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Autor: Fernando O. García. INPOFOS Cono Sur, Buenos Aires
La sustentabilidad de los sistemas agrícola-ganaderos implica preservar y/o mejorar la capacidad productiva del sistema desde el punto de vista agronómico, económico y ambiental y la calidad de los recursos renovables y no renovables involucrados.
Entre estos recursos, se destaca el suelo como recurso finito no renovable. La materia orgánica (MO) es el más importante indicador de la calidad de suelo. La MO es la fracción orgánica del suelo excluyendo residuos vegetales y animales sin descomponer y su importancia radica en la relación que presenta con numerosas propiedades del suelo.
La siembra directa, las rotaciones y la fertilidad de los suelos y nutrición de cultivos contribuyen a mantener y/o mejorar los contenidos de MO. En siembra directa, la no remoción del suelo y el mantenimiento de los residuos de cosecha en superficie resultan en un mayor contenido de MO en las capas superficiales respecto de situaciones similares bajo labranza con remoción.
Las rotaciones de cultivos posibilitan la acumulación de mayores cantidades de residuos de distinta calidad que representan significativos aportes de carbono (C) para el suelo. En general, la inclusión de gramíneas en la rotación mejora el balance de C del suelo, tanto por la cantidad como por la calidad de los residuos y por permitir una mayor cobertura del suelo.
La mejor nutrición de los cultivos permite incrementar los rendimientos de los cultivos y acumular una mayor cantidad de residuos con un mayor aporte de C para el suelo.
INTRODUCCIÓN
La sustentabilidad, en el contexto de la producción agrícola-ganadera, implica preservar y/o mejorar la capacidad productiva del sistema desde el punto de vista agronómico, económico y ambiental y la calidad de los recursos renovables y no renovables incluidos en el sistema productivo (suelo, agua, aire, biodiversidad, otros).
Entre estos recursos, se destaca el suelo como recurso finito no renovable. El suelo debe proveer un medio para el crecimiento de las plantas, regular y particionar el flujo de agua en el ambiente y servir como un buffer ambiental en la formación, atenuación y degradación de compuestos ambientales peligrosos.
La calidad del suelo se ha definido en términos de sus propiedades químicas, físicas y biológicas. Entre estas propiedades, la materia orgánica (MO) es considerada como el más importante indicador de la calidad de suelo. La MO es la fracción orgánica del suelo excluyendo residuos vegetales y animales sin descomponer, y entre sus componentes se incluyen los residuos vegetales y animales en descomposición (10-20%), la biomasa microbiana (1-5%) y el humus (50-85%). La importancia de la MO radica en su relación con numerosas propiedades del suelo:
Físicas: Densidad, capacidad de retención de agua, agregación y estabilidad de agregados (Fig. 1), color y temperatura Químicas: Reserva de nutrientes como nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S) y otros, pH, capacidad de intercambio catiónica, capacidad tampón, formación de quelatos Biológicas: Biomasa microbiana, actividad microbiana (respiración), fracciones lábiles de nutrientes
El contenido de MO de los suelos es determinado por los factores formadores del suelo (tiempo, clima, vegetación, material madre, topografía, manejo). El manejo de suelos afecta el contenido de MO según el número de años de agricultura, los cultivos, las labranzas, las rotaciones, el manejo del cultivo, la fertilización, y los períodos de barbecho.
El uso de sistemas de siembra directa (SD), la rotación de cultivos y el mantenimiento y/o la generación de adecuados niveles de fertilidad de los suelos permite estabilizar los contenidos de MO ajustados a las condiciones edafo-climáticas del sitio a través de la incorporación de residuos en cantidad y calidad (Fig. 2).

Fig. 1. Relación entre el carbono (C) orgánico humificado y el índice de inestabilidad para distintas rotaciones con doble cultivo trigo/soja (T/S) y maíz (M), sistemas de labranza (Cincel y Siembra directa, SD) y una situación prístina (Sin disturbar) en el sur de Santa Fe (Argentina). Fuente: E. Gómez et al. (2001).

Fig. 2. Relación entre las prácticas de manejo de siembra directa, rotaciones y fertilidad, la materia orgánica y la sustentabilidad en los sistemas agrícola-ganaderos:
LA SIEMBRA DIRECTA Y LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO
La no remoción del suelo y el mantenimiento de los residuos de cosecha en superficie bajo SD resultan en un mayor contenido de MO en las capas superficiales del suelo respecto de situaciones similares bajo labranza convencional con remoción (LC). Este efecto se explica por la menor oxidación de los residuos aportados, la menor erosión y, eventualmente, por una mayor producción de residuos bajo SD debida a la mayor producción de materia seca que bajo LC.
La Fig. 3 muestra la evolución del carbono (C) orgánico del suelo en rotaciones con distinta proporción de pasturas y cultivos agrícolas bajo SD y LC en el sudeste de la provincia de Buenos Aires (Argentina), comparada con los contenidos bajo pastura perenne en la misma situación edafo-climática. Si bien los contenidos de C disminuyen bajo SD, las caídas son mucho mayores bajo LC.

Fig. 3. Evolución del carbono (C) orgánico del suelo en distintas rotaciones con pasturas (P) y cultivos agrícolas (A) bajo siembra directa (izquierda) y labranza convencional (derecha) en el sudeste de Buenos Aires (Argentina). Fuente: Studdert y Echeverría (2002a).
Esta situación en el sudeste de Buenos Aires se registra también en el oeste de la región pampeana argentina, con suelos de textura más gruesa y menores contenidos originales de MO (Fig. 4).

Fig. 4. Carbono (C) orgánico del suelo bajo labranza convencional, siembra directa y pastura perenne en el oeste (0-30 cm de profundidad) y el sudeste (0-20 cm de profundidad) de la región pampeana argentina. Fuente: Díaz Zorita et al. (2002) y Studdert y Echeverría (2002b).
En suelos oxisoles del sur de Brasil, Sá et al. (2001) reportaron incrementos en el contenido de C orgánico del suelo de 806 kg/ha/año a 0-20 cm bajo siembra directa. Los aumentos en C orgánico del suelo se relacionaron estrechamente con la cantidad de residuos aportados (R2=0.74).
Los autores atribuyen el incremento a la mayor protección del C orgánico del suelo a través de la formación de agregados estables del tamaño de arenas y limos bajo sistemas de siembra directa, especialmente a 0-10 cm de profundidad. Bayer et al. (2001) indican que la estabilización del C orgánico se debe a la interacción con minerales de carga variable (caolinitas y óxidos de hierro) en suelos ultisoles de Río Grande do Sul Los efectos positivos de la SD sobre la fracción orgánica del suelo se observan también cuando se evalúan contenidos de N orgánico (Moraes Sá, 1996) y fracciones lábiles de C orgánico del suelo (Fabrizzi et al., 2003) (Fig. 5).

Fig. 5. Carbono (C) orgánico del suelo en la fracción particulada de 212-2000 um bajo labranza convencional y siembra directa en un suelo de prolongada historia agrícola (degradado) (izquierda) y un suelo con historia de pasturas (no degradado) (derecha) en el sudeste de la provincia de Buenos Aires (Argentina). Fuente: Fabrizzi et al. (2003).
LAS ROTACIONES Y LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO
Las rotaciones de cultivos presentan numerosas ventajas comparadas con los sistemas de monocultivo. Algunas de estas ventajas se relacionan con
i) la posibilidad de acumular mayores cantidades de residuos de distinta calidad que representan significativos aportes de C para el suelo,
ii) la mayor intensidad de uso del suelo y
iii) la mayor eficiencia de uso del agua
En tres sitios del este de Colorado, en una región con precipitaciones anuales de 438 mm, la intensificación del uso del suelo con dos cultivos en tres años o tres cultivos en cuatro años sobre el manejo histórico de trigo-barbecho (un cultivo cada dos años) permitió incrementar el contenido de materia orgánica del suelo en un 6%, la producción anualizada de granos en un 74% y la eficiencia de uso del agua en un 75% (Tabla 1) (Peterson et al., 1998).
Tabla 1. Carbono (C) orgánico, rendimiento anualizado y eficiencia de uso del agua estimada para tres rotaciones bajo siembra directa. Promedios para tres localidades del este de Colorado (EE.UU.). Elaborado a partir de información de Peterson et al. (1998).
 1 Determinado luego de 12 años de implantadas las rotaciones. 2 Promedio de rendimiento de 12 años incluyendo los años bajo barbecho. 3 Estimados apartir del rendimiento anualizado y las precipitaciones anuales promedio de 30 años cada sitio.
Estas ventajas se reflejaron en ingresos económicos anuales netos superiores en 25-40% para las rotaciones con dos o tres cultivos cada tres y cuatro años, respectivamente, respecto de la práctica tradicional de trigo-barbecho. En un ensayo de larga duración (35 años) establecido en Ontario (Canadá), la rotación de cultivos y la fertilización NPK mejoraron los rendimientos de maíz y el contenido de MO en 1108% y 39%, respectivamente (Tabla 2) (Gregory y Drury, 1996).
Tabla 2. Rendimientos de maíz (promedios 1989-1993) y niveles de materia orgánica (1993) en dos rotaciones con dos niveles de fertilización NPK en un ensayo iniciado en 1959 en Ontario (Canadá) (Gregorich y Drury, 1996).
 #Dosis Kg / Ha N, P2O2 y K2O2
En general, la inclusión de gramíneas en la rotación mejora el balance de C del suelo, tanto por la cantidad como por la calidad de los residuos y por permitir una mayor cobertura del suelo.
La Tabla 3 muestra el balance de C del suelo para dos rotaciones agrícolas en el sudeste de Córdoba (Argentina). En la rotación con mayor frecuencia de gramíneas (trigo y maíz) que soja, el balance de C es positivo, siendo negativo para la rotación con mayor frecuencia de soja.
Los impactos negativos en el contenido de MO cuando existe una mayor frecuencia de soja en las rotaciones respecto de cultivos como el maíz o el sorgo ya han sido destacados por varios autores en diversas regiones del mundo (Havlin et al., 1990; Studdert y Echeverria, 2000).
Tabla 3. Rendimientos en grano, C humificado, pérdida de C y balance de C para dos rotaciones agrícolas en el sudeste de Córdoba (Argentina). Fuente: Alejandro Thomas (com. personal).


Una alternativa para mejorar el balance de C en los suelos es la utilización de cultivos de cobertura. Esta práctica esta muy difundida en numerosas zonas de Brasil, donde la avena negra participa en la rotación entre dos cultivos de grano de verano (por ejemplo soja y maíz) (Fiorin, 1999). En climas templados, la inclusión de cultivos de cobertura de gramíneas como centeno o avena, o de leguminosas como vicia o trébol encarnado también constituye una alternativa para fijar una mayor cantidad de C atmosférico (Ruffo, 2003).
LA FERTILIDAD Y LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO
La MO es reserva de numerosos nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. La MO contiene aproximadamente un 58% de carbono (C) y presenta una relación C/N/P/S estimada en 140:10:1.3:1.3. A partir de esta información, se estima que cada 1% de materia orgánica en 20 cm de suelo con densidad de 1.1 ton/m3, contiene 22000 kg/ha de materia orgánica, 12000 - 13000 kg/ha de C, 1000 -1200 kg/ha de N, 90 -120 kg/ha de P, y 90 -120 kg/ha de S.
Dados los contenidos de nutrientes en la MO, la misma actúa como fuente y destino de los nutrientes en el sistema. Es así que en situaciones de balance de nutrientes negativos, cuando la exportación de nutrientes en productos de cosecha (granos y forrajes) es superior al aporte vía abonos orgánicos y fertilizantes, los niveles de MO disminuyen aportando los nutrientes necesarios para los cultivos. Esta situación se observa frecuentemente cuando se comienza a cultivar un área nueva con disminuciones importantes de MO en los primeros años que liberan cantidades importantes de nutrientes.
La aplicación de nutrientes vía fertilización y/o abonos orgánicos permite mantener y/o mejorar los niveles de MO. La Fig. 6 muestra los efectos de la fertilización nitrogenada sobre la concentración de C orgánico del suelo para cuatro secuencias agrícolas en el sudeste de Buenos Aires (Argentina), y la Tabla 4 los aportes de C en los residuos y la estimación del C humificado para cuatro tratamientos de fertilización en el sudeste de Córdoba (Argentina). En ambas situaciones, la mejor nutrición de los cultivos permitió incrementar los rendimientos de los cultivos y acumular una mayor cantidad de residuos con un mayor aporte de C para el suelo.

Fig. 6. Evolución del carbono (C) orgánico del suelo en distintas rotaciones con trigo (T), girasol (G), soja (S) y maíz (M) sin o con la aplicación de nitrógeno en el sudeste de Buenos Aires (Argentina). Fuente: Studdert y Echeverría (2002c).
Tabla 4. Aporte de carbono (C) y C humificado en un ciclo de la rotación maíz-trigo/soja para cuatro tratamientos de fertilización en dos sitios del sudeste de Córdoba (Argentina). Los tratamientos NP y NPS incluyeron dosis de nutrientes según diagnóstico y el tratamiento NPS Rep dosis de nutrientes según reposición de los nutrientes extraídos en grano. Elaborado a partir de información de Vicente Gudelj y col. (com. personal).
CONSIDERACIONES FINALES
La producción de alimentos, forrajes y fibras siempre afecta los ecosistemas. El objetivo del manejo adecuado de los suelos es limitar y balancear los procesos de degradación con procesos de producción. La agricultura sustentable se basa en la preservación de la calidad de los recursos naturales: agua, aire, biodiversidad, suelo, etc. La MO es el más importante de los indicadores de la calidad de los suelos. El manejo de rotaciones, siembra directa y fertilidad, adecuado y específico para cada sitio, permitirá mantener y/o alcanzar contenidos de MO sustentables para la producción de cultivos.
REFERENCIAS
Andriulo A., B. Mary y J. Guérif. 1999. Modelling soil carbon dynamics with various cropping sequences on the rolling pampas. Agronomie 19: 365-377. Bayer C., L. Martin-Neto, J. Mielniczuk, C. Pillon y L. Sangoi. 2001. Changes in soil organic matter fractions under subtropical no-till cropping systems. Soil Sci. Soc. Am. J. 65:1473-1478. Díaz Zorita M., G. Duarte y J. Grove. 2002. A review of no-till systems and soil management for sustainable crop production in the subhumid and semiarid Pampas of Argentina. Soil Till. Res. 65:1-18. Fabrizzi K. P., A. Morón y F. O. García. Soil carbon and nitrogen organic fractions in degraded vs. non-degraded mollisols in Argentina. Soil Sci. Soc. Am. J. 67: in press. Fiorin J. E. 1999. Plantas recuperadoras da fertilidade do solo. En III Curso sobre Aspectos Básicos de Fertilidade e Microbiologia do Solo sob Plantio Direto. Aldeia Norte Editora. Passo Fundo, RS, Brasil. Gómez E., L. Ferreras, S. Toresani, A. Ausilio y V. Bisaro. 2001. Changes in some soil properties in a Vertic Argiudoll Ander short-term conservation tillage. Soil Till. Res. 61:179-186. Gregory E. y C. Drury. 1996. Fertilizer increases corn yield and soil organic matter. Better Crops 80(4): 3-5. Potash and Phosphate Institute. Norcross, Georgia, EE.UU. Havlin J.L., D. Kissel, L. Maddux, M. Claassen, y J. Long. 1990. Crop rotation and tillage effects on soil organic carbon and nitrogen. Soil Sci. Soc. Am. J., 54:448-452. Moraes Sá J. C. 1996. Manejo de nitrogenio na cultura do milho no sistema plantio direto. Aldeia Norte Editora. Passo Fundo, RS, Brasil. Peterson G., D. Westfall, L. Sherrod, D. Poss, K. Larson, D. Thompson y L. Ahuja. 1998. Sustainable dryland agroecosystem management. Technical Bulletin 98-1. Colorado Agricultural Experimental Station. Fort Collins, CO, EE.UU. Ruffo M. 2003. Factibilidad de inclusion de cultivos de cobertura en Argentina. Actas XI Congreso Nacional de AAPRESID. Tomo 1: 171-176. Rosario, Argentina. Sá J.C.M., C. Cerri, W. Dick, R. Lal, S. Venske Filho, M. Piccolo y B. Feigl. 2001. Organic matter dynamics and carbon sequestration rates for a tillage chronosequence in a brazilian oxisol. Soil Sci. Soc. Am. J. 65:1486-1499. Studdert G., y H. Echeverría. 2000. Crop rotations and nitrogen fertilization to manage soil organic carbon dynamics. Soil Sci. Soc. Am. J. 64:1496-1503. Studdert G. y H. Echeverría. 2002a. Rotaciones mixtas, labranzas y carbono orgánico en la capa arable en el sudeste bonaerense. En Jornada de Actualización Técnica para Profesionales “Fertilidad 2002”. INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires. Studdert G. y H. Echeverría. 2002b. Agricultura continua, labranzas y carbono orgánico en la capa arable en el sudeste bonaerense. En Jornada de Actualización Técnica para Profesionales “Fertilidad 2002”. INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires. Studdert G. y H. Echeverría. 2002c. Rotaciones agrícolas y dinámica del carbono orgánico del suelo en Balcarce. En Jornada de Actualización Técnica para Profesionales “Fertilidad 2002”. INPOFOS Cono Sur. Acassuso, Buenos Aires.
Traabjo presentado por el autor en el III Congreso Boliviano de la Ciencia del Suelo en el año 2003.
Autor: Fernando O. García. INPOFOS Cono Sur, Buenos Aires
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DISCUSIONES SOBRE ESTE TEMA.

| 05/06/2007 |
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Estimado Fernando, excelente nota, quiero pedirte una autorización para usar tu trabajo en mi clase de producción vegetal. Espero tu respuesta. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 06/06/2007 |
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Fernando O. García Dr. Inpofos/ppi/ppic Cono Sur Buenos Aires - Argentina |
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Estimado Roberto,
Muchas gracias por tu comentario. Con mucho gusto podes utilizar el artículo en tus clases. Por favor, tené en cuenta que el artículo fue presentado en el 2003 al III Congreso Boliviano de la Ciencia del Suelo.
Saludos | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 07/06/2007 |
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Quería agradecerle por este artículo y por todos los enormes conocimientos que me ha transmitido tanto en los boletines técnicos que he leído en la facultad (INTA - Balcarce) como en las reuniones que he asistido, como fue la jornada de fertilización de YPF.
Muchas gracias. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 19/06/2007 |
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Jose Ines Bazan Mota Agrónomo/proveedora Agrícola De Tecomán Colima - México |
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Fernando:
Le escribo desde la costa Pacífico Centro de México. En nuestra región particularmente en hortalizas y papayo se ha venido incrementando el uso de productos que se comercializan como humus y/o lombricompostas, no solo se trata de material sólido sino que incluso se venden caldos (humus líquido). Particularmente a estos últimos deseo referirme: según la folletería que los mismos distribuidores manejan el contenido de MO del producto comercial es de poco menos de 4 g·L-1, y posteriormente se hace un desgloce de los distintos componentes en cantidades obviamente menores pues todos juntos deben aproximarse a las casi 4,000 ppm de MO.
Las recomendaciones de uso para una hortaliza con un ciclo total en campo de alrededor de 110 días es entre 200 y 1000 L·ha-1, aplicados en forma localizada vía riego, es decir, se aportarían entre 800 y 4,000 g de MO a una superficie aproximada de 5,000 m2 (que es lo que cubre la cinta de goteo). Partiendo de los mismos valores que usted indicó en una capa de 20 cm de suelo y pensando que nada de esta MO se perdiera y todo se acumulara, al final del ciclo el contenido de MO se incrementaría entre 72 y 400 ppm en el area mojada.
Un par de preguntas concretas:
¿Alcanza a servir de algo un aporte de las magnitudes anteriores? ¿Es posible poder reducir el suministro de nutrientes sin reducir el rendimiento, solo agregando esa cantidad de MO? ¿En qué porcentaje aproximadamente? Esta última va relacionada con el hecho de que hay quien trata de vender la idea de que la aplicación del humus líquido no es un complemento sino un sustituto.
Por otra parte se pueden conseguir productos elaborados por laboratorios mexicanos dedicados a la nutrición vegetal, que en su etiqueta marcan contenidos de 300 g·L-1 de complejos orgánico fúlvicos, o hasta 86% de humatos (húmicos, fúlvicos y úlmicos).
No sé si sea posible comparar la MO del caldo arriba mencionado con, por ejemplo, el complejo del otro producto. Si así fuera se requerirían 75 L del humus líquido para obtener 1 L del segundo y a un costo 8 a 12 veces superior.
Disculpe lo extenso del comentario y espero pueda ilustrarme al respecto.
JOSE INES BAZAN MOTA
Tecomán, Col. México. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 20/06/2007 |
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Fernando O. García Ing. Agr. Director Regional Inpofos Cono Sur Buenos Aires - Argentina |
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Estimado Jose,
Muchas gracias por su mensaje. No conozco los productos que Ud. indica que se usan en su region de Mexico. basicamente las cantidades de MO que se aportan segun sus calculos (que entiendo que son correctos) son muy bajas para considerarlas aportes significativos de MO del suelo. Entiendo que estos productos se comercializan para abastecer nutrientes en formas organicas, promotores de crecimiento organicos y para acondicionar la zona de aplicacion. Es dificil responderle si puede sustituir a la aplicacion de otras formas de nutrientes ya que desconozco las concentraciones que tiene, pero generalmente son complementarios y no sustitutos de otras aplicaciones.
Cordialmente,
Fernando | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 20/06/2007 |
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ing. Agr. Esteban Ariel Ciarlo Ing. Agrónomo Buenos Aires - Argentina |
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La nota presenta una gran claridad, como siempre que leo o escucho información del Dr. Fernando García. Mi más sincera admiración al Dr. García y a su excelente discípulo el Ing. Ciampitti. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 25/06/2007 |
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Hector Dominguez Sifuentes Abogado/partcular Nuevo Leon - México |
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HOLA, ES MUY INTERESANTE SU TEMA, SOBRE TODO POR EL PROBLEMA QUE ENFRENTAMOS ACTUALMENTE SOBRE LA CONTAMINACION DE PRODUCTOS QUIMICOS USADOS INDISCRIMINADAMNTE EN LA AGRICULTURA, LE AGRADESCO DE ANTEMANO SU PREOCUPACION POR CUIDAR DEL MEDIO AMBIENTE.
MI DESEO ES DEDICARME A LA AGRICULTURA ORGANICA Y TODOS LOS DATOS QUE TENGA A LA MANO LE AGRADECERIA ME LO NOTIFICARA POR ESTE CONDUCTO. GRACIAS. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 29/06/2007 |
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Todo aplicativo que se haga en el suelo debe ser fundamentado en la sostenibilidad ambiental, económica y social para que la balanza no falle.
Cuando realizamos un trabajo adecuado de rotación de los cultivos, manejo ecológico, sin la aplicación de agroquímicos, sin la aplicación de mecanización agresiva que no deteriore la estructura del suelo, y períodos de descanso de la zona a trabajar podemos determinar la duración del sistema y su sostenibilidad. Es muy interesante tu artículo y concuerdo plenamente en los términos con los cuales los explicas, felicidades y seguiremos trabajando por un mejor futuro. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 18/12/2007 |
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Francisco Manuel García Domínguez Ingeniero Agrónomo/cáritas De Zacatecoluca La Paz - El Salvador |
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Me parece muy buena la información, porque muchas veces solo aplicamos materia orgánica o sembramos cultivos de leguminosas como parte de la rotación de cultivos y fijar nitrógeno en el suelo, pero nos olvidamos de hacer un análisis para ver como están las condiciones de balance de los elementos del suelo.
Le agradezco por compartir esta información y espero continuar recibiendo otras notas importantes, pues mi trabajo está relacionado con la agricultura orgánica con los pequeños productores que producen principalmente maíz, sorgo, frijol, arroz y algunas hortalizas. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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| 08/01/2008 |
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Camilo Cotacio Estudiante/universidad De La Amazonia Caqueta - Colombia |
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Me parece muy bueno el artículo, aunque hablamos de suelos que han sido utilizados en agricultura desde muchos años atrás, es importante tener en cuenta que hay zonas en las cuales no presentan las mismas condiciones de fertilidad y en las cuales el manejo del recurso se hace mas complicado (Amazonia). Es por esto que me gustaría que se tomaran referentes también de suelos jóvenes y tener un paralelo, para así dar opciones de sustentabilidad de cultivos en suelos con poca historia en agricultura. | Respuesta Chequeada por Engormix.com  |
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