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Diseño de las parideras, época y número ordinal de partos: Efectos sobre la productividad de las cerdas y sus camadas en un sistema de producción porcina al aire libre |
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Autor: Alberto I. Echevarría; Juan C. Trolliet y Jorge A. Parsi. (Depto. de Producción Animal, Facultad de Agronomía y Veterinaria, Univ. Nac. de Río Cuarto, Argentina)
Fecha de Publicación: 11/12/2007
El objetivo de este estudio fue evaluar
los efectos de tres tipos de parideras o
casetas de campo, del número ordinal de
partos de las cerdas y de la época de
parto sobre la productividad de las
cerdas y sus camadas. La experiencia se
realizo en un criadero de 170 cerdas,
utilizando un programa de pariciones de
ocho cerdas por semana. Los tres tipos
de parideras de campo o Tratamientos
fueron: 1- Paridera Arco Sin Aislación
(Arc 1): 2,5 x 2,0 x 1,2 m. de altura. 2-
Paridera Arco Con Aislación (Arc 2): 3,0
x 1,5 x 1,2 m de alto, aislada con 2 cm.
de espuma de poliuretano. 3- Paridera
Mejorada Con Aislación (UNRC): De
forma trapezoidal, 2,9 x 1,6 x 1,6 m de
alto, con dos ventanas ajustables y
aislada con 3 cm. de poli estireno
expandido de alta densidad. Se ubicaron
en ocho piquetes de 50 x 50 m.
empastados y delimitados por alambres
eléctricos, cuatro por piquete, utilizando
cama de paja abundante. Se registraron
las siguientes variables: Nº de lechones
nacidos vivos (NLeNV). Nº de lechones
nacidos muertos (NLeNM). Nº de
lechones muertos nacimiento – destete
(NLeMN-D). Nº de lechones destetados
(NLeD). Porcentaje de mortalidad de
lechones nacimiento – destete (%MLeND).
Peso promedio de los lechones al
destete (Kg.), corregido a 28 días de
edad (PLeD). Nº ordinal de partos por
cerda asignada a cada tipo de paridera
(P). Nº de días desde destete a primer
servicio registrado (DWSE). Las
condiciones de manejo y alimentación
fueron similares para todos los
Tratamientos. Cada cerda y su camada
constituyeron una repetición o unidad
experimental, las que se acumularon en
el tiempo, haciendo pasar cerdas de un
mismo origen genético (F1: L x Y)
asignadas al azar a cada tipo de
paridera. Los datos se analizaron como
un diseño factorial 3 x 3 x 2 (Tres Tipos
de Parideras, tres Grupos de Partos y
dos Épocas de Parto). Los grupos para el
numero de partos (P) fueron: Grupo 1:
Cerdas de 1º y 2º parto. Grupo 2:
cerdas de 3º a 6º parto y Grupo 3:
Cerdas 7º o mas partos. Las épocas de
parto fueron: Otoño – Invierno (O – I):
Partos entre el 21 de Marzo y el 20 de
Septiembre. Primavera – Verano (P – V):
Partos entre el 21 de Septiembre y el 20
de marzo. No hubo interacciones (p >
0,05) entre Tipos de Parideras, Grupos
de Parto y Época de Parto en ninguna de
sus posibles combinaciones para todas
las variables productivas. El peso de los
lechones al destete (PLeD) fue mayor (p
<0,05) para la paridera tipo UNRC. Esto
es importante, en ausencia de
crecimiento compensatorio, por el efecto
que puede tener dicho peso sobre el
desempeño de los cerdos en las etapas
subsiguientes. Las cerdas del Grupo 1
tuvieron un mayor DWSE (p < 0,05) que
los otros Grupos de Parto (7,1 días ± 1,6
vs. 4,4 ± 0,19 y 4,3 días ± 0,29). En O
– I fue mayor (p < 0,05) el peso al destete PLeD (7,3 Kg. ± 0,12 vs. 6,6 Kg.
± 0,17) y menor el DWSE (4,5 días ±
0,15 vs. 5,2 días ± 0,6) que en P – V.
Para las demás variables no hubo
diferencias entre Grupos de Parto, ni
entre Épocas de Parto. NLeD, NLeMN-D y
%MLeN-D fueron iguales para los tres
tipos de parideras de campo, lo que
implicaría que la aislación térmica no
provee ventajas para estas variables. El
mayor PLeD en la paridera UNRC, no se
debería solamente a la aislación térmica
ya que también los Arc 2 tenían
aislación. En base al NLeD,
aproximadamente 9,5, con mortalidades
de los lechones del 10 %, podría
afirmarse que los tipos de parideras
evaluados permiten expresar
productividades razonablemente buenas
para un sistema al aire libre.
INTRODUCCIÓN
La carne porcina ocupa el primer lugar mundial en cuanto a volúmenes totales de
producción con 102,5 millones de toneladas de carne en el año 2005. América del Sur
aportó el 4,26 % del total mundial (FAO, 2005). Dentro de América del Sur, Brasil fue en
el 2005, el principal productor con el 71,1 % del total de la carne porcina producida en la
región, ocupando Chile el segundo lugar con el 9,1 % y Argentina el tercer lugar con el
3,4 % (FAO, 2005).
Las principales provincias productoras en Argentina son Buenos Aires, Córdoba y Santa
Fe con más del 85% del total del país. En el año 2002 la Provincia de Córdoba tenía una
existencia aproximada de 465.000 porcinos (INDEC, 2002). El Departamento Río Cuarto
contaba en 1999 con 108.879 porcinos, o sea el 17,3 % del total provincial
correspondiente a ese año (629.385 cerdos), ocupando el tercer lugar dentro de la
provincia (ReAg’99).
La producción de cerdos al aire libre representa una interesante alternativa dentro de los
distintos sistemas de producción porcina por la menor inversión de capital necesaria para
instalaciones, con costos fijos de amortización del capital invertido mucho menores en
comparación a los sistemas bajo confinamiento total (Erceg, 1997) y con posibilidades de
performances físicas o productividades iguales o ligeramente inferiores a las obtenidas en
dichos sistemas (English, 1997a). Son además sistemas de bajo impacto ambiental,
permitiendo la restitución de fertilidad y mejora de la estructura del suelo. Se adaptan
especialmente a las empresas agropecuarias pequeñas y medianas que representan la
mayor proporción de los productores agropecuarios de la región central de la República
Argentina, permitiendo una diversificación de actividades, con ingresos adicionales,
mayores posibilidades de estabilidad económica en el tiempo, disminución del riesgo
empresario y la posibilidad de dar ocupación a mano de obra familiar, la que bajo otras
circunstancias debería emigrar de su entorno rural. Aunque no existen datos estadísticos
precisos sobre su importancia relativa, sin duda la producción a campo o al aire libre es
una alternativa muy difundida en la República Argentina.
La etapa de parto-lactación resulta de especial importancia para la productividad o
eficiencia de los establecimientos porcinos, mas aun para los sistemas al aire libre, ya
que en ella se produce la mayor proporción de pérdidas de lechones y posibles
alteraciones en las futuras capacidades de desempeño de los animales que ingresaran a
las etapas de crecimiento y terminación subsiguientes.
La pérdida de lechones antes del destete es un problema generalizado, con rangos entre
el 7 al 30 % de los nacidos vivos de acuerdo a numerosos estudios realizados (English,
1997b). En general más del 70 % de las pérdidas son causadas por inanición y
aplastamiento por la cerda (Edwards et al. 1986). En los sistemas de producción al aire
libre es factible lograr buenos niveles de sobre vivencia de los lechones, pero puede
existir una amplia variación entre diferentes establecimientos (Edwards et al. 1994).
En los sistemas al aire libre el diseño de las parideras tiene gran importancia en cuanto a
la expresión del comportamiento natural y del bienestar de la cerda y sus lechones como
medio de reducción de las perdidas y mejora del sistema (Algers, 1994). Las dimensiones
y forma geométrica (Ebner, 1993), transportabilidad, temperaturas internas, ventilación,
costo y durabilidad son algunas de las características mas importantes en el diseño y
construcción de una paridera de campo. A pesar de que las parideras de campo utilizadas en la actualidad permiten obtener performances razonables cuando son bien manejadas,
aun existe la posibilidad de estudiar sus especificaciones de diseño y construcción
(Algers, 1994; Ebner, 1993).
Se ha enfatizado también la necesidad de investigar el valor de la aislación térmica bajo
condiciones de alta temperatura (English, 1997a). Esto estaría relacionado con el
bienestar de las cerdas a través del consumo de alimento, los cambios o perdidas de
peso durante la lactación y posiblemente con el intervalo destete – concepción. Una
comparación de parideras aisladas y no aisladas en Escocia (Edwards et al., 1994)
mostró que la aislación disminuye el nivel de variación de la temperatura diurna. En
general la mortalidad de lechones fue de uno a dos por ciento más grande en las
parideras sin aislamiento, pero la diferencia no fue significativa. Se ha informado también
que la aislación térmica no tuvo un gran efecto sobre la performance de la cerda y de la
camada bajo condiciones de alta temperatura, en Tejas, EE.UU. (Johnson y McGlone,
2003).
Las parideras de forma rectangular tuvieron en un estudio menor mortalidad de lechones
que las cuadradas, estando esto relacionado con la frecuencia en que las cerdas se
echaban diagonalmente en la paridera (Ebner, 1994).
En una comparación entre dos diseños de parideras de campo se ha informado que las
parideras tipo arco (Arco tipo Inglés de 1,54 x 2,78 m) destetaron 1,5 lechones más,
debido a menor mortalidad pre destete, que un diseño usado corrientemente en EE.UU.
(McGlone y Hicks, 2000).
En nuestro país se han obtenido resultados sobre las temperaturas internas y las
amplitudes térmicas (Echevarría et al. 1997) al comparar una paridera de campo con
aislación diseñada en la U.N.R.C. (Echevarría et al. 1995, 1996) con otra sin aislación. La
paridera con aislamiento tuvo menores temperaturas internas en los períodos diurnos de
mayores temperaturas externas y una menor amplitud térmica, con una diferencia de 3,7
°C (p < 0,01), que la paridera de chapa sin aislamiento. Asimismo se han encontrado
diferencias significativas del 8 % en la mortalidad de los lechones nacidos vivos entre
una paridera diseñada en la UNRC y otra de diseño convencional semi transportable sin
aislación, aunque en este caso estuvieron presentes también diferencias en otros
aspectos de diseño de la paridera, además de la aislación térmica (Echevarría, et al.,
1996).
En un trabajo más reciente (Echevarría, et al., 2005) se compararon tres tipos de
parideras y dos épocas de parto (EP) de las cerdas en un establecimiento porcino al aire
libre. Los tipos de parideras fueron parideras de frente abierto de mampostería con piso
de concreto (FA), parideras de campo tipo arco (AR) y parideras de campo mejoradas
diseño U.N.R.C. La interacción Tipo de Parideras x EP no fue significativa (p = 0,89). El
porcentaje de mortalidad (%MLeN-D) y el número de lechones destetado, fue menor en
la paridera UNRC (p< 0,05) respecto a las FA. Para %MLeN-D los resultados fueron
20,39 ± 1,53 en las parideras FA, contra 15,76 ± 1,50 y 14,01 ± 1,73 % de las
parideras AR y UNRC, respectivamente. No hubo diferencias (p > 0,05) entre los dos
tipos de parideras de campo. El peso de los lechones al destete fue mayor (p < 0,05)
para la paridera UNRC, no existiendo diferencias entre las parideras AR y FA. Para las
Épocas de Parto (EP) el %MLeN-D fue mayor (p = 0,024) en Otoño -Invierno (20,68 % ±
1,57), comparado con Primavera -Verano (15,22 % ± 1,19). Las parideras UNRC
utilizadas en esta experiencia tenían una relación ancho/largo de 1,38: 1, (2,50 x 1,80
m).
Otro aspecto de manejo es el número ordinal de partos de las cerdas que depende de la
decisión de reemplazar las cerdas adultas. Existe una proporción de lechones que nacen
muertos (nacidos muertos o “stillbirths”), con rangos del 4 al 8 %, siendo la anoxia fetal
durante el parto la causa principal (English, 1997b).
El objetivo de este estudio fue evaluar tres tipos de casetas o parideras de campo, el
efecto del número ordinal de partos de las cerdas y de la época de parto, sobre la
productividad de las cerdas y sus camadas en un establecimiento de producción porcina
al aire libre.
MATERIALES Y METODOS
La experiencia se realizo en un criadero de 170 cerdas, ubicado en las proximidades de
Carnerillo (Sobre los límites del Departamento Río Cuarto, Córdoba, Argentina)
ubicándose la granja aproximadamente a los 32º 54 latitud Sur y 64º: 01 longitud Oeste
y a 317 metros sobre el nivel del mar. Se utilizó un programa de pariciones de ocho
cerdas semanales, comparando tres tipos de casetas o parideras de campo:
1- PARIDERA ARCO SIN AISLACION (ARCO 1): Dimensiones: 2,50 m en la
base del arco x 2,00 m de profundidad (5,0 m2 de superficie) x 1,20 m de alto
máximo. Relación Ancho/Largo 1,25: 1. Dos ventanas que cubren toda la parte
superior del arco, con la abertura de entrada en el lado derecho vista de frente y
orientada hacia el norte (Frente). Material del frente, fondo y ventanas de madera
terciada impregnada (Fenólico) de 10 mm. de espesor. Figura 1.
2- PARIDERA ARCO CON AISLACION (ARCO 2): Dimensiones: Tres metros en
la base del arco x 1,50 m de profundidad (4,5 2 de superficie) x 1,20 m de alto
máximo. Relación Ancho/Largo 2: 1. Con una ventana pequeña que cubre parte
del área superior posterior del arco, en diagonal con la abertura de entrada
ubicada en el lado derecho vista de frente. La abertura de entrada se orientó en
verano hacia el norte. Material del frente, fondo y ventanas de madera dura.
Figura 2.
3- PARIDERA MEJORADA CON AISLACION (UNRC): Diseñada en la UNRC, de
forma trapezoidal. Dimensiones: 2,90 m x 1,80 m (5,22 2 de superficie) x 1,60
m de alto en la parte más elevada. Relación Ancho/Largo 1,81: 1. Con dos
ventanas regulables de 1 x 1,80 m, una en cada costado. Con aislación térmica en
el techo y en el interior de las ventanas de poli estireno expandido de alta
densidad, de 3 cm. de espesor. Se orientaron con la entrada o abertura (0, 80 m
de ancho x 0,90 m de alto) hacia el Este. Todos los costados de terciado fenólico
de 12 mm. de espesor. En la esquina o vértice derecho anterior interno, vista de
frente, cuenta con un cajón o “escamoteador” para los lechones de sección
triangular, visto de arriba, de 1,20 m en la diagonal y lados de 0,92 y 0,84 m, con
0,60 m de alto, techo desmontable de terciado fenólico de 12 mm. y en la parte
inferior del cajón una abertura para entrada de los lechones de 0,30 x 0,30 m. En
la abertura de entrada de la paridera o caseta se colocaba una madera de 30 cm.
de alto por 10 a 15 días pos parto para contener los lechones dentro de la
paridera (Figura 3 y 4).
Las parideras se ubicaron en ocho piquetes de 50 x 50 m. con muy buena cubierta
vegetal de gramíneas y delimitados por alambres eléctricos, cuatro por piquete, contando
con cuatro parideras UNRC y 28 ARCOS. Se utilizó cama de paja abundante y entre
grupos de parto las parideras se trasladaban a un lugar cercano en el piquete.




Se registraron las siguientes variables:
1- Nº de lechones nacidos vivos (NLeNV).
2- Nº de lechones nacidos muertos (NLeNM).
3- Nº de lechones muertos nacimiento – destete (NLeMN-D).
4- Nº de lechones destetados (NLeD).
5- Porcentaje de mortalidad de lechones nacimiento – destete (%MLeN-D).
6- Peso promedio de los lechones al destete (Kg.), corregido a 28 días de edad
(PLeD).
7- Nº ordinal de partos por cerda asignada a cada tipo de paridera (P).
8- Nº de días desde destete a primer servicio registrado (DWSE).
Las condiciones de manejo, alimentación y otros aspectos generales fueron similares
para los tres tipos de parideras, siendo las usadas corrientemente en el criadero. Las
cerdas fueron F1 (Landrace x Large White), apareadas con machos terminales sintéticos.
Los machos terminales y las cerdas F1 tenían el mismo origen comercial.
El alimento balanceado se elaboraba en el criadero, utilizando básicamente maíz, harina
de soja, ceniza de huesos, núcleo vitamínico mineral y sal. Se utilizaba una ración para
gestación y otra para lactación, formuladas de acuerdo a los requerimientos de N. R. C.
1998. El alimento de lactación se suministraba en el suelo para las parideras de campo y
en piletas o bateas para las parideras de frente abierto, en todos los casos dos veces por
día, tratando de lograr un alto consumo de alimento a partir de la primera semana de lactación (Aproximadamente 4,5 a 6,0 Kg. de alimento/día). El agua estaba disponible a
discreción, en Bebederos tipo cazoleta. Los lechones no recibían alimento de iniciación.
Se utilizo como cama rollos de moha, desparramados en forma abundante, para los tres
tipos de parideras. Los lechones no se descolmillaban, ni se cortaba la cola. No se
aplicaban prácticas de atención de los partos. Los lechones no recibían hierro – dextrano
entre los dos o tres primeros días de vida. La castración de los machos se realizaba entre
los 10 a 12 días de vida. Las cerdas en los tres tipos de parideras tenían medios para
incrementar el enfriamiento evaporativo, como refrescaderos o charcos.
Análisis estadísticos: Cada cerda y su camada constituyeron una repetición o unidad
experimental (Morris, 1999). Las repeticiones se acumularon en el tiempo, haciendo
pasar cerdas asignadas al azar a cada tipo de paridera, acumulando el mayor número
posible de camadas debido a la gran variabilidad de los caracteres analizados. Se trató
de controlar el número ordinal de partos de las cerdas que ingresaron a cada
tratamiento, con la intención de mantener un experimento balanceado. Se aplicó el
análisis de la varianza, modelo lineal general (SAS, 1998), realizando previamente las
pruebas de “normalidad” de las variables bajo análisis. Los datos se analizaron como un
factorial 3 x 3 x 2 (Tres Tipos de Parideras, tres Grupos de Partos y dos Épocas de
Parto). Los tipos de parideras evaluadas han sido descriptos anteriormente.
Los Grupos para el número ordinal de partos (P) fueron: Grupo 1: Cerdas de 1º y 2º
parto. Grupo 2: cerdas de 3º a 6º parto y Grupo 3: Cerdas 7º o mas partos.
Las Épocas de Parto fueron: Otoño – Invierno (O – I): Partos entre el 21 de Marzo y el
20 de Septiembre. Primavera – Verano (P – V): Partos entre el 21 de Septiembre y el 20
de marzo.
Para analizar las diferencias entre las medias de los distintos tratamientos, cuando por el
análisis de varianza se determinó que alguno de los efectos fue significativo, se utilizo la
comparación o contraste múltiple de Fisher (“Fisher PLSD”) o Diferencia Mínima
Significativa, para muestras con diferente tamaño o número de repeticiones (SAS, 1998).
RESULTADOS
No hubo interacciones (p > 0,05) entre Tipos de Parideras, Grupos de Parto y Época de
Parto en ninguna de sus posibles combinaciones para todas las variables productivas.
En el Cuadro 1 se presentan los resultados para el efecto del Tipo de Parideras, en el
Cuadro 2 el efecto de los Grupos de Parto, mientras que el Cuadro 3 muestra los
resultados para las Épocas de Parto.



DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El peso de los lechones al destete fue mayor en las parideras tipo UNRC, lo que
concuerda con un estudio anterior (Echevarría et al. 2005). El mayor peso de los
lechones al destete para la paridera UNRC, confirmado nuevamente en este experimento,
puede ser importante si los lechones con mayor peso al destete tienen mayor aumento diario de peso posterior, necesitando menos tiempo para llegar al peso de mercado.
Esto
presupone la ausencia de crecimiento compensatorio y si bien este es un aspecto
bastante discutido, la evidencia experimental parecería confirmar su inexistencia o su
poca magnitud para los cerdos (Cabrera et al. 2002; Cranweld et al. 1995; Dunshea et
al. 2003; Kavanagh et al. 1997; Klindt 2003; Mahan 1993; Mahan et al. 1998; Mahan y
Lepine 1991; Varley 2003; Wolter y Ellis 2001).
El mayor peso al destete para la paridera UNRC no puede ser atribuido solamente a la
aislación térmica, ya que las parideras tipo Arco 2 también contaban con aislación y sin
embargo los lechones fueron más livianos al destete: Existían otras diferencias de diseño
entre la paridera UNRC y los Arco 2, principalmente en cuanto a las ventanas mucho mas
amplias y que cuando están abiertas proporcionan una amplia zona sombreada en la
paridera UNRC. Los Arcos con Aislación (Arco 2) tenían solo una pequeña ventana
posterior lo que podría representar una pobre ventilación en verano. Sin embargo la
interacción Tipo de parideras x Época de Partos no fue significativa para el peso de los
lechones al destete ni para ninguna de las demás variables productivas evaluadas.
Además las cerdas destetadas en la paridera UNRC y en el Arco Sin Aislación (Arco 1)
tuvieron un menor intervalo destete – celo que las destetadas en el Arco con Aislación
(Arco 2), siendo importante señalar que este último tipo de paridera tenía solo una
pequeña ventana en la parte posterior, en contraste con las amplias ventanas de
ventilación de los otros dos tipos de parideras de campo.
La mortalidad pre - destete es de gran importancia para la productividad y rentabilidad
en todos los sistemas de producción. Del total de los lechones nacidos, entre el 4 al 8 %
nacen muertos y en algunos casos hasta el 25 % de los nacidos vivos pueden morir antes
del destete (Arey et al. 1992). Como se observa en el Cuadro 1, no hemos encontrado
diferencias en el número de lechones nacidos muertos (NLeNM) entre los diferentes tipos
de parideras. En un análisis de las causas de mortalidad de lechones en un sistema al
aire libre se ha reportado (Edwards et al. 1994) una incidencia de lechones nacidos
muertos del 4,1 %, expresada sobre el total de nacidos, algo inferior al valor del 4,67 %
aquí informado para las parideras tipo UNRC, 5,10 % y 6,58 % para las parideras Arco 2
y Arco 1, respectivamente. Sin embargo cabe aclarar que para nuestros datos no fue
posible contar con un diagnostico de certeza, por ejemplo una prueba de flotación de
trozos de pulmón, para confirmar si efectivamente los lechones habían nacido muertos o
si murieron durante las primeras horas de vida, después de respirar, ya que para los
partos ocurridos a ultimas horas de la tarde o durante la noche la observación se
realizaba al día siguiente.
El número de lechones destetados (NLeD), número de lechones muertos nacimiento –
destete (NLeMN-D) y el porcentaje de mortalidad nacimiento – destete de los lechones
(%MLeN-D) fueron similares (p > 0,05) para los tres tipos de parideras evaluadas. Esto
indicaría que para estas variables productivas, la aislación térmica de las parideras de
campo no tendría mayor efecto, lo que concuerda en líneas generales con lo informado
por Edwards et al. 1995 y Johnson y McGlone 2003. Estos últimos autores encontraron
que la aislación térmica no tuvo gran efecto sobre la performance de la cerda y de la
camada. Además la ausencia de diferencias en el porcentaje de mortalidad de lechones
pre destete (%MLeN-D) para los tres tipos de parideras de campo evaluadas, concuerda
con un trabajo anterior (Echevarría et al. 2005) donde comparamos parideras arco sin
aislación, similares a los Arco 1 de este ensayo, con la paridera mejorada tipo UNRC.
En un trabajo realizado (Johnson et al. 2001) para comparar las productividades de las cerdas lactantes y sus lechones al aire libre con el confinamiento, se informó sobre una
mortalidad pre destete del 11,8 % de los lechones nacidos vivos para parideras arco tipo
Ingles de 2,79 m de ancho por 1,65 m de largo (4,60 m2 de superficie) y del 11 % para
una maternidad con parideras tipo jaula bajo confinamiento total. Estas mortalidades del
11,8 % al aire libre y del 11 % en confinamiento son superiores a las aquí reportadas al
aire libre del 10,2; 10,3 y 10,1 % para las parideras Arco 1, Arco 2 y UNRC,
respectivamente.
El número ordinal de partos de las cerdas (Grupos de Parto) tuvo efecto solo sobre el
Número de días desde el destete al primer servicio registrado (DWSE) o intervalo destete
– estro. Las cerdas de primero y segundo parto (Grupo 1) tuvieron un mayor intervalo
destete celo (p < 0,05) que las de tercero a sexto parto (Grupo 2) y que las de séptimo o
más partos (Grupo 3). Esto concuerda con lo informado por otros autores (Hughes, 1998
y Knox, 2005). En general el efecto del número de partos es complejo, estando
posiblemente relacionado con la condición corporal y con el estatus metabólico de las
cerdas (Knox, 2005).
La ausencia de interacciones Tipo de Parideras x Grupos de Parto (p > 0,05) indica que
las diferentes parideras evaluadas, que poseen diferentes dimensiones y superficies, se
comportan de igual manera con las cerdas de mayor y de menor número ordinal de
partos. Puede asociarse el Nº de partos con el tamaño de las cerdas, siendo en general,
las de mayor tamaño las que han tenido más partos o mayor experiencia reproductiva,
como también se podría denominar al número ordinal de partos de las cerdas.
El peso de los lechones al destete (PLeD) fue mayor en Otoño – Invierno que en
Primavera - Verano (p < 0,05). Esto concuerda con lo informado por otros autores
(Wülbers - Minderman et al. 2002 y McGlone et al. 1988). En los sistemas al aire libre y
bajo nuestras condiciones climáticas, las épocas calidas son las que presentan los
mayores desafíos para que las cerdas y sus camadas logren sus máximas perfomances.
La Época de Partos también tuvo efectos sobre el intervalo destete – estro: El intervalo
destete estro (DWSE) fue mayor (p < 0.05) en Primavera – Verano que en Otoño –
Invierno (5,2 días versus 4,5 días) y esto concuerda con lo informado por otros autores
(Hensworth et al. 1982 y Amstrong et al. 1986). Por el contrario, Hughes, 1998,
encontró que el intervalo destete estro no tenía relación con la época o estación del año,
a diferencia de los autores mencionados anteriormente y de los resultados de este
estudio.
No se encontraron interacciones entre los Tipos de Parideras y las Épocas de Parto, por lo
que puede afirmarse que los tres tipos de parideras evaluadas se comportan de la
misma forma durante todo el año.
En conclusión el peso de los lechones al destete fue mayor en las parideras tipo UNRC, lo
que puede ser importante en ausencia de crecimiento compensatorio, para lograr un
mayor aumento diario de peso posterior. Además el intervalo destete – estro de las
cerdas fue mayor para la paridera Arco Con Aislación (Arco 2). Para las demás variables
productivas registradas no hubo diferencias entre los tres tipos de parideras evaluadas,
pudiendo afirmarse, en base al promedio de lechones destetados y al porcentaje de
mortalidad de lechones, aproximadamente 9,5 y 10 % respectivamente, que todas ellas
posibilitan una productividad aceptable para un sistema al aire libre.
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Autor: Alberto I. Echevarría; Juan C. Trolliet y Jorge A. Parsi. (Depto. de Producción Animal, Facultad de Agronomía y Veterinaria, Univ. Nac. de Río Cuarto, Argentina)
Fecha de Publicación: 11/12/2007
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