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Autor: Ing. Agr. M. Sc. Eugenio Rafael Fernández. Ing. Agr. David Torre. Manejo de Suelo y Agua
El país tiene una cantidad importante y creciente de suelos afectados por diferentes grados de
erosión hídrica. A todos nos afecta en alguna medida el problema de la acción del agua sobre
los suelos agrícolas.
A los habitantes urbanos
les llama la atención
las crecientes en los
ríos de la zona, a otros les afecta
la inundación de sus viviendas en
las zonas bajas de los márgenes
de los ríos, a otros la destrucción
de algún puente, a muchos el
deterioro de los caminos rurales, a
otros el anegamiento de cultivos
por correntadas de agua en los
lotes agrícolas y la destrucción de
sus campos por el lavado de los
suelos y por la formación y avance
de cárcavas.
Un análisis global del problema
desde la óptica de la conservación
de los recursos naturales demuestra
que se está destruyendo un
recurso vital, no renovable, como
consecuencia de tecnologías no
sustentables para esas condiciones
de topografía, textura y régimen
de lluvia.
No debemos olvidar un viejo axioma
que dice que no hemos heredado
la tierra de nuestros mayores,
la hemos tomado prestada de
las generaciones venideras.
En muchas áreas de nuestra provincia
están ocurriendo pérdidas
importantes de suelo por acción
del agua, sin que se estén tomando
las acciones mínimas para atenuar
los efectos de la erosión.
Si observamos imágenes aéreas
de muchas regiones del sur de la
provincia tomadas hace treinta
años y las comparamos con las
imágenes actuales, podremos ver
que el problema de la erosión ha
avanzado de manera dramática en
los últimos años como consecuencia
de la intensificación en el
uso de la tierra. La pérdida de la
capa fértil superficial es notoria y
la presencia y avance de las cárcavas
es más que evidente.
También podremos observar en
esas imágenes que hay muchos
campos cultivados con curvas de
nivel o con pendientes controladas,
drenajes ordenados, lagunas
de infiltración, etc. Esto se puede
observar en campos aislados y en
cuencas completas.
Esta brecha entre el rápido avance
de la erosión y el lento crecimiento
de las áreas sistematizadas significa
una verdadera frustración
para quienes estamos vinculados
con la conservación de los recursos
naturales, y al mismo tiempo
debería ser un desafío para los
funcionarios del sector público
vinculados con el manejo de suelos
y aguas.
Ante este cuadro de situación de
pérdidas de suelos, pérdida de
fertilidad, pérdida de valor de la
tierra, pérdida de potencial agrícola,
caminos cortados, puentes
rotos, inundación de áreas bajas e
inacción pública y privada, cabe
preguntarnos qué se está haciendo
en la materia, qué está bien y
qué está mal y en dónde se debe
avanzar.
Lo que se hizo bien
Consideramos que debe computarse
en el haber en materia de
avances en manejo y conservación
de suelos afectados por erosión
hídrica lo siguiente:
Tecnología.
Existe tecnología probada
y desarrollada a mediados
del siglo pasado por el Servicio de
Conservación de Suelos de los
EE.UU. Esa tecnología ha sido
adaptada para nuestras condiciones
y prácticas culturales actuales
y está reconocida y probada por
las universidades, por el INTA y
por los organismos provinciales
encargados de los asuntos agrícolas,
hídricos y viales.
Experiencias exitosas. Hay experiencias
exitosas tanto a nivel de
predio como a nivel de cuenca en
diferentes áreas de la provincia de
Córdoba. Existen consorcios de
conservación de suelos operando
desde hace más de veinte años
con resultados excelentes.
Marco legal.
Existe un marco
legal que permite encuadrar las
acciones para encarar obras de
conservación de suelos a nivel de
región, cuenca y predio. Existe la
figura de los consorcios de conservación de suelos.
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| A los habitantes urbanos les llama la atención las crecientes en los ríos de la zona, la
destrucción de algún puente o los caminos rurales y avance de las cárcavas. |
Costos.
Desde una perspectiva
ambientalista y de sostenibilidad,
el suelo es un recurso no renovable;
por lo tanto, un suelo erosionado
es una pérdida irrecuperable.
Todo lo que se haga por prevenir
los daños por erosión es una
inversión fundamental y el costo
debería ser irrelevante. Desde una
perspectiva netamente económica
y de corto plazo, los valores normalmente
involucrados en las
obras de conservación de suelos
se cubren con los incrementos de
la producción. Estos incrementos
en la producción se logran como
consecuencia del aumento en el
agua almacenada en el perfil del
suelo, y la eliminación del daño
producido por escorrentía en los
cultivos. Adicionalmente se logran
bajar los costos de infraestructura
y transporte, ya que en cuencas
sistematizadas los costos de mantenimiento
se reducen significativamente.
Lo que falta por hacer
En cuanto a los temas en los que
es necesario poner énfasis como
condicionantes del avance en
materia del establecimiento de
una cultura de conservación de
suelos, se pueden citar los
siguientes:
Consenso.
No existe suficiente
consenso entre los productores
agropecuarios afectados por erosión
hídrica; tampoco existe unanimidad
por parte de algunos técnicos
no especialistas en suelos
respecto de las bondades de las
prácticas aprobadas en conservación
de suelos y aguas.
Comúnmente hay errores de diagnóstico,
lo cual hace que se seleccionen
prácticas de conservación
que no funcionen con la efectividad
esperada. Lo anterior hace
que se sobreestimen las bondades
de determinadas prácticas
agrícolas respecto de los efectos
sobre la erosión de los suelos.
Individualismo.
Normalmente los
campos más afectados por los
procesos erosivos son los que
están ubicados aguas abajo en la
cuenca, y los campos con menos
problemas son los que se encuentran
aguas arriba. La lógica en el
ordenamiento del escurrimiento
del agua de lluvia indica que las
obras de terraceo y adecuación de
vías de escurrimiento deben
comenzar en los campos ubicados
aguas arriba. Los productores de
las partes altas de la cuenca usualmente
no se consideran parte del
problema, y los de aguas abajo se
consideran víctimas de la situación.
Éste es un error de diagnóstico
frecuente por parte de los
agricultores. La solución se logra
cuando se llega al convencimiento
de que todos los actores de la
cuenca son parte del problema y
que la solución debe ser global.
Esperar que comiencen las obras
los productores de aguas arriba
sólo dilatará eternamente el inicio
de la solución del problema. La
toma de decisión por parte de los
productores para tomar acciones
en materia de conservación de
suelos está frenada por falta de
capacidad para actuar conjuntamente
con los otros integrantes
de la cuenca hídrica en el sentido
de que todos son parte del problema
y la solución está en la acción
conjunta y en asumir que parte de
los costos involucrados deberán
ser asumidos por los propios
actores del proceso productivo.
Premio-castigo.
No existe en los
hechos un esquema real de premios
para quienes hacen obras de
conservación de suelos, ni tampoco
existen castigos para quienes
indiscriminadamente cambian cursos
naturales de agua ni para
quienes con total ligereza desvían
las aguas de lluvia a los caminos.
La ley de Conservación de Suelos
define cuáles son los organismos
que deben cumplir la función de
policía. El Estado, como policía, en
estos temas, está totalmente
ausente.
Financiamiento.
La realidad indica
que no existió verdadero apoyo
estatal para apoyar financieramente
la prevención, control y recuperación
de suelos afectados por
erosión hídrica. En épocas pasadas
existió algún apoyo oficial,
pero éstos han sido hechos aislados.
Actualmente, y por lo que se
puede vislumbrar, en el futuro cercano no deberíamos esperar cambios
importantes en este sentido.
Visión de corto plazo.
Los vaivenes
de la economía en nuestro
país en los últimos años han erosionado
el pensamiento de mediano
y largo plazo, que en otras
épocas caracterizaba a los productores
agrícolas. Hoy muchos productores
son renuentes a hacer
inversiones o a sacrificar utilidades
en pos de un futuro incierto.
Agricultura minera. La desvinculación
de muchos productores del
proceso productivo, promovida
por el nuevo perfil productivo,
conspira a favor del agravamiento
del problema de erosión hídrica,
ya que un arrendatario que toma
un campo por una cosecha tiene
poco o nulo interés en tomar
acciones conservacionistas. Esto,
sumado al individualismo, visión
de corto plazo y falta de financiamiento,
puede acelerar el proceso
erosivo.
Afortunadamente se está imponiendo
en algunas zonas una interesante
modalidad de arrendamiento,
en la cual el costo de las
obras de sistematización para el
control de la erosión hídrica es
parte del contrato de arrendamiento.
El contratista realiza las
obras al inicio del período, cubre
el costo de las obras, obtiene los
beneficios durante la vida del contrato
y al final del período de
arrendamiento, el campo le queda
mejorado al propietario. Esta innovadora
figura está siendo implementada
e impulsada por Marca
Liquida, pioneros en la modalidad,
en algunos de los campos que
administra por medio de su Fondo
de Inversión Agropecuario. Esta
nueva figura parte de la base de
considerar la relación contratista
/propietario no como un simple
contrato de locación, sino como
una asociación de beneficio
mutuo o joint venture. Creemos
que este tipo de modalidad es un
paso importante para lograr la
sostenibilidad de los sistemas de
producción agropecuaria, tan
intensivos como los que se están
imponiendo en nuestro país en los
últimos tiempos.
Algunas propuestas
Como vemos en este breve análisis,
la columna del debe es más
grande que la del haber. Creemos
que las acciones conducentes a
revertir la actual tendencia deberían
ser las siguientes:
Los organismos del Estado, las
facultades de Agronomía, el INTA,
las asociaciones de productores,
las cooperativas: deberían ser
más agresivas en materia de difusión
del problema de la erosión
hídrica. Difundir los resultados
obtenidos por los consorcios de
conservación de suelos.
El Estado debería asumir su función
docente esclareciendo la
magnitud del problema, difundiendo
las prácticas aceptadas y,
sobre todo, cumpliendo la función
de policía con el fin de ordenar la
anarquía existente en muchas
zonas respecto del escurrimiento
de las aguas superficiales.
Las facultades de Agronomía y las
asociaciones de profesionales
deberían hacer énfasis en la capacitación
de los técnicos en materia
de erosión hídrica con el fin de
homogeneizar los criterios aplicados
en las soluciones técnicas del
problema.
Las asociaciones de productores
deberían gestionar ante el Estado
algún tipo de beneficio para quienes
han hecho o están haciendo
obras de conservación de suelos.
Promover y difundir las bondades
del nuevo modelo de asociación
propietario-inquilino promovido
por el Fondo de Inversión
Agropecuario Marca Líquida,
como un modelo de asociación
con valor agregado.
Autor: Ing. Agr. M. Sc. Eugenio Rafael Fernández. Ing. Agr. David Torre. Manejo de Suelo y Agua
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DISCUSIONES SOBRE ESTE TEMA.

| 04/05/2007 |
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Tengan ustedes un buen día, es preocupante sin lugar a dudas el problema de la erosión, pero creo que deberíamos fijar la atención más en la educación de la gente... principalmente la que trabaja en el área rural, donde ocurren los mayores problemas. Digo educación porque muchas veces ignoramos cosas tan lógicas, ejemplo: cómo funciona el ciclo del agua; para poder atacar las causas y no solamente los efectos que ocurren sobre los suelos y que afectan directamente en la calidad de vida de la población local.
Además no debemos esperar siempre que la solución llegue del gobierno..... seguimos esperando y las carcavas son cada vez mas profundas, los costos de produción cada vez más altos, por la baja productividad de los suelos...... Si vamos a enumerar...., no terminamos más ..... Es acción lo que hace falta, pero acciones sencillas como dar a conocer lo lógico, que tal vez hayamos visto en alguna etapa de nuestras vidas pero no estemos recordando y que no dejan de ser vitales, si ," VITALES". | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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