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Autor: M. E. Cisneros-López, L. Córdova-Téllez y L. E. Mendoza-Onofre (Producción de Semillas), G. Mora-Aguilera (Fitopatología) y M. Livera-Muñoz (Genética), Colegio de Postgraduados. Inst. de Enseñanza e Investigación en Ciencias Agrícolas, México
El sorgo (Sorghum bicolor L. Moench) es una
especie de origen tropical relevante en el sector
agropecuario de México (SIAP, 2003) debido
a su tolerancia a la sequía, su alto grado de tecnificación
y el uso casi total (98%) de semilla híbrida.
Al igual que para otras especies, la semilla de alta
calidad es uno de los insumos más importantes para
asegurar un buen establecimiento de plántulas en campo
y su consecuente rendimiento. La emergencia y
establecimiento están influenciados por la temperatura
y humedad del suelo (Helms et al., 1997) y por la
calidad fisiológica, sanitaria y genética de la semilla
(Finch-Savage, 1995).
La semilla de sorgo puede germinar entre 4.5 y
16.5 °C, según su origen genético y la disponibilidad
de humedad, entre otros factores (Stickler et al.,
1962; Payne et al., 2003); no obstante, la temperatura
óptima para la germinación varía entre 26.5 y 37.7 °C
(Brar y Stewart, 1994). Los resultados de estudios de
campo acerca de la relación entre el tamaño y peso de
la semilla de sorgo con la emergencia de la plántula
han sido contradictorios. Así, Igartua et al. (1994) no
encontraron correlación, mientras que Maranville y
Clegg (1977) y Mortlock y Vanderlip (1989) indican
que el tamaño de la semilla influye en la germinación y
vigor de la plántula de algunos genotipos. Otro factor
de controversia es la frecuente ausencia de correlación
entre los resultados de germinación y vigor obtenidos
en laboratorio con aquéllos en campo, especialmente
en siembras de secano (Wanjari et al., 1992), aunque
Wu y Cheng (1990) encontraron una correlación significativa
entre el crecimiento de la plúmula durante
las pruebas de vigor y el rendimiento de grano de
sorgo en campo. Tekrony y Egli (1991) afirman que la
viabilidad y el vigor de la semilla influyen en el rendimiento
de especies cosechadas en etapas vegetativas o
en las primeras etapas de las fases reproductivas, pero
en los cereales cuyo grano se cosecha una vez alcanzada
su madurez fisiológica, el rendimiento no tiene
relación con el vigor inicial de la semilla, siempre y
cuando la densidad de siembra sea la misma. Según
Moreira y Nakagawa (1988), la disminución de vigor
afecta la capacidad de germinación de una semilla en
dos formas: reduce la velocidad de germinación y aumenta
el porcentaje de plántulas anormales.
La condición sanitaria puede modificar la actividad
y composición bioquímica de la semilla y, por tanto,
el establecimiento de las plántulas en el campo. La
semilla de sorgo llega a ser infectada hasta por 40
géneros de hongos, que incluyen a los que inciden
desde la floración hasta los desarrollados después de
la madurez fisiológica de la semilla (Williams y Rao,
1981; Compton, 1990). Entre los géneros de patógenos
que afectan a la semilla o a la plántula destacan
Fusarium, Aspergillus, Rhizoctonia, Phoma y Phytium
(Frederiksen y Odvody, 2000). En Montecillo, Estado
de México, Galeano (1993)[4] encontró 24 géneros de
hongos de campo asociados con la calidad sanitaria de
semillas de sorgo.
El Programa de Mejoramiento Genético de Sorgo
del Colegio de Postgraduados (PMGS-CP) produjo
un primer grupo de híbridos caracterizados por
producir polen fértil en los Valles Altos Centrales de
México, que abarcan regiones a 2200 m de altitud,
con temperaturas mínimas cercanas a 10 °C durante
la estación de crecimiento. A estos genotipos se les
denominó sorgos híbridos experimentales tolerantes
al frío (SHETF) (Osuna-Ortega et al., 2000, 2003).
Sin embargo, durante la validación se observó que
en las primeras semanas después de la emergencia,
esas plántulas de híbridos crecían lentamente, comparado
con maíz (Zea mays L.), supuestamente debido
a las bajas temperaturas al inicio del ciclo del cultivo
y el reducido tamaño o peso de la semilla de los
híbridos. Los primeros SHETF también presentaron
una alta susceptibilidad a Fusarium sp. (Hernández
et al., 1987; Mendoza-Onofre et al., 1998). En consecuencia,
fue necesario incorporar un mayor tamaño
de semilla y tolerancia a esta enfermedad, a las líneas
progenitoras de esos SHETF. Mendoza-Onofre et al.
(1998) describen el origen de las fuentes genéticas de
ambas características, así como los avances genotécnicos
iniciales de su incorporación a las líneas tolerantes
al frío.
Con el objetivo general de evaluar un nuevo grupo
de líneas e híbridos de sorgo tolerantes al frío, a los
que se había incorporado un mayor tamaño de semilla
y tolerancia a F. verticillioides, se estableció una serie
de experimentos en Montecillo, Estado de México. El
propósito particular del presente estudio fue determinar
la relación entre las características de calidad de
la semilla con variables relacionadas con el establecimiento
y crecimiento de plántula en campo de este
nuevo grupo de genotipos. La hipótesis fue que las
semillas de los híbridos y las de mayor peso tendrán
un mejor establecimiento de plántulas en el campo que
la semilla de sus progenitores y aquéllas de menor
peso.
MATERIALES Y MÉTODOS
De los 32 genotipos evaluados, 15 eran híbridos, 16 eran sus
progenitores (seis pares de líneas A y B, y cuatro líneas R) y la
variedad VA-110 de polinización libre, todos tolerantes al frío(Cuadro 1). Si bien en este tipo de estudios se recomienda utilizar
semilla del mismo origen (año y lote), la programación interna de
incremento de semilla en el PMGS-CP permitió utilizar orígenes
con sólo un año de diferencia de edad (1995 para los híbridos y
1996 para los progenitores y VA-110).
El experimento consistió de dos fases.
Fase de laboratorio
Esta fase se efectuó en el Laboratorio de Semillas del CP, ubicado
en Montecillo, Estado de México, durante mayo de 2003. Con
objeto de evitar efectos confundidos debidos a las diferencias en
tamaño de semilla y su posible efecto durante la fase de germinación
y establecimiento en campo, la semilla de los 32 genotipos se homogeneizó
con una criba Núm. 14 (8/64 de pulgada) de perforación
redonda. La calidad física, fisiológica y sanitaria se determinó en
una muestra de 120 g de la semilla retenida sobre la criba.
Calidad física
Se evaluó mediante el peso (g) de 100 semillas (PS), peso volumétrico
(PV) o densidad específica, en kg hL−1, medido con la
técnica de la probeta, recomendada cuando se dispone de muestras
menores a 1 kg (ISTA, 1999).
Calidad fisiológica
Se aplicó la prueba de germinación estándar, con papel (toallas
sanitas) estéril como sustrato y una cámara germinadora (Seedburo
Modelo 1000A) calibrada a 25 °C, con tres repeticiones de 50
semillas cada una. Al cuarto día se contó el número de plántulas
normales y se reporta en porcentaje como una prueba de vigor (V)
ya que es una variable relacionada con la velocidad de crecimiento.
Al séptimo día se determinaron los porcentajes de germinación de
plántulas normales (PGPN), anormales (PGPA) y semillas muertas
(PSM). La definición de cada término y la forma de conducir las
pruebas se encuentran en ISTA (1999).
Cuadro 1. Relación de híbridos, progenitores y variedad de sorgo tolerantes al frío.
 |
Calidad sanitaria
Se cuantificó con base en el porcentaje de plántulas que presentaron
algún síntoma de enfermedad (PPE) en la prueba de germinación
estándar, como necrosis o estrangulamientos en radícula o plúmula.
Para identificar los hongos asociados con estos daños, se seccionaron
segmentos de plúmula o radícula de 0.5 cm de longitud de los
tejidos dañados, los que se desinfestaron, por 5 min, en una solución
de hipoclorito de sodio comercial diluida 10 veces. Enseguida, se
colocaron por duplicado 10 segmentos, en cajas Petri, en medio PDA
(papa-dextrosa-agar) al 40%, y se incubaron a 25 °C (Nelson et al.,
1983). La identificación del agente asociado respectivo se basó en las
claves de Warham et al. (1996).
El diseño experimental utilizado en todas las pruebas de esta
fase fue completamente al azar con tres repeticiones y grupos de
genotipos como tratamientos.
Fase de campo
En Montecillo, Estado de México se estableció un experimento
con riego. La siembra fue manual y se efectuó el 9 de mayo de
2003, a una profundidad promedio de 3 cm, con 5 g de la semilla
cribada, por surco, en un diseño de bloques completos al azar con
tres repeticiones. Con base en la información del número de semillas
por gramo, se calculó el número total de semillas sembradas por
surco.
La unidad experimental tuvo 2 surcos de 5.0 m de longitud y
0.92 m de separación. Durante los 23 d de esta fase se aplicaron tres
riegos y se registró diariamente la temperatura del suelo en cuatro
puntos del lote experimental, a dos profundidades (5 y 20 cm) con
un termómetro Soiltest Mod G-201, a las 09:00 y 14:00 h.
Ante la ausencia de normas de la ISTA para evaluar plántulas
en campo, se decidió adaptar algunas metodologías de laboratorio y
considerar las siguientes variables: 1) días al inicio de la emergencia
(DIE), días después de la siembra (dds) en que se estableció el 25%
de la población final de plántulas; 2) días al final de la emergencia
(DFE), cuando ya no hubo plántulas emergidas durante tres días
sucesivos; 3) porcentaje final de emergencia (PFE), proporción del
número final de plántulas emergidas respecto al total de semillas
sembradas, según Igartua et al. (1994); 4) altura de plántula (AP)
en cm, 15 dds (CIAT, 1983); 5) velocidad de emergencia (VE), con
base en la expresión VE= Σni(Xi / Ni) según Maguire (1962),
donde Xi = número de plántulas emergidas en el día i, y Ni =
número de días después de la siembra incluyendo el día i.
Con los datos de las fases de laboratorio y campo se realizaron
los análisis estadísticos. Para las variables expresadas en
porcentaje (Yi) primero se efectuó una transformación angular [
arcoseno( Yi1/2 )]
. Después se aplicó un análisis de varianza
(ANAVA) con los cinco grupos (híbridos, líneas A, líneas B, líneas
R y VA-110) como fuentes de variación. Como cada grupo
está representado por diferente número de observaciones, se usó el programa PROC GLM (SAS, 1998). Para comparar medias entre
los grupos se usó la prueba DMS (p≤0.05) y los resultados se
presentan en las unidades iniciales. El vigor híbrido se evaluó con
base en los valores de heterosis (superioridad del híbrido respecto
al promedio de sus progenitores, en este caso las líneas R y las
líneas B) y de heterobeltiosis (superioridad del híbrido respecto al
mejor progenitor). Se emplearon datos de las líneas B, y no de las
líneas A, por los sesgos en el tamaño de semilla originados por la
polinización manual aplicada al aumentar la semilla de las líneas androestériles
en el año de origen (1996).
Para calcular la significancia
de la heterosis se aparearon los valores de cada híbrido con los
de la media de sus dos progenitores y con los 15 pares de valores
se hizo una prueba de “t” de la diferencia entre las dos poblaciones
con datos apareados (SAS, 1998). En el caso de la heterobeltiosis,
el mejor progenitor fue aquél que reflejara cualidades o ventajas:
i. e., mayores valores de PS, PPGN y VE, o menores valores de
PGPA, DIE y DFE. También se aplicó un análisis de correlación
lineal (coeficiente Pearson) entre todas las variables.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Respecto al efecto de los grupos de genotipos en
las variables medidas en el laboratorio o en el campo,
en todas hubo diferencias significativas (Cuadro
2), excepto en peso volumétrico (PV), porcentaje de
plántulas enfermas (PPE) y altura de plántula (AP).
En el caso del peso volumétrico la ausencia de significancia
probablemente se debió al cribado inicial
de la semilla, cuya razón se explicó en Materiales y
Métodos. Para la calidad sanitaria, es posible que el
fungicida (Tiram®) cuyo uso es necesario en cualquier
programa genotécnico para mantener la semilla
libre de algunos patógenos en el almacén o durante
la siembra, haya influido para no detectar diferencias
significativas en esta variable. Finalmente, la ausencia
de significancia para altura de la plántula indica
que la profundidad promedio (3 cm) de siembra de la
semilla en el campo, no limitó el crecimiento inicial
de las mismas, o que su efecto fue similar para todos
los genotipos.
Al comparar las medias de los cinco grupos de
genotipos (Cuadro 3) se observan valores no diferentes
(p>0.05) entre el promedio del grupo de híbridos
(H) y el promedio del de líneas restauradoras (R) en
todas las variables, con excepción del porcentaje final
de la emergencia (PFE fue mayor para el grupo de
líneas R) y los días al final de la emergencia (el grupo
de híbridos presentó mayor rapidez en llegar a esa
etapa que el de restauradores). En cambio, el grupo
de híbridos presentó mayor frecuencia de diferencias
significativas con el de líneas mantenedoras B (contrapartes
fértiles de las líneas A). En un caso (PFE) el
grupo de líneas B mostró mejores atributos que el de
híbridos. Esto significa: a) que las características de calidad de semilla de este nuevo grupo de SHTF son
más semejantes a las de sus progenitores masculinos
que a las de sus progenitores femeninos; b) que habrá
una baja frecuencia de valores significativos de heterosis
y de heterobeltiosis.
Cuadro 2. Significancia de la fuente de variación debida a grupos
de genotipos, para las variables de laboratorio y
de campo.

**, *: p≤0.01 y ≤0.05; ns: no significativo.
|
Cuadro 3. Promedio de las variables de calidad de semilla y de plántula entre los grupos de genotipos de sorgo.

GG: grupos de genotipos; A: líneas androestériles; B: líneas mantenedoras; H: híbridos; R: líneas restauradoras; PV: peso volumétrico; PS:
peso de 100 semillas; PGPN: porcentaje de germinación con base en plántulas normales; PGPA: porcentaje de germinación con base en plántulas
anormales; PSM: porcentaje de semillas muertas; V: vigor; PPE: porcentaje de plántulas enfermas; AP: altura de plántula; DIE: días al
25% de la emergencia; VE: velocidad de emergencia; PFE: porcentaje final de la emergencia y DFE: días al final de la emergencia. Valores
con letra diferente en una columna son diferentes estadísticamente (p≤0.05). |
En relación con el primer caso, la importancia de
los efectos maternos en la germinación y emergencia
en condiciones de bajas temperaturas es bien conocida
(Soujeole y Miller, 1984); pero Yu y Tuinstra
(2001), en siembras tempranas efectuadas en Kansas,
EE.UU., con temperaturas del suelo entre 10.0 y
17.1 °C, encontraron que la mayoría de las diferencias
mostradas por los híbridos durante la emergencia
de plántulas se debían más a efectos paternos que
a maternos. No se conocen resultados de investigaciones
en sorgo realizadas en México, en las que se
comparen características de calidad de semillas entre
híbridos y sus progenitores.
Respecto al segundo caso, en el Cuadro 4 se presentan
los promedios de los 15 híbridos, de sus progenitores
y del mejor progenitor, para las variables
significativas (Cuadro 2), así como la significancia de
las pruebas de t para heterosis y heterobeltiosis. Los
híbridos sólo presentaron heterosis significativa favorable
en el peso de la semilla, donde superaron a la
media de ambos progenitores pues en los otros dos
caracteres cuya heterosis también fue significativa,
los híbridos mostraron características desventajosas
de calidad (mayor porcentaje de semillas muertas y
menor porcentaje de plántulas emergidas). Los casos
de heterobeltiosis significativa no se debieron a que
el híbrido haya superado significativamente al mejor
de los progenitores sino al contrario: hubo progenitores
que presentaron mayor porcentaje de germinación
de plántulas normales, menor porcentaje de semillas
muertas, mayor vigor y mayor porcentaje de plántulas
emergidas que los híbridos respectivos.
Cuadro 4. Valores promedio de características de calidad de semilla de 15 híbridos de sorgo, sus progenitores y significancia de los
valores de “t” para heterosis y heterobeltiosis.

*, **: p≤0.05 y 0.01; ns=no significativo. |
La información de los Cuadros 3 y 4 anticipa que
el mayor peso de semilla de los híbridos no guarda
relación directa con características de calidad de la
semilla de sus líneas progenitoras. Si bien habría que
considerar que a la fecha del presente estudio el grupo
de híbridos tenía ocho años de edad mientras que los
grupos de progenitores tenían siete años, se considera
que estos resultados no son consecuencia directa
de sólo un año de diferencia de almacenamiento de
la semilla, pues Cisneros-López et al.[5] encontraron
respuestas similares al evaluar la semilla cosechada
de estos genotipos, es decir, en semilla de la misma
edad.
Como se esperaba, las líneas A y B, por ser isogénicas,
no presentaron valores estadísticamente diferentes
(p>0.05) para todas las características de semilla,
con excepción del peso de ésta (Cuadro 3) donde las
diferencias a favor de las líneas A se atribuyen a que
la semilla de las líneas androestériles se obtienen de
cruzamientos manuales (A×B) donde normalmente no
se tiene 100% de éxito, por lo que las semillas que se
desarrollan son un poco más grandes y de mayor peso
que las producidas en polinización libre.
Especial mención merece el comportamiento de
VA-110, porque a pesar de su reducido peso de semilla,
presentó el mayor porcentaje de germinación
(con base en plántulas normales), vigor, y mejores
características de emergencia de plántulas (velocidad,
días a inicio y porcentaje final) (Cuadro 3).
Este resultado significa que el menor peso de semilla
no necesariamente está asociado con pobres atributos de germinación de la misma y de la emergencia de
plántula; y complementa los resultados presentados
por el grupo de híbridos, donde su mayor peso de semilla
no estuvo asociado con mejores características
de calidad fisiológica.
En las pruebas de sanidad realizadas en las plántulas
al final de la germinación en la fase de laboratorio, se
aislaron hongos generalmente patogénicos, Alternaria
sp. (20%), Fusarium solani (15%), Aspergillus niger
(5%), Fusarium oxysporum (3%), Penicillum spp.
(1%); los demás fueron hongos típicamente saprofitos
en sorgo (Epicocum nigrum y Cladosporium sp.).
Todos estos géneros se han asociado con la calidad
sanitaria en semilla de sorgo obtenida en Valles Altos
(Galeano, 1993)[4]. En ningún genotipo se obtuvo
aislamientos de F. verticillioides (=F. moniliforme)
posiblemente debido a que esta especie no es un hongo
prevalente en almacén (Moreno y Ramírez, 1991;
Moreno, 1993), aunque poco se conoce de su efecto
en granos o semillas de sorgo contaminada desde el
campo y almacenadas en bodegas, donde generalmente
hay baja humedad relativa y baja temperatura (Gilbert
et al., 1997). Sin embargo, se ha demostrado la
presencia de F. oxysporum y de F. solani en las estructuras
internas de semillas de espárrago (Asparagus
officinalis L.) importada de EE. UU. para siembra
(Quilambaqui-Jara et al., 2004), lo que sugiere que
F. verticillioides podría estar presente en bodegas de
granos almacenados cuyas condiciones sanitarias son
menos severas que las de los envases de semilla para
siembra.
Cuadro 5. Coeficientes estandarizados de correlación y niveles de significancia para las 12 variables de semilla y plántula.

VAR: Variables; PGPN: porcentaje de germinación con base en plántulas normales; PGPA: porcentaje de germinación con base en plántulas
anormales; PSM: porcentaje de semillas muertas; V: vigor (%); PPE: porcentaje de plántulas enfermas; PV: peso volumétrico (kg hL−1);
PS: peso de 100 semillas (g); AP: altura de plántula (cm); DIE: días al 25% de la emergencia; VE: velocidad de la emergencia (Nd−1); PFE:
porcentaje final de la emergencia y DFE: días al final de la emergencia.
*: p≤0.05. |
En la matriz de correlaciones producto de la información
de los 32 genotipos y las 12 variables (Cuadro
5), se observa que: a) de las 21 correlaciones posibles
entre las siete variables determinadas en laboratorio,
sólo 4 (14%) fueron significativas (p≤0.05), con valores
entre 0.48 y 0.90; b) de las 35 correlaciones entre
las características medidas en el laboratorio y las de
campo, sólo 5 (14%) fueron significativas (p≤0.05)
con valores entre 0.39 y 0.60; c) de las 10 correlaciones
posibles entre las cinco variables medidas en
el campo, 4 (40%) fueron significativas con valores
entre 0.43 y 0.63. El bajo valor de las correlaciones
significativas (la mitad inferiores a 0.50), complementados
con la reducida frecuencia de diferencias entre
las medias de los grupos de genotipos para la mayoría
de las variables analizadas, y con el hecho de que ni el
peso volumétrico ni el peso de la semilla presentaron
correlación significativa con las variables relacionadas
con germinación y emergencia de la plántula en campo,
sugiere que tales variables son linealmente independientes
(Igartua et al., 1994), o bien, que hay baja
correlación entre las pruebas de laboratorio y campo
(Wanjari et al., 1992). Así se confirma que en este
estudio, la mayoría de las variables relacionadas con
la calidad física, fisiológica y sanitaria de la semilla
no tuvo una influencia decisiva en el establecimiento
de las plántulas en el experimento de campo. En consecuencia,
no habrá efectos confundidos de incidencia
del patógeno en la segunda parte de este estudio
(Cisneros-López et al.)[6], en la cual se conocerán los
resultados de la aplicación de inoculaciones artificiales
de F. verticillioides, en estos genotipos.
Finalmente, la temperatura del suelo en los 23 d
que duró el experimento en campo varió entre 13.5 y
25.5 °C, es decir, fue superior a las mínimas (4.5 a
16.5 °C) reportadas por Stickler et al. (1962) y por
Payne et al. (2003) para el crecimiento inicial del
sorgo, pero inferiores a los valores óptimos (26.5
a 37.5 °C) que Brar y Stewart (1994) encontraron
en áreas sorgueras de EE. UU., en condiciones de
campo. Es decir, la temperatura del suelo, en Montecillo,
Estado de México, durante la etapa inicial de
establecimiento del cultivo fue intermedia entre los
valores mínimos y óptimos reportados.
CONCLUSIONES
El grupo de nuevos híbridos de sorgo tolerantes
al frío presentó mayor peso de 100 semillas que el
promedio de los grupos de progenitores, pero esa variable
no mostró relación directa con características
de calidad de sus líneas progenitoras. El mayor peso
de la semilla no estuvo asociado con mejores atributos
de germinación de la semilla, ni de emergencia de plántulas. La mayoría de las variables medidas en las
pruebas de laboratorio no correlacionaron linealmente
con las de las pruebas de campo. La temperatura del
suelo no fue un factor limitante para la germinación
de la semilla y emergencia de la plántula en campo en
este estudio. |
AGRADECIMIENTOS
A las M. C. Victoria Ayala y Bertha Tlapal Bolaños por su
colaboración en la identificación de las especies de hongos.
LITERATURA CITADA
Brar, G. S., and B. A. Stewart. 1994. Germination under controlled
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Autor: M. E. Cisneros-López, L. Córdova-Téllez y L. E. Mendoza-Onofre (Producción de Semillas), G. Mora-Aguilera (Fitopatología) y M. Livera-Muñoz (Genética), Colegio de Postgraduados. Inst. de Enseñanza e Investigación en Ciencias Agrícolas, México
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