Estimados foristas:
Deseo aportarles mi visión sobre este asunto, el cual creo que lo han sacado de contexto, aunque esté de acuerdo con parte de las exposiciones realizadas.
Estoy con ustedes en que se deberían utilizar bastante más las posibilidades que ya ofrece la inoculación de las semillas con Azotobacter sp. y Rhizobium sp., aparte de la aplicación que en cultivos arbóreos se viene ya realizando con la inoculación en viveros con Micorrizas.
Por otro lado, en el artículo se olvidan, por ejemplo, de que en España como en otros países del Mediterráneo, determinadas especies de leguminosas no necesitan de inoculación previa, pues el inóculo existe ya en la mayor parte de los suelos cultivados, (garbanzos, habas, lentejas, yeros, vezas, etc.), aunque la inoculación en los suelos más pobres de estos microorganismos favorecería siempre la fijación de nitrógeno.
Las ventajas las han enumerado ustedes, y sólo quiero aportarles que este enorme interés ya lo teníamos cuando estudiábamos los fundamentos de la agricultura hace ya casi 30 años, y quienes nos impartían esas clases eran a su vez personas mayores, es decir, que nada de lo que ustedes plantean ahora es nuevo, sino conocido desde antiguo. Lo que ha ocurrido es, que no se ha invertido lo suficiente en investigación y desarrollo de esta tecnología, ni en España ni creo que en otros países.
Dicho lo anterior, opino que no deben caer ustedes en condenar sin más, el uso de los fertilizantes sintéticos, porque son fabricados en una fábrica y no en la naturaleza, o porque son fabricados por empresas grandes, eso sí algunas de ellas fuertes multinacionales.
Creo que harían un mal servicio a la sociedad donde vivimos, si obrasen de esta forma, pues negarían factores de producción, que en determinadas circunstancias son necesarios, y nada de esto invalida el aumento de inversión que debe hacerse en I + D, sobre este tema y otros análogos.
Es cierto que ha existido una nefasta visión del desarrollo agrario, que ha puesto sus pilares básicos en el uso de sólo unos pocos factores de producción, que además estaban en manos de unos pocos, y el olvido de otros que los aportaba gratuitamente la naturaleza, y por tanto no se convertían en bienes interesantes.
Pero lo anterior no debe anular la utilidad de los fertilizantes sintéticos, siempre y cuando se haga un correcto manejo de los mismos, pues ahí como en todo está el éxito de la aplicación de cualquier tecnología, de la misma forma que debiera hacerse en la propia inoculación de semillas y de las plantas de vivero o de almáciga, con la lucha biológica contra las plagas, con el manejo de los restos orgánicos, o con el correcto manejo de la maquinaria agraria. Claro que para todo esto último hace falta mejorar la formación profesional de las personas que trabajamos en el sector agrario.
Miren señores, más daño se está haciendo con el tema del monocultivo, y el olvido de las tradicionales rotaciones de cultivo, que desde antiguo se han venido practicando, que con el uso de los fertilizantes sintéticos que ustedes apuntan.
Por último, mi opinión sobre cómo comenzar a arreglar los problemas del medio ambiente donde cada uno de nosotros vivimos, estaría en la reducción del consumo, tanto en las actividades relacionadas con la producción económica como en las asociadas a la vida personal de cada cual, y a esto en los países desarrollados, y en muchos de los que aspiran a serlo algún día, no están dispuestos sus ciudadanos.
Lo que no puede ocurrir, como una conocida persona y además significada ecologista que se vanagloria en un reportaje de ser al mismo tiempo “culillo de mal asiento”... todos los fines de semana, es decir, de estar viajando por avión para poder disfrutarlos con su compañero, sin valorar en absoluto su contribución al calentamiento global que tal proceder ocasiona.
Creo que debíamos empezar por ahí.
Alfonso Jurado
Ingeniero Agrónomo | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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