Estimado Julián,
A la vista de la fotografía, se aprecia cómo la tapa del casco ha sido cortada en su totalidad y la herradura no apoya en absoluto en la misma, antes lo hace en la palma. Teniendo en cuenta que los clavos han de penetrar por la línea blanca para salir al exterior, vemos en la fotografía como han tenido que entrar forzosamente más adentro de la línea blanca, posiblemente en la cuña laminar que sin duda posee ese casco debido a la conformación. Así, sabiendo que en el casco normal el tejido vivo del pie está a pocos milímetros de la línea blanca, y viendo la altura a la que han salido esos clavos, y suponiendo que han entrado muy cerca de la palma, es muy posible suponer que cuando menos, estén presionando el tejido vivo.
La herradura es excesivamente pequeña. Aunque la marca comercial solamente tenga hasta determinado número de talla, un herrador competente ha de saber hacer una herradura a partir de una pletina o barra de hierro, o en su caso, agrandar una herradura más chica, forjándola y estirándola. Las marcas comerciales más corrientes, tienen tallas hasta el número 10, equivalente a un casco de 23 centímetros de anchura. El tamaño de las herraduras lo da el largo que se de al trozo de barra a partir del cual se forjan.
Las herraduras han de forjarse y adecuarse a la forma y tamaño del casco, nunca al revés .En el casco que nos muestra, se ha clavado la herradura al casco y después se ha adaptado el casco a la misma, recortándole todo el sobrante. Esto es mala práctica. Al casco de su caballo habría que haberle recortado la palma primeramente, y la tapa para conseguir un correcto aplomado mediolateral, es decir que los talones estuviesen a la misma altura y perpendiculares al eje del remo del caballo. A continuación, se coloca el pie del caballo en un apoyo de hierro o madera, y con la escofina se eliminan esos acampanamientos de la tapa, dándole al casco una forma funcional, y cuidando de que la tapa del casco en las lumbres forme una línea lo más recta posible con la línea del menudillo.
Una vez recortado y aplomado el casco convenientemente, se escoge una herradura del tamaño suficiente que cubra correctamente toda la tapa, se le da la forma en la forja, de tal manera que se ajuste al contorno del casco desde el punto más ancho del mismo en adelante, permitiéndole que a partir de este punto hacia atrás, descanse o sobresalga unos breves milímetros, suficientes para permitir el apoyo del casco al expandirse en la pisada y adaptarse al crecimiento del mismo. Una vez clavada la herradura, no debe de sobresalir casco por delante, ni sería deseable eliminar ningún tipo de casco por delante de la herradura. Se debe de ajustar la herradura de manera que no sobre nada de casco.
Acerca de la línea negra del pie que nos muestra, salvo que la fotografía nos engañe y se trate únicamente de una banda pigmentada que tiene el casco, se trata de una cicatriz en el rodete coronario, que va produciendo tejido córneo de peor calidad, lo que origina un punto débil en la tapa del casco. Si se dan las condiciones para que el casco se rompa, es decir, si se deja largo o mal aplomado, el casco se romperá por ahí. No desaparecerá al crecer el casco, porque se está originando a medida que el mismo se forma en el rodete. Con un herrado competente, una herradura de dos pestañas, no tiene por qué tener problema en ese pie. | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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