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Autor: Hugo A. Funtanillas
Fecha de Publicación: 01/01/1900
La Podología Equina, no difiere de otras disciplinas en cuanto a la necesidad
de aplicar en su práctica, una rutina
o método de trabajo, que además de tenerla incorporada como principio
de enseñanza de base, se consolida y mejora, con el ejercicio regular contribuyendo
a formar parte lo que conocemos como experiencia.
Jean, M. Charcot, médico francés (1825-1893), decía que en "clínica, sólo se
ve, lo que se aprendió a mirar...", y haciendo extensivo este aforismo a nuestro
tema, podemos decir sin temor a equivocarnos, que: "también en podología equina
se ve lo que se aprende a mirar...".
Es muy común y normal entonces, la preocupación de los alumnos de veterinaria
o futuros herradores, o colegas recién graduados, -destinatarios
de estos párrafos- al advertir que en realidad son muchos los aspectos
o detalles a tener en cuenta a la hora de examinar un equino sea con fines de
herrado normal o correctivo, o sin ellos ya que puede tratarse también de un
examen compra-venta o asesoramiento con igual fin, en el que todo lo relacionado
con los miembros tiene, como sabemos, particular importancia.
En términos generales, de forma resumida y aquí solo con el fin de resaltar
la importancia de la minuciosidad del examen, recordemos que las observaciones
y evaluaciones las hacemos con el equino en la estación y en movimiento; en
la estación, desde distintos ángulos, valiéndonos de las líneas de aplomo, ejes
directrices, centros de suspensión, etc y en movimiento, al paso y trote, desde
atrás, adelante y los lados, con el caballo alejándose y acercándose de nosotros,
observando en él: ruptura de marcha, nuevo contacto con el piso, (en ambos casos
con que parte del casco se lleva a cabo), trayectoria vertical normal -parabólica-
y anormales, sean éstas alta, baja, o rasante; trayectoria horizontal, rectilínea,
a convexidad interna o externa, y pista única de los defectos asociados (cerrados
de adelante + izquierdo o estevados); al mismo tiempo, prestamos atención a
la regularidad o simetría de los distintos aires, descenso de nudos, flexión
de garrones, duración de la fase de sostén, "medio paso" anterior o posterior,
etc. A ello debe agregarse las evaluaciones particulares del pie, estando éste
apoyado y levantado, con herradura y sin ella, buscando modo o tipo de desgaste,
forma, volumen, proporciones, simetrías y asimetrías, inclinaciones, paralelismos,
diámetros, alturas, ángulos, posibles patologías ocasionales, aspectos de la
técnica de herrado, etc. Y hay más aún al considerar la "lectura" que debemos
hacer de la herradura y los clavos por toda la información que allí siempre
existe. Y por supuesto que no puede faltar, la "historia" que vamos recogiendo
con el propietario o encargado, a través de preguntas, mientras hacemos las
distintas observaciones (incluidas si el caso lo exige, las apreciaciones con
el caballo montado, tratando de ver forma de montar, algunas interferencias
como tropiezos o forjado, etc, etc).
De modo que queda puesto de manifiesto que sin duda, son muchos los detalles
sobre los que deben prestarse atención (para lo cual la prisa es el peor enemigo...).
Suele surgir entonces el siguiente interrogante:
¿cómo hacer para no olvidar nada...?, y a ello, respondemos: no existe
una fórmula mágica; sí existe, como mejor herramienta, una
metodología de examen, basada en el orden de realización y la correcta
aplicación de técnicas, que no desarrollamos aquí porque eso será motivo de
un artículo posterior, pero que debe seguirse siempre, teniendo como premisa
que si bien no se trata de algo imposible de lograr, tampoco se puede adquirir
y manejar con soltura y fluidez en pocos días. Es el método, la perseverancia
y la paciencia , lo que permite logros y el primer logro, aparece al vencer
el desánimo que suele causar al principiante, el " mirar pero no ver nada...";
y allí es donde debe aparecer la "tranquilidad" dada por el docente que en su
momento, también con perseverancia y paciencia (y muchas ganas de trasmitir),
enseñó a mirar.
La capacidad de mirar y ver, se
adquiere entonces - como en otras disciplinas-, por la conjunción de factores,
y que para la práctica de la podología equina, serían:
1. Inquietud personal permanente de "ir
a buscar taras y defectos" (también la belleza!!); esto significa:
mirar todo.
2. Claridad de conceptos sobre,
aplomos, eje podofalángico, palancas, casco -forma, volumen y proporciones-
biomecánica, etc, para poder diferenciar lo normal y "zootécnicamente bello"
de lo anormal o indeseable, como son taras, defectos y patologías.
3. Metodología u orden de examen
o revisación: debe constituirse en un hábito tendiente a reducir
el margen de error, a la mínima expresión realizándolo siempre de la misma
manera; tengamos presente que toda esa información que vamos recogiendo,
la tenemos que ir almacenando y ordenando mentalmente; es aceptable, personalizar
la revisación sobre todo en cuanto a orden pero no en cuanto a "inventar"
técnicas, al menos hasta que se tenga una suficiente experiencia como para
aportar una nueva y probada técnica; (al respecto, no es infrecuente, ver
alumnos que levantan un miembro del caballo, de manera totalmente distinta
a como le han enseñado, lo cual incluye razones de seguridad física, alegando
mera iniciativa -sin fundamentos- o mayor facilidad...); en podología por
citar un ejemplo, si no levantamos y sostenemos correctamente el miembro,
no podremos evaluar el balance medio-lateral del casco. No obstante, es
importante hacerlo siempre igual; todo intento de "cortar camino", atentará
contra la conclusión final; no olvidaré a aquel docente que halagando mi
exposición -nada brillante a mi criterio, pero al parecer según él, muy
ordenada- de un examen final de Semiología de la Facultad, destacar esa
forma diciéndome que: "quienes no somos genios, tenemos la obligación de
ser ordenados", lo cual es sin dudas, un sólido e inobjetable principio
que nunca dejé de lado y que reafirmo a casi 28 años de aquella enseñanza.
El orden de examen, es así, un "barrido
visual minucioso", con el que no debiera quedar nada sin ser visto.
Para ello, es conveniente que ese barrido vaya de lo más grande a lo más
pequeño, de lo general a lo particular, pero que de cualquier modo, no
quede ningún cm² sin ser mirado (y/o palpado si fuera necesario).
Es conveniente por lo tanto, realizarlo "por etapas o partes", centrando
la atención en determinados aspectos cada vez y volviendo sobre ellos las
veces que estimemos necesario y fundamentalmente,
sin prisa, y sin dejarnos presionar por terceros ocasionales, (propietarios,
encargados, "todólogos"-especialistas en todo-, etc), los que en los comienzos
de la profesión resultan fastidiosos (después también...), circunstancia
que también se aprende, a sobrellevar con los años.... Es preferible posponer
un examen, que hacerlo apurado pasando por alto detalles que pueden ser
realmente importantes. Cierto es también que es muy amplia la gama de circunstancias
que nos pueden obligar a actuar distinto a nuestra habitual forma lo que
impone de nuestra parte, la cuota necesaria de flexibilidad y mayor atención,
lo que también es posible cuanto más entrenamiento vamos teniendo. Puede
resultar una ayuda de valor, el auxilio de anotar lo que se observa, o usar
protocolos de examen que cada profesional puede elaborar según criterio
o necesidades.
4. Continuidad, cantidad de caballos examinados y tiempo (años): ello otorga
sin duda, rapidez y precisión para detectar, a la postre, experiencia o
pericia, pero en asociación a los puntos anteriores, dado que la sola acumulación
de años de profesión, no asegura destreza para nada, (tampoco para detectar
defectos); pueden transcurrir 40 años entre los caballos, sin aprender nada...
y a tal fin recordemos aquello de la gaviota, que pasa su vida sobre el
arado sin aprender a arar.... Cierto es también que existen personas mejor
dotadas naturalmente para la observación y detección de asimetrías, deformaciones,
ángulos, movimientos anormales, dimensiones, comparaciones, etc, como también
aquellas que también por rasgos de personalidad, pueden ser más o menos
prolijas, más o menos cuidadosas, más o menos ansiosas, etc, lo cual incorpora
a este análisis, algo que no puede quedar de lado, en toda actividad y que
es el aspecto netamente humano. De lo que surge la conveniencia, laboral
en este caso, de conocer las propias limitaciones para intentar alguna corrección
como para que no afecten, el resultado final.
Y aquí surge un aspecto sumamente importante a tener en cuenta. Si bien en el
"barrido visual minucioso", podemos detectar muchos detalles, corresponde luego
que, usando la mayor objetividad, hagamos una selección y asignemos
a cada uno su real importancia; ¿qué significa esto? :
- Que el sobrehueso, cicatriz, movilidad reducida, excoriación, depilación,
depresión o deformaciones en general, -duras o blandas- que estamos observando
pueden no ser causa o efecto de disfunción actual.
- Que pueden no tener (y esto es muy probable), ninguna relación con el
trabajo de herrado que vamos a realizar Ej.: modificar un bajo de talones,
o un chueco para adentro, etc. Por el contrario, aquel nudo deformado en
general o en particular sobre el lado interno, o la deformación dura en
correspondencia a los cartílagos alares, o las razas en cuartas partes,
o las asimetrías del rodete coronario, etc, nos pueden estar señalando alguna
relación entre lo que vemos y lo que debemos hacer; aspectos que en todo
caso deben ser confirmados.
- Que debemos tener un criterio acertado de lo que representa un defecto
(o tara) absoluto, es decir inadmisible en ningún caballo, como puede ser
una desviación de aplomos exagerada e irreversible, patologías esqueléticas
que originen una marcha irregular o comprometan la estabilidad, etc o un
defecto (o tara) relativo, o sea que podrá ser admisible -o no- en relación
a la actividad a que se destine el equino (exigencias a que será sometido
o servicio que prestará), o a las posibilidades de reversión con nuestra
intervención como ocurre en general, con todo lo derivado de mala técnica
de herrado, con lo cual pueden desaparecer también algunas patologías actuales
derivadas de ello, (tendinitis, desmitis, miositis, etc).
Y esto de recoger signos y asignar importancia a cada uno, es lo que a diario
ocurre en medicina veterinaria o humana, cuando se hace un examen clínico o
se revisa una placa radiográfica, o se hace un fondo de ojo, o se practica una
necropsia: siempre podrá detectarse lo inesperado, (que no necesariamente debe
ser algo raro...) como hallazgos ocasionales, pero no todo puede tener valor
para nosotros en ese momento y eso es lo que es necesario aprender a diferenciar.
Ejemplo: podemos advertir deformación en correspondencia a algún cartílago alar
y no tener ello valor en ese momento para lo que debemos hacer con un casco
roto al que fuimos a reparar; asimismo no olvidaremos que una calcificación
prematura y/o unilateral, puede tener como base un desbalance del pie producto
de mala técnica de herrado, por tiempo prolongado...
En un examen compra-venta, obraremos de manera semejante, y son válidas las
mismas consideraciones, pero dejaremos constancia (escrita o no) de todo lo
observado, con las aclaraciones o juicios que correspondan, relacionándolo siempre
con la actividad que desempeñará el equino; sirva esto tanto para una asimetría
más o menos notable producto por ejemplo de una subluxación sacroilíaca, como
para un sobrehueso en la zona de metacarpianos rudimentarios, o una deformación
de muralla del casco con posible origen en alguna patología expansiva, o determinado
tipo de ceños en el casco, o movilidad reducida de una articulación o una opacidad
de córnea, o una cicatriz quirúrgica (?), o una falta de descenso testicular,
un prognatismo, una vulva mal conformada o una sutil desviación del eje de la
cabeza u otras tantas anormalidades.
Lo que no podemos permitirnos, es dejar de señalar todo cuanto hemos visto,
creando dudas sobre la minuciosidad de la revisación o sea dejando la sensación
de haber practicado un examen incompleto; en definitiva serán dudas sobre nuestro
trabajo realizado, siendo más grave aún que algún defecto sea detectado por
terceros después de nuestra actuación incluso con la compra-venta ya concretada;
el siguiente, es un ejemplo real de ello: detección en un segundo examen, de
falta de visión de ojo izquierdo (catarata) en yegua de 4 años comprada (previa
revisación y posterior asesoramiento por el profesional) para ser destinada
a polo. Qué ocurrió aquí?, el primer examen (centrado, según manifestación del
propietario, en la conformación corporal y los movimientos) no sólo fue incompleto,
sino que tratándose la visión, un aspecto particular que el reglamento de polo
contempla particularmente, ello también fue omitido. A veces, es posible revertir
la situación por la vía del reclamo, en cuanto a deshacer la operación, pero
otras, no..., lo que implica que el error técnico, puede causar además un perjuicio
económico de distinta magnitud.
Esto no significa de ningún modo que debamos buscar la infalibilidad absoluta;
por el contrario, sabiendo que es humanamente posible la omisión de errores,
se trata como dijimos antes, de minimizar esa posibilidad, cosa que haremos
durante toda la carrera profesional, y sin mayores esfuerzos a partir de que
tomamos real conciencia de que es así, (ayudado a veces por el gran aporte de
una desafortunada experiencia, lo cual está señalando, la importancia de extraer
rédito del error).
A modo de resumen y conclusión, podríamos ensayar sobre lo expuesto, la ecuación
siguiente:
(claridad de conceptos de disciplinas
de base -propedéutica- + inquietud permanente + rol del docente + correcto uso
de las técnicas aprendidas para examinar + orden para examinar + rédito del
error) - (prisa y vicios de técnica) = POSIBILIDAD DE MIRAR... Y VER.
Autor: Hugo A. Funtanillas
Fecha de Publicación: 01/01/1900
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DISCUSIONES SOBRE ESTE TEMA.

| 04/07/2007 |
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Antonio Prado Ganadero/vs Galicia - España |
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Estimado Hugo: tengo una yegua que tiene alcances, es decir que se toca. Es en la mano izquierda y no sé cómo solucionarlo. Los herrradores rebarban las patillas de la herradura para que no sobresalga del casco y también la cierran. Pero aún así tambiín la arranca, gracias por su contestación.
| Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 04/07/2007 |
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Estimado Antonio: no es un tema sencillo de desarrollar por todas las variables en juego no obstante, será un placer intentar ayudarlo.
1ro: el alcance es constante o circunstancial? se lastima o sólo toca la herradura?
2do: es un animal nuevo? ¿está equilibrado? ¿es bien conformado? (miembros respecto al tronco).
Es un riesgo indicar un herrado si la causa no pasa por ahí. No obstante diré cual es el herrado para ello:
MANOS: los callos de la herradura no deben sobrepasar hacia atrás y deben tener un corte siguiendo la inclinación del casco, el espesor debe aumentar de pinza a talones.
PATAS: aumento de espesor de pinzas a talón, callos que sobrepasen 2 cm hacia atrás y con corte invertido pinza cuadrada.
Por razones de espacio, no describo cada una de las acciones de cada detalle que señalé.
ATENCIÓN!!!: HARÍA EXAMINAR CON UN VETERINARIO, LA POSIBLE CAUSA DE ALCANCE, PARA NO SALIR CORRIENDO A HERRAR SIN HABER INVESTIGADO ANTES.
Quisiera mandar la foto de ambas herraduras, pero no sé cómo hacer. Quedo atento. Espero ser útil. Hugo Funtanillas. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 04/07/2007 |
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Antonio Prado Ganadero/vs Galicia - España |
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Hugo: otra vez, el animal tiene seis años, los alcances no son siempre, si va solano los tiene. y en esa mano cuando la levanta la gira hacia el lado de afuera. Esta misma me tuvo ahora una tendinitis del 15% en la derecha y del 35% en la izquierda, como ya habían pasado diez días de la inflamación aguda, el veterinario le inyectó un antinflamatorio en el tendón y le recetó unos antiinflamatorios orales para dar sobre un mes. ¿Qué le parece? ¿qué otras cosas puedo hacer para acelerar la recuperación y que quedara bien al cien por cien? Muchas gracias. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 04/07/2007 |
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alex torres Enfermero De Ganado/ Los Lagos - Chile |
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Sr. Alberto Ferrero Rojas: creo que por lo que dice se puede tratar de una infección interna de la yegua, sería importante que la viera un médico veterinario antes de enviarla a encaste.
Como trabajo en un haras, algo sé del tema, nos ponemos en contacto y trataré de ayudarlo en lo que pueda. Acuérdense señores foristas que la salud de nuestros equinos es lo principal para los que amamos los caballos. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 05/07/2007 |
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DON ALBERTO FERRERO: SU YEGUA ES UN EXCELENTE EJEMPLAR, VALE LA PENA DARLE UNA TERAPIA DE RECUPERACION DE MOTILIDAD CAUDAL, PUES QUIZA NO PRESENTE FRACTURA EN LA VERTEBRA SACRA O EN LAS PRIMERAS COCCIGEAS, QUIZA SOLO SEA UNA INFLAMACION LA CUAL OPRIME LOS NERVIOS QUE SE DERIVAN DE ESTA ZONA IMPIDIENDO LAS FUNCIONES DE EL AREA DE LA GRUPA O ENANCA. ATIENDA ESTO CON DESINFLAMATORIOS Y MASAJES LOCALES ESPERANDO RECUPERE SUS FUNCIONES, POR LO MENOS EL REFLEJO DE MICCION Y LA MOTILIDAD DEL RECTO.
CON RESPECTO A LA REPRODUCCION DE SU YEGUA, PROCURE PROGRAMAR SU CELO O ESPERARLO DE FORMA NATURAL Y AL EFECTUAR EL EMPADRE, DEBERA APLICAR UN BENDAJE EN LA COLA PARA FACILITAR LA PENETRACION Y ASI OBTENER UN BUEN COITO, PUES COMO LE DIJE EN UN PRINCIPIO SU YEGUA VALE MUCHO Y CLARO QUE ES RENTABLE ATENDERLA Y SACARLE BUENAS CRIAS. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 22/07/2007 |
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Jorge Amador Veterinario/veterinaria Quintana Roo - México |
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Estimado Hugo: Aprovecho este espacio en el tema de podología y aprovechando que estás en el foro, quisiera saber qué tan importante es la herradura en el caballo, sin tomar en cuenta el herraje terapéutico. Ya que si tomamos en cuenta la dinámica del casco, ¿no será que nosostros causamos todo los problemas, o la mayoria de los problemas que presenta el casco, al no dejar que se realice esa dinámica debido a la rigidez de la herradura? Aunque sí creo que son necesarias en algunos tipos de deportes, pero bueno, es una apreciación, solamente quisiera saber su opinión. Le agradezco de antemano su atención. GRACIAS. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 22/07/2007 |
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Estimado Jorge: siempre se dice que el herrado es un mal necesario por varios efectos indeseables, pero realizado con conocimientos y corrección esos efectos se minimizan. Esos efectos son: 1) se opone a la dilatación horizontal y vertical y al aumento de conicidad noram; 2) causa mayor consumo de uña de cuartas partes hacia atrás, no compensado con crecimiento; 3) debilita la muralla por la existencia permanente de agujeros; 4) el mayor número de clavos, el asiento irregular, el exceso de escofinado y la mala preparación del casco, CAUSAN PERJUICIO. Si se hierra siguiendo los principios físicos y biomecánicos, no deben surgir problemas. El gran secreto del herrado es: ACERCAR LO MÁS POSIBLE EL PIE A SUS CONDICIONES NATURALES. Claro!!! para ello hay que conocerlo y ello significa: ángulos, alturas, inclinaciones, diámetros, relaciones o proporciones, etc, etc. El objetivo principal es lograr con el herrado una correcta distribución de presiones en el pie, para lo cual debe estar correctamente BALANCEADO. Una forma de afectar la dinámica es colocar clavos muy atrás, con lo que la dilatación horizontal no se produce y el casco se cierra.
Para que tengas una idea: sólo en las etapas de preparación del casco + la preparación de la herradura + la colocación de la herradura, podrían describirse NO MENOS DE 4/ 5 ERRORES que un herrador NO PROFESIONAL comete a diario. Eso es noscivo!!! Espero ser claro. Quedo a total disposición. El tema da para más. Gracias!!! | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 22/07/2007 |
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Jorge, algo más que quizás era lo primero; la necesidad de la herradura surje de la ruptura del equilibrio natural: en estado salvaje, el desgaste de la uña es compensado con crecimiento. Cuando el hombre toma al caballo para sus servicios, el desgaste es mayoor que el crecimiento y surje la necesidad de proteger el pie. Así nació el herrado, hubo hiposandalias de esparto, luego de metal y cuero, de muchas formas y diseños, hasta llegar en la actualidad a materiales como el poliuretano, aluminio, titanio, cobre, etc. GRACIAS. HUGO FUNTANILLAS. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 23/07/2007 |
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Jorge Amador Veterinario/veterinaria Quintana Roo - México |
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Estimado Hugo: Gracias por la respuesta la verdad es satisfactoria, pero como dices tu es un tema que da para mas y sobre muy interesante. Pero quiero decirte que si aclaraste mis dudas, pero ahora despertaste otras. No se donde podria encontrar un libro
que hables mas sobre el tema. Y por ultimo molestarte con una ultima pregunta, tengo a mi cuidado unos caballos que trabajan en las calesas y el problema mas comun que tengo es que constantemente se le caen las herraduras me gustaria que me ayudares con
tus consejos como evitar que esto suceda menos y asi poder orientar al herrador. Muchisimas GRACIAS por tu respuesta y muy agradecido de antemano. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 23/07/2007 |
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Estimado Jorge: puedo decirte por qué se caen las herraduras, para que tu revises las posibles causas.
Del propietario: intervalos largos entre herrados, trabajo irregular, trabajo en exceso, exceso de establo.
Del herrador: herraduras desniveladas, callos largos, mal adaptadas, descanso o desborde exagerado, ajuste deficiente, desbalance del casco.
Del medio ambiente: Exceso de humedad, lluvia, barro.
Del caballo: Aplomos deficientes, mala calidad de cascos.
Deberás buscar con tranquilidad la o las posibles causas. Espero que te sirva.
| Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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