Para los dos colegas que preguntan sobre los consumos de sal mineralizada, les aclaro lo siguiente: éstos dependen primero de la condición corporal de los animales, del estado reproductivo de los mismos, de la cantidad y calidad de forraje con que se disponga, ya sea en la finca o en la zona. Es una utopía lanzar conceptos a diestra y siniestra. Si ustedes leen los últimos estudios que hay en nutrición, tanto de ganado de leche como de carne, éstos reportan que consumos elevados del mineral (P) fósforo, inciden directamente en los problemas reproductivos y productivos de un hato, como son: días abiertos, celos silenciosos, alto % de servicios por concepción, abortos, reabsorción embrionaria, baja y mala calidad de la leche. Recordemos que excesos de fósforo (P) en la dieta no sólo producen hipomagnesemia e hipocalcemia, sino que desplazan otros macro y microminerales necesarios en los procesos fisiológicos-reproductivos (invulución uterina). En Colombia se cree que entre más sal mineralizada consuma el ganado, es mejor. Pues les cuento que no. Varias casas comerciales colocan saborizantes (chi, can, mel, men)para aumentar la palatividad de las mismas y están en un error. Recuerden que el P está no sólo en las sales sino en los concentrados, bloques multinutricionales, forrajes, abonos orgánicos e inorgánicos, etc; éste, inhibe la adecuada absorción no sólo del Ca sino del magnesio, mineral indispensable en la alimentación bovina. En conclusión, en la sabana de Bogotá, lo óptimo son consumos de sal bajos en P y máximo 60-70 grs/animal/día, sin saborizantes, y en clima célido 25-30 grs/ani/día. Hay que analizar los niveles del P. Cualquier inquietud, con mucho gusto se las responderé. Gracias.
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