Recibo de las materias primas

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Las materias primas que se reciben pueden llegar en diferentes tipos de vehículos que se describirán a continuación:
 

Camiones tipo furgones:

Este tipo de camiones no es recomendable ya que al ser metálico puede generar transferencia de calor del ambiente a la materia prima induciendo al calentamiento de la misma. A este tipo de camiones se debe inspeccionar externamente la presencia de fisuras por corrosión o posibles filtraciones de agua que ponga en riesgo la calidad de la materia prima. Otro inconveniente de este tipo de camiones es que solo se puede muestrear al recibo por una sola cara ubicada en la parte trasera de la compuerta del vehículo. Cuando no hay un cierre hermético de la puerta trasera, se corre el riesgo de generarse filtraciones de agua al interior del vehículo a través  de las bisagras o hendijas.

En caso de recibir materia prima en camiones tipo furgón es indispensable hacer muestreos al descargue, para garantizar una revisión total de la materia prima allí dispuesta. Es importante en este tipo de vehículos monitorear las temperaturas, humedades, presencia de hongos y características organolépticas desde el inicio hasta el final  del descargue ya que se pueden encontrar materias primas en proceso de auto combustión que pueden generar incendio, como el caso de la torta de palmiste la cual sale caliente de su proceso productivo, y cuando la producción es alta y no hay tiempo de enfriar, así caliente la empacan y despachan en este tipo de vehículos  hacia las plantas productoras de alimentos concentrados a donde llegan con temperaturas que superan los 80°C. 
 

Camiones tipo Estaca:

Este tipo de camiones están cubiertos con una carpa, la cual se puede enrollar al momento de muestrear permitiendo tomar muestras más representativas en cada uno de los laterales que conforman el camión y de esta forma tomar una decisión más asertiva a la hora de analizar la materia prima. Dentro de los aspectos a tener en cuenta está la revisión del estado de la carpa, ya que con la intemperie ésta se va deteriorando y puede generar fisuras por donde filtra el agua; también se debe revisar el estado del piso que por lo general es de madera que con el tiempo tiende a podrirse y a generar huecos o fisuras de tamaño significativo por donde filtra agua de los charcos en época de lluvia, generando así un foco de contaminación directa a la materia prima. También es importante revisar el estado de higiene del vehículo ya que muchos de ellos transportan ganado que con sus excrementos puede poner en riesgo microbiológico a la materia prima que allí transporta al contaminarse con materia fecal.  

En caso de que la materia prima se transporte en bultos, estos se pueden muestrear por todos los laterales y la parte de atrás del vehículo; pero si llega a granel, lo ideal es tener una sonda de muestreo automática, que permite ingresar el muestreador hasta una profundidad de aproximadamente 1.2 metros desde la parte superior del camión; en caso de no tener este tipo de muestreador, se puede utilizar una sonda de profundidad en T que se incrusta al material hasta donde permita la fuerza de la persona y también se puede muestrear por la parte lateral, pero rompiendo la lona que sostiene la materia prima a granel y que en la mayoría de los casos es una lona desechable. Por último para ambos casos, materia prima a granel o en bultos se debe hacer seguimiento al descargue de la materia prima en las bodegas, silos o piscinas verificando su estado internamente.
 
 
Volquetas: 

Al Igual que los furgones este tipo de vehículos no son adecuados para el transporte de la materia prima debido a la dificultad que se tiene en el muestreo, pues este solamente se puede hacer desde la parte superior del vehículo después de quitar la carpa; otro inconveniente es que en caso de lluvia el agua puede quedar represada sobre la carpa en la parte superior generando riesgo de filtración de agua a través de cualquier fisura, que puede caer directamente sobre la materia prima de manera focalizada. También se debe muestrear de manera rigurosa al descargue de la materia prima, ya que no es suficiente garantizar un muestreo representativo con el muestreo inicial.
 

Camiones tipo cisterna para líquidos:

La melaza, aceite de palma, sebo y glicerina, se transportan en este tipo de camiones; que están conformados en su interior con sistema de calentamiento interno a través de serpentines por donde circula vapor al momento del descargue; adicionalmente en la parte superior tienen de dos a cuatro compartimentos por donde se puede muestrear la materia prima para su análisis posterior. En Colombia no todos los camiones que transportan líquidos tienen serpentines; esto hace que haya dificultades con materias primas como el sebo y melaza al momento del descargue, ya que a temperatura ambiente son muy viscosas en el caso de la melaza o sólidas en el caso del sebo, y esto hace inviable el proceso de descargue por su poca o imposible fluidez; erróneamente lo que hacen algunas empresas es adecuar al camión un sistema de vapor directo con mangueras, corriendo el riesgo de deterioro de la materia prima por la temperatura o exceso de vapor; de igual manera se corre el riesgo de seguridad de las personas que manipulan dicho vapor directo; otras empresas improvisan serpentines mal diseñados para darle fluidez al líquido, concentrando el calor en un solo punto con la posibilidad de desnaturalizar la materia prima; y otras compañías lo que hacen es descargue por gravedad cuando así lo permite la materia prima a un flujo de descargue que demora hasta tres días.

Uno de los principales cuidados que hay que tener con este tipo de camiones son las contaminaciones cruzadas, dado que muchos de ellos transportan  además de los productos para la alimentación animal, combustibles como gasolina u otro tipo de químicos, que en caso de contaminar la materia prima pueden generar riesgo de intoxicación a los animales. También es importante  controlar y verificar la existencia de los sellos de seguridad que los proveedores ponen en los compartimentos de cada vehículo, con el fin de salvaguardar la materia prima durante el transporte y evitar posibles adulteraciones del material en el camino, como por ejemplo la adición de agua a la melaza para diluirla y hacer que pese más, o la adición de soda caustica al sebo o aceite de palma para bajar el nivel de  acidez de una materia prima que ya está deteriorada con el fin de enmascarar su resultado final. De igual manera se debe revisar las bisagras de los compartimentos del vehículo, de tal forma que se valide que no sean fáciles de quitar, ya que así tenga los sellos de seguridad en buen estado, estas bisagras se pueden quitar, adulterar la materia prima y luego dejar intactas como si nada hubiera pasado, sin necesidad de haber desprendido los sellos de seguridad.

Se recomienda en este tipo de vehículos hacer muestreos en cada uno de los compartimentos y al desfogue ubicado en la parte de atrás del vehículo, para garantizar un resultado final más acordes a la realidad de la materia prima a recibir. Al igual que en el resto de camiones es importante hacer verificación del estado de la materia prima en el descargue, además porque los líquidos tienen comportamientos atípicos por los cambios de temperatura, presión atmosférica o cualquier otra condición ambiental; por ejemplo la melaza se dilata térmicamente a temperaturas superiores a 50°C haciendo que sea un riesgo abrir las compuertas en ambientes con alta temperatura, ya que al dilatarse térmicamente, sube internamente por la presión y al abrir la compuerta superior se logra rebosar y regar por fuera del vehículo ensuciando además el patio donde está el carro ubicado; otro aspecto que genera la temperatura alta en la melaza es la caramelización o desnaturalización por la reacción química con la temperatura, pero en este caso la melaza no sería apta para consumo y se tendría que botar.

En caso de descargar una melaza con vapor directo al no tener otra alternativa mejor, se recomienda hacer control de temperatura al descargue evitando que la masa sobrepase los 80°C  y controlar además los grados brix evitando que se alcance a diluir por generación del condensado del vapor dentro de la melaza. Bajo ninguna circunstancia los grados brix de la melaza pueden estar por debajo de 80° brix. Posterior al descargue es importante agitar o recircular la melaza de tal forma que los sectores húmedos dentro de la melaza, se alcancen a diluir de manera homogénea en toda la masa; de igual manera se debe contar con un sistema adecuado de desfogue hacia el exterior del tanque de almacenamiento, como por ejemplo un extractor que permita liberar el vapor que se desprenda de la masa almacenada.
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