Prevención de la mastitis Bovina: La desinfección de los pezones post-ordeño
Las infecciones existentes se pueden eliminar por recuperación espontánea, por desecho del animal, o por tratamiento. La recuperación espontánea se da cuando la vaca se cura sola, lo que ocurre con frecuencia en el caso de infecciones nuevas o recientes. El desecho resulta cuando los animales padecen de infecciones crónicas, pero el número de animales que se pueda desechar depende de los sustitutos disponibles en el rebaño. Esto deja el tratamiento como el método de elección para eliminar la mayoría de las infecciones. Si el objetivo es reducir el número de infecciones en el rebaño, rápidamente hay que tratar los animales infectados.
Considerando primeramente la mastitis clínica, ésta varía la gravedad desde leve hasta aguda. El 80% de los casos clínicos se presenta en los cuartos donde se albergaron las infecciones subclínicas anteriormente. Si se pretende prevenir la mayoría de las infecciones clínicas, primero habrá que controlar la mastitis subclínica.
Aproximadamente el 20% de todas las mastitis clínicas se presenta dentro de los siete días siguientes al inicio de la lactancia por esta razón es importante el manejo cuidadoso de las vacas durante este período crítico. Los casos clínicos se deben detectar precozmente para empezar el tratamiento lo antes posible y así maximizar las probabilidades de curar las infecciones.
Lo siguiente es el procedimiento para tratar la mastitis clínica aguda:
Tratar por un día después de haber obtenido una respuesta favorable, o por un mínimo de tres días.
Proteger a las vacas de los extremos climatológicos, tales como el sol, la lluvia o el frío excesivo.
Alternar la aplicación de agua fría y caliente a la ubre para aumentar la circulación sanguínea.
Usar oxitocina (hormona que induce la secreción de leche) a intervalos de 1 a 8 horas, seguido de una limpieza manual de la ubre para eliminar bacterias, toxinas y residuos tisulares.
Aplicar terapia de fluidos.
Contrarrestar el choque endotóxico.
Los corticoesteroides o los productos con cortisona, son efectivos contra el choque endotóxico que resulta de la mastitis clínica aguda o severa. Estos medicamentos deben ser administrados por vía intramuscular o intravenosa y nunca directamente a la ubre. Su uso debe acompañarse siempre de antibióticos apropiados y se deberán descontinuar 24 horas antes de concluir la terapia de antibióticos.
Es común que el tratamiento falle por su tardanza en la administración o por fallas en las dosis suministradas en algunos casos la no eficacia del tratamiento se debe a la resistencia de los organismos.
Efectivamente, los resultados del tratamiento de la mastitis clínica suelen ser engañosos porque casi todos los casos parecen responder al tratamiento, pero la realidad es que sólo desparecen los síntomas clínicos y el caso regresa al nivel subclínico a partir del cual volverá a irrumpir en un momento futuro.
La mayor parte de las infecciones subclínicas se tratan mejor durante el período seco. El tratamiento de la vaca es más eficaz, reduce las infecciones del período seco, permite que el tejido dañado se regenere, reduce la mastitis clínica al inicio de la lactancia y no se contamine de antibióticos la leche que va al mercado. Es importante recalcar que los productos de tratamiento para vacas secas no se deben emplear jamás en vacas en período de lactancia.
Antes de iniciar cualquier clase de tratamiento hay que limpiar muy bien las puntas de los pezones con una mota de algodón humedecido con alcohol 70%, esto se hace para prevenir que los organismos que están presentes en la punta de los pezones que por lo general son altamente resistentes, penetren a la ubre y provoquen una mastitis más grave que aquélla que se está tratando. Cuando se desinfectan las puntas de los pezones mueren casi todas las bacterias, pero las que se encuentran alojadas en las ranuras y agrietamientos alrededor del orificio de la tetilla, pueden quedar a salvo del desinfectante y sobrevivir. Así que cuando se a una cánula por el orificio del pezón desinfectado, existe la posibilidad de que las bacterias que hayan sobrevivido sean transportadas junto con la cánula hacia la cisterna del pezón.
Se ha comprobado que el ar la cánula a una altura de 2 a 3 mm en el conducto del pezón e infundiendo el contenido lentamente, reduce en más del 50% las infecciones por organismos de mastitis.
El tratamiento intravenoso puede ser conveniente para tratar ciertos casos de mastitis aguda, pero siempre se deberá acompañar de un tratamiento para la ubre con un antibiótico compatible.
Sea cual fuere el programa de tratamientos a seguir, siempre habrá una que otra vaca infectada que tendrá que ser desechada, pues su presencia continua constituye un reservorio de organismos de mastitis que puede causar infecciones entre los demás animales del rebaño.
Estudios recientes indican que ciertos tipos de antibióticos reducen la capacidad de los leucocitos de destruir los microorganismos causantes de la mastitis y que más bien pueden propiciar el proceso de infección. Los antibióticos que comúnmente se incluyen en los productos de infusión comerciales como la penicilina G., las penicilinas semisintéticas, las micinas, las cefalosporinas y las sulfonamidas, aparentemente no alteran la función de los leucocitos. Sin embargo, otros fármacos como el cloramfenicol, la tiamulina, la tetraciclina, la gentamicina, la rifampicina, la amitacina y la nitrofuroantoina, reducen la capacidad de los leucocitos de la leche para devorar y exterminar las bacterias invasoras.
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