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Durante muchos años he observado resultados y realizado pruebas con un inmunomodulador que contiene LPS de E. coli y Propionibacterium acnes inactivado. En un principio la evaluación se limitaba al entorno inmunológico como los títulos vacunales. Sin embargo esto que a veces es variable, por ejemplo si se usa antes, durante o después de una vacunación, si esta es viva o inactivada, etc., una constante es la mejora en los parámetros zootécnicos y la mejor forma de evidenciar es obteniendo el índice de eficiencia ( peso vivo final por la viabilidad divididos la edad por la conversión alimenticia, todo multiplicado por 100), esto en el caso de broiler aunque también lo usamos en reproductoras y en ponedoras comerciales. Bueno lo importante es que independientemente del aspecto inmunológico debemos buscar la respuesta zootécnica ya que el sistema inmune actuando de manera alterada o anormal puede consumir grandes cantidades de energía que debieran servir para que se exprese el potencial genético de nuestras aves y que aprovechen un alimento cada día mas caro, y esta forma alterada (inmunosupresión o hiperestimulación) no es garantía de una buena salud. Podría comentar mucho más pero no es el espacio adecuado para extenderse. Solo te pido que no hagas a un lado la parte zootécnica al evaluar la inmunomodulación a nivel de campo. | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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