celda. Detalle de la válvula de
guillotina.
Figura 12. Medición del caudal de aire de la celda mediante un anemómetro.
Se tomo la humedad inicial (entrada a la secadora) de las semilla, diariamente se tomo
la humedad de las simientes de dos lugares dentro de la celda (superior e inferior) hasta
que finalizo la experiencia. Esta se dio por concluida en el momento en que las semillas
presentaron un porcentaje de humedad apto para su almacenaje con bajo riesgo de
perdida de calidad (entre 12 y 13% de humedad).
Poder germinativo.
A las muestras obtenidas de dos lugares diferentes de las celdas de secado, se les hizo
análisis de poder germinativo, tanto al iniciar (humedad de entrada), como al finalizar la
experiencia (humedad de salida). La metodología fue análisis de poder germinativo sobre
papel, consiste en tomar una bandeja, colocarle una lamina de algodón y sobre esta una
hoja de papel, luego se humedece la bandeja y se siembra la semilla. Se sembraron 50
semillas por repetición y 4 repeticiones por muestra. A las bandejas sembradas se las
coloco en cámara de frió con una temperatura de 8.5ºC durante 4 días, para interrumpir
la dormición de las semillas, y luego se las colocaron en cámara de crecimiento con 12
horas de luz por un lapso de 14 días. Trascurrido el tiempo se hizo el conteo de las
semillas germinadas y no germinadas.
Resultados
Secado de ryegrass
En la celda 1 se reguló el caudal de aire a 1,27 m
3min
-1t
-1. La humedad inicial de
semillas fue de 21.3% en la parte superior de dicha celda y 22% en la parte inferior.
Luego de 239.6 horas de secado la humedad de las semillas fue de 12.9 y 12.2% en la
parte superior e inferior, respectivamente (Figura13) En la celda 2 el caudal de aire se
reguló a 2,13 m
3min
-1t
-1. La humedad inicial fue de 20.8% en la parte superior y 21.8%
en la parte inferior, y luego del mismo tiempo de secado (239.6 hs), la humedad de la
semilla fue de 12.1 y 12% parte superior e inferior respectivamente (Figura14), inferior
a la humedad alcanzada en la celda 1. Sin embargo, la celda 2 demoró en secar la semilla
por debajo de 13% poco más de 150 horas, mientras que la celda 1, con menor caudal de
aire, requirió 80 horas más que la celda 2 en logar secar la semilla a la humedad
desecada (menos de 13%).
En las figuras 13 y 14 se puede apreciar también que la semilla en la parte inferior de la
celda perdió humedad más rápidamente que en la parte superior, lo cual indica que el
frente de secado avanza de abajo hacia arriba, en el mismo sentido que la dirección del
aire.
Figura 13. Cambio en el contenido de humedad de las semillas de ryegrass secadas en la
celda 1 (menor caudal de aire).
Figura 14. Cambio en el contenido de humedad de las semillas de ryegrass secadas en la
celda 2 (mayor caudal de aire).
PG Ryegrass.
Respecto al poder germinativo se pudo observar que no hubo diferencias sustanciales entre
las muestras tomadas al inicio (húmedas) y las tomadas al culminar la experiencia
(secas)(Tabla 2) para ambos caudales de aire. Resta completar los análisis estadísticos para
determinar si las diferencias fueron significativas.
Tabla 2. Valores promedios de cuatro repeticiones para los ensayos de secado de semillas de
ryegrass.
Secado de festuca
La celda 1 se reguló para un caudal de aire de 1,29 m
3min
-1t
-1, y se colocaron semillas con
una humedad inicial de 14.8% en la parte superior y 15 % en la parte inferior de la celda.
Luego de 80.7 horas de secado la humedad de las semillas bajó hasta 12.3 y 11.8% en parte
superior e inferior de la celda, respectivamente (Figura 15). En la celda 2 el caudal de aire se
reguló a 1,93 m
3min
-1t
-1, y la humedad inicial de la semilla fue de 13.6% en la parte superior
de la celda y de 14.8% en la parte inferior. Luego de 80.7 horas de secado la humedad de las
simientes fueron de 12.2 y 12.1% en la parte superior e inferior de la celda, respectivamente
(Figura16). En la Figura 16 se puede apreciar que la mayor humedad inicial de la semilla en la
parte inferior de la celda 2 causó el rehumedecimiento de la semilla en la parte superior poco
después de comenzado el secado (la humedad removida de la parte inferior del lecho de
secado se depositó en la parte superior). El secado de la semilla en la parte superior de la celda
comenzó a partir de la mitad del período de secado.

Figura 15. Cambio en el contenido de humedad de las semillas de festuca secadas en la
celda 1 (menor caudal de aire).
Figura 16. Cambio en el contenido de humedad de las semillas de festuca secadas en la
celda 2 (mayor caudal de aire).
PG Festuca
Respecto al poder germinativo se pudo observar que no hubo diferencias sustanciales entre
las muestras tomadas al inicio (húmedas) y las tomadas al culminar la experiencia
(secas)(Tabla 3) para ambos caudales de aire. Resta completar los análisis estadísticos para
determinar si las diferencias fueron significativas.
Tabla 3. Valores promedios de cuatro repeticiones para los ensayos de secado de semillas de
festuca.
Experiencias de Secado en Celdas de Gran Capacidad
Con motivos de la difusión de las experiencias realizadas con la secadora experimental de
semillas forrajeras en numerosos medios nacionales y regionales se han acercado varias
empresas productoras de semillas forrajeras para interiorizarse sobre esta tecnología. En el
caso de la empresa KWS, localizada en la ciudad de Balcarce, se ha llegado hasta el
asesoramiento para la construcción y operación de una celda de secado con capacidad de más
de 15 toneladas (más de 1 equipo). El asesoramiento técnico consistió en el dimensionamiento
de la celda de secado, el sistema de distribución de aire y el tamaño y características del
ventilador.
En base al mencionado asesoramiento la empresa construyó una celda de aproximadamente
5 m x 7,3 m (36,5 m2) (Figura 17). El ventilador se dimensionó de manera tal de ofrecer al
menos 4 m
3min
-1t
-1 de aire. Se recomendó la instalación de conductos de aireación o de piso
plano totalmente perforado. La empresa KWS contrató a la empresa Jensen y Gabutti para la
construcción de la obra civil, el sistema de distribución de aire y el ventilador (empresa de
amplia trayectoria en el desarrollo e instalación de sistemas de secado con aire natural y
aireación). La empresa propuso realizar el sistema de distribución de aire de la celda con
“pallets” de madera, tal como fue explicado en la sección anterior. Este sistema es de bajo
costo y permite ingresar a la celda de secado con maquinaria pesada (los apites se van
removiendo a medida que se descarga la celda. El canal principal de aireación se diseño con
0,44 m de ancho y 0,3 m de profundidad (Figura 18). El ventilador se ubicó en la parte
exterior de la celda, conectándose a esta a través de un conducto de hormigón (Figura 19). Se
instaló un ventilador marca Jensen y Gabutti centrífugo (50 cm de boca, 20 HP y 2935 rpm)
(Figura 20).
En la primera experiencia de secado se realizó la medición del caudal de aire del ventilador
cuando la celda contenía 5,3 t de semillas de festuca, registrándose 306 m3/min (57 m
3min
-1t-
1). En base a estos datos se realizó una estimación del caudal de aire disponible cuando se
llena la celda con un equipo de semillas (estimado en 15 t), resultando en 18 m
3min
-1t
-1
aproximadamente. Este caudal de aire es sensiblemente superior al mínimo necesario, aunque
le permitiría a la empresa secar hasta dos equipos de semilla húmeda a la vez sin comprometer
la calidad de la semilla.
Figura 17. Interior de la celda de secado.

Figura 18. Detalle de la construcción del conducto de distribución de aire de la celda de
secado.
Figura 19. Detalle de la obra civil para la conexión del ventilador en el exterior de la celda.
Figura 20. Ventilador conectado a la celda de secado con aire natural.
Secado en celda de gran capacidad
La primera experiencia de secado se realizó con semillas de festuca. Las semillas se
colocaron en bolsas de red de manera uniforme sobre todo el piso de la celda (Figura 21). La
humedad inicial de la semilla fue de 22,7% en promedio. La temperatura de la semilla al
momento de inicial el secado superaba los 40°C. La tabla x muestra la evolución de la
temperatura y la humedad promedio de las semillas durante el secado.
Figura 21. Celda de secado con bolsas de red con semillas de festuca.
Tabla 4. Temperatura y humedad de las semillas de festuca durante el secado con aire
natural (caudal específico de 57 m
3min
-1t
-1).
Si bien no se disponen de datos de poder germinativo, la empresa manifestó que no hubo
disminución del mismo, lo cual es esperable debido a la alta velocidad de secado y enfriado de
la semilla.
La empresa ha utilizado la celda para secar diferentes materiales (festuca, ryegrass,
mostaza), manifestando una entera conformidad con el sistema y el dinero invertido.
Contactos
Referencias
María Dubois. 2006. Resúmenes Jornada de Producción y Comercialización de Semillas
Forrajeras. INTA Pergamino y AIANBA. Pgs 49-50. Agosto Septiembre de 2006, Pergamino,
Argentina.
FECHA DE PUBLICACIÓN: 25/07/2008
AUTOR: Ricardo Bartosik, Leandro Cardoso y Enzo Daniel Piñeiro - EEA INTA Balcarce. Argentina
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Ricardo Bartosik
Ing. Agrónomo
Argentina - Buenos Aires
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