Gaston, cómo estás. Por lo general, uno cuando pone un caballo a remate es porque no le sirve mucho o no le convence, y en el mejor de los casos, porque un animal ya cumplió un ciclo con uno, como lo es el caso de mi caballo, de mi padrillo. Siento que cumplió un ciclo, pero me resisto a liberarlo de mí. La verdad se nota que él no siente lo mismo, y por ello lo sigo conservando, a pesar de que es un caballo de 7 años, pero ya hace dos que estamos en la pista juntos, y siempre entre los 4 primeros del país en su categoría, o como campeón del año. Tengo con él algunos premios ganados, pero tiene un defecto, que es que levanta la cola. Cuando lo compré tenía una inserción de cola perfecta. Como no me animaba a entrar al ruedo, se lo di a un chalan para que me lo preparara. En fin, con toda su buena intención me lo arruinó. Comenzó a despegar la cola, y el llevar la cola bien pegada es una de las características del caballo peruano. Es un caballo compacto, de estatura normal, no es bajo, es ancho, muy lindo animal, de muy buena sangre, muy bonito. En fin, yo probé el freno peruano, tengo de ellos, pero no me gustó. Será porque naturalmente mi caballo lleva su cabeza muy en alto, y el freno peruano generó lo contrario que comentas, le bajó la cabeza un poco, y no trabajaba con la misma tracción, se notaba que le incomodaba. No así en una de mis yeguas, que si bien le ayudó un poco, otro freno fue el que la ayudó más. En fin, es cuestión de gusto, más que nada como uno lo sienta al animal; tenemos que tener en cuenta que el freno es lo esencial para el manejo del caballo.
Gracias por tus comentarios, y como dijiste, si alguien que estuvo en la exposición nos puede comentar los resultados, lo agradeceremos.
Atte.
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