Re: Noticias - UE - Rechazo al Pollo Clorado de Estados Unidosculaquier tipo de control sanitario y ambiental es sano desde que conduzca a mejorar los standares de calidad e inicuidad para la salud humana. Pero el hecho que la E.U vete, el empleo de ciertas sustancias como el caso de cloro para desinfectar alimentos como sucede con el pollo, es realmente una medida extrema y exagerada. Si ese es el caso, deberían igualmente prohibir el uso del cloro gaseoso y los hipocloritos para potabilizar el agua. Por más cuidados y sistemas de bioseguridad que se implementen en las explotaciones avícolas, es literalmente imposible pretender que un ave, llegue sin la más mínima contaminación a la planta de proceso, lo que se puede hacer es minimizar este riesgo, pero como evitamos? que el tracto intestinal no tenga enterobacterias, o que el plumaje sea esteril, o que durante el transporte de la granja a la planta no haya riesgo de contaminación de ningún tipo. Por tal razón es que se hace necesario el empleo de sanitizantes dentro de los cuales el empleo de cloro gaseoso e hipoclororitos , ácidos orgánicos, el
ozono y dióxido de cloro son buenas opciones. Este último es una muy buena opción ya que por no reaccionar con la materia orgánica, minimiza el riesgo de la generación de bioproductos como lo trialometanos ,dioxinas, etc, que es quizá el mayor temor cuando se emplea el cloro y sus derivados. Aun cuando se sabe que los TH, son sustancias potencialmente cancerígenas, tendrían que consumirse dosis muy elevadas de estos para desarrollar cancer es decir, la posibildad de tener cancer no es mayor a la se tiene con otros agentes carcinogénicos. ¿porqué no más bien en la E.U prohiben los embutidos, que tienen altos niveles de nitritos y nitratos que se sabe, que sin son verdaderos cancerígenos?. La respuesta es obvia, es más el beneficio que el riesgo. ¿que prefeririamos la gran mayoría, morir de cancer en los próximos veinte años o en pocos dias o meses, enfermos por una grastoenteritis o cualquier otra infección. No deberiamos dejarnos influenciar por el extermismo de las medidas de la E.U. que pareciera que en materia de prevención quisieran dar un salto al siglo 17.