Sr. Juaneda.
Definitivamente el cambio de ambiente podría significar algún grado de stress para la yegua. Sin embargo, sólo aquellas yeguas extremadamente nerviosas pudiera sufrir un nivel de stress tal que pudiera significar un problema para las mismas. A pesar de esto le puedo decir que tras de haber atendido yeguas muy nerviosas que no sólo extrañaban el cambio de ambiente, sino que también extrañaban la ausencia de alguna yegua amiga, nunca el stress fue tal cómo para provocar el aborto o el nacimiento de un potro muerto. No se cual es su situación en cuanto a número de yeguas, pero en los haras grandes donde se esperan mas de 200 nacimientos durante la temporada de partos, las yeguas están agrupadas por tiempo de gestación. De esta forma las yeguas se van moviendo a potreros cada vez más cercanos a la maternidad en grupos, de esta manera las yeguas sienten menos el cambio de ambiente. Durante el día, cuando el personal de la finca puede observar las yeguas con facilidad mientras están en los pastos, no hay necesidad de moverlas. Sin embargo durante la noche, aquellas yeguas con signos que indiquen cercanía del momento del parto, deben ser colocadas en lugares donde puedan ser observadas frecuentemente durante la noche. En el caso de una sola yegua, si no se presenta ninguna complicación, la misma podría parir sin problemas en un potrero pequeño y seco. Sin embargo una yegua pariendo en un potrero junto a otras yeguas siempre puede implicar un riesgo potencial tanto para el potrillo como para su madre. Aunque el parto es un evento natural, muchos son los problemas y situaciones que se presentan y ponen en riesgo la vida tanto de la yegua como de su cría. La posibilidad de observar la yegua antes, durante y después del parto, disminuye en un alto porcentaje ese riesgo que puede significar la diferencia entre perder a alguno de los dos o tener una yegua y un potrillo sano.
Saludos |
|