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Autor: Pasturas de América
Introducción

El cultivo del maíz produce una gran cantidad de biomasa, de la cual
el hombre cosecha apenas cerca del 50% en forma de grano. El resto, corresponde
a diversas estructuras de la planta tales como caña, hoja, limbos y
mazorca entre otros. La producción de biomasa residual que genera un
cultivo de maíz de grano (cañas, hojas, chalas y mazorcas), fluctúa
entre 20 a 35 toneladas por hectárea y en el maíz de choclo (cañas
y hojas) varía entre 16 a 25 toneladas por hectárea. La proporción
entre los componentes del residuo depende principalmente de la variedad, nivel
de fertilización y tipo de cultivar (Cuadro 1).
Cuadro 1. Proporción de los diferentes componentes de una planta de
maíz

Cada una de estas estructuras posee características fiísico-químicas
propias, lo que le confiere un valor nutritivo muy diferente, dependiendo de
si el residuo corresponde a maíz de grano o maíz para consumo
fresco. Los tallos presentan las estructuras más lignificadas y de menor
contenido de proteína bruta (3.1%) y las hojas entre 4 y 7 %, (Cuadro
2).
Cuadro 2. Proteína bruta y digestibilidad de la materia seca en diferentes
componentes del rastrojo de maíz

La pared celular presenta un mayor porcentaje de hemicelulosa que de celulosa.
El bajo porcentaje de lignina en los restos de la planta del maíz lo
hace más digestible que las pajas de cereales, siendo a su vez, más
rico en azúcares solubles. Por estas razones, este residuo presenta
un valor energético superior al de las pajas de cereales, fluctuando
entre 1.69 y 2.1 Mcal/k de MS. La tasa de degradación de la materia
seca a nivel del rumen es baja y lenta, alcanzando niveles del 22%, lo que
afecta el consumo, que no supera los 1.2 a 1.5 kg/1000.75 para bovinos.
Por otra parte y dependiendo del tipo de cultivo, el método de coseha
y almacenamiento, la calidad puede variar considerablemente. En el maíz
destinado a uso o consumo en fresco, el residuo que queda en el campo es de
mejor calidad en cuanto a digestibilidad y contenido proteico, pero con diferencia
de energía, ya que se ha retirado la mazorca. La digestibilidad de este
residuo, así como la concentración de nutrientes, será sigificativamente
superior a las del residuo de maíz destinado a grano.
Recolección, tratamiento y ensilaje
Aún cuando la biomasa producida por el maíz es alta, en el caso
de la cosecha mecánica un porcentaje importante de los componentes no
se puede colectar, ya que quedan muy picados. Sin embargo, se puede utilizar
directamente con animales a pastoreo. Se estima que al pastorear un rastrojo
de maíz con bovinos, se pierde entre un 50 y 70 %, pudiendo mantenerse
1.5 unidades animales (UA) por hectárea durante 90 - 100 días.
En el caso de maíz de consumo fresco, se puede colectar con una ensiladora
de maíz o por corte manual para posterior ensilado. El uso de ensiladora
tiene la ventaja que el residuo quedará trozado.
Debido a que la fibra de la caña de maíz es muy larga, tiende
a permanecer mucho tiempo en el rumen, siendo necesario picarla para mejorar
la tasa de pasaje y el consumo.
En el caso de rastrojo de maíz seco, el tratamiento químico
con NaOH, al igual que en las pajas de cereales, ha demostrado ser efectivo,
obteniéndose incrementos de 12 unidades digestibles y de 25 unidades
porcentauales en el consumo (Monterola et al., 1999).
Uso del rastrojo de maíz con bovinos de carne

El rastrojo de maíz puede utilizarse en casi todas las categorías
de vacunos de carne, a exepción de los terneros recién destetados.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que es un recurso fibroso, con bajo
contenido de proteínas y aportes limitados de energía. Al ser
utilizado en pastoreo directo y por razones de rotación de cultivos,
podrá usarse durante un corto período de tiempo antes de roturar
el suelo para el siguiente cultivo.
Al cosechar el rastrojo de maíz, éste puede incluirse en raciones
de novillos en niveles que pueden fluctuar entre el 20 y 60%, dependiendo de
la calidad del rastrojo y de los otros componentes de la dieta. Al incluir
entre 20 y 30% de caña de maíz, se pueden obtener ganancias de
800 a 900 gramos por día por animal, siempre que el rastrojo se suministre
picado. Al incluir en niveles de 60%, las ganancias de peso bajan a
500 - 650 gramos por día. En vaquillonas de reemplazo, pueden usarse
en niveles de 60%, obteniéndose ganancias de peso de 500 gramos por
día.
Cosechado y almacenado, puede constituir un excelente recurso invernal para
la alimentación de vacas en su último tercio de gestación.
También para alimentar novillos en el período de otoño
- invierno, cuando se quieren obtener bajas tasas de ganancia de peso, para
aprovechar el crecimiento compensatorio que se producirá con los pastos
en la siguiente primavera.
Uso del rastrojo de maíz en vacas lecheras
El rastrojo de maíz puede ser pastoreado directamente por vacas lecheras,
siempre que las mismas, estén secas o tengan producciones inferiores
a 15 litros por día por vaca. Al ser cosechado, debe ofrecerse picado,
a fin de disminuir el rechazo. En este caso, puede incluirse en niveles de
20 - 30% en raciones de vacas lecheras que produzcan 18 - 20 litros por día,
teniendo la ventaja de aportar la fibra necesaria para el funcionamiento del
rumen y materia grasa de la leche, especialmente cuando las vacas reciben cantidades
altas de concentrado. En vacas que pastorean praderas de alfalfa, es conveniente
hacerlas consumir el rastrojo de maíz antes de su acceso a la pradera,
a fin de evitar problemas de meteorismo. La vaquillonas de reemplazo pueden
pastorear directamente el rastrojo, obteniéndose ganancias de 400 -
500 gramos por día por animal. Durante el período invernal, el
rastrojo picado puede incluirse en niveles entre el 30 - 50%, dependiendo de
las ganancias de peso que se desee obtener.
Autor: Pasturas de América
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