Muy bueno el artículo como base de referencia. Todo lo que nos lleve a tener un mejor aprovechamiento de los desechos de finca, siempre es bienvenido.
Tratando los estiércoles en un biodigestor técnica y tecnológicamente bien desarrollado, (de última generación), se logra no solo el mejoramiento de los componentes químicos del abono producido, (siendo muy similares a los del bokashi), sino que también podemos obtener biogas, que a su vez nos permite producir energía calórica y/o de refrigeración, energía motriz, energía lumínica y energía eléctrica, entre otras, además de permitirnos realizar venta de bonos de CO2 al estar concentrando y consumiendo grandes cantidades de gas metano y CO2. Un kilo de estiércol-orina de bovino, produce entre 0,065 y 0,082 metros cúbicos de biogas, con cerca del 70% de gas metano, 21 veces más contaminante que el CO2.
Al estarse impidiendo el envío de estos gases de efecto invernadero (GEI) al ambiente, estos pueden ser vendidos a los países desarrollados para que den cumplimiento a sus compromisos contraídos el el Protocolo de Kyoto, cuya primera exigencia de compromisos a los países firmantes comienza en 2008. Un bono de CO2 es igual a la reducción de una tonelada de CO2 no enviado a la atmósfera y su precio oscila entre US$3,5 y US$10.
Quedo en espera una segunda parte de este interesante artículo.
Mauricio Castilla Arango |
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