Hice un comentario un tanto ácido, y la persona, a juzgar por su respuesta, se molestó. Deseo precisar mi idea. Siempre que se siembra, se recoge algo, si las condiciones son adecuadas. El producto, es decir, la cosecha mide de alguna manera aceptada dentro del racionalismo tradicional, el rendimiento y la habilidad del agricultor. Pero no debería ser así. Lo que realmente debe medirse es: cuánto mejoré mi suelo cuando cultivé tal cosa u otra. Es obvio que esta nueva posición implica una distinta concepción filosófica con respecto a la agricultura tradicional que mira al suelo como una mina inacabable, siendo que la trata como un bien no renovable, aunque debería ser renovable.
El cambio implica que mi riqueza crece sólo y en tanto que crece la riqueza incorporada al suelo, que es mi verdadero capital. Si mi suelo se deteriora y pasa a ser un fin y no un medio, entonces al final me arruino. Es obvio, luego, que si he incorporado riqueza a mi suelo, entonces mis cultivos deben prosperar, casi que por sí solos. El suelo ya no será una mina sino una alcancía. En épocas de Marx, esto no se podía decir. Por tanto, él explicó su Teoría de la Renta del Suelo que implicaba el empobrecimiento del mismo. Hoy Marx podría refutarse; sin embargo, la agronomía, tal y como yo la conozco, y sus especialistas, tal y como los conozco, no propenden y avanzan en esa refutación, sino que continuan la vieja tradición campesina que, entre otras cosas y luego del invento de la agricultura, no cultivan, sino que siembran, que no es lo mismo. | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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