(5 enviados)
¿Quién vió este artículo? ¡Nuevo!
Autor: Gustavo Ferraris - Lucrecia Couretot. Desarrollo Rural INTA Pergamino
Proyecto Regional Agrícola. Campaña 2002/03
Introducción: El trigo es considerado como una especie exigente en Nitrógeno (N) y Fósforo (P), y habitualmente se debe recurrir a la fertilización para suplir las necesidades de estos nutrientes (Echeverría et al., 2001). En los últimos años, el Azufre (S) ha aparecido como un nutriente con la capacidad de incrementar los rendimientos en esta y otras especies (Martínez y Cordone, 2000). Sin embargo, pocos estudios han evaluado el comportamiento del cultivo al agregado de meso y micronutrientes.
El rendimiento del trigo está determinado por la tasa de crecimiento alrededor de la floración y, en menor medida, por la tasa de llenado de los granos y su duración en el tiempo (Slafer y Andrade, 1991; Abatte et al., 1995). Ambos están relacionados con factores genéticos, ambientales y de manejo. Dentro de los factores de manejo, el aspecto nutricional juega un rol muy importante. Una buena condición nutricional asegura tasas de crecimiento elevadas durante la floración y postfloración (Slafer et al, 2003), y la permanencia por más tiempo del área foliar fotosintéticamente activa. Siddique et al., (1989) consideran a este último factor como de suma importancia para la determinación de los rendimientos del trigo.
La disponibilidad de macronutrientes provenientes del suelo o de los fertilizantes aplicados al momento de la siembra afecta la condición nutricional de los cultivos. Sin embargo, este estado nutricional también puede ser mejorado por el agregado de macro o micronutrientes por vía foliar, en el momento en que el cultivo está definiendo su rendimiento. Teniendo en cuanta este aspecto, se planteo un ensayo cuyo objetivo fue evaluar el efecto de la fertilización foliar complementaria aplicada en dos momentos del ciclo sobre el rendimiento y la calidad de 8 variedades de trigo.
Materiales y métodos: El ensayo fue realizado en Pergamino, sobre un suelo serie Arroyo Dulce (Argiudol típico). La implantación del cultivo se realizó en siembra directa, siendo soja de primera el antecesor. El diseño correspondió al de bloques completos aleatorizados, con dos repeticiones y arreglo factorial de tratamientos. Los factores evaluados se describen a continuación:
Factor 1: Variedades PMol: Produsem Molinero A304: ACA 304 B11: Nidera Baguette 11 B10: Nidera Baguette 10 BMat: Buck Mataco BGua: Buck Guapo RTij: Relmó INIA Tijetera KCap: Klein Capricornio
Factor 2: Estrategia de fertilización foliar T: Testigo FFEnc: Fertilizante Foliar I (2 l ha-1) + Fertilizante Foliar II (2 l ha-1) en estado de un nudo elongado (Zadoks 31). FFHb: Fertilizante Foliar I (2 l ha-1) + Fertilizante Foliar II (2 l ha-1) en Hoja bandera expandida (Zadoks 39).
La composición química de los fertilizantes evaluados se describe en la Tabla 1:
Tabla 1: Composición química de los fertilizantes foliares evaluados.
Las diferentes variedades fueron sembradas el 16 de Junio, a una densidad que permitiera obtener 350 pl/m2 nacidas (emergencia media: 254 pl/m2), y con un espaciamiento de 17,5 cm entre hileras. Entre las determinaciones efectuadas, se evaluó el rendimiento y sus componentes, número y peso de los granos. Sobre una muestra de grano de cosecha se evaluó proteína y peso hectolítrico. La cosecha se realizó en forma manual, con trilla estacionaria de las muestras. Para el estudio de los resultados se realizaron análisis de la varianza y comparaciones de medias.
Resultados y discusión: Previo a la siembra se realizó un análisis químico de suelo, cuyos resultados se consignan en la Tabla 2:
Tabla 2: Análisis químico en capa superficial de suelo (0-20 cm)
 La estación de crecimiento se caracterizó por las bajas precipitaciones en la primera parte del ciclo de cultivo, y las excelentes condiciones para el llenado de los granos, con buena insolación y temperaturas moderadas. Las precipitaciones mensuales durante el ciclo de cultivo, en comparación con el registro histórico y el de dos campañas anteriores se presenta en la Tabla 3:
Tabla 3: Precipitaciones mensuales Junio-Noviembre 2004, en comparación con las dos campañas anteriores y las medias históricas. EEA INTA Pergamino.

Las precipitaciones durante el ciclo del cultivo de trigo coincidieron con las del período Junio-Noviembre, y fueron 132,7 mm inferiores al registro histórico. Los excelentes rendimientos alcanzados durante los años 2003 y 2004, ejemplifican la relativamente baja influencia de las precipitaciones sobre los rendimientos del cultivo, frente a otros factores como la luminosidad y la temperatura. La relación entre radiación y temperatura media constituye el cociente fototérmico (Andrade et al.; 1996). Este cociente fue elevado durante el año 2004, gracias a la ocurrencia de gran cantidad de días soleados (comparar con año 2002, ciclo húmedo de bajos rendimientos, Tabla 4) y temperaturas moderadas (comparar con año 2003, ciclo seco de rendimientos elevados). Esto permitió la obtención de excelentes rendimientos en el área triguera del norte de la provincia de Buenos Aires.
Tabla 4: Temperatura máxima y media, radiación solar incidente y coeficiente fototermal para el período crítico alrededor de antesis para el año 2004, en comparación con 2002 (bajos rendimientos), y 2003 (altos rendimientos). Se tomó un período de 40 días para cubrir las variaciones de ciclo entre cultivares.

Los rendimientos de grano de los tratamientos evaluados se presentan en la Tabla 5:
Tabla 5: Rendimiento de grano de los tratamientos evaluados, promedio de dos repeticiones.

Todas las variedades respondieron de manera similar a la fertilización foliar (interacción variedades x fertilización no significativa, P=0, 32, CV=13%). El agregado de fertilizante foliar provocó en todos los cultivares un incremento del área foliar y un marcado reverdecimiento de los tejidos, a la par que mantuvo el área verde por más tiempo y alargó el llenado de los granos, lo cual se tradujo en una mayor humedad a cosecha. Los rendimientos fueron incrementados de manera significativa (P=0,0005, Figura 1) sin diferencia entre momentos de aplicación de los fertilizantes foliares. Las diferencias de rendimiento guardaron relación directa con el número de granos (Figura 3.a), y no así con el peso de los mismos (Figura 3.b). También se determinaron diferencias significativas entre variedades (P=0,082), aunque un grupo de 6 variedades integrado por B11, B10, BMat, PMol, BGua y A304 no difirieron entre sí (Figura 2).

Figura 1: Rendimiento como resultado de la fertilización foliar a inicios de encañazón (Zadoks 31, FFEnc) y en hoja bandera expandida (Zadoks 39, FFHb). Resultados promedio de ocho variedades y dos repeticiones.

Figura 2: Rendimiento de diferentes variedades de trigo. Resultados promedio de tres tratamientos de fertilización foliar y dos repeticiones.
 Figura 3.a Figura 3.b
Figura 3: Relación entre el rendimiento y el número (3.a) y peso de los granos (3.b) de diferentes variedades de trigo bajo tres tratamientos de fertilización foliar.
Los incrementos de rendimiento debidos a la fertilización foliar pueden ser atribuídos al agregado de macronutrientes, micronutrientes o a la estimulación del crecimiento producida por las fitohormonas y demás compuestos orgánicos adicionados. La bibliografía menciona aumentos de rendimientos por las tres vías mencionadas. Así, Loewy (2004), trabajando en el SO de Bs As, observó incrementos de rendimiento de entre 120 y 340 kg ha-1 y de proteína de entre 0,4 y 0,8 % por el agregado de 20 kg ha-1 de N foliar en antesis. Miguez (2004) por su parte, informó incrementos en el tenor de proteína de los granos por la aspersión vía foliar de fertilizantes con N en floración.
Por otra parte, el trigo es una especie relativamente poco exigente en elementos menores (Marschner, 1995), aunque se han reportado incrementos de rendimiento por la aplicación de cloruros (Cl-), presentes en el fertilizante foliar II. Fixen (1993) en EEUU, y en nuestro país diversos grupos de investigación (Melgar et al., 2000; Díaz Zorita y Duarte, 2002; Ferraris y Couretot, 2004; Ventimiglia et al; 2003) observaron incrementos de rendimiento y un mejor comportamiento sanitario en diferentes cultivares de trigo por la aplicación de cloruros en suelo a la siembra.
Finalmente, Ventimiglia et al., (2000) mencionan diferencias de rendimiento por fertilización foliar en trigo cuya magnitud no sería explicable por la dosis de macroelemtos aportados, y que estos autores atribuyen a un efecto promotor del crecimiento producido por los compuestos orgánicos presentes en el fertilizante. Del mismo modo, la dosis de macroelementos aportados en el presente ensayo (p.e. 0,82 kg N ha-1) es claramente insuficiente para producir aumentos en la productividad de entre 621 y 815 kg ha-1. Por este motivo, se podría hipotetizar que gran parte de estos incrementos del rendimiento serían atribuíbles a la micronutrición o a un efecto de estimulación del crecimiento. Futuros trabajos de nutrición por vía foliar deberán estudiar el efecto de estos factores por separado. También es muy importante el desarrollo de indicadores de diagnóstico que permitan identificar posibles carencias nutricionales, y así utilizar la práctica de la fertilización foliar complementaria en situaciones con alta probabilidad de respuesta.
Conclusiones:
En el ensayo se obtuvieron muy buenos niveles de rendimiento, a causa de una condición climática favorable determinada por bajas temperaturas medias y elevada radiación incidente. El agregado conjunto de dos fertilizantes foliares permitió incrementar los rendimientos en un grupo de ocho variedades de trigo, sin que la mencionada respuesta difiriera de manera significativa entre las variedades. A su vez, seis de estas variedades expresaron similar rendimiento, promedio de los tres tratamientos de fertilización foliar. El principal componente que explicó las diferencias en los rendimientos fue el número de granos. Dada la magnitud, los incrementos de rendimiento observados no se pueden explicar solamente por el aporte de N, P o S, siendo posible un efecto favorable de los micronutrientes y/o de los componentes orgánicos agregados.
 Fotografía 1: Efecto de la fertilización foliar complementaria en el estado 1 nudo elongado (Zadoks 31) en comparación con el testigo sin fertilización. Variedad Back Guapo.
 Fotografía 2: Imágen superior: Vista de Buck Guapo sin fertilización foliar. Imágen inferior: Vista de Buck Guapo con fertilización foliar complementaria en el estado de hoja bandera expandida (Zadoks 39).
Bibliografía:
-Abbate, P.; F. Andrade and J. Culot. 1995. The effects of radiation and nitrogen on number of grains in wheat. J. Agric. Sci. 124:351-360. -Andrade, F., A. Cirilo, S. Uhart y M. Otegui. 1996. Ecofisiología del cultivo de Maíz. Editorial La Barrosa, Balcarce, Buenos Aires. 292 p. -Díaz Zorita, M y G. Duarte. 2002. Avances en trigo con cloruro de potasio. Fertilizar, 26 (VII) -Echeverría, H.; P. Calviño y M. Redolati. 2001. Diagnóstico de la fertilización nitrogenada y fosfatada bajo siembra directa en el sudeste bonaerense. En: Trigo 2001. 18va Jornada de Actualización Profesional en el Cultivo de Trigo. 5p. -Ferraris, G. y L. Couretot. 2004. Estudio de la interacción entre variedades y prácticas de manejo de enfermedades. pp 55-56. En: Resumen del simposio de actualización técnica para profesionales „Fertilidad 2004. Fertilidad de Suelos para una agricultura sustentable‰. INPOFOS, Rosario. -Fixen, P.E. 1993. Crop responses to chloride. Advances in Agronomy. 50: 107-150. -Loewy, T. 2004. Fertilización complementaria en trigo. Presentación Jornadas técnicas para productores sobre fertilización de cereales de invierno. 15 diap. -Marschner, H.E. 1995. Mineral nutrition of higher plants. Second edition. Academic Press, London/San Diego/New York/Boston/Sydney/Tokyo, 889 p. -Martínez, F. y G. Cordone. 2000. Avances en el manejo del Azufre. Novedades en respuesta y diagnóstico en Trigo, Soja y Maíz. pp 28-30. En: Jornada de actualización técnica para profesionales "Fertilidad 2000". INPOFOS, Rosario. -Melgar, R., M.E. Camozzi y J. Lavandera. 2000. Trigo, los que vienen llegando. Fertilizar, 18 (V) -Miguez, F. 2004. Estrategias de Fertilización en Trigo. Agromercado, Cuadernillo Trigo: 86 (24) -Siddique, K.; R. Belford; M. Perry and D. Tennant. 1989, Growth, development and light interception of old and modern wheat cultivars in a Mediterranean enviroment. Aust. J. Agric. Res. 40:473-487. -Slafer G. y F. Andrade. 1993. Physiological attributes related to the gereration of grains yield in bread wheat cultivars released at different eras. Field Crops Res. 31:351-367. -Slafer, G.; D. Miralles; R. Savin; E. Whitechurch y F González. 2003. Ciclo ontogénico, dinámica del desarrollo y generación del rendimiento y la calidad en trigo. Pp 99-132. En: E. Satorre; R. Benech Arnold; G. Slafer; E. de la Fuente; D. Miralles; M. Otegui y R. Savín. Producción de Granos. Bases funcionales para su manejo. Editorial Facultad de Agronomía, UBA. 783p. -Ventimiglia, L., H. Carta, y S. Rillo. 2000. Soja: Mejorando el rendimiento con la estimulación. pp 114-121. En: Experimentación en campos de productores. Cosecha gruesa, campaña 1999/00. UEEA 9 de Julio, INTA. -Ventimiglia, L., S. Rillo, H. Carta y P. Richmond. 2003. Evaluación de la fertilización con Cloro y Potasio sobre el rendimiento de trigo en 9 de Julio. En: Experimentación en campos de productores. Resultados campaña 2002/2003. pp 53-58.
Autor: Gustavo Ferraris - Lucrecia Couretot. Desarrollo Rural INTA Pergamino
(5 enviados)
¿Quién vió esta noticia? ¡Nuevo!
DISCUSIONES SOBRE ESTE TEMA.

| 08/03/2008 |
 |
|
|
|
|
¿Cuál es la mejor etapa de crecimiento de trigo para aplicación foliar? | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
|
|