Estimados Amigos de México,
Me alegra saber de la reciente conquista en pro la avicultura mexicana, de esta importante posición en el escenario avícola internacional. Aunque valerosa la posición de Mexico en cuanto uno de los productores líderes, hay significativas diferencias entre la avicultura mexicana y brasileña en cuanto a la competitividad de sus productos. Y por distintas razones.
Brasil tiene una avicultura que es reconocida como la más competitiva de todo el mundo, aunque el cambio de estos últimos meses haya lastimado los costos de producción de manera importante.
Esta competitividad ha sido lograda gracias a un gran esfuerzo que empezó a desarrollarse hace 32 años, cuando decidimos adentrar al mercado de exportación. Al exponerse voluntariamente a un mercado entonces dominados por Dinamarca, Francia y Holanda, Brasil, sin ningún experiencia con el tema, trató de absorber con sabiduría y humildad los conocimientos necesarios para sobrevivir a dicho escenario y, sobre todo, trató de convertir todas las dificultades que se le presentaron en oportunidades de mejoría de sus procesos y productos.
Paralelamente, el importante y serio trabajo del Servicio de Inspección Federal, del Ministerio de Agricultura, avala, desde hace 100 años, la calidad sanitaria y física de todos los productos de origin animal producidos en el país, condición que asegura la calidad de lo que se consume internamente y que nos permitió adentrar al mercado de exportación y poder, ahora, exportar a más de 150 países en todo el mundo.
Por ultimo, pero no menos importante, la combinación más que favorable de clima y suelo, que producen 2 cosechas anuales de granos y sostienen la auto-suficiencia del país, mano de obra abundante y competitiva en el campo, status sanitario elevadísimo, estructura de producción viva y plantas de sacrificio de nivel tecnológico e higiénico incuestionables y la habilidad para atender diferentes mercados mundiales con diferentes productos, simultáneamente, son igualmente diferenciales importantes.
La combinación de todos estos factores han permitido que la avicultura brasileña, impulsada por la determinación y seriedad de los empresarios locales, fuera capaz de saltar de 273 mil toneladas de carne de producción, en 1977, para más de 10 millones de toneladas de carne en el año en curso.
Fabio Nunes
Consultor en Procesamiento Avícola
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