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Autor: Fontanetto - Vivas - Keller - Albrecht - Gastaldi - Castignani
Fontanetto, Hugo1 ; Hugo Vivas 1, Oscar Keller1,
Ricardo Albrecht3, Laura Gastaldi2 y Horacio Castignani2.
(1) Profesionales del Area de Investigación en Producción Vegetal,INTA
EEA Rafaela.
(2) Profesionales del Grupo de Economía Agraria. INTA EEA Rafaela.
(3) Profesional del Area de Desarrollo Rural. INTA EEA Rafaela.
Los suelos de la zona central de Santa Fe tienen
particularidades diferentes en cuanto a su fertilidad
química y al comparar la región occidental con la
oriental (Figura 1) se pueden apreciar los diferentes
niveles de materia orgánica (MO) y de fósforo
extractable del suelo (P, Bray I), que son
juntamente con el nitrógeno (N) y el azufre (S), los
principales limitantes de la producción en la zona
mencionada (Laboratorio de análisis químicos de
suelos de la EEA Rafaela).
Figura 1. Tenores de materia orgánica (MO) y de P extractable
en el suelo (0-20 cm)
para el área central de la provincia de Santa Fe.
El área lindante con el río Paraná de
aproximadamente 30 km de ancho que limita al
norte con el Departamento General Obligado y al
sur con el Departamento Rosario, presenta niveles
deficientes a muy deficientes de MO y P
extractable del suelo y además niveles de nitrógeno
orgánico total (Nt) inferiores a 0,120 %. Las
deficiencias de P fueron informadas por diversos
investigadores (Vivas, 1996 ; Vivas y Fontanetto,
2000 ; Fontanetto et al, 2000 ; Albrecht et al,
2000), como asimismo la importante respuesta al
agregado de azufre (S) en cultivos agrícolas y
pasturas (García et al, 2001; Albrecht et al, 2002;
Vivas et al, 2002; Fontanetto et al, 2002).
En cambio la zona occidental presenta valores
de MO y de P superiores a 3,0 % y a 35 ppm,
respectivamente, por lo que hasta el presente tiene
mayor fertilidad química en estos aspectos. Los dos
nutrientes más limitantes de la producción son el N
y el S. A pesar de lo mencionado, en esta área se
produjo también un descenso marcado de los
niveles de la MO y del Nt en todos los suelos
debido en parte al excesivo laboreo efectuado en
los últimos 50 años, a la intensificación productiva,
a la falta de rotaciones de cultivos y a una
reposición escasa o nula de nutrientes.
Lo comentado se detalla en el Cuadro 1,
donde se aprecian los resultados obtenidos en el
INTA Rafaela (adaptados de Fontanetto y Keller,
2001) evaluando diferentes sistemas de labranzas y
secuencias.
Cuadro 1. Niveles de MO, Nt, P extractable, pH, Ca y Mg intercambiables
del suelo superficial (0-20 cm),
evaluados al comienzo y luego de 12 años de agricultura continua con dos
sistemas de labranzas y
secuencias diferentes (Trigo/Soja-Maíz: T/S- M y Trigo/Soja: T/S).
Del análisis del Cuadro 1 puede apreciarse la
pérdida de fertilidad química del suelo con 12 años
de agricultura, siendo más acentuada con LR que
con SD. Con relación al pH, al P disponible y al
Mg, se detectó un descenso de los mismos respecto
a los niveles iniciales, el que fue similar con todos
los tratamientos evaluados. Respecto al Ca, la
secuencia T/S produjo mayores extracciones que
T/S-M, posiblemente debido a la mayor frecuencia
de soja.
Los resultados muestran el marcado descenso
del Nt (11 y 35 % para SD y LR, respectivamente)
y de la MO (28 y 44% para SD y LR,
respectivamente), aún con la SD, indicando que los
niveles de nitrógeno de nitratos (N-NO3
-) y los de
azufre de sulfatos (S-SO4
-) que el suelo aporta para
la nutrición de los cultivos, podrán ser menores
especialmente para las gramíneas como el trigo.
El objetivo de este informe es considerar
algunos aspectos relacionados con la fertilización
nitrogenada del trigo en la región central de la
provincia de Santa Fe, asumiendo niveles no
limitantes para el P y el S.
1.- Agua útil disponible a la siembra.
En la región central de Santa Fe, al igual que en
el resto de la región pampeana, la mayor parte de
los cultivos agrícolas, entre ellos el trigo, se
instalan mediante el sistema de siembra directa.
Esto significa que la siembra se realiza con
rastrojos en superficie y donde las condiciones
físicas del suelo sufren mínimas alteraciones. Por
tratarse de sistemas productivos de secano, el clima
y en particular el factor hídrico constituyen el
principal condicionante de los rendimientos.
Posteriormente el factor nutricional toma
relevancia pero con dependencia de un conjunto de
nutrientes.
Como este cultivo desarrolla su ciclo durante el
período del año (mayo-noviembre) en que las
lluvias son las más escasas, lo esencial es
determinar la cantidad de agua útil almacenada en
el suelo hasta 1 metro de profundidad, ya que con
esa información más las precipitaciones durante el
macollaje se pueden predecir con relativa exactitud
los rendimientos posibles; Cuadro 2).
Cuadro 2. Estimación de los rendimientos posibles en trigo para el área
central de la provincia de Santa
Fe en relación al agua útil almacenada en el suelo hasta 1 m de
profundidad, más la precipitación
durante el macollaje (Villar, 2000).
Luego de la estimación de los rendimientos
posibles (Cuadro 2), se puede realizar el cálculo de
la demanda de nutrimentos para alcanzar dichas
producciones mediante el uso de tablas como la que
figura a continuación.
Cuadro 3. Requerimientos de seis nutrimentos (absorción total y extracción
en grano) por cada tonelada de
trigo (adaptado de García et al, 2001).
2.- Dinámica del N en el sistema suelo-planta.
Cuando se utilizaba el sistema de labranza
convencional las variaciones de N-NO3
- al
momento de la siembra eran muy altas dependiendo
del cultivo antecesor, de la longitud del barbecho y
del número de labores para el control de las
malezas. Actualmente, con el sistema de siembra
directa, no se observan tantas variaciones y en
general, en los suelos franco limosos del centro de
Santa Fe, el contenido de N-NO3
- en la capa
superficial, independientemente del cultivo
antecesor, es inferior ó alrededor de 10 ppm,
indicando la necesidad de fertilizar puesto que
corresponde a un valor menor a los 17-20 ppm
considerado como bien provisto para trigo.
La importancia del N en la producción de
trigo genera la necesidad de determinar la
probabilidad de respuesta a la fertilización a partir
de la disponibilidad de N en suelo y/o en la planta y
el requerimiento previsto para un determinado nivel
de rendimiento. La evolución del N en el sistema
suelo-planta para la región central de Santa Fe
sigue el esquema presentado en la Figura 2.
Figura 2. Evolución del N en el sistema suelo-planta para un cultivo de
trigo en siembra directa en el área de
la EEA Rafaela (promedio de 3 campañas: 2001/02, 2002/03 y 2003/04).
En el gráfico anterior se aprecia que el N
disponible en el suelo va disminuyendo
progresivamente desde la siembra y hasta el
comienzo de la espigazón (fines de agostoprincipios
de setiembre), momento en que se
registra un aumento del mismo debido al comienzo
de la mineralización del Nt del suelo a una tasa
significativa y que hasta ese momento no se
producía debido a condiciones desfavorables de
temperatura y humedad edáfica.
De acuerdo a la evolución del N en el sistema
suelo-planta, la práctica de fertilización nitrogenada
se debe realizar en el período comprendido entre
preemergencia y pleno macollaje.
3.- Fertilidad nitrogenada potencial del
suelo.
La fertilidad nitrogenada potencial de un suelo
es aquella debida a la cantidad de nitrógeno
orgánico que posee y que puede mineralizarse y
pasar a N-NO3
- para que el cultivo lo absorba a
través del flujo masal. A mayor cantidad de materia
orgánica del suelo, mayor es la fertilidad
nitrogenada potencial, puesto que el mismo poseerá
mayor cantidad de sustrato (Nt) que puede
mineralizarse.
Cuanto mayor es la cantidad de Nt de un lote,
mayores serán los rendimientos del trigo pero a su
vez menor será la respuesta al agregado de
fertilizantes nitrogenados. Esto se puede apreciar
en la Figura 3.
Figura 3. Niveles de Nt del suelo y rendimiento en grano del
trigo en siembra directa con diferentes dosis de
N aplicadas a la siembra (promedio de 3 campañas: 1999/00, 2000/01 y
2001/02).
En la Figura 3 se observa la asociación
positiva entre el Nt y los rendimientos del trigo,
especialmente los del tratamiento testigo (N0), pero
asimismo se obtienen los menores incrementos del
rendimiento con las mayores dosis de N (N100) a
medida que el Nt es más alto.
4.- Cultivo Antecesor
El cultivo antecesor tiene una marcada influencia
sobre los rendimientos del trigo y sobre la respuesta
del mismo a la fertilización nitrogenada
El efecto se debe a la duración del período de
barbecho (período de tiempo entre la cosecha del
cultivo antecesor y la siembra del trigo) y a su
influencia sobre la cantidad de agua almacenada en
el suelo y de los N-NO3
- logrados a la siembra del
trigo.
En la Figura 4 se observa la respuesta del trigo a
la fertilización nitrogenada con diferentes cultivos
antecesores.
Figura 4. Respuesta del trigo a diferentes dosis de N con distintos cultivos
antecesores
Sin el agregado de N, los mayores rendimientos se
obtuvieron con el antecesor soja y los menores con
el sorgo, debido a la gran fertilidad nitrogenada
actual que provoca el primer cultivo. Con las dosis
altas de N, las máximas producciones se lograron
con el maíz y con el sorgo, por efecto de acumular
más cantidad de agua en el suelo al momento de la
siembra que provocaron estos cultivos.
5.- Modelos de diagnóstico y
Recomendación.
En la región pampeana argentina se han
desarrollado distintos métodos de diagnóstico para
determinar las necesidades de fertilización
nitrogenada del trigo:
a. Balances de N simplificados: a escala
regional y/o zonal que incluyen la
evaluación de niveles de N disponible en
pre-siembra, la fertilidad potencial del
suelo (niveles de nitrógeno total: Nt), el
manejo previo del lote, las precipitaciones
y el rendimiento objetivo (Sbaraglia, 1988;
Loewy, 1990; Gambaudo y Fontanetto,
1994; Berardo, 1994; Salvagiotti et al,
2002).
b. Evaluación de N disponible en presiembra: en la zona sudeste se
determinaron umbrales de 110-130 kg/ha
de N disponible (N-NO3- del suelo + N
fertilizante) a la siembra para alcanzar
rendimientos de 4000-5000 kg/ha
(González Montaner et al, 1991; García et
al, 1998). Para la zona sur de Santa Fe, se
ha reportado un umbral de 70 kg/ha de N
disponible a la siembra (González
Montaner et al, 1997) y necesidades de
absorción de 140 kg/ha de N para
producciones de 5.000 kg/ha (Salvagiotti
et al, 2002).
c. Análisis de plantas: presentan la ventaja,
sobre los análisis de suelo, de integrar los
efectos de factores meteorológicos y
edáficos sobre el estado nutricional del
cultivo. González Montaner et al, (1987)
reportan un umbral crítico de 1200 mg
NO3
- /l en “jugo” de tallos al macollaje del
cultivo. Vigliezzi et al, (1996) encontraron
umbrales de 4,47 g N-NO3- kg-1 y 1.25 g
N-NO3
- kg-1 en seudotallos de trigo (base
muestra seca) para los estados de “doble
arruga” y espiguilla terminal,
respectivamente.
Estas diferencias indican la importancia de
la determinación del estado fenológico del
cultivo para la utilización de este análisis.
Estimación del rendimiento de trigo en base a información recolectada
en la región.
En la zona centro-oeste de la provincia de Santa Fe las necesidades de N para
diferentes niveles de
rendimiento en granos del trigo se detalla en la Figura 5.

Figura 5. Rendimientos de trigo en función de la disponibilidad de N (N-NO3
- del suelo 0-60 cm + N del
fertilizante) a la siembra (n: 200) en 10 ensayos de fertilización nitrogenada
realizados en las campañas
2001, 2002 y 2003 en la zona centro-oeste de Santa Fe para cultivos bajo siembra
directa
Con respecto a los niveles de N-NO3
- en planta, en la Figura 6 se muestran los resultados obtenidos en la
zona centro-oeste de Santa Fe. .

Figura 6. Niveles de nitratos (N-NO3
-) en seudotallos de trigo en el estadío V5 y rendimientos en granos
durante tres campañas agrícolas (2002/03, 2003/04 y 2004/05) en
la región centro-oeste de Santa Fe.
Puede apreciarse una alta correlación entre
los contenidos de N-NO3
- en seudotallos y los
rendimientos del trigo, demostrando la necesidad
de contar con más de 5.000 ppm para alcanzar
producciones superiores a los 3.500 kg/ha. En la
Figura 7 se muestra la respuesta obtenida como
resultado de la aplicación de N en relación al nivel
de N-NO3
- hallado en seudotallos.

Figura 7. Niveles de nitratos (N-NO3
-) en seudotallos de trigo en el estadío V5 y respuesta en granos respecto
al testigo sin aplicación de N durante tres campañas agrícolas
en la región centro-oeste de Santa Fe.
Se verificó un rango de 4.000 a 5.000
ppm de N-NO3
- en seudotallos en el que la
respuesta es mínima (<300 kg) al agregado
de N. Asimismo, contenidos menores a
3.000 ppm provocan respuestas a la
fertilización nitrogenada superiores a los
500 kg/ha (Figura 7).
En la Figura 8 se presenta la relación entre los valores de eficiencia
de la fertilización
nitrogenada y los niveles de N-NO3
- en seudotallos.

Figura 8. Niveles de nitratos (N-NO3
-) en seudotallos de trigo en el estadío V5 y eficiencia de
la fertilización (kg grano/kg de N) durante tres campañas agrícolas
en la región centro-oeste de Santa Fe.
Los niveles de N-NO3
- en seudotallos inferiores
a 4.000 ppm provocaron eficiencias de 20 a 110 kg
de granos de trigo/kg de N aplicado, por lo que
permiten anticipar respuestas seguras y altas
eficiencias a la fertilización nitrogenada por debajo
de los niveles mencionado y escasa o nula
respuesta por encima de esos valores.
6.- Análisis Físico Económico de la
Fertilización.
En ambientes del centro de Santa Fe la
producción de trigo es muy variable, con
dependencias importantes de la disponibilidad
hídrica, de las condiciones nutricionales y de las
enfermedades fúngicas. Con incidencia de roya y
alguna restricción hídrica, aunque se utilice una
buena fertilización N-P-S, solo pudieron lograrse
rendimientos promedio de 2344 kg/ha (Años 2000,
2001 y 2002 en la Unidad Demostrativa Agrícola-
UDA - de Bernardo de Irigoyen). En cambio, con
similares condiciones de fertilidad, suficiencia de
agua y sin enfermedades fúngicas fue posible
alcanzar rendimientos promedio de 3247 kg/ha
(UDA 2003 y 2004).
En Bernardo de Irigoyen -datos promedio de dos
campañas agrícolas 2003-04 y 2004-05- se realizó
una experiencia con fertilización compuesta de N
(0, 30, 60 y 90 kg/ha), P (0, 15 y 30 kg/ha) y S (0,
15 y 30 kg/ha) en condiciones de buena
distribución hídrica y sin influencia de
enfermedades fúngicas. La práctica permitió
alcanzar rendimientos de trigo superiores a 3500
kg/ha. Para los años 2003 y 2004, la materia
orgánica (MO) del suelo fue 2,72% y 2,77%, el
nitrógeno de nitratos (N-NO3
-) 4,9 ppm y 10,8 ppm
y el P extractable 17,9 ppm y 9,7 ppm,
respectivamente.
En estas condiciones se obtuvieron respuestas
significativas a los factores N, P y S (Pr<0,05),
interacción significativa de PxS (Pr<0,05) e
interacción no significativa NxPxS y NxS
(Pr>0,05). La información permitió evaluar la
producción de trigo con dosis crecientes de N
cuyos resultados se observan en la Figura 9.

Figura 9. Producción de trigo con dosis crecientes de nitrógeno,
promedio de dos campañas agrícolas.
Bernardo de Irigoyen, 2003 y 2004.
La gran respuesta a N se relacionó con el bajo
valor de N-NO3
- al momento de la siembra en las
dos campañas que fue bastante inferior al nivel
deseable (17 ppm). La respuesta del rendimiento
fue de tipo cuadrática donde el máximo de
producción teórica alcanzado hubiera sido de 3939
kg/ha con la dosis 101,4 kg/ha de N que estuvo
fuera del rango experimental de 90 kg/ha. Los
incrementos marginales fueron decrecientes y se
aprecian en el Figura 10.

Figura 10. Rendimientos marginales de trigo con sucesivas dosis de nitrógeno
promedio de dos campañas.
Bernardo de Irigoyen, 2003 y 2004.
Cuando a la primera derivada de la función cuadrática se la igualó a
la relación insumo producto se obtuvo
la máxima dosis económica de N (55,1 kg/ha) para la situación
que se discute, correspondiéndose con un
margen bruto de $ 411,38 ( Figura 11).

Figura 11. Dosis conveniente de nitrógeno relacionada con la producción
de trigo y el margen bruto.Bernardo
de Irigoyen, 2003 y 2004.
Con niveles superiores a 55,1 kg/ha de N
adicionados se podrían lograr mayores
rendimientos pero con una disminución de los
beneficios.
El mayor margen bruto se correspondió con la
dosis óptima de N pero además con el valor cero de
la diferencia “ingreso marginal menos costo
marginal” (Figura 12).

Figura 12. Dosis económica para la producción de trigo asociado
al margen bruto y a la diferencia ingreso
marginal menos costo marginal. Bernardo de Irigoyen, 2003 y 2004.
Finalmente, de la relación de precios de insumos y productos y para un
valor dado del dólar se construyó
una matriz que permite la obtención de márgenes brutos/ha, según
la relación de precios N-Trigo (Cuadro 4)
Cuadro 4. Relación de precios y alternativas para lograr los mayores márgenes
brutos de una fertilización con
nitrógeno.

En el ejemplo se destaca que para un costo
de
$ 2,54/kg de N y $ 0,216/kg de trigo el mayor
margen bruto se obtuvo fertilizando con 47,1 kg/ha
de N. De igual modo, otras dosis podrían surgir de
las combinaciones de distintos valores de N y del
grano de trigo. Sin alcanzar lo que sería un
método de diagnóstico, la matriz del Cuadro 4
representa un conjunto de alternativas económicas
posibles de fertilización nitrogenada para el Centro
de Santa Fe, bajo condiciones sin restricciones
importantes de agua, con baja incidencia de
enfermedades fúngicas y con la provisión natural
adecuada de P y S.
Conclusiones
- La región centro de Santa Fe presenta
limitantes de nitrógeno para el trigo que deben
corregirse con el agregado de fertilizantes.
- El contenido de agua edáfica
a la siembra, el nivel de Nt y los cultivos antecesores permiten
estimar producciones probables y planificar dosis
de N para el cultivo.
- La dinámica del N en el sistema suelo-planta
determina el período de aplicación del fertilizante
nitrogenado.
- El N disponible mostró una asociación positiva
con las producciones de trigo.
- Los contenidos de N en seudotallos permiten
efectuar ajustes en postemergencia de la
fertilización nitrogenada.
- Es posible calcular los mayores márgenes
brutos combinando la respuesta a la fertilización
con los valores de los insumos y los productos.
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97, Nº 11: 1-4.
Autor: Fontanetto - Vivas - Keller - Albrecht - Gastaldi - Castignani
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