Amigos foristas: aunque no soy porcicultor, desde hace mucho tiempo soy estudioso y aplicador de tecnologías apropiadas para lograr mecanismos de desarrollo limpio (MDL). Considero que con la utilización de biodigestores de tercera generación, diseñados específicamente para cada explotación, se obtienen inmensas ventajas, tanto económicas como ambientales. Un biodigestor de éstos termina pagándose en menos de un año con la producción de biogas y la consiguiente venta de los bonos equivalentes de CO2.
Diez kilos de estiércol porcino, producen aproximadamente entre 2 y 2,5 metros cúbicos de biogas con una composición cercana a la siguiente: CH4 (Metano)=71% CO2 (Dioxido de Carbono)=27,2% H2 (Hidrógeno)=1,0% CO (Monoxido de Carbono)=0,1% N2 (Nitrógeno)= 0,5% O2 (Oxígeno)= 0,1% H2S (Acido Sulfhídrico) = 0,1%. Si esto lo traducimos a dinero, en el menor de los casos, por la venta de bonos equivalentes CO2 (no enviados a atmósfera), obtenemos US$ 5,75.
Que cada cual haga sus propias cuentas, ya que, de todas formas, nos queda el bioabono (esterilizado por las altas temperaturas en el interior del biodigestor) que se puede utilizar para alimentación animal o fertilización de cultivos y nos queda el gas para ser utilizado en generación eléctrica, operación de motores, calefacción de pollos o lechones, etc. Los permisos y certificaciones internacionales son pagados con una mínima parte de la venta de los bonos de no emisión de gases de efecto invernadero (GEI).
Mauricio Castilla Arango | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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