Estimados miembros de Engormix:
El año pasado tuve la gran suerte de estar presente en el parto de una yegua ya mayor de 22 añosy tuvo problemas para parir el potro por lo que tuve que ayudarle a expulsarlo. Este parto se caracterizó por ser lo que se llama un parto seco, es decir, ausente de líquido amniótico. Esto se debe normalmente a una placenta vieja y carente prácticamente de nutrientes para crear vida. Gracias a Dios pude sacar al potro porque la yegua se había abandonado y no empujaba más tras unos minutos de esfuerzos lo saqué pero le faltó oxígeno durante el alumbramiento, pero como les digo, le realicé el imprinting rápidamente activándole la circulación y hablándole mucho. Se lo acerqué a la madre porque esta no era consciente de tenerlo fuera y cuando lo vió fue asombrosa su reacción. A día de hoy está fuerte y guapísimo.
Hace un mes no tuvo la misma suerte esta yegua ni su potrilla que venía de camino, por más que le aconsejé al dueño de la yegua que no la volviera a preñar porque su matriz y la placenta era demasiado viejas y la yegua no tendría fuerzas para afrontar un esfuerzo como un parto, la preñó. Efectivamente se alargó al año su gestación y el mismo día por la mañana se le enceraron las ubres conociendo así la prontitud del parto. Cuando llegó el momentose se tumbó hacia un costado rompiendo aguas a la vez que se tumbaba. Ella está suelta en un prado con más yeguas y sus potrillos por lo que los pequeños más curiosos hicieron un poco más difícil el parto acerándose a curiosear. La madre se levantó dos veces para intentar ahuyentarlos, yo estaba allí intentando también que tuviera la tranquilidad necesaria pero creo que esas dos levantadas fueron mortales para la potrilla que tras tirar mucho de ella salió (parto seco) pero con muerte cerebral. Únicamente le mantenía viva el pulso de su corazón ni siquiera respiraba, le hice el boca a boca (soplando por la nariz y dando pequeños tironcitos de la lengua), la tuve en mis brazos durante 15 largos y desesperados minutos no conseguía nada, la bebé no reaccionaba y la yegua estaba cansadísima.
No se si habrá sido por las molestias de los otros potrillos y de sus madres atosigando a la yegua o porque era una madre demasiado adulta pero la cuestión es que hay cosas que son inexplicables y tremendamente dolorosas.
Un saludo a todos |
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