Quisiera insistir sobre la parte preventiva que sugiere el Dr. Delgado. La fumigación y limpieza constante de los corrales ayuda a disminuir la carga parasitaria y con ello se reduce la infestación en los animales. Lo que he podido observar en la fumigación de corrales es el uso de piretroides y organofosforados que con relativo exito han logrado controlar la carga de piques (Tunga penetrans) en el corral, pero me parece que el uso del control biológico contra este parásito aún no está muy difundido. He tenido la experiencia de emplear el Bacillus thuringiensis, una bacteria Gram Positiva, mortal para insectos, ya que les produce problemas digestivos: cese de la ingesta, parálisis del intestino,
vómito, diarrea, parálisis total y finalmente la muerte, esto a causa de sus d-endotoxinas entre otras. Felizmente, esta bacteria se encuentra filogenéticamente distanciada de las bacterias patógenas de los mamíferos, por lo que su uso lo hace más seguro, incluso pude comprobarlo rociando sobre el agua de bebida y el alimento de los animales. Pero en el éxito del tratamiento también debe estar presente el conocimiento del parásito. La pulga hembra oviposiciona al medio externo los huevos, éstos, en condiciones óptimas de temperatura y humedad eclosionan, saliendo las larvas, que se alejan de los animales hacia las zonas periféricas del corral, donde una vez maduras se aparean y es la hembra la que se dirige a los animales y posa sobre ellos, luego del cual, ayudados por su probóscide logran ingresar sobre tejido blando (talón de la pezuña y pezones), llegando a la dermis, alcanzando el plexo vascular del cual se alimenta. Ella, mantiene comunicación con el medio ambiente a través del orificio abdominal caudal, desde el cual expulsa durante siete a diez días, 150-200 huevos diarios, muriendo después de esta deposición y completándose así el ciclo. Lo curioso es que la expulsión de los huevos llegan a alcanzar 60 cm, lejos del animal, para que éstos puedan alcanzar zonas alejadas de los animales y el exceso de humedad que afecte su supervivencia.
Tomando en cuenta estos factores, es que realicé la fumigación de los corrales con dicho producto en la zona periférica, cambiando la estrategia inicialmente adoptada, que fue rociarlo sobre el animal, lo cual fue un rotundo fracaso. Pero al hacerlo de la segunda forma, es que logré resultados satisfactorios y duraderos, tanto que hasta el momento (casi dos años), no se ha vuelto a reportar el problema en esa zona. No debemos olvidar el uso pasalelo de insecticidas de modo topical por la zona es común encontrar a los animales con un ungüento de cipermetrina mezclado en grasa o vaselina, lo que contribuye a matar al parásito en el animal, evitando que elimine más huevos.
Bueno, lamento la extensión de mi respuesta, pero creí necesario hacer esas aclaraciones.
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