Señorita:
Una cosa no tiene que ver con la otra. Las enzimas exógenas (las que se incluyen vía aditivos al alimento) tienen carácter eminentemente nutricional, y mejoran el aprovechamiento de ciertos nutrientes transformándolos principalmente en energía, con lo cual se ve reducido en parte el costo de la formulación de las dietas. Bueno, hasta ahí es el argumento de los que venden enzimas. Es válido este comentario para la enzima fitasa, que reduce la inclusión de fósforo inorgánico en las dietas de monogástricos (aves y cerdos), y la excreción de fósforo en las excretas, lo que tiene un impacto medioambiental. Las otras enzimas: xilanasas, proteasas, endo beta glucanasas, mananasas, etc., son enzimas exógenas que digieren mucho mejor la fibra y otros carbohidratos o polisacáridos no amido solubles de algunos ingredientes como trigo, centeno, raps y harinas vegetales, aprovechando mejor la energía que aportan éstos, y con lo cual, la velocidad o tránsito de la ingesta se ve reducida con la consecuente salud intestinal y reducción de problemas entéricos, digestivos, etc. Esto reduce también el uso de antibióticos para prevenir o tratar estas enfermedades (ej. clostridium). Pero una cosa no reemplaza a la otra. Con las restricciones a nivel mundial del uso de antibióticos y promotores de crecimiento, se está echando mano de productos probióticos, prebióticos y acidificantes.
Reciba un cordial saludo. | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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