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Autor: Eloy Molina. Centro de Investigaciones Agronómicas. Universidad de Costa Rica. Inpofós
A pesar del alto potencial del pejibaye para palmito,
algunos aspectos importantes de la producción
agronómica de este cultivo han sido poco estudiados.
El manejo del suelo y la nutrición es quizás uno de los
aspectos que ha recibido menos atención y por esta
razón la información disponible sobre este tema es
escasa y poco concluyente.
El palmito requiere, para crecimiento y producción, de
abundante cantidad de nutrientes que con frecuencia no
pueden ser suministrados totalmente por el suelo. Los
nutrientes absorbidos por el cultivo deben ser
reemplazados para mantener el nivel de fertilidad del
suelo y la continua producción de altos rendimientos.
Una manera eficiente de conseguir este propósito es
mediante el uso racional de fertilizantes y enmiendas.
El propósito de este artículo es discutir algunos
aspectos básicos del manejo de la nutrición y
fertilización del cultivo.
Nutrición del cultivo
Absorción de nutrientes
El palmito extrae abundante cantidad de nutrientes,
aunque gran parte de éstos son reciclados través de los
residuos de hojas, tallos y cáscaras que regresan al
campo durante la cosecha. Un estudio conducido en la
zona Atlántica de Costa Rica (Herrera, 1989),
determinó que el palmito produce 19.5 t/ha de materia
seca por año en follaje y cáscaras que son recicladas en
el campo y solamente 1.76 t/ha/año de palmito bruto
que es el material removido del campo. Estos datos
fueron estimados de un rendimiento de 9600
palmitos/ha/año.
En la Tabla 1 se presentan las cantidades de nutrientes
extraídas por el cultivo determinadas por el estudio
arriba mencionado. Se observa que el nitrógeno (N) es
el elemento removido en mayor cantidad. Este
nutriente tiene el mayor efecto en el crecimiento y
productividad del palmito. Una producción total de
biomasa seca de 19.5 t/ha/año, extrae 531 kg de N. El
segundo elemento en orden de extracción es el potasio
(K), con una absorción total de 248 kg/ha. La
extracción de nutrientes, en orden descendente, es la
siguiente: N > K > Ca > Mg > P > Mn > Fe > Zn > Cu.
La mayor parte de los nutrientes son removidos por la
biomasa vegetativa (tallos, hojas, raíces) y una cantidad
mucho menor es extraída por el palmito neto. Por lo
tanto, es importante el reciclaje de nutrientes que debe
tomarse en cuenta al diseñar los planes de fertilización.
Síntomas de deficiencias nutricionales
El diagnóstico de los problemas nutricionales mediante
la observación de síntomas tiene gran importancia
práctica, porque permite tomar decisiones rápidas en el
campo para la corrección de las deficiencias. Un
estudio realizado por La Torraca et al. (1984), permitió
identificar la forma como se presentan los síntomas de
deficiencia de los principales nutrientes en plantas
jóvenes de pejibaye. Esta información se completó con
observaciones en plantaciones comerciales de Costa
Rica. La descripción de los síntomas es la siguiente.
Nitrógeno: Las plantas deficientes en N son pequeñas.
Las hojas más viejas presentan un color verde claro con
tendencia a amarillarse, particularmente las puntas de
las hojas. Las hojas más viejas se necrosan y mueren.
Los tallos principales son pequeños y delgados, los
hijos son débiles y de escaso crecimiento. Se presenta
una reducción severa en la productividad por cepa. La
deficiencia de N se observa con claridad cuando el
nivel del elemento en la hoja es menor a 2%. Se debe
tener cuidado de no confundir los síntomas de
deficiencia de N con síntomas causados por mal
drenaje y por pudriciones del sistema radical causadas
por hongos y bacterias.
| Tabla 1. Extracción de nutrientes por el Pejibaye para Palmito en Guapiles, Costa Rica (Herrera, 1989). |

Fósforo: La deficiencia de fósforo (P) paraliza el
crecimiento de la planta y reduce el volumen de raíces, no
hay otros síntomas foliares evidentes. El palmito parece
ser muy eficiente para extraer P, probablemente debido a
su reconocida relación con las micorrizas del suelo.
Potasio: La carencia de K se presenta como una
clorosis o amarillamiento de los bordes de las hojas
viejas, estos tejidos se necrosan posteriormente. El
síntoma se presenta con mayor intensidad en las puntas
de la lámina foliar. Los síntomas pueden extenderse a
hojas de crecimiento y las hojas viejas se secan a partir
de las puntas en el sentido del raquis. En los foliolos de
las hojas adultas aparecen puntos cloróticos o amarillo
claros, que se hacen más grandes y cambian a color
anaranjado a medida que se intensifica la deficiencia.
Eventualmente, la hoja se necrosa tomando un color
café, proceso que se inicia por los bordes y las puntas
de las hojas.
Calcio: Cuando el calcio (Ca) es deficiente en la planta
las hojas nuevas presentan una coloración verde clara
con una apariencia ondulada. Además, estas hojas
permanecen plegadas y no tienen espinas en la lámina
foliar.
Magnesio: Las plantas deficientes en magnesio (Mg)
presentan una clorosis o amarillamiento intervenal en
las hojas viejas que se inicia desde la punta de la lámina
foliar hacia la base. Al avanzar el síntoma a hojas
intermedias, las hojas viejas pierden casi totalmente la
clorofila, mostrándose quebradizas. La deficiencia de
Mg es muy frecuente en plantaciones comerciales,
especialmente en aquellas ubicadas en suelos ácidos.
Azufre: Los síntomas de la deficiencia de azufre (S)
ocurren como una pérdida del color verde en la punta
de hojas nuevas.
Boro: La falta de boro (B) en palmito se presenta
como una coloración verde más intensa y una leve
ondulación de la lámina foliar en las hojas viejas. En
hojas nuevas ocurre un doblamiento abrupto del folio
junto al raquis o en la parte media del foliolo.
Fertilización
El objetivo de la práctica de fertilización es el de cubrir,
en forma económica, la diferencia entre el
requerimiento de nutrientes del cultivo y el suministro
de elementos por el suelo. La fertilización es una
práctica agronómica que está diseñada para suplir los
nutrientes necesarios en forma rápida y eficiente. La
elaboración del programa de fertilización debe tener en
cuenta algunos requisitos básicos como: nutrientes
limitantes (análisis de suelos), cantidad a aplicar, época
de aplicación, forma de aplicación, fuente o fórmula de
fertilizantes, costo y rentabilidad de la recomendación.
Fuentes de nutrientes
El N es el elemento más utilizado en los programas de
fertilización del palmito, debido a que es el elemento de
mayor demanda por el cultivo. En el pasado, algunas
plantaciones viejas de palmito fueron fertilizadas casi
exclusivamente con N. La fuente más empleada ha sido
el nitrato de amonio (33.5 % de N), que tiene la ventaja
de aportar N en forma nítrica y amoniacal. La urea
(46% de N) también es una fuente importante debido a
su alto contenido de N y su menor costo por unidad de
N. Ambas fuentes han mostrado ser excelentes para
palmito, pero presentan el inconveniente de dejar
efecto residual ácido en el suelo a mediano y largo
plazo y esto obliga a tomar medidas de prevención
mediante la aplicación oportuna de cal.
En los últimos años, el uso de fertilizantes con P, K y
Mg ha tomado mayor aceptación en el cultivo del
palmito, principalmente en suelos ácidos de baja
fertilidad. Fuentes como el fosfato diamónico, DAP
(46% P2O5), cloruro de potasio (62% de K2O) y K-Mag
o Sulpomag (22% K2O, MgO, y 22% de S) son
incluidas en los programas de fertilización, tanto en
forma individual como en mezclas físicas o químicas.
Elementos menores como (B), zinc (Zn) y manganeso
(Mn) pueden ser importantes en el programa de
fertilización, especialmente mediante aplicaciones al
suelo. La escasez de investigación sobre el efecto
agronómico de estos nutrientes en el palmito no
permite recomendaciones precisas. Sin embargo, es
conocido que las palmáceas son exigentes en B como
ocurre en los cultivos de palma aceitera y coco, por lo
que podría ser importante en palmito. El Zn con
frecuencia es deficiente en muchos suelos cultivados de
palmito. Existen varias fuentes comerciales de B
(borax, solubor, razorita) de variada concentración de
B2O3. El Zn se puede aplicar como sulfato de zinc (31%
de ZnO). La dosis puede oscilar de 10-20 kg de B2O3
/ha, y de 5-10 kg de ZnO/ha. La fertilización al suelo
con B y Zn, o cualquier otro micronutriente se debe
justificar completamente con análisis de suelos y/o el
análisis foliar.
El programa de fertilización puede ser más flexible con
el uso de mezclas físicas diseñadas para entregar una
dosificación específica de nutrientes. Esto facilita la
aplicación, reduce los costos y evita el suministro
excesivo o innecesario de algunos elementos. En el
caso de ser necesaria la aplicación de micronutrientes,éstos se deben mezclar completamente con las mezclas
físicas o químicas para hacer eficiente la aplicación.
La selección de la dosis y la fuente de fertilizante
dependerá de la fertilidad de los suelos y el nivel de
productividad de palmito.
Epoca y forma de aplicación
La mayor parte de las plantaciones de palmito se ubican
en zonas de alta precipitación. En estos casos, es
necesario fraccionar la aplicación de fertilizantes para
disminuir las pérdidas de nutrientes por lavado
superficial y lixiviación, e incrementar la eficiencia en
la absorción de nutrientes por parte de la planta. Los
fertilizantes se pueden fraccionar en ciclos de 6 a 12
aplicaciones, dependiendo de cantidad de lluvia en
cada sitio en particular.
En plantaciones jóvenes, especialmente en el primer
año de crecimiento, los fertilizantes deben colocarse en
una área ubicada entre 20 y 30 cm de distancia de la
cepa. En plantaciones adultas en las cuales se ha
formado la “araña”, la distancia se incrementa a unaárea ubicada entre 40-50 cm de la cepa. Sin embargo,
en plantaciones adultas, el crecimiento y proliferación
de raíces finas superficiales en el área comprendida
entre el tallo y el centro de la calle, estimuladas por el
manto de residuos de cosecha, permite que los
fertilizantes puedan ser colocados en un área de un m
de ancho ubicada en el centro de la calle entre las
hileras de plantas. Esto es particularmente cierto en
suelos muy ácidos y de textura pesada, donde la acidez
del subsuelo y el incremento en el contenido de arcilla
con la profundidad, favorecen el crecimiento lateral y
superficial de las raíces finas.
El planeamiento del programa de fertilización deberá
estar fundamentado en los resultados de los análisis de
suelos y foliares, haciendo énfasis en el establecimiento
de un orden jerárquico de los problemas nutricionales.
Si el suelo presenta problemas de acidez, la prioridad
será corregir esta limitante seleccionando la dosis y
fuente de cal más adecuada. El mejoramiento de la
fertilidad de suelos ácidos mediante el encalado
permite un mejor crecimiento del sistema radical,
aumentando la eficiencia del fertilizante y la absorción
de nutrientes.
Prácticas de fertilización
Almácigo
El manejo adecuado de la fertilización en la etapa de
almácigo debe garantizar la producción de plantas
sanas, vigorosas, con un buen sistema radical y un
follaje verde y bien desarrollado. Esta etapa empieza
por la selección de un suelo con buenas características
físicas (textura franco a franco arenosa, suelto, friable,
poroso) y de fertilidad (buen contenido de materia
orgánica y bases de intercambio y sin problemas de
acidez). La incorporación de residuos orgánicos puede
mejorar las características físicas y químicas del suelo
utilizado para almácigo.
Durante esta etapa el N y el P son los elementos más
importantes para garantizar el buen crecimiento de las
plantas. El N permite un crecimiento vegetativo rápido
y la formación de una adecuada área fotosintética. El P
favorece el crecimiento del sistema radical. La etapa de
almácigo normalmente comprende un período de 6 a 8
meses, lapso en el cual se puede realizar 3 o 4
aplicaciones de fertilizantes, dependiendo de la
fertilidad del suelo y del estado nutricional de las
plantas. En la Tabla 2 se presenta una alternativa para
un programa de fertilización de almácigos.
Para asegurar un buen crecimiento del follaje, la
fertilización al suelo se debe completar con
fertilización foliar utilizando fuentes que suministren
N, Ca, Mg, S, B y Zn. Las plantas de almácigo
responden muy bien la fertilización foliar, que se puede
hacer cada 15 días.
| Tabla 2. Recomendación de fertilización de almácigos de pejibaye para palmito. |

Palmito en desarrollo
Durante el primer año después de la siembra del
cultivo, el palmito requiere de un rápido crecimiento
para asegurar el establecimiento definitivo. Para esto es
necesario N al igual que una aplicación alta de P si el
suelo es deficiente en este elemento. El uso combinado
de fosfato diamónico o DAP, 10-30-10 y nitrato de
amonio, es una alternativa eficaz para suelos de
fertilidad media a alta. La selección de las fuentes de
fertilizantes deberá justificarse con el análisis de
suelos. La Tabla 3 presenta dosis y fuentes para un
suelo de fertilidad moderada.
Palmito en producción
El programa de fertilización para palmito en
producción depende de la fertilidad del suelo y
determina la cantidad de nutrientes a aplicarse. Para
esto es necesario el correspondiente análisis de suelos.
Al momento, las recomendaciones de fertilización se
basan en los requerimientos generales del cultivo que
son las siguientes: N = 250 - 300; P2O5 = 50 – 100; K2O
= 50 – 200; MgO = 40 – 80; S = 40 – 60 kg/ha,
respectivamente. Estos requerimientos podrían cambiar
conforme se avance en la investigación en la nutrición
del cultivo. En las Tablas 4 a 7 se presentan algunos
ejemplos de programas de fertilización en diferentes
condiciones de fertilidad de suelos.
Abonos orgánicos
Los abonos orgánicos son residuos de origen animal o
vegetal que contienen varios nutrientes en
concentraciones generalmente muy bajas en
comparación con los fertilizantes inorgánicos. La
mayoría de los nutrientes en los abonos orgánicos no
están disponibles en forma inmediata para las plantas y
estos, los materiales orgánicos, deben primero
descomponerse a través de procesos biológicos para
que los nutrientes se mineralicen a formas inorgánicas
que son disponibles y asimilables por las plantas. De
esta forma, los abonos orgánicos constituyen una
fuente de elementos nutricionales que son liberados a
mediano plazo.
| Tabla 3. Dosis de fertilización para palmito en desarrollo en un suelo de fertilidad moderada. |

| Tabla 4. Recomendaciones de fertilización para palmito en suelos de fertilidad media, sin problemas de acidez, con
nivel medio de K. Requerimientos para este nivel de fertilidad: N = 250, P2O5 = 50 y K2O = 100 kg/ha,
respectivamente. |

| Tabla 5. Recomendaciones de fertilización para palmito en suelos de fertilidad media a alta, sin problemas de acidez,
con nivel bajo de K. Requerimientos para este nivel de fertilidad: N = 250, P2O5 = 50 y K2O = 150 kg/ha,
respectivamente. |
Como se indicó anteriormente, una de las limitaciones
del uso de abonos orgánicos es el muy bajo contenido
de nutrientes en comparación a los fertilizantes
inorgánicos, particularmente en el caso del N, que es el
elemento más importante en la nutrición del palmito.
Esto obliga a utilizar cantidades muy altas de abono
orgánico para garantizar un suministro adecuado de N.
Por lo general se necesitan entre 10 y 50 t/ha de
materiales orgánicos. Con estas aplicaciones no se
pueden controlar el aporte de otros nutrientes y a
menudo inducen desbalances nutricionales que son
costosos en la producción. Otra limitante importante es
la relativa escasez de fuentes orgánicas en muchas
zonas productoras de palmito y el transporte de estos
materiales a la finca es muy costoso. Es interesante
utilizar residuos orgánicos de fácil acceso en las
cercanías de las fincas, tales como gallinaza, broza de
café, pinzote de banano y los deshechos de la industria.
Estos materiales pueden ser utilizados solos o
combinados para producir compost que se puede
enriquecer con productos inorgánicos como la cal, roca
fosfórica, sulpomag o K-Mag, etc.
La utilización de abonos orgánicos debe verse más allá
del simple suministro de nutrientes. Los materiales
orgánicos incorporados mejoran las propiedades físicas
del suelo (estructura, densidad aparente) a través del
efecto floculante y cementante que tiene la materia
orgánica. Esto permite incrementar el crecimiento y la
penetración radical, y mejorar el movimiento de aire,
agua y nutrientes. Los abonos orgánicos también
mejoran las propiedades químicas aumentando principalmente
la capacidad de intercambio catiónico del
suelo que es una medida directa de la fertilidad del
suelo y mejoran las propiedades biológicas del suelo
favoreciendo la proliferación de microorganismos
benéficos. Este conjunto de condiciones permiten que
la respuesta a la aplicación de fertilizantes minerales
sea eficiente logrando rendimientos altos de palmito de
calidad. Quizá la fuente más importante de material
orgánico sea el mismo palmito, que produce una buena
cantidad de residuos que quedan en el campo. Uno de
los beneficios de la fertilización balanceada del cultivo
es la producción de abundante cantidad de residuos.
Mientras más vigoroso y productivo sea el cultivo más
residuos quedan en el campo.
La industrialización del palmito produce residuos de
cáscaras, conocidos como corteza externa e interna,
que no son aprovechados y se eliminan como un
deshecho (Bogantes, 1997). La cáscara del palmito es
un material biodegradable alto en N y materia orgánica,
y posee un gran potencial para la fabricación de
compost.
El abonamiento orgánico es una práctica utilizada por
muchos productores de palmito, especialmente durante
el establecimiento del cultivo, época en el que se
acostumbra incorporar gallinaza o broza de café en el
hoyo de siembra. Esta práctica es de particular
importancia en suelos muy ácidos de baja fertilidad,
con problemas de erosión y/o compactación, y en
suelos con texturas arcillosas.
| Tabla 6. Recomendaciones de fertilización para palmito en suelos con problemas de acidez, y bajos en P y Mg.
Requerimientos para este nivel de fertilidad: Cal = 1-3 t/ha de acuerdo al análisis de suelos, N = 250, P2O5 = 50,
K2O = 75 y MgO = 60 kg/ha, respectivamente. |

| Tabla 7. Recomendaciones de fertilización para palmito en suelos con problemas de acidez, y bajos en P, K y Mg.
Requerimientos para este nivel de fertilidad: Cal = 1-3 t/ha de acuerdo al análisis de suelos, N = 250, P2O5 = 50,
K2O = 150 y MgO = 60 kg/ha, respectivamente. |

| Tabla 8. Características óptimas de suelo de Pejibaye para Palmito. |

| Tabla 9. Parámetros preliminares de interpretación de análisis foliar de Pejibaye para Palmito (Laboratorio de
suelos, Centro de Investigaciones Agronómicas, Universidad de Costa Rica). |

Muestreo de suelos
El análisis químico es una técnica aconsejable para el
diagnóstico de fertilidad de los suelos dedicados al
cultivo del palmito. El muestreo debe hacerse en áreas
homogéneas con respecto al tipo de suelo, pendiente,
drenaje, manejo, etc. La muestra debe representar unárea entre 2 y 10 has, para disminuir el error por
variabilidad del suelo. La muestra debe tomarse a una
profundidad de 0 a 20 cm, en la banda de fertilización.
En suelos muy ácidos es recomendable tomar también
muestras del subsuelo a una profundidad de 20 a 50 cm.
La frecuencia de muestreo depende de las
características de fertilidad del suelo. Puede ser anual
en suelos de fertilidad baja y cada dos o tres años en
suelos de fertilidad alta.
Los parámetros más importantes a medirse en el
análisis de suelos son: pH, acidez intercambiable,
contenidos disponibles de Ca, Mg, K, P, S, Fe, Mn, Cu
y Zn. El análisis de materia orgánica y textura es
recomendable en suelos que se muestrean por primera
vez. En la Tabla 8 se resumen algunas características
consideradas óptimas para el palmito y que permiten
hacer una interpretación apropiada de los resultados del
análisis de suelo.
Análisis Foliar
El análisis foliar es una herramienta apropiada para el
diagnóstico del estado nutricional de la planta que
complementa adecuadamente el análisis de suelos. El
análisis foliar refleja mejor el estado nutricional de la
planta de palmito, e indirectamente también indica el nivel de fertilidad del suelo, por lo tanto, sirve para
ajustar los programas de fertilización.
Como norma general, en el muestreo foliar de cultivos,
se debe muestrear la hoja que mejor representa el
estado nutricional de la planta, que es aquella hoja
recién madura, cuyo crecimiento ha terminado, pero
que todavía no está en proceso de vejez o senescencia.
En el caso del palmito, se sugiere muestrear la tercera
hoja de arriba hacia abajo en el estípe cosechero,
tomando la sección central de la misma, y descartando
el ráquis. Se debe muestrear 15 a 20
hojas, provenientes de igual número
de cepas, en un área uniforme, que
represente entre 2 y 5 hectáreas. Es
preferible hacer el muestreo en horas
de la mañana.
No existe una guía oficial de
interpretación de análisis foliar en
palmito. Sin embargo, con base en la
experiencia adquirida en los últimos
años en el cultivo del palmito y la
información disponible en la
literatura, en la Tabla 9 se presentan
los parámetros preliminares de
interpretación. Eventualmente esta
guía deberá ser mejorada conforme se
obtengan resultados de nuevas
investigaciones
Bibliografía
Bogantes, A. 1997. Evaluación de la
cáscara de palmito de pejibaye sola y en mezcla para la
producción de compost. Ministerio de Agricultura y
Ganadería, Guápiles, Limón (mimeo).
Herrera, W. 1989.
Fertilización del pejibaye para palmito.
Serie Técnica Pejibaye. Boletín informativo 1(2):5-10.
La Torraca, S., H. Haag, y A, Dechen. 1984. Nutrición
mineral de frutíferas tropicales síntomas de carencias
nutricionales en Pupuna. Piracicaba. 76(1):53-56.
Autor: Eloy Molina. Centro de Investigaciones Agronómicas. Universidad de Costa Rica. Inpofós
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