Re: Artículo - Descripción de las preñeces en bovinos.Para matizar y terminar mi participación y en honor al colega del artículo, acudiendo a ese realismo fantástico de nuestro Nobel de Literatura, GGM, escribo esta perlita, que puede sucederle a muchos, titulada EL
ecógrafo. Dice así:
Los animales entraron al
corral bien temprano en la mañana. Uno de los vaqueros, empezó a separar las crías de las vacas con más de tres meses de paridas y, encerradas en la manga aledaña al embudo, una a una fueron pasando por el apretadero. La primera en entrar, ya sujeta y sin posibilidad de ejercer la defensa con sus patadas, sintió la penetración de una mano enguantada, que en forma rítmica le evacuaba las heces, experimentando la segunda entrada de una fría sonda rectal.
Paralelo al brete, sobre una mesa, el novedoso aparato reflejaba en claro oscuro las imágenes de sus estructuras genitales. Esta operación era observada con curiosidad por los vaqueros de la finca, que sin entender las imágenes, asistían al Veterinario de turno, que se expresaba en una terminología desconocida para ellos: cuerpo lúteo, folículo domonante, cuerpo hemorrágico, vesícula amniótica, vacía sin estructuras, preñez de menos de treinta días, etc.
Obedeciendo las órdenes del Albéitar, las vacas preñadas eran separadas, dejando aparte las vacías. La palpación de las setenta y dos vacas de ordeño, no debía durar más de dos horas y pico. Ese era el ritmo del anterior Veterinario que palpaba sin equipo.
La
ecografía de esas mismas vacas llevaría más del tiempo presupuestado, pues el equipo sufrió una ligera avería, parece ser, inicialmente por recalentamiento y luego debido al inoportuno aguacero, que a pesar de la cubierta de tejas en el embudo, podía salpicar y mojar el valioso equipo de ultrasonografía.
Al cesar el repentino temporal, se reiniciaron las labores, con la mala suerte del corte súbito de la energía, que en la zona implicaba esperar hasta el día siguiente, cuando los encargados de la reparación de las redes eléctricas vinieran a arreglar el daño provocado por la tormenta tropical. Apenas se habían palpado treinta y seis vacas. Los observadores vaqueros reconocieron la frustración del Profesional, que al ser requerido para continuar la labor en forma manual, dio por terminada la faena, aduciendo que para un diagnóstico acertado, precisaba de la ayuda del
ecógrafo. El moderno Hipiatra no consideró el plan B de la palpación rectal, pues su expertismo y la dependencia del novedoso aparato le habían limitado e insensibilizado sus dedos.
Gracias por la atención y un abrazo.