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Evaluacion de calcio y fosforo fino y grueso en la dieta de gallinas ponedoras en dos frecuencias de suministro sobre la calidad de la cascara de huevo

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Resumen

El presente ensayo tuvo como objetivo evaluar el efecto aditivo de dos tamaños de partículas fino y grueso de calcio y fósforo, suministrado la dieta una y dos veces por día en gallinas Hy- Line Brown; sobre el espesor de la cascara, porcentaje de postura, masa de huevo, consumo de alimento, peso promedio del huevo y conversión alimenticia y merito económico. Para tal efecto de utilizaron 384 gallinas de postura de 36 semanas de edad, las mismas que fueron distribuidas al azar en 8 tratamientos, cada uno con dos repeticiones de 48 gallinas por tratamiento. El alimento se suministró en una y dos frecuencias; y las semanales fueron medir el suministro de alimento, medida del espesor de la cáscara de los huevos. Se utilizó el Diseño estadístico completamente al Azar (DCA), con un arreglo factorial de 2x2x2(dos tamaños de partícula de calcio, dos tamaños de partícula del fosforo, dos frecuencias de suministro del alimento), mientras que para la comparación de medias se usó la prueba de Duncan (t=0,05). Los resultados del presente trabajo fueron: En el espesor de la cáscara hubo diferencias significativas, donde las aves que consumieron la dieta con los minerales calcio y fósforo de partícula gruesa, tuvieron los mayores espesores de la cascara del huevo. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas para el porcentaje de postura y el peso promedio del huevo. En cuanto a la masa del huevo hubo diferencias significativas, que estuvo influenciada por el tratamiento con calcio grueso. El menor consumo se presentó por la influencia de calcio fino, fósforo grueso y dos frecuencias de suministro. En la conversión alimenticia se observó diferencias estadísticas significativas, siendo el tratamiento con calcio fino, fósforo grueso y una sola frecuencia de suministro, la mas eficiente.

1. Introducción

La industria avícola en la actualidad es la mejor integrada del sector pecuario, muy competitiva a óptimos niveles productivos. En las últimas décadas, la producción de gallinas de postura alcance altos grados de tecnificación, referido principalmente al mejoramiento genético de las líneas aviares y a las normas de manejo, abarcando instalaciones, alimentación y sanidad.

La utilización del calcio y el fósforo como macro elementos minerales son de mayor interés en el metabolismo óseo y la estructura de la cáscara del huevo, necesitando las gallinas modernas altos niveles de calcio para cubrir sus necesidades en la etapa de postura.

Las gallinas, para calcificar la cáscara del huevo, utilizan el calcio proveniente mayormente del alimento y la otra parte de la medula ósea de los huesos. Este proceso se realiza por las noches, donde el consumo de alimento disminuye y por lo tanto no se podría encontrar suficiente calcio disponible para calcificar los huevos; ocasionando cascaras de menor espesor o cascaras defectuosas (rotos, rajados, arrugados); los cuales son considerados no comerciales, asimismo utilizan más fósforo para la resorción de calcio de los huesos.

Una de las formas de evitar huevos frágiles, podría ser la utilización de calcio y fósforo granulado debido a que estas partículas permitirían reducir la velocidad de disolución de estos macro minerales en el tracto digestivo y retrasar su absorción total y por lo tanto permanecer mayor tiempo en el torrente sanguíneo, trayendo consigo una formación apropiada de la cáscara del huevo. Otra forma, sería la de suministrar el alimento diario dividido en dos partes, una en la mañana y otra en la tarde, tratando de mantener los minerales más constantes en el torrente sanguíneo, especialmente cuando se utiliza calcio y fósforo en forma de harina.

En el mercado existe fuentes de calcio y fósforo como el carbonato de calcio y fosfatos en forma de harina y granulada, y el efecto de la utilización de los macrominerales granulados en el espesor de la cáscara se ha realizado en diversos porcentajes de sustitución por los minerales gruesos, pero no existen evidencias de ser sustituidos en un 100%.

El número de veces de suministro del alimento por día es practicado por muchos productores con la finalidad de mantener los minerales más tiempo en el torrente sanguínea; sin embargo no existen datos científicos contundentes; por ello es necesario realizar trabajos de investigación para una mejor evidencia.

El presente trabajo de investigación tiene como objetivo evaluar el efecto de dos tamaños de partículas fino y grueso o granulado de calcio y fósforo, suministrando la dieta de una a dos veces por día en gallinas Hy- Line Brown; evaluando la calidad de la cáscara y los parámetros productivos: espesor de la cáscara, porcentaje de postura, peso promedio del huevo, masa de huevo, consumo de alimento, conversión alimenticia y retribución económica del alimento.

 

2. Revisión Bibliográfica

2.1 Fuentes del calcio

La principal fuente de calcio es el carbonato de calcio (CaCO3), obtenido directamente de yacimientos de piedra caliza. Su contenido en calcio es de aproximadamente de 38% dependiendo de la riqueza de calcita de la materia prima original. El CaCO3 se presenta en forma de harina, asimismo en forma granulada de 2 a 4 mm de espesor, utilizándose con mayor frecuencia en forma de harina (Keshavarz, 1994).

El carbonato de calcio, se usa como única fuente de calcio a niveles máximos de 3% para todas las especies, a excepción de las gallinas en postura, donde el máximo en la dieta se puede fijar en 9% (Honorio, 2009).

Otras fuentes de calcio utilizadas con frecuencia en las dietas de las gallinas ponedoras son la conchuela y en menor proporción la harina de algas marinas. La piedra caliza, es una fuente de calcio de buena calidad y la conchuela es una fuente alternativa de calcio para las gallinas. La utilización de las algas marinas se realiza debido a que poseen alta concentración de calcio disponible, lo que da mayor resistencia a la cáscara de huevo (Algarea, 1997). El calcio de la conchuela es tan disponible como la piedra caliza, pero al ser menos soluble y de tamaño más grueso, se libera más lentamente. (Rostagno et al., 2005).

La harina de cáscara de huevo, que contiene hasta 39.21% de calcio, tiene mayor disponibilidad en el mercado ya que en las granjas avícolas descartan aproximadamente el 3 % de huevos que no cumplen las especificaciones de calidad de los cuales se comercializa la parte líquida y se descarta la cáscara, pero la información sobre el nivel de utilización de este insumo aun es escasa (Naves, 2005).

La variación en la composición química, solubilidad in vitro, biodisponibilidad y granulometría son importantes para la selección de fuentes de calcio en alimentación animal (Fassani, 2004).

El calcio también se puede suministrar en forma de una fuente combinada con fósforo como son los fosfatos monocálcicos o dicálcicos, fosfatos defluorinados o harinas de hueso. Estas fuentes son de alto costo y sus niveles de inclusión en la dieta son bajos por problemas de palatabilidad como en el caso de la harina de huesos que se utiliza en niveles máximos de 3%. El calcio contenido en la harina de huesos, cloruro cálcico y fosfato bicálcico son más disponibles que el contenido en el fosfato defluorinado. La concentración de calcio es de 24% en el fosfato bicálcico (Keshavarz, 1994).

Los carbonatos dolomíticos son también una fuente importante de Mg (hasta el 12% de Mg), su uso como fuente de Ca implica un exceso de magnesio en la dieta que resulta perjudicial, especialmente en gallinas criadas en piso presentándose camas húmedas y baja calidad de la cáscara y en aves jóvenes, problemas óseos (Lana, 2000 y Butolo, 2002).

 

2.2 Fuentes de fósforo

Las principales fuentes comerciales de fósforo tradicionalmente destinadas a la alimentación animal, son los fosfatos inorgánicos y las harinas de huesos. Sin embargo, el elevado costo y la insuficiente producción de estos suplementos limitan su uso, por lo tanto, es imprescindible el estudio de fuentes alternativas, tales como los fosfatos naturales. Las fuentes comerciales de fosfato contienen entre 15 y 21% de fósforo total, sin embargo no muestran la misma disponibilidad biológica (Dale, 1992).

El fósforo, se puede utilizar en la alimentación de las gallinas, en forma fosfato monocálcico o fosfato dicálcico. El primero contiene 20% de fosforo disponible y 15% de calcio, y su presentación es en forma granulada de 1.5 mm de espesor. El segundo, contiene 18% de fosforo disponible y 22% de calcio y tiene dos formas de presentación gruesa de aproximadamente 1.5 mm de espesor y en forma de harina (Keshavarz, 1994).

Los fosfatos inorgánicos presentes en el suelo son relativamente inaprovechables por el hombre y los animales, salvo previo tratamiento con calor de la roca fosfórica obteniendo de esta manera, formas aprovechables como el fosfato tricálcicos o fosfatos alfa y beta tricálcicos (Scott et al., 1991).

La roca fosfórica, fuente importante de fósforo y calcio, está constituida fundamentalmente por fosfato tricálcicos (70-80% del total) al que acompaña carbonato de calcio y cantidades variables de fluoruro de calcio (Rojas, 1979). La roca fosfórica molida, por su alto contenido de flúor no debe superar al 1% en la alimentación animal. La industria química prepara roca fosfórica desfluorada, con un nivel de fósforo más elevado que en su forma natural (Burnell et al., 1990).

Los fosfatos comerciales varían con respecto a la proporción del contenido de fósforo en las formas monocalcico y dicálcico, siendo la primera de mayor proporción de fósforo disponible (Auman, 1989).

Las fuentes hidratadas de fosfato son generalmente más disponibles biológicamente que fuentes anhídridas del mismo tipo (Rucker et al., 1968). Así mismo la disponibilidad del fósforo es mayor cuando es suplementado con fosfato monocálcicos o fosfato dicálcicos monohidratado que como fosfato dicálcicos anhídrido, además cuando una fuente es soluble en agua tiene un valor biológico más alto (Keshavarz, 1994).

La harina de huesos, es otra fuente de fósforo y calcio, la elaboración de esta consiste en tomar los huesos de los animales beneficiados, luego serán sancochados y despojados de restos de sangre grasa y humedad, previamente calcinados se muelen y envasan, conteniendo aproximadamente 12% de fósforo y 37% de calcio. (Rojas, 1979).

Factores como la forma química, hidratación de la fuente fosfatada, tamaño de partícula de la fuente, contenido de calcio de la fuente, los contaminantes de roca a partir de la cual se fabrican los suplementos fosfatados, el nivel de energía en las dietas, peso del ave, temperatura ambiental, nivel de fósforo plasmático, equilibrio acido-base de la sangre y la presencia de vitamina D, son los que afectan la biodisponibilidad del fósforo (Burnell et al., 1990).

El proceso de calentamiento es una parte importante dentro de la fabricación de los fosfatos comerciales y puede tener marcado efecto en el producto final, ya que conforme el fosfato es calentado a temperaturas más elevadas este cambia primero a la forma piro y luego a la forma meta. En cada cambio el valor biológico disminuye y el fósforo se hace menos disponible. Cuando las moléculas están entrelazadas (polifosfatos) la absorción a través de la pared intestinal de ave es bastante lenta y poco o nada del fósforo es retenido (Williams, 2004).

 

2.3.  El calcio y fósforo en la formación de la cáscara del huevo

El proceso de formación de la cáscara del huevo se inicia en el istmo y va en aumento en el útero; donde se colocan sobre la superficie de la membrana externa de la cáscara, pequeños cristales de carbonato de calcio. En la parte interna de la membrana de la cáscara se forma, en primer lugar, una capa mamilar de carbonato de calcio, seguidamente la capa esponjosa empalizada y por último la capa externa cristalina que se cubrirá con una cutícula proteica. Aunque, las membranas de la cáscara del huevo no participan directamente en el proceso de mineralización de ésta, su presencia es indispensable para la formación de la cáscara (Krampitz y Witt, 1979).

Sobre las membranas de la cáscara es donde ocurre la nucleación de los primeros cristales de CaCO3, lo cual constituye el origen de las columnas cristalinas que forma la capa de empalizada Esto implica que la capa mamilar tiene una deposición de los grupos químicos cargados que proveen un molde sobre el cual los iones de calcio y carbonato se fijan originando la trama de cristales de calcita. Una vez que la cristalización se inicia, los diversos componentes orgánicos de la matriz que unen al calcio podrían modular la formación de las columnas de calcita. Estos componentes de matriz, complementarían su acción con la anhidrasa carbónica que localiza una alta concentración de iones carbonato, derivados ya sea de bicarbonato o de dióxido de carbono. Durante las dos últimas horas de formación de la cáscara, se detiene la mineralización y se inicia el depósito de cutícula, luego del depósito de esta, la glándula de la cáscara se contrae y expulsa el huevo hacia la vagina (Fernández et al., 2000).

Los estrógenos y andrógenos actúan conjuntamente en el control del mecanismo del calcio en tres aspectos importantes como es la absorción intestinal, calcificación y descalcificación del esqueleto y la absorción del fósforo. El calcio que se deposita sobre la cáscara se obtiene de la sangre, no existe un almacenamiento de calcio en la glándula de la cáscara antes de la calcificación (Hodges, 1969).

La principal fuente de calcio es la dieta, el intestino participa directa y activamente en la regulación del metabolismo del calcio, dado que la retención intestinal del calcio pasa durante la formación de la cáscara del 40% al 80%. Sin embargo no todo el calcio que se deposita en la cáscara procede del intestino, una parte tiene su origen en el esqueleto. En condiciones normales de aporte alimentario de calcio, la movilización del calcio óseo es importante al final de la noche cuando el tracto digestivo ya no contiene suficiente calcio absorbible, entonces esta movilización del calcio óseo es facilitada por el hueso medular localizado en la cavidad medular de algunos huesos. Por otro lado, durante el día el fenómeno es inverso, hay depósito de calcio en la medula de los huesos largos proveniente de la dieta, debido a que generalmente el huevo en formación no se encuentra en el útero y por ende no se ha iniciado el proceso de calcificación (Nys, 1990; Sauvers y Reviers, 1992).

El calcio de la cáscara procede del alimento o de los huesos, la importancia de estas dos fuentes de calcio para la cáscara, depende del contenido de calcio en la ración. Si el nivel de calcio en el alimento es de 3.6% (nivel normal en las raciones para ponedoras); el 80% del calcio de la cáscara proviene de los alimentos y el 20% de los huesos. Si el contenido de calcio en la ración es de 1.9%, el hueso aportaría entre el 30 al 40% del calcio en la cáscara, y en raciones deficientes en calcio, el esqueleto puede ser la principal fuente. Si una dieta es deficiente en calcio las gallinas ponedoras serán afectadas en la producción de huevos y en el grosor de la cáscara, para solucionar en parte este déficit las aves toman el calcio de los huesos (Aitken, 1991).

El 98% de calcio se encuentra en los huesos pero la participación de este mineral está limitada por el aporte directo de calcio alimentario absorbido a nivel intestinal. La formación de la cáscara implica la utilización de 2 g de calcio lo que corresponde entre 8 a 10 % del contenido corporal de calcio. El depósito de calcio en la cáscara (150 mg/h) obliga a la renovación total de este elemento sanguíneo cada 12 h /día (Joly, 1994).

A mayor intensidad de postura se necesita más calcio, cuanto mayor es la duración de la postura menor es la calidad del huevo debido a que la gallina no produce la cantidad de carbonato de calcio necesario para cubrir la producción de huevos de mayor tamaño durante la última parte de postura (North, 1993).

La utilización del calcio óseo tiene como origen el hueso medular, presente en el fémur, costillas y pelvis. La exportación se realiza en forma de fosfato tricálcicos, y la utilización excesiva del hueso medular puede originar una mala calidad de la cáscara y una liberación de iones fosfato en la sangre, con la consiguiente modificación del pH y equilibrio iónico. Para mantener el equilibrio iónico, la gallina elimina el exceso de iones fosfato, a través de los riñones y estos procesos pueden conducir a una desmineralización de la ponedora. Por lo tanto, las técnicas que permiten limitar la utilización del calcio óseo, mejoran la solidez de la cáscara (Flores, 1994).

Entre los factores que favorecen la absorción del calcio se tiene a la lactosa que al interactuar con las células de la mucosa intestinal, especialmente en condiciones de hipocalcemia, aumenta la permeabilidad a los iones de calcio para la vitamina D en forma activa. Los factores que disminuyen la absorción del calcio, son la edad del animal, los bajos niveles de vitamina D, los oxalatos y fitatos que al formar oxalatos de calcio los hacen muy difíciles de absorber (McDowell, 1992).

 

2.4. Importancia del calcio en la producción de huevos

El calcio es uno de los elementos necesarios para el mantenimiento, producción de huevo y buena calidad de la cáscara. Además es el componente inorgánico más importante del esqueleto, el 99% del calcio se encuentra en los huesos y dientes, además es necesario en muchas funciones biológicas como: coagulación de la sangre, activador y desactivador de enzimas, actúa en la transmisión de los impulsos nerviosos y en la secreción de hormonas, entre otros. El calcio que no aparece en los tejidos esqueléticos se halla ampliamente distribuido en los tejidos blandos del organismo donde desempeña una amplia gama de funciones esenciales (Underwood et al., 2003).

La cáscara constituye entre el 9 y el 12 % del peso total del huevo, posee un 94% de carbonato de calcio como componente estructural, con pequeñas cantidades de carbonato de magnesio, fosfato de calcio y demás materiales orgánicos incluyendo proteínas. Globalmente, el calcio representa un 37 % del peso total de la cáscara, siendo este mineral el factor nutricional más importante en relación con la calidad de la cáscara (De Blas, 1991; Sauveur, 1993).

Una de las mayores diferencias en el contenido de calcio entre el hueso y la cáscara, es que los minerales del esqueleto consisten de fosfato de calcio, en tanto que la cáscara consiste de carbonato de calcio (Muller, 1978).

La cáscara es casi totalmente carbonato de calcio y el calcio representa el 40 % de la molécula de carbonato de calcio. En las aves se encuentra generalmente 10 mg de calcio por cada 100 cc de sangre. La absorción de calcio es de 50% cuando no se está formando la cáscara pero puede llegar al 80% durante el proceso de calcificación, requiriéndose para la formación de una cáscara 2,0-2,2 g de calcio, la ingestión de 3,5-4,0 g de calcio. Durante las 20 horas que se toma formar la cáscara; se deben depositar unos 25mg de calcio cada 15 minutos. Si se asume que solamente 1,8 gramos de calcio es absorbido de la dieta, se necesita 0,44 gramos de calcio adicionales obtenidos del esqueleto y de otras fuentes. Sin embargo, debe entenderse que mayores cantidades de calcio pueden ser absorbidas bajo ciertas circunstancias (Rao y Roland, 1995, Scott, 1991).

Un exceso de calcio en la ración puede provocar la reducción en el consumo debido a una palatabilidad disminuida de la dieta, asimismo se observan depósitos calcáreos en la cáscara de huevos (Butcher, 1991). Keshavarz y Nakajima (1993), observaron que las ponedoras pueden tolerar niveles de calcio dietético (más de 6 gramos/ave/día) sin causar efecto adverso en su desempeño productivo. Sin embargo, Fleming (1994), reportó que raciones para ponedoras conteniendo más de 4% de calcio puede presentar algún problema de palatabilidad en la ración, afectando su consumo.

Scott et al. (1991), reportaron que las gallinas pueden absorber 1,8 gramos de calcio de una dieta que contiene 3,6% o más de calcio como caliza pulverizada. Una deficiencia de calcio en la dieta ocasionaría reducción en el consumo de alimento, disminución en el nivel de postura, producción de huevos con cáscara delgada, retardo en el crecimiento del ave, incremento del metabolismo basal, reducción de la actividad física, osteoporosis y raquitismo, susceptibilidad a hemorragias internas y tetania.

 

2.4.1 Requerimiento de Calcio

Los requerimientos de calcio para gallinas en postura se han incrementado de 2.25 a 3.75% (NRC, 1994). Este incremento se debe a la intensa selección genética para máxima eficiencia alimenticia, producción de huevo y calidad de la cáscara, que se ha aplicado en gallinas ponedoras. Sin embargo, la recomendación de 3.75gr/ave/día continua siendo adecuada para la producción de huevos con buena calidad de cáscara (Roland, 1989 y Keshavarz y Nakajima, 1993).

En los últimos años, las recomendaciones para ingesta de calcio varían de acuerdo a las líneas genéticas y a las edades de las aves. Una ingesta de calcio debe ser de 3.88, 4.00, 4.27 y 4,50% para las edades de 20 a 32, de 33 a 44, de 45 a 58 y de 59 semanas al término de producción; respectivamente. Las ponedoras comerciales producen, en un período de 80 semanas 358 huevos, cada uno con un peso aproximado de 60 gramos lo que representa un total de cerca de 21 kilogramos de masa (Hy-Line, 2009).

Considerando que la cáscara representa 9,3% del peso total del huevo y que, a su vez, el calcio es el 36% del peso total de la cáscara, es posible calcular que una gallina comercial secreta durante un periodo productivo de un año, cerca de 600 gramos de calcio en la cáscara lo que corresponde a unas 30 veces la cantidad de calcio que contiene en su cuerpo (Al-Batshan et al., 1994; Clunes y Leeson, 1995). Si además, se asume que del calcio consumido se retiene un 50% para el huevo y la formación de la cáscara, una gallina consumiría cerca de 1,2 Kg. de calcio en un año (Elaroussi et al.1994).

 

2.5 Importancia del fósforo en la producción de huevos

El fósforo es un nutriente esencial para la gallina en postura, debido a que realiza varias funciones en el organismo, como son: mineralización de los huesos, almacenamiento de energía, formación de la cáscara y metabolismo energético (Said et al., 1984; Roland y Farmer, 1986 y Snow et al., 2004).

Participa en el crecimiento del esqueleto, metabolismo del tejido nervioso, transporte de ácidos grasos y otros lípidos; así mismo forma parte de los ácidos nucleídos, es componente de muchas coenzimas, participa en el almacenamiento y transformación de energía en compuestos fosforilados como la glucosa y sus derivados y es importante para una eficiente utilización de los nutrientes y ejerce una acción catalítica sobre el hígado y una acción tónica sobre el sistema muscular y el corazón (Scott et al., 1991).

El fósforo representa el tercer nutriente más costoso después de la energía y proteína (Potchanakorn y Potter, 1987). Además contribuye aproximadamente con 1% del peso total del cuerpo donde el 80% se encuentra formando las estructuras óseas, el 20% restante se encuentra distribuido por todo el organismo en cada una de las células desempeñando múltiples funciones (Soares, 1990).

Un huevo contiene 136 mg de fosforo: 110 mg en la yema, 20 mg en la cáscara y 6 mg en la clara; casi todo el fósforo está presente bajo forma inorgánica, en las fosfoproteínas y fosfolípidos de la yema. Dentro de los fosfolípidos tenemos un 77% de fostatidilcolina, 16% fosfatidiletanolamina, 2,4% lisofosfatidilcolina y 2,4% de esfingimielina (Rojas, 1979; Sauveur, 1993).

El fósforo representa el 0,35% del peso total de la cáscara del huevo y está bajo la forma de fosfato tricálcicos, esta pequeña cantidad de fósforo no está homogéneamente distribuida sino que se concentra en las capas más extremas, en la parte superficial de la cáscara, justo debajo de la cutícula orgánica (De Blas, 1991, Sauveur, 1993).

Durante la calcificación de la cáscara del huevo, parte del calcio sale de los huesos haciendo que los iones de calcio y de fósforo entren en la sangre. Después los iones de fósforo son eliminados por los riñones. Para volver a llenar las reservas de fósforo se requiere que se alimente con fósforo. Cuando hay una falta significante de fósforo, la producción de huevo baja y la mortalidad aumenta (Williams, 2004).

La carencia de fósforo se manifiesta en un aumento de la fragilidad ósea; por el contrario un exceso de fósforo se traduce en una degradación de la solidez de la cáscara. La deficiencia de fósforo ocasiona un cese o reducción en la producción de huevos, pobre calidad de la cáscara de huevo (cascara frágil, bajo espesor de la cáscara y peso del huevo), y de la calidad total del huevo (puntos de sangre, depósitos de calcio). Asimismo, se puede observar disminución en el tamaño y peso del huevo, problemas reproductivos disminución de la actividad sexual, reducción de la incubabilidad, retardo en la madurez sexual, anormalidades del esqueleto incluyendo resorción del hueso, fatiga en la jaula, osteoporosis, osteomalacia, raquitismo, pico blando, parálisis muscular y ruptura de huesos (Mc Dowell, 1992).

Un exceso de fósforo puede ocasionar cáscara delgada en los huesos, disminución en el nivel de postura, interferencia en la absorción de calcio, magnesio y otros minerales, competencia del ion fosfato con el ion carbonato por el calcio inhibiendo la formación de los cristales de calcita, interferir con el metabolismo del calcio a distintos niveles, causar la inhibición de la movilización del calcio del hueso medular, provocar el aumento de la excreción de calcio sanguíneo, la disminución de la absorción del calcio a nivel duodenal y la modificación del equilibrio acido-base de los fluidos orgánicos, que afecta indirectamente a los procesos de calcificación (De Blas, 1991).

La utilización del fósforo no solo depende de la absorción en el intestino sino también del nivel de fósforo plasmático y el balance acido-base en la sangre. Cuando disminuye la relación sodio-cloro, el amonio y el fosfato son excretados para neutralizar la orina, reduciendo la utilización del fósforo (Keshavarz, 1994).

Un factor que puede alterar el valor biológico de una fuente fosfatada es el contenido de calcio en la fuente; generalmente conforme el calcio aumenta, lo hace también la relación calcio: fósforo, tornándose menos soluble la fuente fosfatada y por lo tanto disminuye el valor biológico (Shafey et al., 1991).

 

2.5.1 Requerimiento de fósforo

Aun cuando la cáscara no contiene suficiente fósforo inorgánico, la formación de la cáscara demanda fósforo en la dieta. La deficiencia de este elemento afecta la calidad de la cáscara, producción y tamaño del huevo e incrementa la excreción de calcio en la orina. Asimismo, la deficiencia de fósforo quita los minerales del esqueleto del ave y eventualmente causa fracturas en los huesos, ocasionando el síndrome de fatiga en jaula (Potter, 1998).

Los requerimientos de fósforo dependen del uso de las reservas de los huesos. Durante el estrés térmico, la gallina incrementa el uso del hueso medular como reserva de calcio, como consecuencia se incrementa el nivel del fósforo en circulación, en perjuicio de la dureza de la cáscara (Sakamura, 1991).

El nivel óptimo de calcio para la máxima calidad de cáscara es mayor que para la máxima producción de huevo. Mientras que para el fósforo la tendencia es a disminuir la concentración de este mineral porque es un ingrediente caro y por los problemas de contaminación que ocasiona cuando está en exceso (Castillo et al., 2004).

Las gallinas durante el proceso del levante, requieren de 0.25% de fósforo disponible (NRC, 1994), mientras que las recomendaciones para un nivel adecuado de fósforo para esta etapa, se encuentra entre 0,13 y 0,30% de fósforo disponible (Said et al., 1984).

Para las gallinas ponedoras semipesadas, el NRC (1994) recomienda un porcentaje de 0.30% de fósforo disponible para una dieta con 2900 KcalEM/Kg. de alimento. Sin embargo las gallinas modernas tienen requerimientos más elevados debido a la constante mejora genética para la mayor producción de huevos (Snow et al., 2004).

Los requerimientos de fósforo disponible para las gallinas modernas se encuentran de 0.40, 0.44, 0.36 y 0.35% para los periodos de 20-32, 33-44, 45-58 y 59-80 semanas de edad (Hy Line, 2009).

Por otro lado, una relación de calcio y fósforo aproximadamente de 8:1 durante la producción máxima y dentro del rango de 10:1 a 12:1 durante las últimas fases de la producción, es generalmente satisfactorio para obtener una buena calidad de cáscara del huevo (Williams, 2004).

 

2.6 Fisiología de la producción de huevo

El primer factor iniciador de la formación del huevo, es la luz, que actúa sobre las aves a través de dos vías diferentes: la retina y por la vía transorbitaria. Los estímulos luminosos que llegan al cerebro son sensibles a todas las longitudes de onda visibles en especial a la radiación roja y naranja. Dichos estímulos luminosos son conducidos por medio de nervios al hipotálamo. En esta parte, las células neurosecretoras producen hormonas conocidas como reguladores (RH). Estas pasan a través de los capilares al sistema portal de la glándula pituitaria (lóbulo anterior de la hipófisis), aquí se producen las hormonas FSH (hormona estimulante del folículo ovárico) y LH (hormona luteinizante), las cuales serán vertidas al torrente sanguíneo (Austic, 1994).

El control directo del ovario corre a cargo de las hormonas FSH y LH, denominadas conjuntamente complejo gonadotrópico, donde la FSH es responsable del crecimiento folicular y la LH es la inductora de la ovulación. Cuando estas hormonas han alcanzado un cierto nivel en el ovario, ellas estimulan una sola yema de los cientos de yemas pequeñas para iniciar un rápido crecimiento de 10 días, las que se convertirá en un futuro huevo. Al día siguiente una segunda yema empieza a crecer, por lo tanto si una gallina es una ponedora eficaz, una yema nueva iniciará su periodo de crecimiento cada 24 horas (Sorza, 2004).

Hormonas ováricas como los estrógenos con el apoyo de los andrógenos, estimulan el desarrollo del oviducto y también de las glándulas del istmo, responsables de secretar los distintos componentes del huevo, entonces el oviducto se agranda y se prepara para cumplir sus funciones en la línea de producción. Los estrógenos controlan la síntesis de los lípidos, fosfolípidos que forman el vitelo. Estos productos se sintetizan en el hígado y son trasladados a través del aparato circulatorio al ovario de donde se desarrollan los folículos ( Swenson y Reece, 1999).

En la ovoposición, que es la expulsión del huevo desde el útero, pasando por la vagina y saliendo al exterior a través de la cloaca; intervienen las hormonas oxitocina y la arginina vasotocina, ambas secretadas por el lóbulo posterior de la hipófisis, debido al estímulo provocado a través de los nervios de la glándula coquiliria del útero, los cuales llegan al hipotálamo. Todos los componentes de la yema a excepción de la membrana se forman en el hígado de la gallina llegando al ovario por vía sanguínea, por lo que toda alteración hepática se traducirá en perdida en la puesta (Buxade, 2006).

Cuando la yema alcanza su tamaño máximo es liberado del ovario por la ruptura del folículo a lo largo de la zona del estigma, la mayoría de veces cae en la cavidad abdominal en donde será rodeado por el infundíbulo del oviducto la que encierra completamente al ovulo y esta es atrapada para iniciar el proceso de formación del huevo, el transito del ovulo por el infundíbulo dura de 15 a 20 minutos. Cuando la yema pasa al magnum, se rodea de capas de albumen (clara), la cual se produce en las glándulas del magnum (Quintana, 1991).

La síntesis de las proteínas de la clara requiere altos niveles de hormona esteroide del ovario en los tejidos del magnum, esta acción de adición de albumen dura aproximadamente de 2 a 3 horas, donde el huevo adquiere su forma definitiva, seguidamente contracciones secuenciales similares a las peristálticas hacen avanzar al huevo con su capa de albumen denso hasta el istmo, donde durante 1 a 1.5 horas se adiciona cierta cantidad de agua a la clara y en las glándulas tubulares del epitelio del istmo se forman las dos membranas de la cáscara las que se caracterizan por su alto contenido de queratina e hidroxiprolina. Luego el huevo pasa al útero donde se forma la cáscara y la pigmentación de ésta. Allí permanece entre 20 a 22 horas, donde las primeras 5 horas se adicionan agua y sales, luego en las siguientes 15 horas tiene lugar la deposición del carbonato de calcio (Austic, 1994).

El huevo ya formado pasa a la vagina en unos cuantos minutos, después de haberse desarrollado entre 24 a 26 horas, durante los cuales todos los componentes necesarios se han de ir sintetizando y transportando hasta el lugar de la formación y deben disponerse en la secuencia, cantidad y orientación adecuada para que el huevo producido sea correcto. Cualquier alteración durante el proceso dará lugar a anomalías y consecuentemente en disminución de la calidad del huevo (Barroeta, 2003).

 

2.7 Antecedentes

Cuando se utiliza el carbonato de calcio en forma de harina en dietas de gallinas ponedoras, se ha podido observar que la retención en el organismo de este mineral es de corto tiempo afectando la calidad de la cáscara del huevo (Cheng y Coon, 1990; Frost y Roland, 1990).

Guinotte et al., (1991), reportaron que las gallinas ponedoras disminuyeron el consumo de alimento cuando se utilizó una fuente de calcio en forma granulada comparados con la dieta donde se incluía el calcio en forma de harina.

El valor biológico del fósforo se ve afectado por el tamaño de partícula, se ha observado que fuentes granuladas tienen un mejor valor biológico comparado con aquellas que son de menores tamaños de partícula (Burnell et al., 1990).

Sauveur (1992), observó que la utilización de calcio en forma granulada en dietas de gallinas ponedoras, es positiva en el mejoramiento del espesor de la cáscara, lo cual es más notorio, cuando las gallinas son criadas a una temperatura superior a los 30 ºC y cuando las gallinas son viejas (más de 56 semanas de edad), ambas situaciones en que los problemas de solidez de la cáscara se agudizan.

Keshavarz (1994), sugiere que en las dietas de las ponedoras, del total de carbonato de calcio utilizado, un 30 a 50% debe incluirse en forma granulada con la finalidad de mejorar su retención en la molleja y mejorar la calidad de cáscara.

Suministrando la dieta a las gallinas en la hora necesaria y utilizando carbonato de calcio granulado se observó que es posible disminuir el uso del calcio de los huesos y de esta manera se reduce la perdida de fosforo en la orina (Rao et al., 1995).

Bingfan y Coon (1997), observaron una baja retención en la molleja de carbonato de calcio de partículas pequeñas causada por una alta tasa de pasaje desde la molleja debido a su tamaño físico. Asimismo, que el tiempo de retención en la molleja para partículas de carbonato de calcio menores de 0.8 mm es relativamente corto comparado con las partículas mayores a 1mm de diámetro, donde la retención de calcio en la molleja se incrementa en las ponedoras.

El fósforo interactúa con el calcio para la formación de los huesos, siendo almacenado el calcio en el esqueleto casi enteramente como fosfato de calcio, por lo tanto la síntesis de los huesos medulares requiere de fósforo de la dieta. Si el calcio es utilizado en el proceso de la formación de la cascara, el fosforo debe ser excretado. Por otro lado el fósforo reducido no mejora la calidad de la cáscara, no obstante, ayuda indirectamente reduciendo el fósforo inorgánico del plasma, siendo el exceso de este fósforo dañino para la calidad de la cáscara. La acumulación en exceso del fósforo en la sangre interfiere con la movilización de reservas de fosfato de calcio durante la formación de la cáscara en la noche o puede que haya un efecto antagonista directo del fósforo de la sangre en el proceso de la formación de la cáscara (Ahmad y Balander, 2004).

Tobin (2004), en gallinas de 18 semanas a 28 semanas de edad, estudió el suministro de dietas conteniendo carbonato de calcio fino y granulado (mezcla de tamaño de partícula de 2.0 a 2.8 mm de diámetro), combinándolos en diferentes proporciones. No encontró diferencias significativas en el consumo de alimentos, peso corporal, producción de huevos, peso del huevo y el espesor de la cáscara del huevo.

Rostagno et al. (2005), encontraron que la mezcla de un 75% de calcio en forma de harina y un 25% de calcio granulado mejora la calidad de la cáscara, especialmente en aves viejas, en explotaciones con condiciones de calor.

Cuca et al. (2007), suministrando a las gallinas ponedoras (80 semanas de edad) una dieta con una mezcla de calcio en forma de harina y granulado (50-50 a 75%) de 3 a 5mm de diámetro, encontraron que el espesor de la cáscara fue incrementada mejorando la calidad de la cáscara en forma significativa. Sin embargo, no encontraron diferencias en el porcentaje de postura, el peso promedio de huevos, consumo de alimento, masa de huevos y conversión alimenticia, habiendo una tendencia en un mayor consumo de alimento y conversión alimenticia, asimismo en una menor masa de huevo y porcentaje de postura a medida que se incrementaba el diámetro del calcio granular de la mezcla.

Saunders et al. (2009), experimentaron con diferentes diámetros de calcio (de 0.4 hasta 4.0 mm) en dietas de gallinas ponedoras, donde observaron que a medida que se incrementaba el diámetro de la partícula del carbonato de calcio mejoraba el espesor de la cáscara, pero el consumo de alimento disminuía. Por otro lado, observaron una tendencia a la disminución del porcentaje de postura, peso corporal, el peso promedio del huevo, el consumo de alimento y conversión alimenticia.

Ccoicca (2009), en un experimento con gallinas ponedoras no encontró diferencias significativas para el espesor de la cáscara, sin embargo si hubo diferencias para número de huevos, masa de huevos, peso promedio de huevo y porcentaje de postura a favor del carbonato de calcio fino cuando comparó la suplementación total con carbonato de calcio granulado.

 

3. Materiales y métodos

3.1 Localización

El presente trabajo de investigación se llevó a cabo en las instalaciones de la Unidad Experimental de Avicultura de la Universidad Nacional Agraria La Molina, iniciándose el mes de Julio del año 2007, siendo el periodo experimental de 12 semanas.

 

3.2 Animales Experimentales

Se utilizaron 384 gallinas de postura de la línea Hy Line Brown, de 36 semanas de edad, de características similares en cuanto a edad, peso y presentando un óptimo estado de salud. Las aves fueron distribuidas al azar en 8 tratamientos, utilizándose 48 aves por tratamiento.

 

3.3 Instalaciones

Las aves fueron alojadas en el galpón experimental, cuyas dimensiones son: 8,58 m de ancho y 27,18 m de largo, con una altura de 5,55 m. Las paredes laterales están protegidas con malla metálica y recubierta con cortinas para evitar los vientos fuertes, así como el ingreso de cualquier vector. Dentro de este galpón se utilizaron 96 jaulas de alambre galvanizado cada una con capacidad para alojar a 4 gallinas cuyas dimensiones son: 60 cm largo x 40 cm de alto x 40 cm de ancho.

 

3.4 Equipos

  • Se utilizaron los siguientes equipos y materiales:
  • Balanza tipo reloj (capacidad 50 Kg)
  • Balanza electrónica (pesaje de aditivos)
  • Micrómetro (medidor del grosor de la cáscara)
  • Termómetro
  • Hojas de control
  • Materiales para limpieza (escoba, recogedor, palas y carretilla)

 

3.5 Sanidad

El galpón elegido para el trabajo experimental se preparó con anticipación; realizándose la desinfección de galpones, comederos y bebederos; y en los alrededores se eliminaron la presencia de malezas y/o plantas para evitar la presencia de vectores, además se colocó una bandeja de cal en la puerta de ingreso.

 

3.6 Manejo

Diariamente se procedía a realizar la limpieza de comederos y verificar el normal funcionamiento de los bebederos tipo “tetina”. El alimento se suministró en dos horarios (8:00 a.m. y 2:00 p.m.) de acuerdo a los tratamientos evaluados de una sola y de dos dosis de suministro de alimento al día. El recojo de huevos se realizó a las 11am de acuerdo a los tratamientos, registrándose los pesos correspondientes y su posterior traslado al almacén. El manejo de las cortinas fue efectuado de acuerdo a la presentación de temperaturas elevadas con el fin de manejar el grado de ventilación y evitar la presentación del estrés en las aves.

Las actividades semanales, que se realizó durante el experimento fueron las siguientes: la preparación de alimento de las aves, medida del espesor de la cáscara de los huevos seleccionados al azar, limpieza de las excretas y seguidamente se espolvoreo cal en las áreas de donde se recogió las heces de las aves y cada 2 semanas se suministró complejo B vía agua de bebida para prevenir la presentación de estrés.

 

3.7 Alimentación de las aves

El alimento fue formulado de acuerdo a los requerimientos nutricionales señalados por el manual de manejo de la Línea Hy Line Brown, utilizándose programación lineal para su formulación. La composición porcentual y valor calculado del aporte nutritivo de las dietas basales se puede observar en el Cuadro 1.

El suministro diario de alimento según lo indicado por el manual de manejo para la línea es de 112 gr/ave/día para la edad en estudio, sin embargo se les suministró 130 gr/ave/día, para poder medir el consumo real al que podría estar influyendo el consumo de los minerales granulados. Se mantuvo el consumo libre de agua.

Cuadro 1. Composición porcentual de la dieta basal y el valor nutritivo estimado.

 

El alimento basal conteniendo el carbonato de calcio granulado o en fino, fue mezclado en las instalaciones de la planta de alimentos.
 

3.8 Productos evaluados

En el experimento se utilizaron Carbonato de Calcio fino de 0.4 mm y grueso de 2.5 mm de diámetro; cuyo contenido de calcio es de 38%. Asimismo, se utilizó el Fosfato Dicálcico fino de 0.5 mm y grueso de 1.5 mm de diámetro que contiene 18% de fosforo disponible y 21% de calcio.

 

3.8 Tratamientos

Se utilizó una dieta basal, en la cual se adicionaron el calcio y el fósforo fino y grueso y la dieta preparada fue suministrada tanto una vez por día como en dos periodos una en la mañana y otra en la tarde.

 Cuadro 2. Composición de la Premezcla Vitamínica (gallinas ponedoras).


Fuente: Montana S.A. (Proapak 4A)

Los tratamientos fueron los siguientes:

T-1: Dieta Basal + carbonato de calcio fino y fosfato fino; suministrado una vez por día (CCFPF-1).
T-2: Dieta basal + carbonato de calcio fino y fosfato fino; suministrado dos veces por día (CCFPF-2).
T-3: Dieta basal + carbonato de calcio fino y fosfato grueso; suministrado una vez por día (CCFPG-1).
T-4: Dieta basal + carbonato de calcio fino y fosfato grueso; suministrado dos veces por día (CCFPG-2).
T-5: Dieta Basal + carbonato de calcio grueso y fosfato fino; suministrado una vez por día (CCGPF-1).
T-6: Dieta basal + carbonato de calcio grueso y fosfato fino; suministrado dos veces por día (CCGPF-2).
T-7: Dieta basal + carbonato de calcio grueso y fosfato grueso; suministrado una vez por día (CCGPG-1).
T-8: Dieta basal con carbonato de calcio grueso y fosfato grueso; suministrado dos veces por día (CCGPG-2).

 

3.9 Parámetros de evaluación

a) Espesor de la cáscara del huevo

La medición del espesor de la cáscara del huevo, se realizó con un micro calibrador una vez por semana, para lo cual se tomó 12 huevos por tratamiento (4 huevos/repetición), se procedió a medir el espesor de la cáscara del huevo tanto de ecuador así como de los polos del huevo, tomándose como valor del espesor de la cáscara del huevo el promedio aritmético de estos valores.

 

b) Porcentaje de postura

Se define como el número total de huevos puestos en comparación con el número de gallinas en observación.

 

c) Peso promedio de huevo

El peso promedio del huevo se obtuvo dividiendo el peso total de los huevos por tratamiento entre el número total de huevos del tratamiento.

 

d) Masa de huevo

El cálculo de este parámetro se hizo multiplicando el número de huevos producidos por el peso promedio de los mismos de cada tratamiento.

Masa de huevos (kg) = N° de huevos producidos x peso promedio del huevo

 

e) Consumo de alimento

Se midió el consumo de alimento semanal de la siguiente manera:

Alimento ofrecido durante la semana – alimento residual al final de la semana.

 

f) Conversión alimenticia

La conversión alimenticia semanal y acumulada ha sido calculada utilizando las siguientes fórmulas:

 

g) Retribución económica del alimento

Se ha calculado en base a los ingresos por venta de los huevos y egresos por el costo del alimento.

 

3.10 Diseño experimental

El diseño estadístico empleado fue el Diseño completamente al Azar (DCA), con un arreglo factorial de 2x2x2 (factor A: dos tamaños de carbonato de calcio; factor B: dos tamaños de fosfato monodicalcio; factor C: dos periodos de suministro de alimento), haciendo un total de 8 tratamientos. Se emplearon 2 repeticiones por tratamiento, utilizando 24 aves por cada repetición con pesos homogéneos.

Para el análisis estadístico se utilizó el siguiente modelo:

Yijkl = µ+Ai+Bj+Ck+ABij+ACik+BCjk+ABCik+Eijkl

Donde:

µ: Media de toda la población, constante para todas las observaciones
Ai: Efecto del i-ésimo nivel del factor A
Bj: Efecto del j-ésimo nivel del factor B
Ck: Efecto del k-ésimo nivel del factor C
ABij: Efecto de la interacción AB
ACik: Efecto de la interacción AC
BCjk: Efecto de la interacción BC
ABCijk: Efecto de la interacción ABC
Eijkl: Error experimental

Se usó la prueba de Duncan, para determinar la comparación de medias de los tratamientos con un nivel de significancia de α: 5 %; En cuanto a los datos de porcentajes de postura fueron transformados mediante la fórmula: Arc Sen Ö(Yij/100) para que los datos se ajusten a la curva normal (Calzada, 1982).

 

4. Resultados y discusión

4.1 Espesor de la cáscara de huevo

Los resultados de la evaluación del espesor de la cáscara se encuentran indicados en el Cuadro 2 y el análisis de variancia se puede observar en el Anexo I, donde se puede apreciar que existen diferencias significativas para el efecto del calcio y del fósforo.

Las aves, alimentadas con la dieta donde se incluyeron carbonato de calcio y fosfato dicalcico grueso proporcionaron el mayor espesor de cáscara del huevo. La utilización de calcio y fósforo grueso tuvo como respuesta una mejor calidad de la cáscara.

Los resultados obtenidos nos indican que cuando se utiliza un mayor diámetro de la granulación de calcio y fósforo incluidos en la ración, mayor será el valor del espesor y la consistencia de la cáscara. El fundamento de esta afirmación se debe a que posiblemente hay una mayor retención de calcio y fósforo en la molleja de la gallina ponedora, así como una lenta liberación del mismo, lo cual se traduce en una mayor permanencia de los minerales en la sangre y por lo tanto una mayor utilización de calcio y fósforo, según lo reportado por Keshavarz (1994) y Bingfan y Coon (1997).

Los resultados encontrados en el presente estudio concuerdan con la afirmación hecha por Sauveur (1993), quien indica que el uso de calcio de partícula gruesa en la dieta de gallinas ponedoras mejora el espesor de la cáscara. En el mismo sentido, Guinotte y Nyls (1991), encontraron que existe una mayor solidez de la cáscara del huevo cuando utilizaron dietas alimenticias donde se incluían calcio de partícula gruesa, especialmente con gallinas de más de 56 semanas.

Sin embargo los valores de espesor de la cáscara determinados en el presente experimento no concuerdan con lo reportado por Tobin (2004), quien no encontró diferencias en los valores del espesor de la cáscara del huevo cuando utilizó dietas donde se incluyeron calcio fino y grueso, en diferentes proporciones de combinación entre ellas, en gallinas de 18 a 28 semanas de edad.

De la misma manera, los resultados del presente experimento son diferentes a los reportados por CCoicca (2009), quien no encontró diferencias significativas cuando utilizó calcio de partícula gruesa en las dietas de gallinas ponedoras en las primeras etapas de postura.

Los autores mencionados no han encontrado diferencias significativas probablemente porque trabajaron con tamaños de partículas muy variables a diferencia del presente experimento donde el tamaño de partícula fue más grueso y homogéneo.

El calcio y fósforo de partícula gruesa utilizado en el presente experimento independiente de la frecuencia de suministro, han tenido un efecto positivo en el espesor de la cáscara. La utilización de carbonato de calcio grueso en las dietas de las gallinas ponedoras ha ayudado en la permanencia de un mayor tiempo del calcio circulante y el uso de fosfato dicalcico grueso también ha influido para el traslado de calcio hacia la cáscara en el momento de mayor necesidad del calcio para la calcificación de la cáscara del huevo.

 

4.2 Porcentaje de postura

Los resultados de la evaluación del porcentaje de postura se encuentran indicados en el Cuadro 2 y el análisis de variancia en el Anexo II. No se encontraron diferencias estadísticas significativas entre los tratamientos, asimismo tampoco hubo diferencias al evaluar la influencia de cada uno de los factores.

En estos resultados se pueden apreciar que la utilización de calcio y fósforo grueso no han tenido influencia en respuestas positivas, teniendo una tendencia a disminuir el porcentaje de postura cuando se utilizó calcio de partículas gruesas tanto con uno o dos frecuencias de suministro.

Los resultados encontrados en el presente estudio concuerdan con lo reportado por Gereda (1999), Tobin (2004) y Saunders et al. (2009), quienes no encontraron diferencias en sus valores comparativos cuando utilizaron carbonato de calcio fino y grueso. Sin embargo los valores encontrados no concuerdan con los hallazgos de CCoicca (2009), quien encontró resultados que mostraron diferencias estadísticas significativas cuando utilizó carbonato de calcio grueso, obteniendo los mejores valores cuando utilizó carbonato de calcio fino.

En el presente experimento existe una tendencia hacia un menor porcentaje de postura cuando se utiliza calcio grueso que se compara a lo reportado por Cuca (2007), quien observó una tendencia a la disminución en el porcentaje de postura a medida que se incrementaba el porcentaje de sustitución con calcio grueso, indicando que la utilización de calcio grueso puede influir en una menor densidad de nutrientes del alimento por el grosor que presentan al momento de la mezcla del alimento conforme aumenta la sustitución con calcio grueso.

 

4.3 Peso promedio del huevo y masa total de huevos

Los resultados del peso promedio del huevo y masa total de los huevos se encuentran indicados en el Cuadro 2 y el análisis de variancia en los Anexos III y IV. En cuanto al peso promedio del huevo no se encontraron diferencias estadísticas significativas para los tratamientos evaluados. Los valores promedios encontrados en los diferentes tratamientos debido al efecto de la inclusión de calcio y fósforo fino y grueso así como la frecuencia del suministro del alimento por día no afectaron el peso del huevo.

Estos resultados concuerdan con lo hallado por Cuca (2007) y Saunders et al. (2009), quienes no encontraron diferencias significativas, al trabajar con diferentes proporciones de calcio grueso. Sin embargo, al igual que el presente experimento, observaron una tendencia a un menor peso de huevo conforme aumentaba la proporción de la mezcla del calcio fino con el grueso. Por otro lado no concuerda con lo hallado por CCoicca (2009) quien encontró diferencias estadísticas significativas para el peso promedio de los huevos, al reemplazar el calcio fino por grueso.

El presente estudio concuerda con Tobin (2004), quien encontró valores similares en el peso de los huevos cuando suministro a la dieta carbonato de calcio fino y grueso y en combinaciones de diferentes proporciones, aunque este autor trabajó con una mayor variabilidad en el tamaño de partículas del calcio en comparación a lo utilizado por los otros autores y el presente experimento.

En cuanto a la masa del huevo hubo diferencias significativas para el efecto del calcio. Los tratamientos donde se incluyen calcio grueso presentan los menores valores de masa de huevo producida y se diferencia estadísticamente de los otros tratamientos. Los valores de los demás tratamientos encontrados debido al efecto de la inclusión en la ración alimenticia de calcio fino y fósforo fino y grueso así como la frecuencia de reparto de la ración diaria no mostraron diferencias estadísticas significativas entre ellos.

Estos resultados probablemente se deban a razones expuestas anteriormente, que señala que hay una mayor ingestión de nutrientes diferentes al calcio en las aves alimentadas con carbonato de calcio fino, que las aves alimentadas con carbonato de calcio de partícula gruesa con uno o dos periodos de suministro de alimento durante el periodo de calcificación de la cáscara del huevo en los días de postura.

Dentro de estos nutrientes se encuentran los aminoácidos (metionina y cistina) y la energía, que tienen un efecto directo en el tamaño del huevo según lo señalado por Lesson y Summers (1991), lo cual pudo haber generado que las aves alimentadas con carbonato de calcio fino tengan una mayor masa de huevos y una tendencia a un mayor peso promedio del huevo que las aves alimentadas con carbonato de calcio de partícula gruesa, lo cual coincide con lo reportado por Keshavarz (1994), Cuca (2007) y Saunders et al. (2009).

Los resultados de la masa de huevos concuerda con los datos reportados por CCoicca (2009), quien encontró que las aves sometidas a las dietas con carbonato de calcio de partícula gruesa tenían una masa de huevos menor a los comparados con el tratamiento control con carbonato de calcio fino. Sin embargo no concuerdan con Gereda (1999), Tobin (2004), quienes no encontraron diferencias para los parámetros indicados en la utilización de carbonato de calcio fino o grueso; que probablemente se deban a la variación en el tamaño de presentación de las partículas del mineral.

 

4.4 Del consumo de alimento y la conversión alimenticia

Los resultados de la evaluación del consumo de alimento y la conversión alimenticia se encuentran indicados en el cuadro 2 y el análisis de variancia en los Anexos V y VI. En cuanto al consumo de alimento se encontraron diferencias significativas para el efecto del calcio y diferencias altamente significativas para la frecuencia de suministro. Asimismo, hubo diferencias estadísticas en la conversión alimenticia por el efecto calcio y frecuencia de suministro.

Los resultados muestran que hay un mayor consumo influenciado por el efecto del calcio grueso y la frecuencia de suministro. Las aves alimentadas con dos frecuencias de suministro presentan un mayor consumo de alimento diferenciándose con una alta significancia de los demás tratamientos. Las aves consumieron más alimento probablemente por la estimulación a que eran sometidas cuando se les suministraba la segunda frecuencia de suministro de alimento.

En el presente experimento se pudo observar que al efectuar el suministro de la segunda frecuencia en las tardes, las aves iniciaban a ingerir el alimento con la misma característica cuando se le suministra el alimento en las mañanas.

Estos resultados no concuerda con los trabajos de Bondi (1989), Guinotte et al. (1991), Sauveur (1993), y Saunders et al. (2009), quienes afirman que las aves alimentadas con carbonato de calcio con partículas gruesas presentan un menor consumo, debido al tamaño de partículas más grandes que permite ser diferenciado y escogido para su consumo y que provoca en el ave una sensación de llenura. Por otro lado no concuerda con los hallazgos de Tobin (2004), quien no encontró diferencias cuando reemplazó calcio fino por grueso en dietas de gallinas ponedoras.

En cuanto a los resultados de la conversión alimenticia, el tratamiento con calcio grueso y dos frecuencias de suministro de alimento, tuvieron las mayores conversiones alimenticias. Se puede indicar que el uso de calcio de partícula gruesa incrementa la conversión alimenticia y que no hay una mejora en la conversión alimenticia al realizar el suministro del alimento en dos frecuencias.

Estos hallazgos concuerdan con lo encontrado por Saunders et al. (2009), quien observó una menor eficiencia de conversión alimenticia en las gallinas ponedoras a medida que el calcio fino se reemplazaba con el calcio grueso.

 

4.5 Retribución Económica

En el Cuadro 4 se resumen los datos sobre la retribución económica por tratamiento por kg de huevo, considerando el precio de venta kilo de huevo de S/. 5.00 y el costo de las dietas experimentales de 1.50 para calcio y fósforo fino, S/.1.55 para fósforo grueso, S/. 1.51 para calcio grueso y S/.1.57 para calcio y fosforo grueso, basados en los precios de los productos evaluados. Estos precios corresponden al mes de noviembre del 2011. El precio del carbonato de calcio por kilo es de S/.0.18 fino y S/.0.20 el grueso. El fosfato fino tiene un costo de S/. 2.10 y el grueso de S/.2.30. Al hacer el análisis se puede observar que la utilización de calcio y fósforo grueso disminuye la retribución económica por Kg de huevo.

Cuadro 4. Retribución económica por producción de Huevo.

 

5. Conclusiones

Bajo las condiciones del presente experimento se llegó a las siguientes conclusiones:

1. La utilización de carbonato de calcio y fosfato dicalcico de partículas gruesas en dietas de gallinas ponedoras mejoraron la calidad de la cascara del huevo.
2. La utilización de calcio y fósforo grueso disminuye la retribución económica por Kg de huevo.

 

6. Recomendaciones

Los resultados obtenidos en el presente estudio permiten hacer las siguientes recomendaciones:

  • Realizar trabajos de investigación con carbonato de calcio y fósforo de partículas gruesas combinados en diferentes proporciones con calcio y fósforo de partículas finas para hallar una mezcla donde no se afecte los parámetros productivos.

El calcio y fósforo de partículas gruesas utilizados en el presente experimento, han tenido un efecto positivo en el espesor de la cáscara. El hecho de utilizar carbonato de calcio de partícula gruesa ha influido para la permanencia de calcio mayor tiempo en la circulación sanguínea y estar disponible en los momentos de necesidad de calcio. Asimismo, el fosfato dicalcico de partícula gruesa ha ayudado para el traslado de calcio hacia la cáscara en el momento de mayor necesidad del calcio para la calcificación de la cáscara del huevo.

 

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9. Anexos

1. Análisis de variancia del espesor de la cascara del huevo.

 

 

2. Análisis de variancia del porcentaje de postura total.

 

3. Análisis de variancia del peso promedio del huevo.

 

4. Análisis de variancia de la masa de huevo.

  

5. Análisis de variancia del consumo total de alimento.

 

6. Análisis de variancia de la conversión alimenticia.

 

7. Promedio semanal y total del espesor (mm) de la cáscara de huevo. 

Donde:

T: Tratamiento R: Repetición
Cf: Carbonato de calcio fino Cg: Carbonato de calcio grueso
Ff: Fósforo fino Fg: Fósforo grueso
D: Nº de veces de suministro de alimento

 

8. Porcentaje de postura promedio semanal y total.

 

9. Peso (g) promedio de huevo semanal y total. 

 

10. Masa (kg) promedio de huevo por semana y total. 

 

11. Consumo promedio y total de alimento (kg) por semana.

 

12. Conversión alimenticia promedio semanal y total.

 

 

Agradecimientos

1. Al Ing. Pedro Ciriaco Castañeda, patrocinador del presente trabajo de investigación.

2. Al Dr. Carlos Vilchez Perales, por sus acertados consejos para la elaboración de presente trabajo experimental.

3. Al Ing. Marcial Cumpa Gavidia, por su invalorable apoyo en la corrección del presente trabajo.

4. Al Ing. Víctor Vergara Rubín por sus consejos acertados y paciencia.

5. Al personal de La Unidad Experimental de Avicultura: MVZ Roobin Torres, Valery Huamán, Humberto Yaringaño y Sra. Aida Nolberto, quienes me ayudaron incondicionalmente en toda la fase experimental del presente ensayo.

Re: Evaluacion de calcio y fosforo fino y grueso en la dieta de gallinas ponedoras en dos frecuencias de suministro sobre la calidad de la cascara de huevo
27/01/2017 | EN ESTE ARTÍCULO PODEMOS CORROBORAR LOS BUENOS RESULTADOS QUE TIENEN NUESTROS CLIENTES USANDO LOS CRBONATOS DE CALCIO FINO Y GRUESO QUE PROVEEMOS.
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